jueves, 28 de mayo de 2020

Flanes de turrón sin horno.

En mi entrada de hoy quiero tratar dos temas e intentar ser lo más breve y concisa que pueda en ambos.

El primero de ellos es el problema que os dejaba entrever en mi entrada de los muffins de zanahoria y plátano y por el que muchos de vosotros me volvisteis a preguntar la pasada semana.

Es un tema delicado que descubrí hará unos 20 días. Es un presunto delito (digo presunto por estar dentro de la legalidad, pero de presunto tiene más bien poco) que comprende varios delitos. Nos ha tocado el bolsillo, pero en realidad muy poco y en el fondo el dinero es sólo dinero. Que sí, que es necesario, pero que hay cosas que no se compran con él y valen más.

A mí lo que me duele no es el dinero. A mí lo que me toca la moral es que la gente crea que puede engañar, estafar y hacer lo que le venga en gana y que los demás no nos enteremos y queden indemnes. Vaya por delante que tampoco soy la única, pero a mí el manido refrán "mal de muchos consuelo de tontos" no me vale.

No sé cuánto vamos a tardar en darle solución, pero este es un camino lento y no doy un paso sin haber afianzado el otro.

Vuelvo a repetir mi consejo de hace dos semanas. Todos los pagos y cobros se hacen por el banco. Por seguridad. Porque todo se puede rastrear. Y porque además contribuímos a que no haya economía sumergida. Cuando el dinero va por cauces legales la AEAT puede hacer un rastreo y quizá en alguna ocasión nos alegremos de ello. A estas alturas todos sabemos manejar una tarjeta de crédito y con la app de nuestro banco hemos hecho una transferencia en un pispás y si encima le sumáis lo higiénico que es ¡no hay excusas!

El otro tema está relacionado con la situación que vivimos desde marzo.

En alguna ocasión he dicho que no creo que las cosas se hubieran hecho mejor con otro partido en el gobierno. Quizá se hubieran tomado otro tipo de decisiones, pero posiblemente las cifras fueran similares a las que manejamos actualmente.

Esto no quiere decir que defienda la actitud del gobierno. Más de una vez he dicho que se hacen cosas que están mal y otras que están peor. Y con ello no me refiero únicamente a sus decisiones sino también a sus actitudes, sus comunicados, sus mentiras, sus medias verdades...

Veladamente he intentado dejar una opinión que hoy voy a poner muy clarita. Da igual que en el gobierno esté PSOE o PP, nuestras cifras iban a ser de recórd porque tenemos muy poca conciencia social.

Aquí todo el mundo echando la culpa de todo a los políticos (y no sólo de esta crisis sanitaria, de los contagios y muertos, lo mismo ha pasado con la crisis económica y hasta con Fórum filatélico si me apuráis y ya ha llovido desde aquella estafa) y en muy pocas ocasiones he escuchado decir a alguien que tal vez parte de la culpa la tengamos nosotros.

Si nos ponen unas medidas de confinamiento y nos piden que estemos en casa, que nos protejamos para salir a lo imprescindible (y subrayo, imprescindible) ¿cómo es posible que un mes y medio después haya tantos contagios?

Pues hay contagios porque hacemos lo que nos sale del bolo, y ahora que están levantando las restricciones no vamos a dar un paso atrás, vamos a caer de espaldas por un abismo.

Estoy escuchando últimamente mucho eso de que España es el país con unas de las medidas más estrictas, más largas y con peores cifras. Partiendo de la base de que el gobierno (y todos los políticos en general, que aquí no estamos para lucirnos en la oposición, sino para demostrar que tenemos redaños para hacer lo que los que gobiernan no están haciendo) lo ha hecho peor que mal ¿no será también que nuestro comportamiento como sociedad tampoco ha sido de lo mejorcito en comparación con nuestros vecinos europeos? Pues no escucho a nadie decir que igual nosotros también tenemos parte de culpa.

Y es que lo de escurrir el bulto, en general, se nos da de lujo.

¿Mi opinión? Que poco nos pasa para lo que nos merecemos.

Porque con esta situación de mierda a mí se me abren las carnes cuando veo que la máxima preocupación es la vuelta del fútbol o qué va a pasar con las Olimpiadas o la apertura de los bares y no precisamente por la reactivación económica y laboral que supone esto último, sino más bien por el hecho de poder volver al bar tal y como hacíamos hace cuatro días ¡y pelillos a la mar!

Que no digo yo que tengamos que comportarnos como monjes de clausura, ¡lo último era renunciar también a nuestras libertades!, pero en lugar de preocuparnos por si nos quedamos sin trabajo y la economía se va al garete (que se ha ido) nos preocupamos por cosas que me parecen tan sumamente ridículas en la situación actual que me darían risa si no fueran muestra de lo ignorantes que somos como sociedad.

Es el pan y circo de los romanos. Si tenemos fútbol, cañas y una prestación (de risa) del SEPE parece que no hubiera pasado nada.

Cuando tengamos una situación medio normal (y sinceramente no sé muy bien qué significa esto) vamos a olvidarlo todo. Lógicamente no va a ser igual para aquellos quienes han perdido a alguien que para los que no, pero somos muy de "pelillos a la mar" y lo que estamos viviendo no nos va a servir para evolucionar como sociedad.

No estoy defendiendo para nada que tengamos que liarnos a hostias los unos con los otros, pero sí que deberíamos plantarnos frente a la clase política que tenemos. Para mí todos iguales. Con todos hemos tragado. ¿Pero cómo no se van a reir de nosotros si nos dejamos tratar como a ganado con tanta facilidad?

Os invito a leer Ensayo sobre la lucidez de José Saramago. Igual es el momento de cambiar los ojos con los que lo miramos todo, de ser menos cómodos y menos conformistas. Dejemos de escuchar cantos de sirena, de ser crédulos, empecemos a ser críticos, con nosotros los primeros,  y quizá algo cambiará.

Y después de tanto amargo toca el punto dulce en mi cocina y hoy os regalo una receta de aprovechamiento, fácil a más no poder, de las que tanto me gustan.

Flanes de turrón sin horno. Receta fácil sin huevo. De aprovechamiento, turrón de Xixona. Postre fácil, rico, navidad, Cuca

Tenía un resto de turrón de almendra, y los restos me queman. Especialmente el de este turrón que tanto mancha y tan fácilmente se pone rancio.

También había un sobre para preparado de flan al que miraba desafiante, cual protagonista de película del lejano Oeste que se mide en un duelo, cada vez que lo veía en el armario. Mi relación con estos sobres es mala, muy mala, porque yo sigo las medidas y a mí no me cuajan, pero de esto ya os he hablado en otras ocasiones y la entrada ya está siendo muy larga para continuar disertando.

Al final me animé y me puse a ello. Sinceramente no tenía muchas esperanzas de que cuajaran, pero me dije que en el peor de los casos serían natillas o podríamos beber el mejunje como si de un consomé de turrón se tratase.

No llegó la sangre al río y cuajaron, y se pueden desmoldar. Aunque quedan cremosos mantienen la forma, y para mí eso ya es mucho.

