lunes, 29 de septiembre de 2014

Crumble de pera

El verano se nos escapa entre las manos, y aunque sigamos teniendo días de mucha luz y mucho calor el otoño se está instalando silenciosamente entre nosotros.

Confesaré que a mí no me gusta especialmente. Me llevo mal con el calor, no me apetece hacer muchas cosas bajo un sol de justicia y al final no aprovecho bien todo el tiempo libre que tengo y acabo mosqueada conmigo misma porque cuando regreso a la oficina con horario normal (jornada partida ¡snif!) me empiezan a surgir ideas y planes de cosas por hacer y para las que ya no dispongo de tiempo.

Aunque también reconozco que tiene muchas cosas buenas y que todos nosotros atesoramos seguro un montón de buenos recuerdos relacionados con los muchos veranos de nuestras vidas ¿verdad?

Pues gracias a recuerdos y sensaciones relacionados con el verano os traigo hoy esta receta.

Hace unas semanas recibí un correo de Cristina del blog Le bon vivant invitándome a participar en el evento de septiembre del blog Hecho en mi cocina  que está organizado por ella este mes con el sugerente tema Los ingredientes de tu verano.

Y para mí pensar en ingredientes relacionados con el verano es acordarme invariablemente de las peras de la finca de mis padres. Y el recuerdo es agridulce, no por el sabor de las peras, que suelen ser muy ricas, sino porque me ponía muy contenta cuando encontraba en casa las primeras pero cuando llevaba dos semanas comiendo peras cada día de postre me salían las peras por los orejones (frase en homenaje a Orejones López el amigo de Manolito, porque a mí el verano también me recuerda a Manolito Gafotas, pero eso lo dejamos para otro día)


Así que mi contribución al HEMC#63 Los ingredientes de tu verano organizado por Le bon vivant es este crumble de peras, receta deliciosa donde las haya y además muy fácil y rápida de preparar.

¿Os animáis? Pues tomad buena nota

Ingredientes:

Para la compota

* 6 peras de tamaño mediano-grande. Tienen que estar maduras pero no blanditas.
* 2 cucharadas soperas de azúcar blanco
* 1 cucharadita de canela en polvo
* De 2 a 3 cucharadas soperas de miel (en función de lo dulces que sean las peras y lo dulce que os gusten los postres)
* 50 gramos de mantequilla o margarina

Para el crumble

* 200 gramos de harina
* 100 gramos de mantequilla
* 50 gramos de azúcar blanca
* 50 gramos de azúcar moreno

Elaboración:

1. Pelamos y partimos las peras en trocitos.

2. En una sartén ponemos la mantequilla y cuando esté derretida (en verano no hace falta mucho ¿verdad? ) añadimos las peras, el azúcar, la canela y la miel y  mantenemos a fuego medio hasta que el jugo que suelta la fruta espese (tipo compota). Ya os enamorará el olorcito que desprende.

3. Retiramos del fuego y reservamos

4. En un bol ponemos todos los ingredientes para el crumble y mezclamos hasta obtener una textura de arena mojada. Podemos hacerlo con las manos o con una cuchara de madera (a mano es más divertido)

5. En el molde que hayamos elegido ponemos la compota de peras y cubrimos con el crumble (a mano para que quede bien esparcido)

6. Metemos en el horno precalentado a 200º C durante 25-30 minutos, hasta que el crumble tenga un precioso color dorado.

7. Sacamos del horno y dejamos enfriar. Podemos servir templado o frío ¡como más nos guste! 

Es posible que al hornear las peras sigan soltando jugo y que este pueda aparecer por algún borde por encima del crumble ¡no os preocupéis! A mí me ha pasado y ya andaba enfadada con el mundo por eso ¡y resulta que esa esquinita es lo más delicioso! porque el crumble se queda caramelizado y está...mmmm.... ¡de muerte!

Y teniendo en cuenta que estamos en plena temporada de peras y que es una bonita forma de despedirse del verano ¿no os entran ganas de preparar este postre?


Siento mucho que no haya foto del corte, pero ha gustado tanto que cuando quise darme cuenta ¡ya se había acabado!  Os prometo que fue visto y no visto pero en base a tal exitazo y a lo sencillo que es de preparar os aseguro que voy a hacer un montón de crumbles más con distintas frutas ¡ya le estoy dando vueltas a una idea!
Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 25 de septiembre de 2014

Blondie: corazón de brownie rubio con galletas rellenas de chocolate

Hoy traigo la receta de un blondie brownie o brownie blanco con deliciosos trozos de galletas rellenas de chocolate.

Estas galletas son mi perdición y el otro día pensaba que si al brownie se le pueden poner trozos de galleta oreo ¿por qué no le iba a poder poner trozos de galleta rellena de chocolate? ¡Contentísima con la idea oiga usted! Y claro, ya puestos a cambiar cosas, pues me pareció interesante hacer un blondie brownie que uno tradicional. La única diferencia es que no lleva chocolate, de ahí lo de blondie.

