jueves, 17 de mayo de 2018

Brownie de pasta de sésamo (tahini o tahina)

Más de uno pensaba que no iba a llegar. Hace muchísimo tiempo que en blogs y redes sociales no hacía más que leer las ganas de calor y buen tiempo que el personal tiene.

Pues bien, ha llegado. ¿Y ahora qué? Pues a quejarnos del calor que hace, por supuesto. Menuda pregunta. Este es el país de las quejas y no estar contentos con nada de lo que tenemos.

Hemos pasado de ir con el abrigo y el pañuelo al cuello a empezar a notar que nos sobra hasta la piel. Y no me gusta esa sensación.

Vestirse por la mañana es todo un caos. Da igual que saques la cabeza por la ventana o asomes el brazo por el balcón. No vas a acertar. Saques lo que saques del armario acabarás muerta de frío o sintiendo que te vas asando poco a poco en tu propio jugo. Y sinceramente no sé qué es peor.

Si a esto le sumas que a algún lumbreras a saber en qué época de la historia humana o divina se le ocurrió asentar un pueblo en una cañada lo que se traduce en una calle en llano y miles de calles a derecha e izquierda en tremenda cuesta cuando salgo de dejar a Lara en la guardería y comienzo a esprintar  sobre los tacones para llegar a tiempo a la oficina o al menos a una hora decente se me pega al cuerpo hasta el aire que atravieso.

Y todo el calor de la calle se torna en frío cuando llevas dos horas con el trasero pegado a la silla de la oficina y empiezas a plantearte que con los pies fríos no se piensa bien (que esto ya lo cantaba Leyva y tiene toda la razón del mundo) y mucho menos se trabaja en condiciones.

Y no sé si hablar de los zapatos de entretiempo o callar para siempre. Que en tres semanas he gastado tantas cajas de tiritas que soy capaz de agotar el stock nacional yo sola. Da igual que los zapatos sean nuevos o de hace tres temporadas y tengan más kilómetros hechos que las ruedas del coche de Fernando Alonso al terminar una prueba. Cuando llega el buen tiempo parece que tuviera los pies hechos de merengue y todos los zapatos me acaban haciendo rozaduras.

Lo he probado todo. Medias, cremas, sticks, almohadillas de silicona... ¡y la madre que parió a Panete! pero al final del día tengo varias rozaduras. Y al día siguiente estreno rozaduras nuevas porque cambio de zapatos y al cabo de una semana me envuelvo los pies en tiritas para salir a la calle. 

Y así hasta que esté medio acostumbrada y entonces ¡zas! ponte las sandalias y vuelve a empezar con la penitencia.

Es que me acabo de quitar las botas y botines (de hecho ni siquiera los he guardado aún por si algún día puedo calzármelos aún sin parecer una loca) y estoy contando los días que faltan para volver a ponérmelos ¡que nunca me hacen rozaduras como estos puñeteros zapatos de entretiempo! 

Sí, estoy en plan guerrera. Y sin tocar el tema de la alergia, que mejor lo dejamos para otra ocasión.

Pero no hay mosqueo (ni mal) que el chocolate no cure (y este dicho debería incluirlo el refranero español porque es una verdad absoluta y mundial) así que traigo un brownie que además de espectacular y sano es original.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

En los albores del blog y hasta que nació Lara participaba en un par de retos cada mes de manera asidua y además me unía a todo el que encontraba que me cuadrara en la agenda. Cuando la niña llegó supe que era imposible seguir ese ritmo y cocinar con un plazo y/o unos ingredientes dados.

Pero la tentación es grande, sobre todo en los últimos tiempos en Instagram donde comienzan a surgir un montón de retos interesantes y que para mí tienen (de manera general) dos puntos a favor: libertad de ingredientes y amplitud de plazo lo que me permite por un lado organizarme para preparar y fotografiar una receta y por el otro intentar seguir dando salida a lo que tengo en la cocina.

Que sí, que tengo un fondo muy grande. Que yo era de las que iba a comprar y me llevaba lo que encontraba en oferta o lo que se me ocurría para hacer tal o cual receta que en ese preciso momento me apetecía a rabiar pero cuando llegaba a casa cambiaba de opinión y ahí se quedaban los ingredientes. 

Por no hablar de cuando encontraba cosas que de manera habitual no hay en los supermercados de mi entorno que salía pertrechada como si fuera a preparar comida para sesenta (pero sesenta que comen como si no hubiera mañana)

Ya os digo que es muy malo atesorar recetas con ingredientes "raros"  porque cuando los encuentras quieres comprarlos en cantidad como para hacerlas tres veces cada día.

Cuando en el mes de Abril vi que Esther de Cocinando Sabores proponía llenar Instragram de brownies caseros el día 7 de mayo supe que tenía que llegar sí o sí a la fecha y tuve clarísimo desde el principio la receta que iba a hacer.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

Hace un tiempo vi un brownie de Yotam Ottolenghi elaborado con pasta de sésamo (tahini, tahina e incluso tahine he visto escrito alguna vez y no sé ya cuál es el término correcto) que me dejó enamorada e intrigada a partes iguales. Es un cocinero de origen israelí que vive en el Reino Unido y tiene unas recetas bastante interesantes y llamativas que os invito a cotillear si no lo conocíais antes de estar leyendo mi perorata de la semana.