Flanes de turrón sin horno. Receta fácil sin huevo. De aprovechamiento, turrón de Xixona. Postre fácil, rico, navidad, Cuca

Tenía tan poca fe (porque aquello no mostraba intenciones de espesar por mucho tiempo que estuviera en la cazuela) que ni siquiera le puse caramelo a la base de los moldes ¡con lo que me gusta el támdem turrón de almendra y caramelo! pero lo suplí con unas almendras fileteadas que tenía abiertas (más tres paquetes en el armario, porque cuando en enero le encargué a mi maridín un paquete para el roscón me compró cuatro porque según él estaban baratos y ahora a ver qué narices hago con ellos)

Y me ha gustado el contraste de texturas.

Flanes de turrón sin horno. Receta fácil sin huevo. De aprovechamiento, turrón de Xixona. Postre fácil, rico, navidad, Cuca

Pero es un ingrediente que podéis sustituir o incluso omitir, ya que este flan no necesita nada para brillar con luz propia ¡siempre y cuando te guste el turrón!

Que por otro lado es un ingrediente que podéis cambiar a vuestro gusto. Si no es turrón de almendra puede ser de chocolate o de cualquier otro sabor que tengáis en casa (nata nuez, coco, yema tostada...¡será por variedades) o incluso hacerlo con chocolate.

Es un postre súper fácil (si estos sobres no te tienen manía como a mí, ejem) te da pie a sacar cosas del armario y además se toma fresquito que ahora en verano se agradece bastante aunque en realidad te vale para cualquier época del año.

Tampoco es necesario tener moldes individuales. Os sirve cualquiera e incluso unos tarritos o unos boles, que tampoco es imprescindible tenerlos que desmoldar.

Si os animáis os cuento cómo prepararlos. ¿Quién quiere uno?

Flanes de turrón sin horno. Receta fácil sin huevo. De aprovechamiento, turrón de Xixona. Postre fácil, rico, navidad, Cuca

Ingredientes:

* 500 ml de leche
* 150 gramos de turrón
* 40 gramos de azúcar
* 1 sobre de preparado de flan para medio litro.
* Almendra laminada para decorar

Elaboración:

1. Picamos el turrón y lo ponemos en una cazuela junto con el azúcar y la leche de la que reservamos un vaso. Ponemos al fuego y vamos removiendo.

2. Mientras en la leche que hemos reservado deshacemos el contenido del sobre de preparado para flan y cuando la mezcla de la cazuela esté a punto de romper a hervir retiramos del fuego y lo vertemos poco a poco sin dejar de remover.

3. Volvemos a poner al fuego y vamos removiendo con frecuencia hasta que veamos que está a punto de romper a hervir de nuevo.

4. Vertemos en los moldes, dejamos enfriar y a continuación tapamos y pasamos al frigorífico.

5. Cuando vayamos a servir desmoldamos y decoramos con almendra laminada.

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Receta fácil donde las haya ¡y muy rica!

Flanes de turrón sin horno. Receta fácil sin huevo. De aprovechamiento, turrón de Xixona. Postre fácil, rico, navidad, Cuca

Como no podía ser de otra manera va directa al reto de mi amiga Marisa 1+/-100, desperdicio cero. Nunca debimos permitirnos el lujo de tirar comida, en los tiempos que corren menos aún.


El pasado viernes nos entregaron los resultados de los análisis. Salvo posterior contagio (que todo puede ser pese a tener millones de precauciones) este cuerpo serrano está libre de coronavirus y lo ha estado siempre.

Y se nos han roto todos los esquemas porque siempre habíamos pensado que Elena había estado contagiada porque en la guardería hubo varios casos de trabajadoras, amén de lo que pasó en la familia de su monitora. Y como en teoría este virus es tan virulento (valga la redundancia) y tan contagioso y todo lo que nos han dicho en medios hasta el apuntador daba por sentado que había entrado en mi casa.

Pues no. ¿Y ahora qué pensamos? ¿qué creemos? Ahí a revueltas con el COVID-19 de las narices en la guardería, que se te abre el mundo en dos cuando piensas que entre todas las posibles entradas de virus te había tocado la peor porque una bebé no puede tomar ningún tipo de precaución y ahora resulta que ni carga vírica pequeña, ni nada de nada de .

¿Qué sabemos entonces? Porque hemos tenido personal ingresado en UCI, fallecidos, casos graves... y hemos salido indemnes cuando teníamos todas las papeletas para haber caído.

Al final te sientes solo, y tremendamente pequeño y no sabes a quién hacer caso más allá de tu instinto. Y el mío dice que no baje la guardia, que sigamos con la mascarilla puesta, los botes de gel desinfectante continuamente a mano, el dosificador del jabón lleno y gastanto litros y litros de lejía.

Y un día más me vuelvo a sentir como parte de un macabro juego de tómbola.

En mi papeleta de hoy pone "Siga jugando" ¿y en la tuya?

Nos leemos la semana próxima. Llevadlo lo mejor posible.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 21 de mayo de 2020

Bizcocho de anís y limón (con Monsieur Cuisine y CrockPot)

No sé a vosotros pero tal y como está la vida al otro lado de la puerta a mí me apetece, sobre todo, preparar en casa recetas de las de toda la vida.

Probablemente sea mi subconsciente que me habla y me pide que desde mi cocina lleve a mi mesa recetas que nos transporten a época mejores. Y es que estaréis de acuerdo conmigo en que nada mejor que el gusto y el olfato para hacernos viajar en el tiempo.

Quizá recordéis que hace unas semanas cuando compartía con vosotros la receta del bizcocho de nata os decía que iba a traer poco a poco a mi cocina virtual recetas de las de toda la vida, de esas que nos traen recuerdos de nuestra infancia y que no deben perderse por nada del mundo.

Pues este bizcocho de anís y limón es una de esas recetas.

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

El anís siempre me va a recordar a mi abuela Magdalena. Os he hablado miles de veces de ella que era la reina de la repostería de sartén (que tanto respeto me da a mí)

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

Mi abuela no tenía horno en su casa. En realidad sí, pero creo que jamás lo usó. En la cocina de mi abuela había una cocina de gas (butano) que tenía cuatro fuegos y en la parte inferior un horno y una puerta en la que se ponía la botella de gas (que aquí conocemos popularmente como bombona).

He buscado en internet para dejaros el enlace a una foto para aquellos no que hayáis conocido estos artilugios y me he quedado ojiplática al ver que aún hoy se siguen vendiendo y que no son muy diferentes al que tuvo mi abuela (y también mis padres y que sigue guardado en la cochera)

El horno del butano de mi abuela (es que la cocina de gas se llamaba popularmente butano en mi familia) creo que no tuvo uso más allá de albergar sartenes.

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

¿Entonces por qué este bizcocho me recuerda a ella? porque el anís y el limón eran dos de los aromas predominantes en su repostería. En su casa siempre había una botella de Anís del Mono (dulce) ideal para hacer dulces y para tomarse una copichuela las mujeres después de la cena de Nochebuena (que dejó de celebrarse en su casa cuando mi abuelo murió) y los hombres en las mañanas de invierno para entrar en calor cuando salían hacia el campo para recoger la aceituna.

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

Cuando yo era pequeña fuera del limón, la naranja, el anís, el vino, el café, la canela y el chocolate los postres no tenían otros sabores. Y en realidad no nos hacía falta más.

Si os soy sincera a día de hoy si algo lleva canela es mi total y absoluta perdición y lo mismo me pasa con el limón y por supuesto el chocolate.

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

Este bizcocho lo preparé el año pasado para la guardería de Lara. Volvió a convocarse el concurso de recetas para el Día de Andalucía y en un arrebato, aún con Elena recién nacida, me apunté con la condición de que si la peque me dejaba presentaba algo y si no me dejaba pues no pasaba nada.