Y puestos a probar se me ocurrió utilizar el molde de corazón que lleva en casa más de un año y que hasta ahora no había tenido que utilizar para nada. Confesaré que no sólo lo utilicé para estrenarlo sino porque además es quizá el molde más pequeno que tengo y con él se me ha quedado el brownie con un buen grosor.

Y poco más os puedo contar, en este caso, una imagen vale más que mil palabras y creo que pocos son los que aún no han probado un brownie ¡¿no se os hace la boca agua?! ¡A mí si!


Confesaré que esta receta lleva pendiente de publicar varias semanas y que siempre se han ido poniendo otras por delante. Ayer comprendí el motivo. Este corazón tenía que quedarse en la reserva para participar en la campaña #compartomicorazón de Nueces de California.


La campaña es sencillísima ya que por cada foto de un corazón que reciban con el hashtag #compartomicorazon a través de Twitter o Instagram donarán un euro para la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Queda muy poquito para colaborar con esta iniciativa, por eso he querido compartirla hoy mismo con vosotros para que os pongáis manos a la obra y participéis en ella ya que es una gran causa y merece la pena inundar de corazones nuestros blogs y perfiles de las redes sociales.

Espero de corazón que os animéis a ello, y ahora os cuento cómo hacer este brownie. No pongo fuente de esta receta porque hace algún tiempo que la tenía en casa y no anoté de dónde la saqué. Si alguien la reconoce como suya (a pesar de algún cambio que he hecho como poner galletas rellenas de chocolate y en la medida de algunos ingredientes) y me lo dice tendré mucho gusto en poner a su autor. Y hecha esta aclaración os cuento cómo se prepara.
Ingredientes:

* 300 gramos de harina
* 130 gramos de mantequilla derretida
* 300 gramos de azúcar moreno
* 2 huevos
* 1 cucharada de esencia de vainilla
* 1 pizca de sal
* 1 sobre blanco de Sodas el Vesubio  Si no tenéis en casa podéis sustituirlo por una cucharadita de bicarbonato sódico.
* 5 o 6 galletas rellenas de chocolate
* gotas de chocolate

Elaboración:

1. Derretimos la mantequilla en el microondas.

2. En un bol ponemos la mantequilla derretida, el azúcar, los huevos, la pizca de sal y la esencia de vainilla y batimos con varillas manuales hasta integrar perfectamente

3. Tamizamos algo menos de la mitad de la harina y mezclamos.

4. Partimos en trozos las galletas y las añadimos a nuestra masa porque ahora no es líquida pero tampoco muy espesa. Si queremos también podemos añadir perlas de chocolate en este momento.

5. Seguimos tamizando el resto de harina, batimos muy bien (cuesta un poco porque la masa final es muy densa, pero se puede hacer a mano sin tener el brazo de Nadal)

6. Cubrimos el fondo de nuestro molde con papel de hornear (es la mejor técnica para desmoldar perfectamente el brownie) y untamos con mantequilla las paredes del molde.

7. Vertemos la masa en el molde y con ayuda de una espátula extendemos y alisamos

8. Podemos gotas de chocolate con encima de la masa y si queremos trozos de galleta o alguna galleta entera.

9. Metemos en el horno precalentado a 175º C durante unos veinte minutos. Como siempre os aconsejo ir controlando el horneado y retirar cuando pinchemos con un palillo y salga limpio (o casi)

10. Sacamos del horno, dejamos templar, desmoldamos y ¡a comer!

Podemos tomarlo templado o frío (incluso caliente si no podéis esperar) sólo o acompañado de un batido o una bola de helado o nata montada... Sea como sea ¡os aseguro que está delicioso!

Y por favor, no os olvidéis de esta iniciativa ¡seguro que algo se os ocurre!


Manos a la masa y ¡bon appètit!

lunes, 22 de septiembre de 2014

Cheesecake de melón (último sabor a verano)

El tiempo se va volando. Casi sin darnos cuenta despedimos ya al verano, aunque siga haciendo calor, y saludamos al otoño. A mí no me importa, es mi estación favorita y me carga las pilas aunque sé que a muchos de vosotros os da pena despedir al calor y el buen tiempo.

Prueba de que el tiempo pasa muy deprisa es que hoy ya traigo otra receta más para el reto Color y sabor de temporada del blog Postres Originales de Pilar.

 

Para el mes de septiembre Pilar ha elegido como fruta el melón. No sabéis la alegría que me dio cuando lo vi publicado porque era como si hubiese abierto mi frigorífico para elegir la fruta de este reto. 

Allí tenía esperando, intacto, un precioso (y al abrirlo resultó delicioso) melón con el que quería hacer algún postre ¡es que me vino que ni pintado!

Así que me puse a pensar con la cabeza metida en el frigorífico y mis ojos se pararon ante un par de tarrinas de queso de untar. Mi mente empezó a funcionar rápidamente (sería por tenerla al fresquito del frigorífico) y ¡cheesecake de melón!