Tenía un bote de tahina en casa. Siempre tengo porque me encanta preparar hummus (aunque confieso que alguna vez con las prisas se me olvida ponerle) pero no sabía sacarle más partido así que me atraía muchísimo la idea de incluirlo en un postre y probar el resultado.
Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

Sigo con la idea además de elaborar postres saludables. Que no quiere decir exentos de calorías porque este brownie tiene calorías para alimentar a un puñado de escolares en plenos exámenes finales, pero son calorías que aportan nutrientes beneficiosos a nuestro organismo.

Como la receta de Ottolenghi incorporaba mucha mantequilla y azúcar decidí inventar mi propia receta y darle a este brownie mucho sabor a Oriente Medio en homenaje a su creador y por tanto incorporé miel y  aceite de oliva, la pasta de sésamo y semillas de sésamo además de chocolate y surgió este postre.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable
Es un postre diferente. No es el típico brownie cargado de mantequilla y azúcar al que estamos acostumbrados. El olor y el sabor son diferentes. Pero os aseguro que engancha.

Si en casa tenéis a un enemigo nato de lo diferente creo que no es vuestra receta. Pero si buscáis alternativas saludables a los postres de siempre estáis en el lugar adecuado.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

No voy a entrar en la diatriba de si un brownie tiene que llevar mantequilla y azúcar en cantidades industriales porque si no no es un brownie. Aceptaré que esté cargado de calorías porque al fin y al cabo estamos hablando de un postre, pero esas calorías no tienen por qué ser vacías, y puestos a engordar, hagámoslo con productos que aporten a nuestro organismo algo más que una bonita lorza o un centímetro de cartuchera que lucir en la piscina o la playa este verano.

El sabor también es diferente a lo que estamos acostumbrados. Ni mejor ni peor, simplemente diferente.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

Reconozco que recién hecho predominaba el sabor y el aroma de la pasta de sésamo confiriéndole un gusto intenso, quizá con un punto amargo, que a medida que pasaban los días se fue atemperando.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

No sé si fue que con el paso de los días perdió intensidad o que nos hicimos a este sabor particular pero al final a mí no me sabía "diferente"

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

Hablar de sabores y transmitir una idea clara es bastante complicado, porque creo que es uno de los sentidos más personales y subjetivos que hay.

Y sí, el brownie nos duró una semana. No porque estuviera malo o porque no apeteciera, sino porque me puse en plan sargento extremo y me dispuse a racionarlo porque me negaba a terminar con él en pocos días dada la carga calórica que tiene.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

Que yo sí intento estar mona el próximo verano para llevar a Lara a la piscina del Club y entrar en los biquinis del pasado verano ¡y ya no quedan casi días para deshacerse de las lorzas navideñas! (qué raro hablar de navidad ahora que el calor quiere hacer su aparición ¿verdad?) Pero tampoco estoy dispuesta a que mi costillo se lo zampase entero y a mí me tocaran dos tristes trozos...

Con el paso de los días fue perdiendo jugosidad, aunque igual eso fue culpa mía que lo mantuve envuelto en el papel de hornear dentro de una lata, pero lo corté para la foto y eso hace que la jugosidad se vaya perdiendo.

Tenía que haberlo envuelto en film transparente, pero os lo cuento que seguro a alguno os viene bien la anotación para andar menos despistados que yo.

Creo que las fotos os dan una idea de la jugosidad del brownie y espero que a alguno os haya despertado la curiosidad y os animéis en algún momento a probar un bocado diferente. Como siempre os dejo un trocito para compartir mientras os cuento la receta.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

Ingredientes:

* 120 gramos de tahina
* 200 gramos de chocolate 70% para postres Valor
* 3 huevos
* 80 ml de (aceite de oliva virgen extra) AOVE
* 100 gramos de miel
* 125 gramos de yogur natural
* 160 gramos de harina
* Media cucharadita de bicarbonato sódico
* 1 cucharada sopera de semillas de sésamo

Elaboración:

1. Hacemos el chocolate trozos y lo ponemos a derretir al baño maría. Cuando esté fundido mantenemos el bol dentro del agua caliente pero retiramos del fuego.

2. Añadimos la miel, dejamos reposar un par de minutos y removemos. Con el calor del agua será fácil integrarla con el chocolate.

3. Incorporamos la pasta de sésamo y el AOVE y removemos hasta integrar.

4. Ponemos el yogur y volvemos a mezclar

5. Retiramos el bol del agua caliente y vamos añadiendo los huevos de uno en uno y mezclando en cada adicción. No incorporamos el siguiente hasta que no se ha integrado el anterior.