Y me dejó. Lo cierto es que fue bastante buena para dormir por las mañanas y poco a poco me pude ir organizando para preparar algunas recetas dulces y fotografiarlas por las tardes cuando se volvía a dormir.

Esta fue la primera receta que preparé tras su nacimiento, lo que indica que lleva ya un tiempo esperando en borradores, y hoy me ha apetecido rescatarla y compartirla con vosotros para que todos podamos disfrutar de los sabores de siempre en estos tiempos tan convulsos que nos ha tocado vivir.

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

Bien es cierto que comienza a hacer calor pero encender el horno aún no pesa así que es el momento ideal para preparar este bizcocho y disfrutar de un desayuno o merienda como los de nuestra infancia.

Yo lo hice usando mi Monsieur Cuisine Plus (la prina hermana pobre de la Thermomix) y lo horneé en mi olla de cocción lenta, pero la masa se puede hacer sin problema alguno a mano y meterla en el horno que va a quedar igual de estupenda. Y si no tenéis molde de bundt usáis uno redondo o alargado que lo único que tenéis que hacer es estar pendientes del punto de cocción a partir de los primeros cuarenta minutos. Versatilidad y capacidad de adpatación ante todo mis queridos amigos.

Esta receta sólo tiene un pero y es que no hay foto del corte porque evidentemente no iba a llevar el bizcocho cortado a la guardería. En casa lo probamos porque subió de forma irregular y antes de desmoldarlo lo emparejé con un cuchillo.

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

Nos encantó de sabor y textura y lo repetí poco tiempo después pero no caí en la cuenta de hacer fotos de nuevo para que viérais el interior. ¡Lo siento!

El sabor a anís es potente. Así que si no os convence demasiado podéis sustituir una parte por leche. Ahí ya entra en juego los gustos de cada uno.

La miga queda tierna, jugosa y esponjosa. Un bizcocho de los de toda la vida, vamos.

La receta que seguí, del blog Kanela y limón, ponía 400 gramos de azúcar. Me parece una barbaridad. Soy incapaz de poner algo así en un postre. La primera vez puse sólo 120 gramos y se quedó corto, todos en casa estuvieron de acuerdo cuando probaron el recorte del primer bizcocho, así que repetí con 150 y quedó a gusto de todos.

Ya sabéis que yo suelo ser muy recortada con el nivel de dulzor, por eso me gusta comentarlo para que nadie se lleve una desagradable sorpresa si lo prepara en casa.

En el paso a paso os explico cómo hacerlo con todos los cacharros del mundo y con ninguno, para que no haya excusas y todos disfrutéis de un bizcocho de los de siempre.

¿Os animáis?

Bizcocho de anís y limón. Receta tradicional para desayunos y meriendas.

Ingredientes:

* 150 gramos de azúcar
* 4 huevos
* 100 gramos de licor de anís
* 250 gramos de leche
* 50 gramos de aceite de girasol
* 400 gramos de harina
* 1 sobre de levadura química (impulsor) (15 gramos)
*  Ralladura de un limón
* Azúcar glas para espolvorear (opcional)

Elaboración en robot de cocina (Monsieur Cuisine o Thermomix) y en CrockPot (olla de cocción lenta)

1. Con la mariposa puesta añadimos los huevos y el azúcar y programamos 4 minutos velocidad 3

2. Quitamos la mariposa y ponemos el anís, la leche y el aceite y mezclamos 15 segundos a velocidad 5

3. Añadimos la harina, la levadura y la ralladura de limón y mezclamos 20 segundos a velocidad 4.

4. Vertemos en un molde e introducimos en la CrockPot. Programamos dos horas en temperatura ALTA y ponemos un paño de cocina limpio y seco y cubrimos con la tapa.

A partir de la hora y media vamos controlando el nivel de cocción pinchando con una brocheta de madera. Si fuera necesario apagamos antes y si no está hecho programamos media hora más.

5. Cuando termine destapamos, sacamos con cuidado el molde y dejamos enfriar sobre una rejilla antes de desmoldar.

Elaboración tradicional sin robot y en horno:

1. En un bol ponemos los huevos con el azúcar y batimos.

2. Añadimos el anís, la leche y el aceite y volvemos a batir.

3. Incorporamos la ralladura del limón, la levadura y la harina y mezclamos hasta que no queden grumos.

4. Vertemos en nuestro molde e introducimos en el horno precalentado a 180º C durante unos 50-60 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta de madera esta salga limpia.

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Para conservarlo lo envolvemos en film transparente y lo podemos dejar a temperatura ambiente o en el frigorífico y nos evitamos sorpresas desagradables si comienza a hacer calor.


Aguanta bastante bien el paso de los días, pero ya os digo yo que va a durar bien poco de lo rico que está.

Las niñas presentan pocas novedades. A Elena le ha salido otro diente y cada vez come más cosas. Yo me sigo emocionando cada vez que pide comida y abre la boca y se come aquello que le des. No puedo evitarlo. Lara es tan mala comedora que me emociona ver que Elena, por el momento, es todo lo contrario.

Esta semana en mi trabajo nos hemos hecho las pruebas del COVID-19 y estamos a la espera de los resultados. Siempre planeó la duda de si Elena lo tuvo o no y ya os digo yo que si ella lo tuvo, yo que soy una madre kamikaze, jugué a la ruleta rusa porque esos días Elena estaba inquieta y dormía conmigo y en más de una ocasión me vi apurando el yogur que le quedaba con la misma cuchara que comía ella.

Ya sabéis de esa vocación de cubo de basura que tenemos las madres y que no queremos que ningún alimento se tire.

Estoy deseando que llegue el resultado y saber si tengo o no anticuerpos, aunque os confesaré que creo que a todas las compañeras (sí, en mi trabajo ya sólo somos mujeres) nos van a salir negativos ambos resultados. La semana que viene os digo qué tal me ha ido.

Espero que estéis todos bien, que lleveis esta situación lo mejor posible (yo desde principios de mes, por mi salud mental, he dejado de ver las noticias. Que sea del mundo lo que tenga que ser. Con leer el BOE tengo suficiente y porque es obligatorio para nuestro trabajo) y que tiremos hacia delante con cabeza y prudencia, que de esta está en nuestra mano, y no en las manos de los que nos (des)gobiernan, salir.

Nos leemos la semana próxima.

Manos a la masa y ¡bon appétit! 

jueves, 14 de mayo de 2020

Muffins de zanahoria y plátano con semillas de lino

Esta semana estoy poco inspirada.

Sabéis de mi incontinencia verbal y os aseguro que la semana está siendo de lo más productiva para llegar y soltar en mi rinconcito carros y carretas, pero esta vez la prudencia y la gravedad de todo lo que me está pasando me obligan a callar hasta que el asunto no esté en las manos adecuadas pero ya os digo que dentro de un tiempo saldrá todo a la luz. Aquí y en más sitios.

Sólo os doy un consejo, pagadlo todo por el banco, que así siempre hay posibilidad de rastreo. No hay cosa de la que me sienta más orgullosa en estos momentos. Y hasta aquí voy a leer.

Paso a la receta. Unos muffins sanotes, fáciles de preparar, con ingredientes de andar por casa... No es la receta de la vida de nadie pero están ricos, llevaban mucho tiempo en borradores y hoy les ha tocado ver la luz.