Abrí un par de armarios de la cocina y en un pis pás tenía a mi disposición todo lo que iba a necesitar. Os confesaré, como siempre que me pongo a preparar una receta, que tenía mis dudas, y que estas no se disipan primero hasta que veo que la tarta ha cuajado (que al menos es buena señal) y segundo (y sobre todo) hasta que no corto la tarta y la pruebo. ¡Menos mal que esta vez el resultado ha sido bueno a la primera!

Además es muy fácil de preparar y se necesitan pocos ingredientes ¡veréis que sencilla!


Ingredientes:

* 400 - 450 gramos de melón (pesado sin piel)
* 500 gramos de queso de untar (no light)
* 2 cucharadas soperas de azúcar blanca
* 2 cucharadas de postre de azúcar glas
* Un brick de nata de montar de 200 ml
* Siete láminas de gelatina
* Un rulo de galletas tipo María
* 100 gramos de margarina

Elaboración:

1. Picamos las galletas con la ayuda de la picadora hasta reducirlas a polvo

2. Derretimos la margarina en el microondas

3. Mezclamos la margarina y las galletas pulverizadas 

4. Vertemos esta masa en un molde desmoldable y presionamos dejando compactada y lisa para formar la base de la tarta.

5. Metemos en el frigorífico.

6. Ponemos a hidratar las láminas de gelatina en agua fría

7. En un bol ponemos la nata y las dos cucharadas de azúcar blanca y con la ayuda de las varillas eléctricas empezamos a montar hasta que la nata esté semimontada.

8. Añadimos el queso y empezamos a batir con las varillas, primero a velocidad suave y luego podemos aumentarla. Nos quedará una masa bastante compacta.

9. Cogemos 150 gramos de melón y lo trituramos hasta que se quede líquido. Equivale aproximadamente a una raja de melón. 

10. Sacamos las hojas de gelatina del agua y sin escurrir las ponemos en un vaso y las metemos en el microondas hasta que se hayan deshecho completamente.

11. Añadimos la gelatina al melón triturado y movemos bien para que se integren.

12. El resto del melón lo partimos en cuadrados pequeñitos.

13. Al relleno de queso y nata añadimos el melón licuado y la gelatina y batimos de nuevo a una velocidad muy baja para que se integre bien, no salpique y no se desmonte. Ahora el relleno será más líquido.

14. Probamos y si es necesario rectificamos de azúcar. En este paso yo añadí dos cucharadas de postre de azúcar glas y volví a batir a velocidad muy baja para que se integrase. Si no es necesario seguimos con el paso siguiente.

15. Añadimos los trocitos de melón y con ayuda de una espátula mezclamos bien y con cuidado para que no se baje.

16. Sacamos el molde del frigorífico, vertemos la masa y rematamos la superficie con una espátula.

17. Volvemos a meter en el frigorífico hasta que cuaje, pero como mínimo serán de tres a cinco horas. Como siempre yo prefiero prepararla de un día para otro.

¿A que es muy fácil?

Además os sorprenderá el sabor de esta cheesecake porque la masa sabe a melón, aunque no tenga trocitos, pero el toque es sutil, con lo cual no resulta cargante al llevar también trozos de fruta.

Ni que decir tiene que será más rica cuanto mejor sea el melón que utilicemos y que tengáis cuidado y no lleguéis a lo amargo que hay cerca de la cáscara porque os puede arruinar este postre.

Si queréis la podéis adornar para servirla. Yo le puse unos trocitos de melón y unos canutillos de canela ¡seguro que a vosotros se os ocurren más ideas! 


Espero que os animéis a probarla ¡y por supuesto me lo contéis! Estoy deseando enfrentarme al nuevo reto de Pilar ¡qué emoción! Y ¡cómo no! os animo a que participéis también vosotros. 

Manos a la masa y ¡bon appètit!

jueves, 18 de septiembre de 2014

Mermelada de higos

Que adoro cocinar con fruta de temporada no es un secreto. El blog está lleno de recetas en las que la fruta es la protagonista.

Y también adoro preparar mermeladas para aprovechar al máximo la fruta de temporada porque no siempre damos abasto en  casa para comerla antes de que se ponga mala (¡y tirar la comida es algo con lo que no puedo!), así que son la opción perfecta.

Esta vez traigo una deliciosa mermelada de higos ideal para acompañar queso fresco con un poquito de miel, para ponerla en tostadas o para usarla en otras recetas de bizcochos y magdalenas ¡es una de mis favoritas! No quería dejar de compartir con vosotros la receta porque la he utilizado para preparar algunas cosillas que os enseñaré en breve. Además donde yo vivo aún quedan higos y estamos a tiempo de preparla. Si en vuestra zona ya se han terminado no os queda más remedio que esperar pacientemente a la próxima primavera si es que no habéis preparado ya esta delicia.

Preparar esta mermelada es lo más sencillo del mundo y con las cantidades que yo he hecho me han salido nueve botes de tamaño pequeño.


