jueves, 27 de junio de 2019

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus)

Soy consumista. Yguardo cosas y más cosas en casa.

- Menuda novedad, pensaréis  más de uno. Todos consumimos y todos tenemos cosas en casa.

Soy consciente. Pero creo que lo mío empezaba a encaminarse hacia el síndrome de Diógenes.

El año pasado, en el mes de febrero y de mayo, hubo una recogida de ropa para una ONG en la guardería de Lara y nosotros contribuimos con la friolera de diez sacos (sí, sí, sacos de plástico) de ropa. Decidí que había cosas que si no me había puesto en años no me iba a acordar de ponerme ahora, y lo mismo con ropa de mi señor esposo.

No duró demasido el hueco en los armarios pues en cuatro clicks en el ordenador en cuestión de un par de meses volvía a tener los armarios atestados. Algunas de esas prendas siguen con la etiqueta colgando.

Durante el embarazo de Elena fui reorganizando muchas cosas. Un nuevo bebé llegaba a casa y había que hacerle su espacio.

Empecé a sentirme mal por todo lo que se acumulaba en cualquier habitación de casa y decidí darle solución.

Ya sabéis que hace bastante tiempo que estoy intentando dar salida a todos esos ingredientes "imprescindibles" que compro para hacer algún postre y una vez están en casa se quedan cogiendo polvo en los armarios de la cocina. Os aseguro que el espacio se nota.

Además estoy intentando ponerle solución a cierta manía que tengo y que se resume en que habitualmente no sé comprar una única unidad de un producto. Por ejemplo si veo una tableta de chocolate en oferta en lugar de una pues dos o tres que van para casa. Aunque sólo necesite una. Aunque haya más tabletas en la cocina. Da lo mismo. Compro como si el supermercado más próximo estuviera a 400 kilómetros y los hiciera en burro.

En uno de mis ataques de organización, el pasado verano, reuní todas las muestras de colonia que había en casa. Esos tubitos de cristal que nos dan en la perfumería cuando nos hemos dejado un riñón en potis o colonias, que parece que te estuvieran regalando oro puro, y que acaban por los cajones de los armarios del baño

Aluciné cuando los vi todos juntos. Allí había para llenar tres botes de esos que pagamos a setenta y ochenta euros, así que el próximo objetivo se centró en utilizar esas muestras además de terminar los quince botes de colonia que tenía empezados (por no decir que en la mayoría quedaba poco más que un culín) ¡Se ha quedado la balda del armario del baño irreconocible!

Casi vergüenza me da hablar de la colección de jaboncitos y botecitos de gel o champú de los hoteles. Que llegas a un hotel y parece que el jabón que hay en el baño sea de platino porque sí o sí los acabas echando en la maleta. ¿Qué te hace pensar que si en el hotel no los has usado porque llevas los tuyos los va a usar en casa?

Luego viene la parte de autoconvencimiento. A saber: "Es que los colecciono" "Es que son un recuerdo de nuestros viajes"

Ya.

Te los traes porque los has pagado al reservar la habitación. Y punto. Es algo innato. La mayoría lo hace.

Pues ahí había jabones "de recuerdo" desde mi primer viaje a Italia. Año 1996. Ha llovido bastante. Un neceser (casi gigante) lleno de jabones. Que yo pensaba que igual alguno (o todos) había malo. En absoluto. Estaban todos intactos. Así que los botecitos líquidos han ido rellenando el dosificador de jabón del baño y nos hemos lavado las manos con cierta mezcla de gel y champú de hotel (que yo tengo la ligera sospecha de que solo cambia el nombre en el bote pero no el producto que alberga en su interior, pero eso ya lo dejamos para otro día) y los jaboncitos de tocador los he ido utilizando yo para terminar de desmaquillarme. Y otro montón de espacio que he ganado en el baño (y que no he llenado como hice con las baldas de la ropa)

Así que ahora el propósito es utilizar primero lo que ya hay en casa y cuando se acabe se repone ¡pero de uno en uno! Me cuesta, pero no hay nada mejor que insistir.

Ahora os voy a contar una cosa completamente contraria a lo que estoy intentando predicar. En el mes de diciembre me hice con un nuevo cacharro de cocina ¡es que soy débil!

Lidl iba a poner a la venta su robot Monsieur Cuisine Plus en pocos días. Me enteré que se podía adquirir un poco antes online, sin esperas, sin colas, sin carreras por el supermercado y como soy de tarjeta fácil y click rápido ¡me hice con uno!

¿Qué me iba a decir mi costillo si por aquel entonces tenía una barriga que era casi como un estadio de fútbol? De todos es sabido que a las embarazadas no se las contraría. Así que unos días después estaba la maquinita en la puerta de casa y yo más feliz que una perdiz.