6. Por último añadimos la harina y el bicarbonato y mezclamos hasta que quede integrada.

7. Ponemos una cucharadita de semillas de sésamo y las repartimos bien por toda la masa.

8. Forramos un molde (20x20) con papel de hornear o bien lo pintamos con mantequilla y vertemos la mezcla. Alisamos agitando sobre la encimera y dando un par de golpes secos por si hubiera quedado alguna bolsa de aire.

9. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos unos 25 minutos o hasta que al pincharlo con una brocheta esta salga limpia.

10. Apagamos el horno sacamos y dejamos enfriar sobre una rejilla unos 15 minutos. A continuación desmoldamos y dejamos sobre la rejilla hasta que se haya enfriado por completo.

Si no has puesto papel de hornear mejor esperar a que se enfríe totalmente para desmoldar o corremos el riesgo de que se rompa.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/brownie-de-pasta-de-sesamo-tahini-o-tahina

Como veis es una receta sin complicación alguna y en menos de una hora tendréis un delicioso y saludable brownie listo para atacar.

Ahora que comienza a hacer calor no olvidéis guardarlo en el frigorífico para evitar que se ponga malo y llevaros una desagradable sorpresa.

Brownie de pasta de sésamo, AOVE, chocolate y miel. Tahine, tahina, tahini. Cuca. Postre fit healthy saludable

La pequeña Lara tiene días mejores y días peores. El miércoles pasado la llevé al pediatra porque el día previo había vomitado dos veces en la guardería sin motivo aparente. La pediatra no le encontró nada extraño pero a partir de ahí se fue negando a comer cada vez más hasta llegar al punto de que el fin de semana sólo quería leche e iba pidiendo distintos alimentos que una vez se los dabas te decía que no quería más ¡sin siquiera haberlos probado!

¡Qué desesperante!

Yo no sé si esto es una fase o debería asimilar desde ya que Lara va a ser malísima para comer. No me explico cómo hemos pasado de estar comiendo sandía y melón con seis meses (y sin dientes) a negarse en rotundo a comer cualquier cosa que le intentes dar.

Lo hace en mi casa, lo hace en casa de mi madre y en la guardería. Y si alguna vez consigues que pruebe algún alimento nuevo lo más probable es que acabe escupiéndolo (con la mejor de las suertes porque la peor es que lo eche, le dé asco y acabe vomitando, que tiene mucha práctica en vomitar como ya sabéis)

Y no, no me consuela que me digan que los niños dan cambios y que en un tiempo es probable que coma todo lo que le ponga por delante. Con su actitud de no querer nada de lo que le des día tras día, porque hemos llegado a un punto muerto en el que ni purés ni alimentos a trozos (como dicen los pediatras), os aseguro que no deja lugar a consuelos ni esperanzas en el futuro.

Todo esto no quita que esté muy graciosa y tenga ocurrencias que no te esperas en una mona que hoy precisamente cumple dos años y tres meses. Los que me seguís en Instagram ya la habéis visto en todo su esplendor en los últimos días.

En fin, a ver si pronto os puedo contar todo lo contrario. Mientras tanto sigo visitando vuestras cocinas y os espero la semana próxima ¡sed felices!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 10 de mayo de 2018

Príncipe Alberto. Postre típico de La Palma (Canarias)

Tranquilos. No ha pasado nada. Sé que habitualmente publico mucho más temprano pero el "retraso" se debe a una buena causa y es que después de muchísimo tiempo vuelvo a participar en uno de los retos de La Cocina Typical Spanish. Además esta entrada no tiene nombre que suene a postre pero os aseguro que lo es ¡y que está tremendo!

Cuando llegó el correo de la Iniciativa TS para el mes de mayo supe que esta vez iba a participar sí o sí. En mayo el día 10 caía en jueves ¡el día que yo publico! y podíamos elegir entre recetas típicas de la Comunidad de Madrid, de Castilla la Mancha o de las Islas Canarias. ¡Inspiración no me iba a faltar! 

Mi intención era buscar postres típicos de las tres comunidades y después elegir una receta pero empecé por las Islas Canarias y ahí me quedé. Había visto un par de recetas (que también me ponían ojitos) cuando llegué a este que llevaba en mis pendientes un montón de tiempo pero casi había caído en el olvido, revisé la lista de ingredientes y lo tenía casi todo en casa (y lo que no lo podía sustituir por algunas cosas que sí tenía) así que decidí que era casi una señal del universo para hacerlo de una vez por todas ¡y ahora me arrepiento de no haberlo hecho antes! 


El Principe Alberto es un postre relativamente reciente que ha ganado mucha popularidad en todo el archipiélago entrando a formar parte de su lista de postres típicos. Su autora es Matilde Arroyo Felipe, una pastelera hecha a sí misma cuando en plena posguerra se vio con un marido emigrado de manera repentina a Venezuela del que nunca más supo nada y dos hijas a su cargo.