Ingredientes: 

* 2,850 kilos de higos
* 750 gramos de azúcar blanca
* 350 gramos de azúcar moreno
* Una cucharadita de canela en polvo
* El zumo de dos limones pequeños

Elaboración:

1. Partimos los higos (con la piel) en cuartos y los ponemos en una cacerola

2. Añadimos el azúcar, la canela y el zumo de limón y ponemos a fuego medio

3. Removemos con frecuencia para que se mezclen todos los ingredientes y cuando rompa a hervir bajamos un poco la intensidad del fuego y continuamos cocinando removiendo de vez en cuando hasta que espese.

Esto suele ser de 45 minutos a una hora, en función del punto de madurez de la fruta y de la intensidad del fuego que usemos para cocinar.

4. Cuando espese retiramos del fuego y dejamos templar.

5. Pasamos la batidora para que no queden trozos de fruta o dejamos así la mermelada, según os guste más.

6. Ponemos en botes de cristal, cerramos bien la tapa y ponemos en una cacerola al baño maría. Por si alguien no domina aún esta técnica la explico de nuevo.

Ponemos nuestros botes, que deben tener una altura similar, en una cacerola y vertemos agua que los cubra hasta que falte aproximadamente un dedo para que llegue a la tapadera del bote.

Ponemos al fuego y cuando el agua rompa a hervir los dejamos 15 minutos. Pasado el tiempo retiramos del fuego la cacerola y si podemos, dejamos que el agua se enfríe con los botes dentro. Si tenemos que seguir pasando botes al baño maría podemos sacarlos.

Sé que hay muchas técnicas más para hacer el vacío en los botes de conservas, pero así es como lo hacía mi abuela, que lo aprendió de su madre y su abuela, y así es como yo lo he hecho siempre y nunca jamás se nos ha echado a perder un bote de conserva. 

Igual hay técnicas más rápidas, pero para mí esta es una herencia y por eso la utilizo siempre.

¿No os apetece prepararla para acompañar vuestros desayunos?


Soy una afortunada y hoy jueves termina la semana para mí. Estamos de feria y mañana disfrutamos de fiesta local, pero prometo estar aquí el lunes con las pilas cargadas y seguir visitando vuestras cocinas. Os pido perdón si a veces tardo más en contestar vuestros mensajes o devolver las visitas ¡es lo que tiene volver al trabajo y tener que estar de nuevo a pleno rendimiento! pero intento pasar siempre. ¡Gracias por estar ahí!

Manos a la masa y ¡bon appètit!

lunes, 15 de septiembre de 2014

Galletas ¡blanditas! con chips de chocolate

Hace apenas unos días que conocí a Patricia del blog Perfileando gracias a un reto que acaba de crear y que personalmente considero que tiene un gran potencial. Se llama Las cuatro estaciones y por supuesto empezamos por el otoño

¿No os parece un logo precioso?

 

El reto deja volar tu imaginación y tu creatividad, y puedes hacer lo que quieras (una receta, un peinado, un dibujo, una composición floral, una fotografía...) que te recuerde el otoño. 

No he podido resistirme y  hacer mi modesta contribución (un poco precipitada porque no me ha dado tiempo a preparar nada demasiado vistoso por falta de tiempo) porque el otoño es mi estación del año favorita.

Sé que a la mayoría el otoño le deprime: fin de las vacaciones, de los horarios de verano, de los largos días, del buen tiempo, del salir ligero de ropa, de vivir más en la calle que dentro de casa... pero a mí me carga las pilas.

Otoño para mí significa ganas de hacer muchas cosas y poco tiempo para hacer nada. Me encanta la vuelta a la rutina, sacar del armario las primeras mangas largas y los primeros pañuelos para el cuello, las primeras lluvias, las tardes más frías y cortas que te invitan a quedarte en casa leyendo, disfrutando de una buena merienda o encendiendo el horno e inundando la casa de deliciosos aromas...

Yo escucho otoño y pienso en hornear, por eso traigo unas galletas con trozos de chocolate ¡muy blanditas! Son ideales para tomar con un vaso de leche calentito, para que los peques las lleven al colegio o para llevarte un puñadito al trabajo por si a media mañana o media tarde sientes un agujero en el estómago o una gran necesidad de tomar algo dulce para que el tiempo se pase más rápido.

Os dejo la receta, a ver si os animáis a prepararlas ¡al fin unas galletas que no se quedan tan duras que sólo sirven como armas arrojadizas!

Ingredientes:

* 125 gramos de margarina a temperatura ambiente
* 90 gramos de azúcar moreno
* 1 huevo
* 1 cuchararita de esencia de vainilla
* 180 gramos de harina de repostería
* 50 gramos de azúcar glas
* 1 cucharadita de bicarbonato sódico
* 90 gramos de pepitas de chocolate para la masa y unos 30 gramos más para decorar

Elaboración:

1. En un bol ponemos la margarina a temperatura ambiente y el azúcar moreno y batimos hasta que se integren.

2. Añadimos la esencia de vainilla y el huevo y batimos de nuevo.

3. Tamizamos la harina, el azúcar glas y el bicarbonato sódico y batimos hasta obtener una mezcla homogénea

4. Por último añadimos las pepitas de chocolate y las integramos en nuestra masa.

5. Si hace mucho calor la masa va a estar muy blandita para hacer bolitas, así que la dejamos una media hora en el frigorífico hasta que esté más dura. Si no hace falta podemos pasar directamente a hacer las galletas.