Fui un poco cauta en su manejo al principio, pero durante mi baja en casa he podido ir investigando un poco más y se ha convertido en un gran aliado a la hora de preparar comidas y postres. Sobre todo postres. No tengo remedio.

La receta de hoy es de esas facilonas hasta decir basta, y ya si se hace con ayuda de un aparato de estos es de vagos totales. Cuesta incluso llamarla receta.

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Pero lo que a mí me ha conquistado es el sabor y por eso decidí que merecía la pena compartirla con vosotros y que quedara guardada en el blog.

Un mes llegó a casa en la caja de productos a la que estoy suscrita un brick de bebida vegetal de avellanas. No es que yo sea especialmente fan de estas bebidas (mención aparte merece mi enganche a la de soja en determinadas épocas de mi vida) pero os aseguro que por una u otra razón las he probado casi todas (nuez, arroz, coco, avena...)

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

En esta ocasión no me apetecía bebérmela pero tampoco quería que se quedara en el armario pillando polvo meses y meses y de repente se me encendió una lucecita.

Avellanas, chocolate... ¿a qué me recuerda eso? A cosas ricas tipo los Ferrero Rocher, la Nutella o la Nocilla.

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Así que acordándome de unos sobres de preparado para flan que había en el armario y una tableta de chocolate negro artesanal que estaba a punto de caducar porque estaba bastante escondido para no arrasar con él a bocado limpio pensé que sobre la marcha me hacía unas natillas.

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Fue visto y no visto, porque con el cacharrito no se tarda nada y lo mejor es que no hay que estar pendiente ¡No sabéis lo vaga que me estoy volviendo en este sentido!

Que no sé si es vagancia o practicidad, porque si tengo una máquina que lo hace yo puedo estar a otras cosas ¿no?

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Probé un poquito de la bebida vegetal antes de usarla para la receta y debo reconocer que el sabor me sorprendió. Tiene un gusto sutil a avellanas que a mí me resultó muy rico.

Yo pensaba que al usar esta bebida y un buen chocolate mis natillas iban a saber a crema de cacao. Pero no. El sabor de la avellana es sutil y predomina el chocolate.

Que no me quejo ¿eh? Que ricas están un rato pero yo había imaginado otro sabor.

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Aquí lo fundamental es utilizar un chocolate bueno. Todos sabemos que cuando las recetas llevan pocos ingredientes deben ser de calidad para que lo que preparamos sea un éxito.

Para prepararlas no es necesario que compréis la leche de avellana. A ver, si tenéis curiosidad, pues compradla, que no está de más probar cosas nuevas. Que no, pues con la que tengáis en casa, ya sea de vaca o cualquier bebida vegetal, que unas ricas natillas de chocolate siempre alegran el corazón ¿o no?

Y con la ola de calor que nos está asolando (que el verano ha llegado pisando más que fuerte) ¿a quién no le apetecen unas natillas fresquitas para el postre o para la merienda?

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Los boles de las fotos tienen loca a mi niña. La base imita al barquillo de los cucuruchos ¡más veraniegos imposible! Los he tenido que cambiar de sitio y colocar en alto, porque a la mínima los tenía en la mano, y no es que me moleste que juegue con ellos, es que se le caen mil quinientas veces al suelo y temo por la integridad de los cacharros, que son tan cuquis que me daría pena quedarme sin ellos.

Por cierto, las cucharillas aún no las conoce. Si las hubiera visto hace tiempo que habrían pasado a formar parte de su arsenal de accesorios de la cocinita. Que yo entiendo que necesita una cantidad importante porque para dar de comer a la legión de 11 Nenucos que ya atesora se necesita buena cantidad de menaje.

Cosas de niñas ¿qué os voy a contar que la mayoría no sepáis ya?

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Porque Lara se entretiene con sus juguetes, no voy a decir que no, pero tiene una imaginación desbordante y cuando menos acuerdo está en el salón con un puñado de nuestros cubiertos y la mitad de los boles que tengo en la cocina a su alcance (los de plástico, por supuesto, que desde que ella campa por su respeto hay cosas como los cuchillos o los boles que se rompen que han necesitado una nueva ubicación) y está preparando la comida para todos sus niños y hablando con ellos como su seño lo hace en la guardería.

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Y a mí me gusta que juegue con cualquier cosa que haya a su alcance, creo que es importante para que desarrolle su imaginación y su creatividad. Su padre lo lleva peor. Parece que le cuesta entender que los niños necesitan muchas cosas para jugar (aunque curiosamente no es él el que se pasa el día dando vueltas por casa y colocando) y que sólo recogen cuando se han cansado, no antes de sacar otro juguete.