Muffins de zanahoria y plátano con semillas de lino. Desayuno, merienda, postre, saludable, realfood, healthy, carrot, banana, linaza Cuca

Habitualmente tengo más o menos pensado lo que voy a publicar en el mes para no repetir el tipo de postre, el ingrediente principal, para ofrecer variedad... pero mayo está siendo un mes un poco caótico y voy decidiendo sobre la marcha.

Como hoy el día está gris y lluvioso (nada que ver con la semana pasada y todo el calor y buen tiempo que tuvimos) al repasar las recetas pendientes he tenido un flechazo con esta.

Muffins de zanahoria y plátano con semillas de lino. Desayuno, merienda, postre, saludable, realfood, healthy, carrot, banana, linaza Cuca

Además hace bastante que no traigo muffins ¡con lo que me gustan! así que se ha juntado un poco todo y aquí están.

Tal y como está el patio igual acabamos poniéndonos el bañador y habrá que pensar en irse cuidando y si no siempre vienen bien para activarnos por dentro y no comprar esos yogures que han anunciado desde Arguiñano a Carmen Machi pasando por José Coronado (que por cierto a mí me resultan intragables y prefiero consumir fibra de manera lo más natural posible)

Aunque parezca poco creíble una vez en mi casa había varios plátanos maduros y acabé congelándolos. Os he hablado muchas veces de que en casa los plátanos no se pasaban porque mi marido no daba pie a ello. Él los compra casi verdes y así se los come. Pero a veces (no muchas) o bien hace mucho calor y se maduran rápidamente (en cuanto les aparecen dos manchitas negras ínfimas él ya dice que están muy pasados y no los quiere) o no toma fruta (y a estas alturas no seré yo quién le obligue con lo grande que es y teniendo una madre para tales menesteres) y se quedan en el frutero.

Muffins de zanahoria y plátano con semillas de lino. Desayuno, merienda, postre, saludable, realfood, healthy, carrot, banana, linaza Cuca

Un día me cansé de que estuvieran dando vueltas en el congelador ocupando un sitio que me vendría mejor para otras cosas así que los dejé en el frigorífico y a la vista de lo que había en casa y de ideas que tenía apuntadas en la agenda (sí, mi agenda da para tonterías de esta calaña) hice estos muffins.

No tengo idea de por qué no hay fotos del interior. Por más que he buscado en mis archivos no las he encontrado, pero os aseguro que queda una miga jugosa, húmeda y muy tierna.

Muffins de zanahoria y plátano con semillas de lino. Desayuno, merienda, postre, saludable, realfood, healthy, carrot, banana, linaza Cuca

En poco rato tenéis unos muffins ideales para el desayuno o la merienda y una forma estupenda de camuflar fruta y verdura en la dieta de los de casa que a veces cuesta bastante.

En fin, espero que si tenéis plátanos maduros os acordéis de esta receta, que creo os va a gustar ¿Compartimos uno? (aunque no sé yo si es una de las acciones permitidas en la fase de la desescalada que estemos)

Muffins de zanahoria y plátano con semillas de lino. Desayuno, merienda, postre, saludable, realfood, healthy, carrot, banana, linaza Cuca

Ingredientes:

* 270 gramos de plátano (cinco plátanos maduros y congelados)
* 160 gramos de zanahoria (peso pelada)
* 2 huevos
* 100 gramos de panela
* 150 gramos de harina
* 100 gramos de harina de espelta
* 35 gramos de AOVE
* 100 gramos de leche
* 1 cucharadita de bicarbonato
* 1 sobre de levadura
* 1 cucharadita de canela
* Una pizca de nuez moscada
* 50 gramos de semillas de lino
* Copos de avena

Elaboración:

1. En el vaso de la batidora ponemos los plátanos, los huevos, la panela, el AOVE, la leche, la canela, la nuez moscada y el bicarbonato y batimos hasta obtener una mezcla lisa. 

2. Pelamos y rallamos las zanahorias y las ponemos en un bol amplio. 

3.  Vertemos la mezcla que tenemos en el vaso de la batidora sobre las zanahorias ralladas y añadimos tamizando las harinas y la levadura. Por último añadimos las semillas de lino. 

4.  Batimos lo justo para integrar y que no queden grumos. 

5. Con ayuda de una cuchara para helados vertemos la masa en las cápsulas. Si no son rígidas como las mías os aconsejo ponerlas en una bandeja para muffins. 

6. Espolvoreamos unos copos de avena por encima.

7. Introducimos en el horno precalentado a 200 grados y horneamos 15 minutos. 

8. Bajamos a 180 grados y horneamos 10 minutos más o hasta que al pincharlas con un palillo en el centro este salga limpio. 

9. Dejamos en el horno con la puerta entreabierta diez minutos. Sacamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. 

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Se conservan muy bien en un tupper cerrado en el frigorífico o si lo preferís podéis congelarlos y sacarlos un rato antes de consumir. 

Muffins de zanahoria y plátano con semillas de lino. Desayuno, merienda, postre, saludable, realfood, healthy, carrot, banana, linaza Cuca

Es una receta ideal para el reto de mi amiga Marisa 1+/- 100 desperdicio cero para aprovechar las frutas y verduras que se están madurando e incluso los restos de harinas que van quedando en los paquetes.

La semana pasada comentábais que ya no os contaba nada de las niñas. Como no van al colegio ni a la guardería ni se ven con otros niños ¡no pillan nada! Miedo le tengo a la vuelta a la rutina y a la vuelta de las toses, mocos y vómitos, sobre todo los vómitos.

Ahí está Elena que salvo el viernes 13 de marzo que tuvo 38 de fiebre (y ahí comencé a preocuparme aún sin que se hubiera decretado el estado de alarma ni supiéramos nada de lo que se cocía entre el personal de la guardería) y se le bajó rápidamente con una dosis ridícula de apiretal no ha tenido ni una triste reacción a las vacunas. Y no lo diré muy alto porque a principios de mes le queda aún una dosis (que no se la puse a los 14 meses porque estaba el estado de alarma recién decretado y todos muertos de miedo) y nos puede dar una sorpresa.

En cuanto a la comida es diferente a Lara. La mayor se niega a probar cualquier alimento. A la pequeña le viene bien todo. Lo mismo se come un trozo de fresa que una galleta, media aceituna, queso, patata cocida o espinacas. Abre la boca a lo que le des. Y se lo come. Y te pide más. No lloro de la emoción cuando la veo comer así porque no tengo tiempo.

Espero que todos sigáis bien y estéis en la fase de desescalada que estéis lo importante es que hagamos las cosas con cabeza (creo que llevo más de una semana sin ver las noticias, la prudencia la voy a poner yo, no los que nos dirigen) para que salgamos del agujero lo antes posible.

Nos leemos la semana próxima ¡sed felices!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 7 de mayo de 2020

Brownie de limón y coco

Estrenamos un mes de mayo lleno de novedades. 

Incorporamos a nuestro vocabulario un nuevo término ¡Desescalada! que está llena de fases, que nadie entiende muy bien, pero lo que la mayoría ha comprendido es que ya puede salir a la calle y algunos de los comercios van abriendo las puertas sin saber muy bien cómo hacerlo pero toca ir recuperando (yo diría más bien creando) normalidad y rutina.

Yo me atrevería a señalar que no estamos entendiendo muy bien (o a estas alturas no queremos entender) que aquí no ha terminado todo. Más bien no ha terminado nada. Que salir a la calle y reencontrarse con familiares, amigos, vecinos y conocidos no es buena idea.