Para sacar a sus dos hijas adelante se puso a hacer lo que mejor se le daba, repostería casera, que vendía entre los vecinos del barrio casa a casa y los familiares. Con el boca a boca Matilde fue ganando popularidad y con el paso del tiempo los restaurantes de la isla comenzaron a hacerle encargos. Después llegaron encargos de otras islas y tras mucho esfuerzo y trabajo acabó abriendo con sus hijas una empresa de repostería que aún sigue en funcionamiento a pesar de que Matilde falleció en 2014.

No cabe duda de que el nombre del postre que os traigo es bien curioso (y ojito al buscar por internet que os podéis llevar alguna sorpresita si buscáis sólo "principe Alberto"). Y sí, tiene su historia. Parece ser que este postre lo elaboró Matilde coincidiendo con una visita del heredero de los Grimaldi a la isla. Cuando le preguntaron a la mujer por el nombre del postre tuvo la ocurrencia de decir que se llamaba Príncipe Alberto porque estaba tan bueno como el susodicho.

Para gustos los colores pero si me dáis a elegir yo me quedo con el postre y dejo de buena gana al príncipe que ahora no encuentro por dónde cogerlo y si os soy sincera tampoco me resulta "apetecible" con veinte o treina años menos.

Antes de meterme en la cocina estuve mirando varias recetas y en un principio parecían todas iguales hasta que tiré de la cocina de mi amiga canaria Nuria del blog Cuaderno de recetas  y encontré un par de diferencias que me hicieron dudar y ponerme en contacto con ella. Mientras me contestaba seguí con mi investigación y comprobé que había más blogs de recetas típicas Canarias que lo preparaban más o menos como ella y utilizando los mismos ingredientes.

En muchas recetas ponen una nata vegetal muy popular en el archipiélago (aunque muy complicada de encontrar en la Península, que ya lo miré) pero a mí no me cuadraba como ingrediente "popular" y de los que se encontraban hace treinta o cuarenta años en todas las casas.


El otro detalle era disponer los bizcochos en capas y cubrirlos con capas de crema, que más me recordaba a un tiramisú que a cualquier otro postre.

Sin entrar en purismos Nuria me comentó que había anotado la receta  del postre durante una entrevista que le hicieron a las hijas de Matilde en la televisión canaria y a mi me convenció lo que vi en su blog. No dudo que con la nata Ello Ermol esté bueno,(igual es un añadido que se ha hecho con el paso de los años) o con los bizcochos hechos capas, e igual en alguna ocasión vez me animo y lo hago así, pero me gusta tirar de la receta más original posible y por eso lo he hecho siguiendo su receta al pie de la letra.


Bueno, no exactamente porque como os he adelantado he cambiado algún ingrediente para dar salida a lo que tenía en casa. En lugar de bizcochos de mantequilla (Nuria me recomendó utilizar sobaos) he usado bizcochos de huevo, como los que se utilizan para el tiramisú o las charlotas que llevaban rodando ni me acuerdo en el armario.
 
Además he usado crocanti de almendra en lugar de avellanas y almendras picadas y tostadas porque tenía una bolsita desde navidad y no sabía muy bien cómo darle salida así que me pareció la ocasión perfecta. Y he aumentado ligeramente la cantidad de chocolate para poner toda la tableta y que no quedara un poquito porque corría el riesgo de acabar con él a bocado limpio.



Creo que estas son todas las licencias que me he permitido, además de reducir un poquito la cantidad de azúcar porque yo al café nunca le pongo así que esa la he suprimido.

Mi consejo es que uséis un buen chocolate y un buen café y el éxito estará asegurado. De hecho yo preparé dos tacitas de Ristretto con mi Nespresso y para la próxima vez haré al menos una más aunque os adelanto que la combinación me ha parecido impresionante porque se nota el toque del café pero muy sutil. Casi me da vergüenza reconocer que yo sola acabé con uno de los boles que veis de una sentada y sin esfuerzo alguno. ¡Y os aseguro que ahí cabe una buena cantidad! 


El Príncipe Alberto es un postre difícil de explicar. Imaginaos que mezclamos la receta de la mousse de chocolate y la receta del tiramisú y además añadimos unos frutos secos ¡pues eso es este postre! Sin duda una bomba de calorías pero os aseguro que es tremendamente adictivo ¡no dejéis de prepararlo!

Recién salido del frigorífico es más denso que una mousse pero cuando lleva unos minutos es como si empezara a derretirse y a cada bocado te gusta más y más. Para mí ofrece un equilibrio perfecto entre chocolate y café ya que este último potencia al primero pero te deja un sabor sutil y delicado de café que lo hace tremendamente agradable.


Aproveché para estrenar unos boles de IKEA que alguna vez he usado para las fotos pero nada más y las raciones son grandes. Si usáis unos boles más pequeños (que os lo aconsejo encarecidamente de cara al verano) os saldrán de seis a ocho raciones. También lo podéis hacer en una fuente más grande y servir porciones, recién salido del frigorífico se presta muy bien a cortar raciones individuales.

Y si os preocupa el tema huevo crudo de cara al calor estival ¡tengo la solución! Nuria me contó que congelado está aún mejor, que lo saca media hora antes de comerlo y está para caerse de espaldas ¡no hay excusa para no hacerlo!