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Me voy del tema, lo estoy viendo. Espero que os animéis con estas sencillas natillas. Si no tenéis un robot de cocina (Monsieur Cuisine o Thermomix) podéis hacerlas de manera tradicional, que también os dejo la receta ¡y no os olvidéis de coger uno de los boles que tengo guardados para vosotros!

Por cierto, el tema de la decoración es completamente opcional. Pero tenía estas bolitas rosas tan monas y me parecieron ideales para ponerle un toque de color al postre (y de paso darles salida)

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Ingredientes:

* Un litro de bebida de avellana
* 100 gramos de chocolate negro (de buena calidad)
* 50 gramos de azúcar
* Un sobre de preparado para natillas (para un litro)
* Bolitas de azúcar para decorar

Elaboración en Monsieur Cuisine:

1. Ponemos en el vaso el chocolate troceado y el azúcar y programamos 20 segundos a velocidad 7

2. Una vez pulverizado el chocolate añadimos la bebida y el sobre para natillas y programamos 15 minutos, 95 grados, velocidad 3

3. Cuando alcance la temperatura programamos 8 minutos, velocidad 3, 95 grados

4. Vertemos en los boles, dejamos enfriar, tapamos y pasamos al frigorífico

5. En el momento de servir decoramos con unas bolitas de azúcar.

Elaboración tradicional:

1. En una cacerola ponemos a fuego medio-bajo el chocolate en trozos, el azúcar y el litro de bebida salvo un vaso que reservamos. Vamos removiendo hasta que el chocolate esté disuelto y la mezcla a punto de hervir.

2. En el vaso de bebida reservada desleímos el sobre de preparado para natillas y lo añadimos a la olla cuando el contenido esté a punto de romper a hervir. Removemos y mantenemos al fuego hasta que espese ligeramente.

El resto de pasos igual que en la elaboración con Monsieur Cuisine.

https://sites.google.com/s/1FRzC_-hS7mdonI8iskWVTYSlRks-OTMW/p/1Ileklgxct69BrYaEK9oiUflBmEM7DBPg/edit

Más sencillo imposible ¿verdad? Y en un abrir y cerrar de ojos tendremos un refrescante y apetecible postre ¿O acaso alguien se podría resistir a uno de estos coloridos boles?

Natillas fáciles con bebida de avellanas y chocolate (en Monsieur Cuisine Plus) Borges Postre Verano Cuqui Fácil Sencillo Rápido Fresquito Cuca

Para conservarlos lo mejor es dejarlos atemperar en la encimera de la cocina y una vez fríos tapar y guardar en el frigorífico.

Si vais con prisa y tenéis hueco os cuento mi truco. En lugar de tapar bol a bol con film transparente los meto dentro de un tupper alargado que tiene altura suficiente, le coloco su tapadera ¡y al frigorífico!

Comodísimo además porque no están los boles sueltos por las baldas del frigorífico y sobre el tupper puedo colocar lo que necesite. Además de mucho más ecológico porque es plástico que no estamos utilizando. Que en casa se recicla todo ¡no podía ser de otro modo! (que hasta Lara controla ya lo de separar y más o menos sabe qué tiene que echar en cada bolsa de las que tenemos en casa para los residuos) pero no hay mejor gesto hacia el medio ambiente que el de ahorrarnos usar plásticos o papeles innecesarios.

Esta receta va para mi amiga Marisa y su reto 1+/-100 desperdicio 0 del que os he hablado en más de una ocasión. De hecho me despedí con una receta para ella y ya estaba tardando en subir otra porque sabéis que me encanta reciclar y aprovechar todo lo que tengo en casa y estas natillas son del más puro aprovechamiento.


No quiero extenderme mucho más con la entrada de hoy, pero no me puedo marchar sin contaros que esta tarde es la fiesta de la guardería de Lara y que hace justo una semana se abrió una brecha en la frente precisamente también en la guardería.

Iba corriendo por el pasillo al salir del baño, se cayó y fue a dar con el marco de la puerta del aula que estaba abierta y herida al canto.

Me llamaron cuando estábamos a punto de salir a recogerla (ahora la recoge mi padre) y cuando llegó a casa llamé a mi trabajo para avisar que llegaba más tarde porque nos íbamos para urgencias porque no me atrevía a dejarle la brecha sin que un médico decidiera si necesitaba punto de sutura o de aproximación.

Por suerte con los puntos de aproximación hemos tenido pero el fin de semana pasada se quedó sin piscina porque no se le podía mojar ni darle el sol.