6. Con la masa hacemos bolitas. A mí me gustan con el diámetro aproximado de una moneda de euro.

7. Ponemos las bolitas en nuestra bandeja del horno forrada con un papel para hornear y ponemos algunas pepitas de chocolate más por encima.

8. Metemos en el horno, precalentado a 180 ºC durante 10 minutos si las bolitas son pequeñas y entre 12 y 13 minutos si son más grandes (tamaño pelota de golf)

Las bolitas tienen que estar separadas entre sí porque crecen al hornearse. Yo suelo poner doce en cada bandeja.

Si tenemos que hornear en varias veces dejamos la masa en el frigorífico mientras nuestras galletas se hornean para que sea fácil hacer las bolitas

9. Cuando las saquemos estarán blanditas. Las dejamos enfriar sobre una rejilla y se quedarán en su punto, crujientes por fuera y blandas por dentro ¡una delicia!

Y el olor que dejan en la cocina...¡buenísimo!

Con estas cantidades a mí me salieron 28 galletas ¡que no duraron nada!


Espero que ahora que llega el otoño os animéis a hornear y disfrutéis de una buena merienda con estas cookies


Manos a la masa y ¡bon appètit!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

Pain d'épice ¡descubriendo el pan de especias de Dijon!

La receta que os traigo hoy la he descubierto gracias a Pili del blog Tothom a la cuina que es la creadora del reto Reposteras por Europa que me enamoró en cuanto lo conocí y supe que tenía que unirme a él. 
Este reto es muy sencillo, cada mes una de las participantes es elegida por sorteo y elige un país europeo y el día 10 todas publicamos una receta de repostería típica de ese país.

¡¿Cómo no me iba a enamorar de este reto si me permite conocer las recetas de otros países y elegir la que más me guste y prepararla en casa?! Es una forma estupenda de hacer turismo gastronómico desde mi propia cocina.
Mi primera experiencia en este reto ha sido estupenda, y sin duda voy a participar en él siempre que pueda (¡ya haré lo que haga falta para sacar el tiempo necesario!) Os animo a que pinchéis en los enlaces que os he dejado y lo conozcáis mejor ¡y sobre todo a que participéis en él si os apetece!
En cuanto a la receta, cuando vi que el país para el mes de septiembre era Francia a mi mente acudieron dos postres raudos y veloces: creps y macarons. Pero estaba segura de que tenía ante mí un amplio abanico de posibilidades, por lo que me puse a investigar por internet y al final opté por este pan de especias típico de Dijon.
Es curioso porque es un pan a caballo entre el postre y la comida, ya que he leído que es muy apreciado para tomarlo con foie, quesos o carnes pero también que se usa en postres, acompañado de manzanas asadas, helado... y también se sirve en el desayuno ¡sin duda es un pan muy completo!

Además lo he elegido porque me apetecía usar muchas especias y sobre todo la miel, que nunca la he usado en un bizcocho, y os aseguro que no me arrepiento de mi decisión.


Cuando lo probé me llamó mucho la atención que se usara para recetas saladas porque tiene un sabor dulce muy marcado (vamos, que yo no me lo comería con queso o paté, demasiado dulce para acompañar salados, pero para gustos los colores ¡conste!) y me sorprendió que a pesar de lo mucho que huele el cardamomo el resultado sea un pan con todos los sabores muy equilibrados (confesaré que yo estaba muerta de miedo pensando que sólo iba a saber a cardamomo porque era a cardamomo a lo que sobre todo olía la masa cruda, o será que yo estaba obsesionada porque esta especia huele muchísimo)

La miel hace que este pan esté envuelto por una corteza firme, dulce y más o menos fácil de cortar (es un poco más dura que un bizcocho normal, pero no tanto como la de una barra de pan para bocadillo) ¡es una delicia! Tengo que probar más recetas con miel porque esta nos ha encantado.

Ahora sólo me queda contaros cómo se prepara, que además es sencillo.

Ingredientes:

* 250 gramos de miel
* 250 gramos de harina
* 100 gramos de azúcar moreno
* 1 sobre de levadura
* 1 sobre de azúcar vainillada
* 2 vainas de cardamomo ( usaremos las semillas)
* 1 cucharadita de nuez moscada
* 1 cucharadita de canela en polvo
* 1 cucharadita de jengibre en polvo
* 4 clavos
* 2 huevos
* 100 ml de leche


Elaboración:

1. Abrimos las vainas de cardamomo, sacamos las semillas y las machacamos junto con los clavos.

2. En un bol ponemos la harina, la levadura, el azúcar y las especias.

3. Añadimos la miel poco a poco batiendo hasta integrar. Si es necesario, porque la miel esté muy espesa la podemos calentar para que gane fluidez. En verano a mí no me ha hecho falta. Es una masa densa y cuesta un poco batirla, pero se puede hacer con varilla manual perfectamente y no necesitar un brazo como el de Nadal porque yo lo preparé a mano.