Todos tenemos ganas de reencontrarnos con la gente, hacer cosas que antes eran cotidianas como entrar en una tienda a comprarnos unas sandalias, planificar nuestras vacaciones de verano, llevar a nuestros hijos o nietos al colegio, ir a la peluquería a ponernos un tinte, tomarnos un café o quedar para echar unas cervezas. Pero no es el momento aún.

Llevamos un largo recorrido. Casi dos meses encerrados en casa que pueden quedar en (casi) nada si no ponemos más cordura a nuestros actos de la que están poniendo nuestros políticos.

Yo no voy a entrar a criticar ni defender lo que se está haciendo. Se están tomando una serie de decisiones, unas malas y otras peores, porque en una situación como esta estoy convencida de que nadie, absolutamente nadie hubiera hecho una buena gestión. Esta pandemia iba a estallarle en las manos al que hubiera en el gobierno fuera cual fuese su color político.

A toro pasado se nos ocurre que se podían haber prohibído ciertos actos públicos, cerrado antes las fronteras o los colegios, haber dotado de mejores medios a los hospitales... podemos hablar, decir, opinar que para eso gozamos de libertad de expresión pero digamos lo que digamos la triste realidad es que nada va a devolver a sus casas a los más de 25.000 fallecidos que tenemos sobre la mesa.

También debemos ser más humildes, porque los casos de contagios siguen subiendo semana tras semana y no todos son personal sanitario, empleados de supermercados o miembros de las fuerzas del estado. Se siguen contagiando españolitos de a pie y esto sólo tiene una explicación ¡no hacemos caso de las indicaciones! 

A principios de marzo el tema del COVID-19 era algo similar al cuento de Pedro y el lobo. Veíamos los contagiados y los muertos en China o en Italia y creíamos que a nosotros no nos iba a llegar. Salíamos, entrábamos y viajábamos como si nada. 

El miedo llegó cuando decretaron el estado de alarma y nos confinaron en casa. Y en las noticias el número de contagios y de fallecidos diarios subía como la espuma.

La realidad nos golpeó en la cara con toda su crudeza y empezamos a ver caer a gente de nuestro alrededor. Y sentimos miedo. Por nosotros y nuestro entorno. Y llegaron los miles de "¿y si?" y queríamos que el tiempo corriera muy rápido para ver si pasaban los malditos primeros quince días.

Y han pasado muchos días y muchas semanas. Cada cual sabemos las historias que hemos vivido y aunque las cifras dan menos miedo no debemos dejarnos engañar porque jugamos con nuestras vidas o con las de nuestros seres queridos. 

Saco una cosa en claro de esta vivencia. La primera es que no sabemos (casi) nada de este maldito virus. Y la segunda es que en lugar de preocuparnos por cuándo vuelve el fútbol o cuándo se celebrarán los Juegos Olímpicos deberíamos comprender que nuestro futuro pasa sí o sí por destinar fondos a la investigación sanitaria.

Mucho aplaudir a quienes corren tras un balón, no digo que no tengan su mérito, que todo lo que se haga bien en esta vida debe ser reconocido, pero no me parece justo que esta gente gane millones de euros al año mientras aquellos que pueden salvar nuestras vidas tienen unos recursos miserables para tal menester.

Hay una frase que repito bastante a menudo estos días con un amigo y me permito traer a mi cocina "Poco nos pasa para lo que nos merecemos" 

Ahí lo dejo y paso a la receta.

Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

Mayo nos ha traído calor y buen tiempo.

En principio es fugaz y pronto tendremos lluvias y temperaturas bajas pero tanto sol nos invita a pensar en recetas que sepan a verano a pesar de haber vivido sin vivir la primavera.

Esta vez no he tenido que pensar mucho la receta que iba a publicar. Estos días de calor han traído a mi memoria rápidamente este brownie de limón y coco que preparé la primavera pasada durante mi baja maternal.
Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

No recuerdo de dónde saqué la idea. Muy mal por mi parte ya que me gusta citar las fuentes de mi inspiración aunque la receta que os traiga se parezca a la original tanto como un huevo a una castaña pero en esta ocasión mi memoria no juega a mi favor.

Creo que todos coincidiréis conmigo en que la combinación limón y coco sabe a verano y a vacaciones. Quién me iba a decir a mí hace unos años que iba a ser tan fan del coco y si no lo exploto más en mi cocina es porque siempre se cuela alguna fruta o verdura de temporada que requiere de toda mi atención para que ninguna pieza acabe en la basura.
Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

Esta crema de limón y coco se ha convertido en una de mis favoritas y también de las vuestras ya que tiene bastantes visitas.

Espero que este brownie no vaya a la zaga porque está, si cabe, aún mejor. Bien es cierto que no son postres comparables, pero os digo que está para ponerle un piso ¡en la playa! 

Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

No es un brownie al uso, de esos chocolatosos, pero la textura y el sabor son increíbles. Yo que no soy amiga de los glaseados os digo que esta vez merece la pena el extra de azúcar porque intensifica el sabor.

Sé que estamos en época de aligerar calorías. Las básculas acechan y el verano está a la vuelta de la esquina, pero creedme cuando os digo que bien merece la pena el exceso de azúcar (que tampoco es tanto en realidad)

Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

La textura es tierna y muy jugosa. El coco que usé era en copos (lo podéis ver en las fotos) pero valdrá cualquier coco rallado al uso. Yo lo tenía porque me tocó en un sorteo de Instagram y puedo decir que me ha gustado mucho porque se nota bastante en la textura.

Además se tarda un suspiro en prepararlo y si tenéis limones "buenos" de cosecha propia o de alguien conocido la diferencia será brutal.

Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

Espero que os animéis a prepararlo. Un capricho, a estas alturas, siempre viene bien para el cuerpo, la mente y el alma, y si lo hacéis trozos pequeños la tentación será menos pecaminosa.

Como siempre os invito a un trocito mientras os cuento cómo prepararlo en vuestra cocina. ¿Me acompañáis?

Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

Ingredientes:

* 3 huevos
* 100 gramos de mantequilla o margarina
* 120 gramos de azúcar
* Un limón
* Una cucharadita de bicarbonato
* 120 gramos de harina
* 45 gramos de coco rallado o en copos. El que yo he usado es de Vahiné
* 60 gramos de azúcar glas para el glaseado


Elaboración:

1. Rallamos la piel del limón y lo exprimimos. Reservamos dos cucharadas soperas para el glaseado. El resto del zumo lo usaremos más adelante. 

2. En un bol batimos los huevos con el azúcar. 

3. Derretimos mientras la mantequilla en el microondas o al baño maría y la añadimos al bol.  Mezclamos hasta integrar. 

4. Incorporamos la ralladura y el zumo del limón (salvo lo que reservamos para el glaseado) junto con el bicarbonato, removemos y veremos que la mezcla esponja. 

5. Añadimos el coco rallado, integramos, y a continuación ponemos la harina y mezclamos hasta obtener una masa lisa. 

6. Forramos un molde de 20x20 con papel de hornear y vertemos la mezcla. 

7. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados y horneamos durante 20-25 minutos.