Es el primer susto gordo que nos llevamos pero no os imagináis lo serena y tranquila que estuvo cuando las enfermeras le estuvieron limpiando y tocando la herida hasta determinar qué iban a hacer con la brecha. Creo que yo me hubiera portado bastante peor.

En otra ocasión os cuento la historia con más detenimiento

Mientras tanto ¡sed felices y no paséis mucho calor!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

 




jueves, 20 de junio de 2019

Galletas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) con chips de chocolate

Me había propuesto no volver muy guerrera. Al menos en las primera semanas.

No quería sembrar polémica ni meterme en jardines que están en mi camino aunque por el momento puedo evitar.

A mí me gusta ser comedida en la vida. Tengo mis ideas claras, muy claras de hecho, pero me gusta ser flexible y comprensiva y acepto que cada cual tiene su criterio y es respetable.

Sencillo ¿no?

También soy consciente de que el extremismo no es bueno en ningún aspecto de la vida ya sea religioso, político, cultural, educacional, nutricional... Que una cosa es tener unos criterios claros y otra muy diferente ser un talibán defendiendo a capa y espada una idea o una opción de vida hasta el punto de que parezca que el que no hace o sigue cierta corriente es lo peor de lo peor.

Personalmente me parece muy loable que se promuevan hábitos de vida saludables relativos a nuestra alimentación y al estilo de vida que llevamos para dejar de ser tan sedentarios y volvernos más activos.

Respeto y aplaudo que cada vez haya más gente que no consume ciertos alimentos pero de ahí a atacar a quién lo hace creo que va un enorme trecho.

Jamás me oiréis (o leeréis) decir "siempre se ha hecho así" porque que algo se venga haciendo desde hace tiempo no quiere decir que esté bien o que sea la mejor o la única opción.

Por poner un ejemplo hace unos años empezó a cuestionarse el consumo de leche de vaca. Una mañana te encuentras que has estado escuchando durante treinta años de tu vida que hay que tomar mucha leche, que tiene mucho calcio, que es buena para los huesos y los dientes y una largo etcétera y de repente parece que tomar leche sea peor que desayunar chupitos de lejía.

No sé en qué quedó la polémica, supongo que después de revolver las aguas durante cierto tiempo estas se amansaron porque ni sanidad ni la OMS la han retirado de la venta. Y mientras tanto ahí estuvieron ofreciendo alternativas, vegetales y muchísimo más saludables, a la par que bastante más caras.

Y yo me pregunto ¿en serio esos productos que nos ofrecen como alternativos a otros tantos que venimos consumiendo habitualmente y que de repente no son tan buenos son tan saludables como nos quieren hacer creer?

Porque en muchos casos las alternativas "saludables" son productos procesados e incluso ultraprocesados y yo ahí me quedo de pasta de boniato y cada vez estoy más segura de ser muñecos en manos de las empresas, el márketing y las modas que arrasan en redes sociales.

Y es curioso que todos esos alimentos que deberíamos incluir en nuestra dieta por ser superalimentos o alternativas saludables a lo que veníamos consumiendo hasta ahora ¡tienen siempre un precio muy superior! Así que ahora en lugar de los plazos de la hipoteca vamos a pagar a plazos la compra saludable en el supermercado.

No sé si es mi vena inconformista o mi lado cínico pero a mí me cuesta mucho subirme al tren de los alimentos maravillosos, y tremendamente saludables (aún habiendo sido procesados) que de repente son un boom y ves por todos lados.

Y luego me veo leyendo recetas muy saludables, con unos ingredientes ¡que madre mía! Se me abren los ojos como platos y mi mente pasa de preguntarse ¿eso dónde se compra? a preguntarse ¿en serio eso con ese nombre se come? o ¿de verdad es más saludable con estos ingredientes?

Así que yo por el momento sigo con los ingredientes que tengo a mano en el supermercado aguardando a que la moda pase a estar "demodè" para subirme a ese tren (o dejar que pase definitivamente)

Y después de todo este rollo sirvo el desayuno (que como siga hablando nos da la hora de la merienda) y os invito a estas deliciosas galletas en las que he sustituido la mantequilla por AOVE ¡nuestro oro líquido!

Galletas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) con chips de chocolate. Cookies, desayuno, merienda, postre, healthy, saludable, fit, hecho en casa. Sencillo, rápido, rico, horno, Cuca

Hace bastante tiempo que quería preparar galletas con aceite de oliva pero por una u otra cosa nunca me ponía a ello. Por no hablar que hace ¡meses! que no preparaba galletas en casa. En contreto la última fue una maxi galleta de mantequilla con chocolate y naranja tras la que ha llovido año y medio nada más y nada menos.