No te dejes influir por el paso a paso, que parece largo pero en realidad en menos de media hora tienes el postre preparado ¡ya verás que olorcito desprende! ¡no te vas a arrependir de hacerlo en casa! Y ahora hazte con una cuchara ¡y ataca sin piedad el bol que tengo reservado para ti!


Ingredientes:

* 65 gramos de mantequilla
* 200 gramos de bizcochos de huevo
* Una taza de café (bueno, intenso, con sabor... ¡lo vas a agradecer!)
* 4 huevos
* 60 gramos de azúcar blanca
* 125 gramos de crocanti de almendra

Elaboración.

1. Colocamos en un bol el chocolate troceado y la mantequilla y los derretimos. Puedes hacerlo en el microondas (cuidando que el chocolate no se queme) o al baño maría. Yo personalmente prefiero esto último aunque se tarde un poquito más. Reservamos y dejamos templar.

2. Preparamos el café y lo dejamos templar.

3. Mientras tanto partimos los huevos y separamos las claras de las yemas.

4. Los ponemos en sendos boles junto con 30 gramos de azúcar. 

5. Montamos las claras a punto de nieve y reservamos.

6. A continuación batimos las yemas con el azúcar hasta que adquiera la consistencia de crema y un color blanquecino.

7. Una vez templado el chocolate con la mantequilla lo añadimos a las yemas poco a poco a la vez que vamos mezclando con ayuda de una varilla manual.

8. Incorporamos las claras montadas en dos o tres veces con movimientos envolventes para evitar que se bajen.

9. Añadimos el crocanti de almendra reservando aproximadamente unos 25-30 gramos. Volvemos a mezclar con movimientos envolventes y reservamos.

10. Vertemos el café, que deberá estar frío o casi, en un bol o una fuente y vamos mojando ligeramente los bizcochos en él. Deben quedar humedecidos pero no mojados ni mucho menos chorreantes de café. Los cortamos en trocitos y reservamos.

11. Cuando tengamos todos los bizcochos los añadimos a la mezcla de café y chocolate y los repartimos con movimientos envolventes procurando que queden muy bien repartidos.

12. Repartimos la mezcla en boles , alisamos la superficie y espolvoreamos con almendra. 

13. Tapamos y metemos en el frigorífico hasta el momento de servir.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/principe-alberto-postre-tipico-de-la-palma-canarias

Como la receta lleva huevo crudo mi consejo es que la consumas como mucho en un plazo de 72 horas tras prepararla, especialmente si comienza a hacer calor, y por supuesto que utilices huevos frescos ¡nada de utilizar antiguos si no se van a cocinar!

Y ante la duda sigue el consejo de Nuria ¡y congela el postre! Yo esta vez no lo he hecho pero queda en mis pendientes y así tengo excusa para repetirlo este verano. De paso aprovecho para dar de nuevo las gracias a Nuria por su ayuda y espero que le guste mi versión de su receta a pesar de las licencias que me he permitido.


No olvides visitar el recopilatorio de La cocina Typical Spahish de este mes pinchando en este enlace ¡que seguro te llevas más de una idea!  Mi receta esta vez ha ido para las #IslasAfortunadas pero quedan pendientes las otras dos comunidades ¡estoy deseando ver qué han hecho mis compañeras de reto!

https://lacocinats.blogspot.com/2018/05/Canarias-Madrid-CastillalaMancha.html

La pequeña Lara pasó el virus de la gastroenteritis del que os hablaba la semana pasada rápidamente. En 24 horas nueva. De hecho pasamos de la diarrea al estreñimiento en un abrir y cerrar de ojos y os aseguro que con este último se pasa francamente mal.

El día de la madre fue muy divertido. En realidad el viernes tarde. Cuando llegué a casa de mi madre a recogerla (porque desde que cierra la guardería hasta que yo salgo de trabajar hay tres horas de diferencia y se queda con la abuela) estaba allí el regalo que habían hecho en la guardería. Para el que no lo haya visto en Instragram os cuento que era un bolso de goma eva naranja con una tarjeta en su interior.

Ella estaba empeñada en que el "forso" era suyo. Por mucho que mi madre quería razonar con ella que lo había hecho en el cole para mamá al final ella decía que el "forso es de Lara" y no lo soltaba. Así hasta que se quedó dormida que se lo pude quitar y guardarlo.

Es como tener un bolso de los caros, que lo tienes escondido en el armario por miedo a que te lo roben o se estropee... ¿o no?

Se ha soltado a hablar de la noche a la mañana y lo casca todo (menos lo que no queire contar, por supuesto) y para comer sigue tan mala como siempre. He conseguido que de vez en cuando se coma unas lonchas de pechuga de pollo, pavo o jamón de york (dos o tres, que nadie se crea que se pone ciega) para cenar. Incluso la semana pasada conseguí que comiera un filete de pollo a la plancha. Bueno no tiremos las campanas al vuelo que hice dos filetes de pechuga y después de cenar tres días quedaba uno y medio ¿eh?