4. Añadimos la leche y volvemos a batir hasta que la masa sea homogénea.

5. Incorporamos los huevos de uno en uno y no añadimos el segundo hasta que el primero no esté bien integrado.

6. Vertemos la masa en un molde para plumcake untado de mantequilla y metemos en el horno precalentado a 160º C

7. Horneamos en torno a una hora o hasta que al pincharlo con un palillo este salga limpio.

8. Sacamos del horno, desmoldamos y dejamos sobre una rejilla para que se enfríe.


Manos a la masa y (hoy más que nunca) ¡bon appètit!

lunes, 8 de septiembre de 2014

Tocino de cielo ¡una tentación divina!

¿Alguien no conoce esta delicia? 

¡¡¡ Imposible !!!

Es uno de los postres populares de nuestra gastronomía, a casi todo el mundo conquista y sin embargo ¡no se prepara en casa con tanta frecuencia como otros postres tradicionales como el arroz con leche o las natillas!

Y yo me pregunto ¡¿por qué?!

Es fácil de elaborar, y aunque hay recetas en las que se utilizan hasta 12 yemas de huevo y medio kilo de azúcar, siempre se puede preparar con una proporción menor. 
 

Así que hoy reivindico el tocino de cielo hecho en casa y os traigo una receta absolutamente increíble para que os animéis a prepararla. Esta vez he cambiado ligeramente los ingredientes que siempre he usado para realizar una colaboración y utilizar el vino Dulce l'Orange que tan amablemente Bodegas Valdepablo me ha enviado para que utilice en alguna de mis recetas.
Es la primera vez que preparo el tocino de cielo con vino dulce y hemos quedado absolutamente cautivados por el sutil toque a naranjas y mandarinas que le da a este postre. El resultado es un suave gusto cítrico que combinado con el dulzor del tocinillo es sencillamente perfecto.


¡Ni qué decir tiene que lo voy a preparar ya siempre así porque es una auténtica delicia!


Como alguna vez os he comentado a mí los postres no me gustan excesivamente dulces, así que mi receta del tocino de cielo tiene una proporción bastante reducida de azúcar en comparación con otras recetas, aunque os aseguro que ¡está de lujo! Y como es poco dulce ¡no pararías de comer! Lo que os decía ¡es una tentación (no sé si divina o humana, pero una tentación)!

Ingredientes:

* 150 grs. de Azúcar
* 100 ml. de agua
* 30 ml. de Vino Dulce l'Orange de Bodegas Valdepablo
* 5 yemas de huevo
* 1 huevo entero

Para el caramelo líquido:

* 4 cucharadas soperas de azúcar
* 2 cucharadas soperas de vino dulce

Elaboración:

1. Preparamos el caramelo poniendo los ingredientes en un cazo al fuego.

2. Cuando el caramelo esté listo lo ponemos en la base del molde (o moldes como en mi caso) que vayamos a utilizar para hacer nuestro tocino de cielo.

3. Ponemos al fuego el agua, el vino dulce y el azúcar y dejamos hervir hasta que espese tomando la consistencia de un jarabe.

4. Retiramos del fuego y lo dejamos templar.

5. Batimos las yemas y el huevo en un bol con un tenedor, igual que si fuésemos a preparar una tortilla. Mejor no hacerlo con batidora para que no coja aire.

6. Cuando el jarabe esté templado añadimos poco a poco las yemas batidas y mezclamos bien con la varilla manual.

7. Vertemos en el molde o moldes nuestra mezcla, tapamos con papel de aluminio (para evitar si salpica agua que estropee los tocinillos) y metemos en el horno, precalentado a 160º C, al baño maría hasta que cuaje. El tiempo dependerá del molde y de vuestro horno, pero los 45 minutos creo que no nos los quita nadie.

8. Una vez cuajado sacamos del horno, dejamos templar y metemos en el frigorífico

9. Cuando esté completamente frío ¡ya podemos servir!

La presentación va a gusto de cada cual, pero para mí es un postre perfecto que no necesita ningún acompañamiento, porque cualquier cosa que pongamos enmascara el sabor del tocino, así que es mejor saborearlo solo ¡y disfrutar de cada cucharada!

Sólo me queda añadir que como el vino dulce se cocina y después se hornea el alcochol se evapora, así que es un postre apto para todo el mundo ¡y con el que triunfaréis seguro!


Manos a la masa y ¡bon appètit!

jueves, 4 de septiembre de 2014

Higos al balsámico de chocolate negro con cereales en vasito

Lo sé. Estaréis pensando que me he vuelto loca. Y todo puede ser...

Pero a estas alturas no creo que os extrañéis (demasiado) con mis combinaciones... mmm... sorprendentes (por llamarlas de alguna manera).