Con lo que me gustan las galletas caseras y lo poco que me prodigo con ellas últimamente, pero hay que estar pendiente del horno para que no se hagan en exceso y queden como armas arrojadizas y es precisamente el tiempo lo que me falla porque no sé cuándo una de mis princesas va a reclamarme a gritos.

Pero una mañana que Elena estaba tranquila y de buen humor me la llevé conmigo a la cocina y mientras balbuceaba en su hamaca preparé estas galletas.

Galletas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) con chips de chocolate. Cookies, desayuno, merienda, postre, healthy, saludable, fit, hecho en casa. Sencillo, rápido, rico, horno, Cuca

No sé si os hacéis una idea viendo las fotos, pero las galletas son enormes. Con una sola te desayunas tranquilamente y te sobra energía al final de la mañana.

Lo suyo hubiera sido meter la masa en el frigorífico al menos un par de horas (incluso la noche entera) para que endureciera y fuera manejable con las manos y así hacer bolitas más pequeñas y por tanto más galletas.

Pero como tenía prisa y muchas ganas de zamparme estas galletas cuya masa en crudo ya olía más que bien me puse a formar bolas con cucharas y me di cuenta de que aquello iba a salir a lo grande y terminaba en una hornada ¡y menudo acierto!

Galletas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) con chips de chocolate. Cookies, desayuno, merienda, postre, healthy, saludable, fit, hecho en casa. Sencillo, rápido, rico, horno, Cuca

A ver, que más pequeñas estarán igual de ricas y tenemos para asaltar más veces el bote de las galletas, pero cuando te ves frente a frente con una de estas galletas que no te cabe en la palma de la mano la felicidad te ilumina la cara y te chorrea a borbotones por las orejas.

Además he usado panela por primera vez para estas galletas. Tanto "criticar" los alimentos alternativos y aquí estoy yo con uno ¡si es que no se puede! Vaya por delante que no la he comprado. Tampoco la he robado. Es que venía en una caja a la que llevo suscrita ya unos cuantos meses (y que me pago yo, que no me la mandan gratuitamente para promocionarla)

Nunca la había usado y me ha sorprendido su aroma. Huele como el caramelo, y para mí eso es pura tentación (creo que si tuviera menos conciencia me la habría comido a cucharadas, o al menos lo habría intentado porque el aroma es increíble)

Por otro lado confesaré también que yo no he notado la diferencia en cuanto al sabor en las galletas al usar panela. Es decir, me saben igual que otras galletas que haya hecho con azúcar normal o con azúcar moreno. Igual es porque tengo poco paladar, puede ser, pero no ha sido comer una y decir al primer bocado ¡están espectaculares de sabor por usar panela!

Galletas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) con chips de chocolate. Cookies, desayuno, merienda, postre, healthy, saludable, fit, hecho en casa. Sencillo, rápido, rico, horno, Cuca

Están ricas, están muy ricas en realidad, pero por todo lo que llevan y no exclusivamente por el uso de la panela. Tengo que seguir usándola en más postres a ver si en el futuro la compro o ha quedado en una prueba como tantas cosas que probamos y no volvemos a comprar.

Tampoco he notado gran diferencia con respecto a las galletas que llevan mantequilla. De hecho me ha gustado bastante el resultado usando aceite y creo que voy a repetir en más ocasiones ¡y a no tardar tanto en hacer galletas caseras de nuevo porque ha sido un visto y no visto!

Como es costumbre tengo algunas guardadas para compartirlas con vosotros en este último día de primavera ¿me acompañáis?

Galletas de aceite de oliva virgen extra (AOVE) con chips de chocolate. Cookies, desayuno, merienda, postre, healthy, saludable, fit, hecho en casa. Sencillo, rápido, rico, horno, Cuca


Ingredientes:

* 2 huevos
* 100 gramos de aceite de oliva virgen extra AOVE
* 150 gramos de panela
* Una cucharadita de esencia de vainilla
* Una cucharadita de bicarbonato sódico
* 300 gramos de harina
* 100 gramos de trocitos de chocolate
* Escamas de sal


Elaboración:

1. En un bol ponemos el aceite, los huevos, la vainilla y la panela y mezclamos bien hasta que el azúcar esté disuelto. 

2. Añadimos la harina y el bicarbonato y batimos hasta integrar. 

3. Por último añadimos las pepitas de chocolate y mezclamos hasta esparcir bien por toda la masa. 

4. La masa se separa bien de las paredes del bol pero es un poco pegajosa. Para hacer las galletas podemos refrigerar durante un par de horas o bien hacer bolitas de masa con ayuda de dos cucharas.
Yo he optado por esto último y las iba depositando en la bandeja del horno forrada con un papel de hornear. Puedes dar forma bonita una vez están en la bandeja con las cucharas o con las manos. 