8. Mientras preparamos el glaseado mezclando el azúcar glas con el zumo de limón reservado. 

9. Una vez horneado dejamos unos minutos en el horno con la puerta abierta. Sacamos, desmoldamos tirando del papel de hornear y dejamos enfriar sobre una rejilla

10. Vertemos el glaseado por encima y esperamos (o no) a que se seque.

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Sencillo y rápido de preparar no se puede pedir más.

Bueno sí, que no engorde, pero hay que ser realistas.

Brownie de limón y coco. Receta de blondie. Lemon blondie recipe. Postres de verano, sencillo, fácil, rápido, rico. Desayuno, merienda. Coconut Cuca

Para conservarlo lo mejor es ponerlo dentro de un tupper o una lata que cierren muy bien y al frigorífico directo. Con el calor mejor no jugársela.

No sé a vosotros pero a mí los postres de limón siempre me apetecen. ¿Soy sólo yo? ¿tenéis algún otro sabor o ingrediente al que no os podéis resistir?

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Las niñas siguen bien. El lunes vacuné a Elena (varicela que toca a los quince meses) y aunque he de confesar que estaba muy atacada por tener que llevarla al centro de salud reconozco que salí bastante tranquila.

Hemos de aprender a vivir con esta realidad y confiar en que pronto se encuentre un tratamiento medianamente eficaz con el que empezar a capear al virus y acabemos dando con una vacuna. Pero retomar lo cotidiano da miedo, sobre todo cuando tienes a gente vulnerable a tu alrededor.

En fin, seguiremos con nuestras vidas y os espero en esta cocina la semana próxima. Intento ponerme al dia con vuestras recetas lo más rápido posible, pero cada vez voy más de culo.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 30 de abril de 2020

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas.

Último día de Abril.

Un cuarto de 2020 que se nos va y casi la mitad lo hemos pasado en casa.

Creo que no nos imaginábamos esta situación cuando comenzó a hablarse del confinamiento y lo que es peor, no sabemos hasta cuándo va a llegar.

Nuestro vocabulario del día a día incluye términos que unos meses atrás eran impensables. Hablamos de confinamiento, cuarentena, contagio, pandemia, desescalada... y el término estrella es sin lugar a dudas coronavirus. A este paso va a ser la primera palabra que diga Elena.

La vida nos ha cambiado y el que no quiera hacerse a la idea de que esto, al menos por el momento, no va a ser como fue, que se dé de bruces con la cruda realidad cuando le toque.

Lo que por ahora no cambia es que el primer domingo de mayo se celebra el Día de la Madre y aunque ahora las celebraciones se viven y comparten de otra manera nada nos impide preparar un rico postre y celebrarlo desde la distancia.

El postre que os traigo hoy lo hice el último día que vi a mi madre. Si a esto le unimos que lleva fresas, que aún están de temporada, que fue una receta de aprovechamiento y que además la idea está inspirada en una receta de mi amiga Natalia no podía ser más ideal para este día.

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas. Postre, receta, con horno, de Montenegro, típica, tradicional, mermelada, Cuca

Todo comenzó con un marido que se hace un lío en el supermercado (para variar) Los maridos, al menos el mío, son seres cuadriculados (y bastante despistados) que siguen la lista de la compra al pie de la letra (salvo que se topen con porquerías que a ellos les convienen tipo patatas fritas, refrescos mega azucarados, chuches varias y embutidos grasientos entre otros)

En mi lista de la compra ponía claramente dos láminas de masa quebrada. Y mi señor esposo se presentó con dos paquetes de masa filo. También ponía una lámina rectangular de hojaldre y se presentó con una masa pastelera. Eso sí, rectangular, al menos en algo había acertado. 

Alguien había estado jugando en el supermercado a coger y soltar paquetes en el lugar equivocado y mi señor esposo es tan cuadriculado que si en el cartel del estante del frigorífico pone Masa de hojaldre no mira lo que está cogiendo. Da igual que alguien haya dejado allí un rollo de papel de aluminio, si en el dichoso cartelito pone que ahí debe haber hojaldre ese rollo de papel de aluminio es hojaldre. Porque lo coge sin mirar ¡a lo loco! para desesperación mía porque no es la primera vez que ocurre.

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas. Postre, receta, con horno, de Montenegro, típica, tradicional, mermelada, Cuca

Y yo insisto. Puedo jurar que insisto. Hasta mutar en algo similar a un alien. Escribo la lista de la compra sin omitir letra, en mayúsculas para que no diga que no lo entiende. La repaso con él. Le explico cada cosa. Insisto en que quiero hojaldre y no masa quebrada, o al contrario. Le repito la de veces que se ha equivocado por el comportamiento incívico de los demás (no porque él no mire, que en realidad el problema es ese). Pues ni por esas.

Así que se presentó el caballero con tres paquetes que ninguno era lo que yo quería. Que sólo con sacarlos de la bolsa, sin mirar siquiera las etiquetas, al peso y la forma ya le estaba diciendo yo que no era lo que le había pedido. Y él diciendo que sí, que había mirado bien los carteles de los estantes del frigorífico del supermercado.

Cabreo monumental, sobra decirlo.

Pues al frigo con ellos y a ver qué se hacía.

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas. Postre, receta, con horno, de Montenegro, típica, tradicional, mermelada, Cuca

Mi cabecita, que tiene muy buena memoria, se pondría a rebuscar en cajones olvidados de recetas sin que yo se lo pidiera y a los pocos días, así de repente, mientras partía fresas para el postre me dejó caer la imagen de una tarta de masa filo, ricota y fresas que alguna vez había visto en el blog de Natalia.

Así que en cuanto tuve un hueco la busqué y aunque me costó un poco dar con ella (para nada me acordaba de este nombre tan evocador) di con ella y supe que era precisamente lo que quería hacer.

Tenía ricota en el frigorífico (siempre que traen productos italianos a LIDL me hago con un par de tarrinas), unas fresas buenísimas y un bote de mermelada abierto que llevaba aburrido unos cuantos días así que el viernes 13 de marzo me puse a dar forma a este postre, que llevé un poco a mi terreno en cuanto a cantidades se refiere, para aprovechar todo lo que tenía en casa y que no quedasen mini restos.

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas. Postre, receta, con horno, de Montenegro, típica, tradicional, mermelada, Cuca

Aquel viernes me tocó a mí librar por la tarde y no ir a la oficina. En un principio iba a librar otra compañera, pero surgió un imprevisto y dado que yo no suelo hacer planes de escapada los fines de semana me ofrezco (ofrecía) como comodín para cambiar los viernes tarde libre que a mí siempre me venían bien.

Recogí a Lara del colegio y llegamos a casa muy tarde y yo muy enfadada. Volvimos con tres compañeras más y se portaron fatal por el camino, gritando, desobedeciendo, parándose en cualquier esquina... Era como si supieran que iban a tardar mucho, mucho, muchísimo tiempo en volverse a ver y quisieran gastar todas las risas y juegos en esos últimos momentos juntas.

Ahora lo pienso y me digo que aquellos enfados eran una tontería. Que tengo muchas ganas de poder regresar de nuevo a casa con Lara de la mano después de una jornada de colegio. Y en el fondo sé que falta aún muchísimo tiempo para eso.

A primera hora de la tarde me puse a preparar esta tarta y justo cuando mi madre llegó con Elena llevaba un rato fuera del horno y mientras las niñas jugaban con la abuela me puse a hacer las primeras (y únicas) fotos.