Me ha venido de lujo esta  receta porque desde el lunes, ¡oh sorpresa, sorpresa! , todo el mundo parece estar a dieta, y no tengo la conciencia tranquila si os traigo demasiadas tentaciones calóricas y porque además tenía pendiente la colaboración con la empresa Sibari desde hace varios meses pero cuando recibí sus cremas balsámicas supe que iban a ser más que perfectas para este tipo de recetas y que tendría que esperar pacientemente a que el verano llegase y madurase los higos.

Sibari es una empresa que nos ofrece cremas balsámicas gourmet y entre sus productos podemos encontrar desde los más tradicionales hasta sabores innovadores como este de chocolate negro. Además, y aunque está empezando, podemos comprarlas en un montón de puntos de venta y su precio es bastante asequible. Sin duda os animo a que los probéis porque estos balsámicos merecen la pena.

Antes de seguir con la receta me gustaría explicaros que el vinagre, en pequeñas cantidades, si se añade a la fruta ayuda a potenciar extraordinariamente su sabor y además no se nota que lleva vinagre. Así llevo yo años tomándome las fresas con vinagre y la gente mirándome raro cuando lo comento ¡ellos se lo pierden!

Y para que esta crema sea más perfecta aún es de chocolate negro, y los higos con chocolate están...¡de muerte! Así que desde que la recibí supe que iba a utilizarla con esta fruta, pero para ello ha hecho falta esperar un poco ¡pero ha merecido la pena!

El balsámico de chocolate potencia el sabor del higo y además equilibra el dulzor de esta fruta (que puede llegar a ser hasta empalagosa si está muy madura, aunque a mí bien poco me importa que me pongo ciega porque me encantan) y deja un delicioso toque de chocolate. Todo ello unido a los crujientes cereales dan un postre muy completo, al menos para mí.

Por supuesto si no os gustan os cereales o no tenéis en casa podéis prepararlo sin ellos y ya sin enrollarme más os cuento los pasos de la receta que por cierto son de risa de lo simples que son.

Ingredientes:

* De 4 a 6 higos (según su tamaño) muy maduros por vasito que queramos montar
* Crema balsámica al chocolate negro de Sibari
* Almohadillas de cereales rellenas de frutos rojos (o de chocolate, de leche... o los cereales que más os gusten)

Elaboración:

1. Pelamos los higos y los cortamos como más os apetezca. Yo esta vez los he hecho láminas.

2. Montamos varias capas con las láminas en los vasitos

3. Ponemos un chorrito de la crema balsámica de chocolate negro de Sibari en cada vasito (más o menos el equivalente a una cucharadita de moka)

4. Coronamos con los cereales que más nos gusten y guardamos en la nevera hasta la hora de servir.

Es una receta muy sencilla de preparar y además muy sana (no digáis que yo no colaboro con vuestras dietas, que seguro no necesitáis porque estáis estupendas) porque combina frutas y cereales imprescindibles en nuestra dieta diaria.

Antes de tomarnos estos vasitos hemos de tener la precaución de mezclar muy bien los trocitos de higo para que el balsámico se reparta de forma homogénea. Os aseguro que así no váis a notar sabor a vinagre, sólo el sabor de la fruta más intenso aún. ¿Os atrevéis a probarlo?

Manos a la masa y ¡bon appètit!

lunes, 1 de septiembre de 2014

Tarta fiesta de chocolate (para que la vuelta a la rutina sea más dulce)

Y ya llegó el día en el que se acaba el sueño (breve, muy breve...) de las vacaciones y hay que volver al trabajo y la rutina. Al menos me consuelo pensando que aún me quedan dos semanas de horario de verano (¡que el otro sí que es una dura realidad!) y que regreso con vosotros a mi cocina virtual (aunque sabéis que todas las semanas he aparecido por aquí para traer alguna receta ¡no he podido resistirlo!)

Las vacaciones han dado para mucho, no me puedo quejar. Entre otras cosas he hecho esto

* He vivido quince días sin el reloj en la muñeca
* No he tenido que poner el despertador cada noche a una hora criminal
* He podido dar largos paseos nocturnos sin importar el tiempo
* Hemos cenado en un mirador a la espera de los fuegos artificiales de las fiestas en honor a la patrona
* He podido disfrutar cada día de comida recién hecha a mediodía sin necesidad de preparla corriendo la noche de antes.
* He comido helado a las dos de la mañana tirada en el sofá y haciendo zapping constantemente porque a esas horas no hay nada decente en la tele (y a otras tampoco jajajaja)
* He dormido la siesta y me he levantado sin remordimientos
* He pasado tardes enteras leyendo escuchando cómo el viento movía las hojas de los árboles que hay junto a casa
* He ido al parque pasada la medianoche y me he columpiado (porque ya no había niños que acaparasen los columpios jajajajaja)
* He salido de tapas sin pensar en las calorías de más que me he metido en el cuerpo cada día.
* He ido de tiendas sin prisas
* He disfrutado del sol de media mañana (y de mucho calor también)
* He ido con mis padres al campo y he cogido melocotones, brevas, higos, peras, sandías, judías verdes... Aunque mi padre dice que no me ganaría la vida dedicándome al agro
* También he buscado moras, pero aún están pequeñas y verdes ¡y yo quiero hacer una tarta de moras!
* He reposteado, pero menos de lo que esperaba ¡si es que tenía muchas cosas que hacer en muy pocos días!