Hay que ponerlas separadas porque crecen al hornear. 

5. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados y cocinamos durante 15-20 minutos en función del tamaño, hasta que los bordes se vean dorados. 

6. Retiramos las galletas con ayuda de una espátula y las dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. 

Ponemos unas escamas de sal por encima cuando las colocamos en la rejilla. Si no nos gusta podemos obviar este paso.

https://sites.google.com/s/1luKaoHiAbmvHw3yY82f7GxX-leQ5lPpk/p/1SUgd-EOFY0xtVxd__m512JXeGSzFq7N5/edit

Una vez que estén frías las guardamos dentro de una lata o cualquier recipiente que cierre bien.

No les busquéis un bonito lugar en la cocina, van a durar muy poco. Huelen tan bien que es complicado esperar siquiera a que se enfríen para probar la primera.

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Espero que os animéis y las preparéis en casa porque no os van a defraudar.

Las princesas de la blogosfera siguen creciendo. Últimamente las tengo muy revolucionadas y Elena ha pasado de dormir toda la noche del tirón a despertar una vez de madrugada (además de dormirse más tarde) y yo voy hecha una figurante de The Walking Dead por la vida.

Supongo que no solo influye la separación sino también que llego a casa bastante tarde y todo se encadena, pero sólo es cuestión de días estrenar el horario de verano y pasar las tardes en casa, e igual algún día hacemos carambola y se duermen la siesta las dos y yo puedo cerrar los ojos (cosa que no ocurre desde no sé cuándo)

Gracias por seguir asomando a mi cocina y por todo el cariño que me dejáis cada semana ¡Sed felices!

Manos a la masa y ¡bon appétit!




jueves, 13 de junio de 2019

Bundt cake de chocolate a la taza y jalea de arándanos negros

Los inicios nunca son sencillos.

Y los reinicios tampoco.

El día uno cumplí 12 años en mi trabajo.

El 6 de junio el blog cumplió 5 años de vida.

Casualidades del destino es el mismo día que vuelvo a publicar, aunque sea una breve entrada para saludar, tras mi segunda maternidad.

Tanta experiencia a mis espaldas y estoy más perdida que el primer día. En todo. En mi trabajo, en mi blog, en la blogosfera, en mi propia vida.

Porque hasta ahora había cogido un bonito ritmo y todo iba como la seda pero aquello era un limbo de 16 míseras semanas y después había que enfrentarse a la vida real. 

Al menos esta vez venía concienciada a que durante estas semanas el mundo no se ha parado y me iba a encontrar con muchos cambios en la oficina o en mis cocinas virtuales amigas. Tan preparada para lo peor venía que me ha sorprendido encontrarme con que esta vez es como si hubiera estado unos días de vacaciones y no ha habido tantos cambios como cuando nació Lara.

Eso no quita que los primeros días me costara ubicarme en la oficina y que me sienta tremendamente extraña redactando esta receta. Es que no sabía ni por dónde empezar, ni qué receta elegir, ni qué quiero contar...

Lara comenzará el colegio en septiembre y no me lo creo. Hace dos semanas se hizo la foto para la orla de la guardería y dentro de dos semanas justas es su fiesta de fin de curso. 

¿Cuándo ha pasado el tiempo? Porque recuerdo como si fuera ayer el día que solicité plaza en la guardería, el día que firmé su matrícula, su primer día, tan pequeña, que no sabía casi estarse sentada solita... y a partir de ahí el tiempo se disparó y tengo una niña que habla por los codos, que chapurrea en inglés un montón de palabras y algunas canciones, que se da cuenta de todo lo que ocurre a su alrededor y me sorprende cada día con las cosas que me dice porque tiene salidas de adulta.

Elena también irá a la guardería en septiembre. Y esta vez hago oídos sordos a todo el que considere que tiene derecho a opinar sobre lo que hago o dejo de hacer con mi vida, mi trabajo y mis hijas. Los buenos consejos siempre son bien recibidos. Y el que habla por hablar sin aportar nada positivo se da con mi indiferencia. No tengo tiempo ni para mostrar desdén porque no lo merecen. Mucho menos para sentirme mala madre (sin serlo, al menos del todo)

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Me despedí con un bundt y regreso con otro. Estaba un poco perdida. No sabía por dónde encauzar la vuelta al blog, qué receta elegir, así que tras dar dos o tres vueltas en mis borradores me topé con esta maravilla. Con el chocolate siempre aciertas y como el tiempo no acaba de decidirse por el frío o el calor a ratos aún apetece encender el horno y preparar cosas tan ricas como este bizcocho.