Pero para mí ya es un avance y espero que poco a poco vaya comiendo cosas sin triturar porque hemos llegado a un punto muerto en el que no quiere puré para la cena pero tampoco quiere comer otra cosa y es un poco frustrante.

Me despido de vosotros hasta la próxima semana y os deseo un feliz y dulce fin de semana ¡Nos leemos en nada!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 3 de mayo de 2018

Ruffled coconut milk pie. Tarta de masa filo y leche de coco.

Y así, casi como si de un parpadeo se tratara, ha volado un tercio del año y estrenamos el mes de mayo.

Mes de las flores, de la primavera, las comuniones, las vacaciones a la vuelta de la esquina (y a ver qué hacemos con los niños todo el verano en casa) ¡y de las madres! 

Y sí, todos los años repetimos lo mismo. Que estos días son puramente comerciales, que para acordarnos de los que tenemos alrededor no hace falta un día señalado en el calendario y el manido "esta fiesta la inventó El Corte Inglés" que a este paso lo va a haber inventado todo.

Pero digo yo que aquí el que gasta dinero es porque quiere ¿no? Que hay mil opciones baratas ¡y hasta gratuitas! de tener un detalle con nuestras mamis. Y conste que no estoy incitando a salir corriendo y arrancar las flores de los parterres para presentarnos con un ramo porque a buen seguro nuestras madres nos echarían una mirada recriminatoria (sin contar con el comportamiento tan poco cívico que supone) sino más bien a preparar algo nosotros mismos.

Os aseguro que desde que Lara nació veo este día con otros ojos y estoy deseando que mañana regrese de la guardería con lo que hayan estado preparando. Que por cierto es muy lista y además los tienen muy bien aleccionados porque le llevo preguntando un montón de días así como el que no quiere la cosa qué está haciendo para mamá en la guardería, me mira, se ríe y se hace la loca ¡con poco más de dos años!

Y os aseguro que se lo he preguntado un montón de veces y de distintas maneras y no he conseguido sacarle una palabra a la niña (que ya lo cuenta todo)

Mi propuesta, evidentemente, es una tarta ¿a quién no le gusta un regalo así? Un broche de lujo a la comida del domingo o una merienda espectacular para compartir en familia.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Además la receta de hoy no necesita que seas especialmente mañoso (a pesar de que el nombre pueda sonar a cualquier cosa menos a postre sencillo), sólo disponer los ingredientes, seguir el paso a paso y el éxito está asegurado.

Sabéis que yo nunca me embarco en contar la historia de los postres, pero me parece justo decir que este pastel también se conoce como Galatopita, es típico de la cocina griega y se lo debemos a la chef (griega, por supuesto) Vefa Alexiadou que es toda una eminencia en su país y quizá habéis visto alguna vez en el programa de Martha Stewart.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

En la blogosfera lo he visto un millón de veces. Ha habido épocas en las que casi casa semana alguien lo publicaba y otras más pausadas pero nunca ha llegado a desaparecer del todo esta maravilla y por supuesto a mí no se me había olvidado desde la primera vez que lo vi.

Sin embargo todos sabéis cómo son estas cosas y por uno u otro motivo el pobre siempre se quedaba en pendientes ¡por muchas ganas que le tuviera!

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Pero llegó finales de enero (sí, encima lleva tres meses en borradores) y en la revisión a fondo post navideña del frigorífico me encontré con un paquete de masa filo que había comprado en LIDL para navidad y se quedó sin usar y estaba a menos de un suspiro de caducar así que comprendí que había llegado el momento de esta tarta.

Busqué la receta (de hecho consulté de paso varias páginas pero la diferencia de una a otra no es más que algún toque personal) y mientras leía se me encendió la bombillita ¡tenía leche de coco en casa y sigo en proceso de vaciar los armarios!

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Así que decidí mirar porque en repostería está todo inventado y no encontré nada (ya os digo, a fecha finales de enero de 2018) que me guiara en si era o no buena idea poner la leche de coco pero decidí lanzarme y os aseguro que el resultado ha sido tremendo.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Espera. Si no te gusta el coco no salgas corriendo. La leche de coco (yo uso de lata, donde al abrirla te encuentras el agua por un lado y la grasa asentada por otro) no aporta sabor a esta tarta. Es más, si no dices que es con leche de coco creo que no se darán cuenta, pero por el contrario aporta una cremosidad maravillosa que contrasta muy bien con las capas crujientes de masa filo.

Pero si ni aún así te convences cambia la leche de coco por leche de vaca o la que utilices habitualmente en casa y seguirás teniendo un maravilloso postre.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

De esta tarta me gusta todo. Empezando por lo bonita que queda, lo sencilla que es en realidad de preparar y el contraste entre la parte de la crema y las capas crujientes de masa filo.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

A medida que pasan los días las capas de masa van perdiendo el toque crujiente pero os aseguro que tampoco os va a importar (ni creo que dure demasiado tiempo) porque gana en cuerpo y textura .