Y algunas cosas más, entre ellas echar de menos pasar a diario por este rincón y encontrarme con vuestros comentarios, visitar vuestras cocinas... ¡pero ya estoy de vuelta!

Dejo ya de contar mis vacaciones y me centro en la receta de hoy. Vosotros os preguntaréis ¿por qué fiesta de chocolate? Pues... porque es el primer nombre que se me vino a la cabeza cuando vi la tarta terminada y como la receta la he inventado yo ¡se ha quedado con este nombre! 

Lo cierto es que yo iba a preparar una receta que llevaba bastante tiempo en casa esperando. La espera había sido tan larga que yo estaba convencida de que esa receta era de queso y chocolate. Pero cuál es mi sorpresa que la receta no llevaba queso ¡y a mí se me había antojado una tarta de queso y chocolate! 


Total que estuve mirando las recetas que tenía pendientes y ninguna se adaptaba a lo que yo quería preparar (sí, soy muy caprichosa y  muy antojadiza) así que fui cogiendo ideas de varias recetas y decidí, una vez más, tirarme a la piscina ¡y no me ha ido mal del todo! 

¿Resultado? Una tarta cremosa pero con cuerpo, que se hace en muy poco rato (si os digo que se tarda más en preparar la base que el relleno) y tiene un delicioso sabor a chocolate sin llegar a ser pesada. ¡Ains! ¡Lo rica que está...!

Es que ya no sé qué deciros para que os animéis a prepararla...

Ingredientes:

* Un rulo de galletas tipo María
* 50 - 60 gramos de margarina
* 200 ml de nata para montar
* Un paquete de queso de untar de 250 gramos. Yo lo utilicé light
* 400 ml de leche semidesnatada (o la que tengáis en casa)
* Una tableta de 200 gramos de chocolate para postres
* 2 sobres de preparado para cuajada
* Fideos de chocolate para decorar

Elaboración:

1. Empezamos triturando las galletas con la picadora hasta que tengamos polvo de galleta.

2. Derretimos la margarina en el microondas, la añadimos a nuestro polvo de galleta y mezclamos bien.

3. Si fuera necesario y la masa de galleta estuviera muy seca podemos añadir un chorrito de leche.

4. Ponemos la masa en un molde desmoldable y con ayuda de un tenedor o una cuchara (con lo que os sea más sencillo) esparcimos y prensamos muy bien para tener una bonita base de tarta.

5. Ponemos el molde en el frigorífico mientras preparamos el relleno.

6. En una cacerola ponemos 300 ml de leche, la nata, el queso y el chocolate troceado a fuego medio (yo utilicé el 5 en mi placa de inducción) y vamos removiendo desde el principio para que no se pegue y para mezclar bien todos los ingredientes.

7. Cuando el chocolate esté derretido (lo que será cuestión de un par de minutos o tres) y nuestra masa sea homogénea diluimos los dos sobres de preparado para cuajada en los 100 ml de leche restantes y cuando no tengan grumos añadimos a la cacerola y removemos muy bien al fuego que bajaremos al 3 o al 4 durante cuatro o cinco minutos.

8. La mezcla empezará a espesar muy rápido así que es importante tener un fuego bajito. Y cuando digo muy rápido es literalmente rapidísimo.

9. Vertemos la mezcla en el molde, alisamos con una espátula y dejamos templar.

10. Cuando está templada ya podemos decorar con nuestros fideos de chocolate y pasar al frigorífico.

11. Se puede servir en cuanto esté fría.


Insisto. Empieza a cuajar bastante rápido así que es muy importante tener un fuego bajo y estar removiendo constantemente, así como verter de momento en el molde y no dejar templar en la cacerola o cuando nos queramos dar cuenta habrá cuajado allí.

Que cuaje tan rápido es una ventaja sobre todo si buscamos un postre rápido de preparar y que tengamos que hacer con muy poca antelación aunque a mí me gusta darle un tiempo para que se asiente.

No he puesto azúcar porque como ya he dicho alguna vez no me gustan los postres excesivamente dulces. También los advierto que si probáis la masa antes de que cuaje os va a resultar un poco ácida y entonces os pasará como a mí, que os arrepentiréis de no haber puesto azúcar ¡Pues no! Cuando la masa cuaja ¡se queda deliciosa! Y además con un sabor a chocolate ¡que es una maravilla!

Y lo mejor de todo es que no es nada empalagosa ¡así que te comerías un trozo detrás de otro! ¿Os he convencido ya para probarla?

Manos a la masa y ¡bon appètit!