No entra por los ojos, lo sé. No son las mejores fotos, pero esta vez no pude evitar que se le metiera mano antes de la sesión. 

Esta es una de esas ocasiones en las que me gustaría que al menos el olor pudiera traspasar pantallas. Porque sólo con eso caeríais rendidos.

La combinación del chocolate y los arándanos es tremendamente top en cuanto a sabor y a aroma. Además la textura es jugosa y untuosa a más no poder ¡todo un gustazo! 

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Durante el tiempo que he pasado en casa, como Elena ha dormido bastante y si no me la he llevado a la cocina en su hamaca y ha aguantado bastante bien (casi siempre) mis cocinados, he podido seguir preparando postres caseros y haciendo sus respectivas fotos. 

Por supuesto he aprovechado para seguir dando salida a cosas que tengo en la despensa (¡que cada día está más vacía!) antes de que caduquen. 

Tenía unos botes de jalea de arándanos que compré hace tiempo en Lidl. Como tienen la fecha bastante larga siempre se quedan atrás. Pero me acordé de este brownie que estaba espectacular y le di una vuelta para conseguir una versión bundt que no le va a la zaga.

Si no tenéis jalea no pasa nada, la sustituís por mermelada de arándanos (o fresas, frambuesa, frutos rojos...) y todos tan contentos.

Lo de usar chocolate a la taza fue también para dar salida a un brick que tenía en casa y que prefería usar en un postre antes que atacarlo directamente (que los kilos del embarazo me han cogido cariño y no se quieren marchar solitos). Pero que si no tenéis en casa lo cambiáis por chocolate y un poquito de leche y asunto resuelto.

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Lo importante es que no tengáis excusas para no preparar una maravilla así.

Además en un momento está la masa lista y una vez dentro del horno nos olvidamos. Sí que me gustaría hacer hincapié en que es un bizcocho muy frágil así que cuidado al desmoldarlo, que todos nos hemos llevado un disgusto más de una vez al vez que se rompían.

Como siempre tengo un trocito para vosotros. Es un tremendo placer volver a disfrutar de vuestra bonita compañía a pesar de mis meses de ausencia y recibir tanto cariño en los comentarios que habéis ido dejando desde mi vuelta.

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¡Y ahora vamos con la receta! 

Ingredientes:

* 3 huevos
* 150 gramos de azúcar
* 120 gramos de margarina
* 225 gramos de jalea de arándanos negros
* 235 gramos de harina
* 250 gramos de chocolate a la taza
* 30 gramos de cacao en polvo
* 1 sobre de levadura
* 1 cucharadita de vainilla
* 125 gramos de arándanos deshidratados
* 1 cucharadita de harina

Elaboración:

1. Derretimos la margarina en el microondas y la ponemos en un bol amplio junto al azúcar. Batimos.

2. Añadimos los huevos de uno en uno batiendo en cada adicción. 

3. Incorporamos la jalea (mejor a temperatura ambiente) y el chocolate a la taza y mezclamos hasta integrar. 

4. Ponemos el extracto de vainilla, la levadura y la harina y batimos hasta que no queden grumos. 

5. Ponemos los arándanos en un bol con una cucharadita de harina y mezclamos hasta que queden bien impregnados. 

6. Los añadimos a la masa y repartimos bien con ayuda de una espátula. 

7. Vertemos en un molde para bundt cake e introducimos en el horno precalentado a 180 grados.

8. Horneamos durante unos 60 minutos o hasta que al pinchar con un palillo este salga limpio.

9. Dejamos enfriar por completo sobre una rejilla y desmoldamos con cuidado porque es tremendamente tierno y es fácil romperlo. 

https://sites.google.com/s/1luKaoHiAbmvHw3yY82f7GxX-leQ5lPpk/p/1SUgd-EOFY0xtVxd__m512JXeGSzFq7N5/edit

Para conservarlo lo envolvemos en film transparente ¡y a la nevera! Ya veréis que sigue igual de delicioso día tras día.

Bundt cake de chocolate a la taza y jalea de arándanos negros Sencillo, bizcocho, horno, desayuno, merienda, postre, cremoso, untuoso, jugoso, mermelada, Cuca

Lo complicado será resistirse a esa textura untuosa y ese delicioso sabor a chocolate y arándanos ¡cada vez es una combinación que me gusta más y más! y a buen seguro aparecerá en más de una ocasión por mi cocina.