Tengo ganas de repetirlo y seguir esta vez la receta al pie de la letra o tal vez meter alguno de los cambios que tengo en mente y que creo que pueden ir estupendamente.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Es que estoy convencida de estar delante de una receta básica que a medida que cambias ingredientes la conviertes en un postre nuevo y diferente sin necesidad de complicaciones. Si os animáis a probarlo entenderéis perfectamente a qué me refiero.

Y al ver que se acercaba el primer domingo de mayo supe que este postre era ideal para compartirlo con nuestras madres porque no hacen falta muchos ingredientes (que además son de los de andar por casa y masa filo venden ya en casi cualquier supermercado), ni mucho tiempo, ni tener mucha maña en la cocina ni siquiera un molde desmoldable ya que con cualquier fuente que pueda ir al horno será más que suficiente.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Tampoco hace falta ser muy diestro al colocar la masa filo, va a quedar bonita sin necesidad de hacer más que disponerla en círculo, aunque si te atreves a darle un toque diferente deja volar tu imaginación y colócala como mejor se te ocurra, y si no echa un vistazo por la red que hay de todo y seguro que coges inspiración.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Espero llegar a tiempo para iluminarte con el postre del próximo domingo, pero si eres de los previsores y ya lo tenías decidido no eches en el olvido esta receta que seguro que va a encantar en cuanto la pruebes.

Y como siempre aquí tenéis el trocito que había reservado para vosotros para que os vayáis de mi cocina con buen sabor de boca y una receta más para vuestra interminable lista de pendientes.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Ingredientes:

* 5 hojas de masa filo (un paquete de Lidl)
* 60 gramos de mantequilla
* 3 huevos
* 100 gramos de azúcar
* 400 ml de leche de coco
* Azúcar glas y canela en polvo para espolvorear.

Elaboración:

1. Ponemos la mantequilla en un bol y la derretimos en el microondas o al baño maría.

2. Con ayuda de un pincel de repostería pintamos el bol donde vamos a elaborar nuestra tarta.

3. A continuación desenrollamos las láminas de pasta filo y las vamos pintando por una cara con la mantequilla derretida. Las doblamos por el lado largo, como si de un acordeón se tratase haciendo pliegues de unos 4 centímetros.

4. La primera lámina, una vez plegada, la enrollamos sobre sí misma, formando un círculo y la ponemos en el centro del molde.

Las láminas sucesivas una vez plegadas las vamos colocando alrededor de la primera hasta acabar con todas.

No es necesario que al enrollarlas las apretemos excesivamente. Mejor que queden sueltas para que el relleno penetre bien entre las capas.

5. Una vez colocadas todas las láminas en el molde las espolvoreamos ligeramente con canela en polvo e introducimos el molde en el horno precalentado a 180º C.

Horneamos durante 20 minutos.

6. Mientras tanto vamos a preparar el relleno. Para ello ponemos en un bol el azúcar y los huevos y batimos hasta obtener una mezcla cremosa.

7. A continuación añadimos la leche de coco y mezclamos hasta integrar. Si quedan grumitos podéis pasarle la batidora. Yo os aconsejo que lo hagáis porque caerán al final y pueden quedar sobre las capas de masa filo.

8. A los veinte minutos de horneado sacamos el molde del horno y con cuidado vamos vertiendo por encima de las láminas de masa filo el relleno que hemos preparado.

9. Volvemos a introducir en el horno (a 180º C) y horneamos durante unos 35 minutos o hasta que el relleno esté cuajado.

Si la masa filo se pone dorada antes de terminar de cuajar tapamos la tarta con papel de aluminio durante el horneado para que no se queme.

10. Antes de servir espolvoreamos con azúcar glas y un poco más de canela en polvo.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/ruffled-coconut-milk-pie-tarta-de-masa-filo-y-leche-de-coco

Si podéis mi consejo es que la preparéis con unas pocas horas de antelación. Por ejemplo si es para el postre la podéis hacer a primera hora de la mañana, lo justo para que se enfríe y así podáis disfrutar del contraste de texturas.

Ruffled coconut milk pie Tarta de masa filo y leche de coco. Postre bonito y sencillo Horno Cuca

Si sobra la tapamos bien ¡y a la nevera!  que empieza a hacer calor y los huevos a temperatura ambiente, por muy cocinados que estén, pueden darnos más que un susto.

Ya os digo que estoy enamorada de este postre por lo sencillo que es y lo elegante que queda ¡no os quedéis con las ganas de probarlo! 

La pequeña Lara ha tenido un puente regular (ella sí ha tenido puente, no como mamá y papá que trabajaron el lunes) porque en la guardería entró el virus de la gastroenteritis y no íbamos a tener la suerte de librarnos de él. Cuando empiezo a escuchar que hay un virus en el centro ¡tiemblo! El año pasado fue el mano-boca-pie (tranquilo, si no te suena es porque no tienes niños pequeños en tu entorno, que a mí antes me sonaba completamente a chino), a las puertas de navidad el de la gripe y ahora este.