Mi intención era hacer estas fotos ese día, y tras el reposado en frío, porque yo seguí el consejo de Natalia de dejar la crema "temblorosa" y que se acabara de cuajar en el frigorífico, hacer las fotos del corte. Pero llegó Pedro Sánchez y paró nuestras vidas, y al rato me enteré del asunto que se cocía en la guardería de Elena y se me quitaron las ganas de todo.

Una lástima porque el corte es bastante interesante aunque por otro lado también os confieso que no es fácil que salga una porción "limpia" y elegante dadas la cantidad de capas y de ingredientes de distinta textura que manejamos.

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas. Postre, receta, con horno, de Montenegro, típica, tradicional, mermelada, Cuca

Eso sí, rica ¡riquísima! y la combinación del crujiente de las hojas superiores (que en casa aguantaron crujientes hasta el último día) con la cremosidad de la ricota, la mermelada y las fresas es espectacular.

Igual un poco más de horno ayuda a que el corte sea perfecto, pero os digo que creo que perdería en textura y para mí merece más la pena la cremosidad que la hermosura en el plato. Eso sí, cada cual sabe lo que quiere y si tiene o no que lucirse, que no es lo mismo para tomar en casa que para llevar a una reunión con más gente.

La dificultad es casi nula, poco más que batir ingredientes y partir fresas. Colocar las hojas de masa filo no es difícil y aquí vale el "como caiga cayó", que es lo que le da encanto y personalidad a esta tarta.

Se me ha olvidado comentar que es una receta típica de Montenegro, pero creo que la mía es una interpretación demasiado libre como para ser guía de la original. Espero que los montenegrinos sepan perdonarme las enormes licencias que me he tomado.

Y aunque no es la tarta más bonita que os he traído os puedo asegurar que está deliciosa y que me encantará repetirla aunque en cocina de bloguera pocas recetas tienen su bis ¡son muchas las recetas a preparar que tenemos en pendientes!

Espero que os animéis y si es así que me contéis qué os ha parecido. ¿Alguien se apunta a compartir un trozo conmigo?

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas. Postre, receta, con horno, de Montenegro, típica, tradicional, mermelada, Cuca

Ingredientes:

* 10 láminas de masa filo
* 500 gramos de queso ricota
* 200 gramos de queso de untar
* 70 gramos de azúcar glas
* 4 huevos
* 400 gramos de fresas
* 150 gramos de mermelada (frutos rojos, fresas, frambuesas...)
* 10 ml de zumo de limón
* Mantequilla (la que sea necesaria para pincelar)

Elaboración:

1. Lavamos, secamos y picamos las fresas 

2. En un bol ponemos los quesos, el zumo y el azúcar y mezclamos. Añadimos los huevos de uno en uno y no añadimos el siguiente hasta que el anterior no está integrado. Reservamos

3. Derretimos la mantequilla y pincelamos dos láminas. Las colocamos en la base de nuestro molde y añadimos un tercio de la mezcla de quesos. 

4. Pincelamos dos láminas más, ponemos la mitad de la mermelada y añadimos parte de las fresas. 

5. Cubrimos con dos láminas más, ponemos el resto de la mermelada y otro tercio de la mezcla de quesos. 

6. Ponemos dos láminas más de masa filo pinceladas de mantequilla y añadimos el resto de la crema de quesos y las fresas restantes. 

7. Pincelamos las dos láminas que quedan y las colocamos encima sin cubrir del todo. 

8. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados y horneamos durante 55 minutos aproximadamente. 

9. Una vez frío tapamos con film y dejamos reposar en el frigorífico para que acabe de coger cuerpo.

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Como veis lo único que necesitamos es un poco de paciencia para ir preparando las capas y tendremos un postre muy rico y con fruta de temporada. 

Gibanica. Tarta de masa filo, queso ricota y fresas. Postre, receta, con horno, de Montenegro, típica, tradicional, mermelada, Cuca

Al ser una receta de aprovechamiento, tal y como os he contado, va para el reto de mi amiga Marisa 1+/-100, desperdicio 0 que lo tengo un poco olvidado últimamente y eso no está bien.

http://thermofan.blogspot.com/2018/05/1-100-desperdicio-0.html

Espero que estéis todos bien y nos leemos la semana próxima.

Manos a la masa y ¡bon appétit!
 

jueves, 23 de abril de 2020

Bizcocho de nata

"Es que esta mañana el bizcocho de nata, el bizcocho de nata..."

Hay cosas que se quedan grabadas a fuego en nuestra memoria para siempre y nos asaltan en el momento menos pensado llevándonos en un soplo a épocas que se nos antojan maravillosas.

Hoy 23 de abril se celebra el día del libro y me vais a permitir que os cuente una historia.

Aprendí a leer con cinco años. Igual esto no es exacto del todo. Mi primer recuerdo como lectora es con cinco años, o al menos en la clase de Párvulos B (los que hayáis ido a EGB sabéis de lo que hablo, para los que sean más jóvenes es el equivalente al último curso de Educación Infantil actual) donde la seño Mari Villegas (ya os he dicho que hay recuerdos grabados a fuego) nos leía pequeñas historias que había al pie de grandes dibujos del libro con el que trabajábamos en clase y yo iba leyendo, mentalmente, a su par.

La seño completaba la lectura con partes de su invención y supongo que fue ahí donde también comencé a desconfiar de que quienes están al mando siempre nos dijeran la verdad, pero ese es tema para otra ocasión.

Pero si hay un libro que marcó mi vida como lectora es sin lugar a dudas el libro de lectura de 1º de EGB. Jamás olvidaré ese libro con las pastas amarillas plagadas de osos de peluche con un peto rojo y un bote de cristal entre las patas. Era de la editorial Anaya y si alguno lo tuvo lo recordará perfectamente y quien sienta curiosidad puede verlo aquí.

Este libro estaba protagonizado por un niño de siete años llamado Borja y su oso de peluche, que se llamaba Pancete. Entre sus páginas conocimos a su familia, a su abuela María, a su hermana Marina (que quería ser bailarina), a Baldomero el pipero (cuando en los recreos se vendían chuches y no pasaba nada), a sus amigos Luis, Manuel y Elena, a la señorita Alicia... y al bizcocho de nata. 

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

Conste que todo esto lo escribo tirando de memoria, sin abrir siquiera el libro que cuando nació Lara lo rescaté de casa de mis padres y me lo llevé a mi casa para leerlo con ella.

El bizcocho de nata me ha perseguido desde mi más tierna infancia. Este bizcocho era el preferido de Borja. Igual lo tomaba para desayunar que para merendar y a mí me parecía de lo más sofisticado en lo que a dulces se refería.

Las ilustraciones nos mostraban un bizcocho alargado (como el que os traigo) en cuyo interior había un relleno blanco (presuntamente de nata) que a mí me parecía que debía saber a gloria.

Mi madre nunca ha sido muy aficionada a la repostería, la que tenía más mano para ello siempre fue mi abuela Magdalena de la que os he hablado en muchas ocasiones, pero ella era la reina de la repostería frita y en su casa nunca hubo horno.

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

Así que yo que siempre he sido de buen diente dejaba volar mi imaginación de criatura de seis años y el bizcocho de nata tenía textura de nube y se derretía en la boca. Ni pensar siquiera en sugerirle a mi madre que hiciera bizcocho de nata. Podía imaginar su expresión si le decía algo.