Me ha costado la primera entrada con receta, ya os he dicho que estaba un poco perdida, pero en nada seguro que recupero el ritmo. Ahora toca ponerme al día con vuestras recetas ¡aunque os aseguro que desde el móvil os he ido siguiendo casi cada semana (menos las últimas que el tiempo ya corría en mi contra)!

Nos leemos la semana próxima y mientras tanto ¡sed felices!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

 

jueves, 6 de junio de 2019

De vuelta

El 17 de enero publicaba mi última entrada del blog. Lanzaba un "hasta pronto" que al menos a mí me ha pasado raudo y veloz.

Ayer día 5 de junio me incorporé a mi puesto de trabajo tras mis 16 semanas de baja y los 15 días que me han correspondido al acumular y disfrutar de manera continuada las horas de lactancia.

Debo confesar que llevaba un tiempo dándole vueltas a cuándo retomar el blog, si a mi vuelta a la vida laboral, o después del verano. Aún a riesgo de que haya gente que a estas alturas de año vaya echando el cierre a sus cocinas de cara a los rigores del calor a mí me podía el mono de reencontrarme con vosotros y aunque no me daba tiempo a preparar una entrada con receta para esta semana me apetecía asomar la cabecita por aquí y contaros qué ha sido de mi vida en los últimos meses.

Elena llegó a nuestras vidas el día 29 de enero. Fue un parto rápido, tan rápido que si espero un poco más  llega por el camino al hospital. El 28, lunes, yo estuve trabajando normalmente, pero de madrugada empecé a notar alguna molestia y fue mi marido el que insistió en que nos marcháramos para el hospital.

Fue un parto sencillo (dentro de lo que es un parto) y a las 10.50 tenía a Elena en brazos. Midió 50 centímetros y pesó 3,430 kilos.

Cuando me la pusieron encima fue como volver a vivir el nacimiento de Lara porque eran bebés muy parecidos. Hay quien se empeña en que son diferentes pero yo les sigo viendo muchas cosas iguales a ambas. Sólo hay que darle tiempo al tiempo y ver cómo cambia (o no) la benjamina de la familia.

Elena es una morenaza traquila y serena. Nació con mucho pelo y por el momento ha perdido muy poquito. En las primeras semanas de vida hacía en torno a 400 gramos de peso a la semana así que crecía por horas. Lo cierto es que he tenido mucha suerte con mis hijas en lo que a ganar peso se refiere y por el momento no ha sido una de nuestras preocupaciones.

Ahora su ritmo ha decaído (y menos mal o sería una niña gigante) y el lunes tuvimos la revisión de los cuatro meses. Pesa 6,750 kilos y mide 65 centímetros.

La llegada de Elena ha sido menos complicada que en su momento fue la de Lara. Y no es que la experiencia sea un grado, que también influye, es que esta vez ha llegado a nuestras vidas uno de esos bebés que comen y duermen y no se pasan el día y la noche llorando.

A veces me he sentido mal porque tengo la sensación de que le presto mucha menos atención que a su hermana, que celos no ha tenido, pero a la que le gusta reclamar su tiempo con mamá. Confesaré que los fines de semana se me hacían muy largos con los cuatro en casa y que estaba deseando que llegara el lunes por la mañana para quedarnos Elena y yo solas, tranquilas, para disfrutar de su serenidad, sus sonrisas y verla evolucionar día a día.

Me encanta ver cómo han congeniado. Para Lara Elena es una muñeca. Para Elena Lara es el centro del mundo y se deshace cada vez que la escucha o que se acerca a ella. Y yo cada vez más contenta con mis dos niñas.

Esta segunda maternidad ha sido muy diferente a la primera. He vuelto a vivir cosas que ya viví con Lara, he vivido cosas nuevas con Elena y hay cosas que pasamos con Lara que por fortuna no hemos tenido que volver a vivir. Igual suena extraño, pero ha sido muchísimo menos complicado de lo que me esperaba. No sé cómo va a ser ahora, con mi incorporación al trabajo, que es cuando realmente empieza nuestra "vida real" pero saldremos adelante.

Quiero daros las gracias a todos los que os habéis interesado por nosotras a través de comentarios, correos, mensajes en WhatsApp, llamadas de teléfono, todos los me gusta y las bonitas palabras a las fotos en redes sociales... Gracias por tanto y tanto cariño y por los regalos que hemos recibido de todos los rincones del país. Sois fantásticos.

Y gracias por seguir por aquí a pesar de mi ausencia. La semana que viene, si no ocurre nada inesperado, ¡tendremos receta! así que me iréis viendo visitar vuestras cocinas poco a poco en los próximos días y espero contar con vuestra compañía en esta nueva etapa del blog.