Entonces las recetas eran casi cual tesoros y alguna vez nos hizo bizcocho de limón, en un molde redondo de aluminio que hasta la reforma estuvo dando vueltas en la despensa, pero siempre decía que la que tenía buena memoria para las recetas de dulces era su prima Mercedes, que entonces vivía en Barcelona, y no se complicaba más. Yo creo que no tenía ganas de meterse en jaleos, y si además la repostería no le llamaba ya lo teníamos todo hecho.

Siempre que alguien hablaba de bizcochos yo me acordaba de este y cuando comencé a hacer mis primeros pinitos en el mundo de la repostería me topé con una receta de una emergente repostera que ya por aquel entonces tenía muchos seguidores (era el boom de los blogs de repostería aunque aún faltaban unos años para que yo abriera el mío) y supe que tenía que hacerla.

Si mi mente infantil había idealizado el bizcocho de nata no quiero contaros lo que ocurrió cuando leí la entrada que acompañaba a la receta. No es que confirmase esa idea que se había ido forjando en mi mente es que superaba mis expectativas.

Ya sólo quedaba ponerse manos a la masa ¡por fin iba a llegar el momento de probar ese maravilloso bizcocho de nata que me había estado rondando en la mente tantos años!

La caída fue de las grandes. De esas que te cambian la vida para siempre.

Menuda porquería de receta. No tiene otra definición.

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

Le he dado muchas vueltas al tema durante muchísimo tiempo. Repasé los ingredientes, por si me había equivocado al anotarlos o al ponerlos, repasé el paso a paso (que yo seguí fielmente al pie de la letra), los tiempos de horneado, el tamaño del molde, el desmoldado, el enfriado en la rejilla... Creo que pocas veces he seguido una receta tan fielmente y posiblemente sea uno de los peores resultados que he tenido jamás.

Un bizcocho seco, ahogadizo, sin gracia de ningún tipo...

Menudo fiasco el bizcocho de nata. No podía entender los desvelos de aquel chiquillo cuando a mí me salió semejante birria.

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

Pero el tiempo todo lo cura y acaba poniendo la mayoría de las cosas en su lugar. Así que hace unas semanas me vi en casa con un brick de nata abierto, del que había gastado muy poca para otra receta, y no sabía muy bien qué hacer con él.

Volví a acordarme del bizcocho de nata y me puse a buscar recetas. Las había de todo tipo, para todos los gustos, con distintas cantidades de nata... hasta que di con varia que usaban precisamente la cantidad que a mí me quedaba en el frigorífico y con la que no sabía muy bien qué hacer.

Tuve una corazonada y me dije que la receta se merecía una segunda oportunidad.

También tuve mis dudas. ¿Un bizcocho sin aceite o margarina? Bien es cierto que la nata tiene grasa, pero dudaba. No era para menos con la experiencia previa.

Sin embargo el resultado no pudo ser mejor. Ya la masa en crudo me enamoró (es como una crema) y el olorcito que desprendía el horno hacía vaticinar que allí se estaba cociendo algo bueno.

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

La apariencia no era mala, pero la prueba de fuego era el corte y la cata. Creo que a la vista está que es una maravilla, con ese interior tan blanquito y esa miga que os aseguro es tremendamente suave, tierna, que prácticamente se deshace en la boca...

Esta vez sí que había dado con la receta adecuada y me pude congraciar con Borja y su pasión por el bizcocho de nata que tanto me hizo soñar y me acabó llevando muchísimos años después a esta receta que hoy comparto con vosotros.

A ver, un bizcocho ligero no es ya que lleva bastante nata pero os aseguro que merece la pena prepararlo aunque sólo sea una vez en la vida. Que ya os digo yo que si lo hacéis ¡repetís! porque está buenísimo, porque no tiene dificultad alguna y porque es quizá el bizcocho que mejor ha aguantado de todos los que he hecho.

¡Diez días en perfectísimo estado!

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

¿Y cómo duró tanto si está tan rico? Porque básicamente me lo comí yo sóla para desayunar, quitando algún trozo que se comió Lara y un par o tres mi señor esposo.

Lo habitual hubiera sido que mi costillo lo hubiera devorado pero al poco de hornearlo se vino pertrechado de palmeras de chocolate y donuts industriales, de esos que se ponen duros como piedras en pocos días y lo "castigué" sin probar el bizcocho hasta que acabase con semejante arsenal del que yo no tenía intención de probar nada porque me suelen sentar mal.

Fue toda una sorpresa que durase tan bien envuelto tan sólo en film transparente y guardado en los armarios de la cocina.

Cuando lo horneé me propuse traer al blog una vez al mes una receta de las tradicionales, de esas que hemos visto toda la vida en nuestras casas y que merece ser rescatada y compartida para que no se pierda. Recetas que no tienen misterio alguno y no lucen sofisticadas y majestuosas pero que si te animas con ellas te enamoran para siempre y pasan a ser un básico en tu cocina.

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

El COVID-19 lo ha frenado todo, pero esta idea no se me va de la cabeza.

He comenzado con este bizcocho que me hizo soñar, glotona de mí, desde las páginas de un libro infantil, para rendir mi pequeño homenaje a los libros en su gran día. Siempre he esperado el 23 de abril con muchas ganas pero este año no hay ferias, puestos ni libros por descubrir al aire libre, pero eso no impide que contemos nuestras propias historias como he hecho yo.

Espero haberos entretenido durante un rato y si además os animáis con la receta de hoy ¡no podré pedir más!

Terminamos nuestro rato juntos con un café y un buen trozo ¿alguien se anima a este desayuno de libro?

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

Ingredientes:

* 4 huevos
* 130 gramos de azúcar
* 400 gramos de nata (35% de materia grasa)
* 1 cucharita de vainilla
* 350 gramos de harina
* 1 sobre de levadura
* Azúcar aromatizada con vainilla y ron

Elaboración:

1.  Batimos los huevos junto con el azúcar hasta que estén esponjosos. 

2. Añadimos la nata y la vainilla y volvemos a batir. 

3. Incorporamos la levadura y la harina y mezclamos hasta integrar. 

4. Forramos un molde con papel de hornear y vertemos la masa. Alisamos la superficie con una espátula y espolvoreamos con azúcar aromatizada. 

5. Introducimos en el horno precalentado a 180 grados y horneamos durante 50-55 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta de madera en el centro esta salga limpia. 

6. Apagamos el horno y dejamos dentro con la puerta abierta. Pasados 15-20 minutos desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla

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Una vez frío lo envolvemos en film transparente y lo guardamos a temperatura ambiente.

Bizcocho de nata. Receta tradicional para desayunos, meriendas, postres, sencilla, rica, tierno esponjoso, suave, fácil, horno, Cuca

También podemos cortarlo en rebanadas y congelarlo en porciones individuales aunque como os he comentado se conserva perfectamente durante muchos días. Cosa diferente es que no queráis desayunar lo mismo durante muchos días consecutivos.

El molde que yo he usado es uno de Pyrex de unos 30 centímetros de largo. Da para un buen bizcocho, así que siempre podéis hacer la mitad de ingredientes y hornear un bizcocho más pequeño si queréis limitar el consumo de dulce durante el confinamiento.

No tengo mucho que contar, mi vida es muy aburrida entre obligaciones laborales y domésticas.

Espero que todos sigáis bien y que poco a poco retomemos una nueva rutina, porque lo que está claro es que después de esto nuestras vidas no van a volver a ser iguales.

Nos leemos la semana próxima. ¡Cuidaos mucho! 


 Manos a la masa y ¡bon appétit!