La cuestión es que el sábado estuvo bien todo el día y comió y merendó estupendamente pero no quería cenar y de repente se puso a vomitar. El domingo fue una bacanal de vómitos desde la mañana a la tarde y yo me debatía entre el enfado y la desesperación, sin dejar de dar paseos al lavadero, fregar suelos y lavar ropa ¡menudo día de descanso! Diarrea ha tenido poca, con lo estreñida que es no esperaba menos.

Lunes y martes ha estado mejor y sólo vomitó el martes porque se cogió una pataleta porque no podíamos salir a la calle ¡¿cómo íbamos a salir si a las dos de la tarde estuvo nevando?! 

Como remate el frío ha vuelto a hacer su aparición (ahora que estaba haciendo cambio de armarios) y Lara sólo ha pedido ir al parque. Pero ¿cómo nos la llevamos con siete míseros grados? sólo nos falta enlazar con otro resfriado (cosa que ocurrirá casi con toda seguridad). Que por cierto nos dijo la pediatra que la tos y los mocos estaban siendo más persistentes porque le había roto el último colmillo y era algo normal esta situación. 

Espero que disfrutéis mucho del fin de semana, que tengáis tiempo para hacer todo lo que os guste ¡y nos vemos la semana próxima con una nueva receta!

Manos a la masa y ¡bon appétit!


jueves, 26 de abril de 2018

Muffins de fresas, avena y plátano con semillas de amapola

Ahora sí la primavera ha hecho su aparición. Y ha sido por la puerta grande.

Hemos pasado de días de mucho frío a jornadas de mucho calor. A ratos. Porque llega el tiempo de la gran duda existencial ¿qué me pongo hoy? Frío temprano, calor en las horas centrales, frío al caer el día, ... y los armarios hechos un caos.

Por si yo no me complicaba lo suficiente ahora debo elegir dos modelitos. El mío propio. Y el de mi señora hija que además tiene la fea costumbre de cambiar de talla cuando la temporada está acabando ¡pero no ha terminado del todo! Así que la ropa de invierno le está peligrosamente estrecha y la de verano... pues la de verano no es plan de ponérsela aún.

Lo peor de todo es que me pongo a buscar y la mayoría de tiendas tienen ya la ropa de la nueva temporada y te ves negra para encontrar unos zapatos cerrados o un jersey. Como ya me pasó el invierno y el verano pasados este año fui previsora y compré dos pares de zapatos de entretiempo por si llegaba el cambio de número ¡que llegó! así que al menos algo tengo ganado y he cubierto el par de meses que queda hasta sacar las sandalias de sus cajas.

Y si hay una fruta que para mí represente la primavera es sin lugar a duda las fresas. Según se venga la temporada hay años que ya podemos encontrarlas muy buenas en febrero (recuerdo que el año que nació Lara me había dado buenos atracones antes de que llegara) mientras que otros tardan más en llegar aunque cuando lo hacen sabes que la espera ha merecido la pena.

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Es lo que me pasó cuando estas fresas llegaron a mi casa, pero eran tantas que sabía que además de comerlas a bocado limpio debería usarlas en una receta para alargarles la vida, disfrutar de ellas de otra manera y poder compartirlo con vosotros.

Además y aunque parezca mentira ¡había plátanos en casa! Sí, sí, lo que oís, por una vez había plátanos en casa, maduros, y que empezaban a ponerse negros. Mi marido compró un montón que se pusieron maduros en un par de días y así ya no los quería.

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Luego la maniática soy yo pero a duras penas los plátanos están maduros más bien en cuanto dejan de estar verdes ya no los quiere. Lo mismo pasa con las manzanas, que o están tan verdes que crujen al morderlas o no las prueba.

De hecho los salvé in extremis porque lo pillé de camino al cubo de la basura con ellos en la mano diciendo que ya no estaban buenos y que los iba a tirar.

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Cabreo monumental por mi parte, por supuesto, que me niego a que se tire nada de comer en casa, y una mini discusión porque aseguraba que con ellos no se podía hacer nada.

¿Que no?

¡Y estos muffins ¿qué?!

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Lo cierto es que los plátanos tenían peor aspecto por fuera que en realidad estaban por dentro pero aún así tenía la excusa perfecta para echar un ratito de repostería.

Que caían unos muffins lo tuve clarísimo y sin olvidar mi reto personal de un mes de abril repleto de recetas dulces saludables abrí el armario de la cocina y me puse a sacar paquetes con restos para dar forma a los bocaditos que hoy os presento.

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Me parece increíble que fruto de la improvisación pueda salir algo tan rico, tan jugoso ¡y tan saludable! Vuelvo a insistir a riesgo de parecer una pesada que saludable no significa que no tenga aporte calórico y nos podamos poner ciegos a muffins sino que las calorías que ingerimos no son calorías vacías sino que tienen un aporte beneficioso a nuestro organismo.

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Buenísimos los desayunos y meriendas con uno de estos muffins. ¡No os podéis imaginar lo que nos han gustado! y por eso, casi recién salidos del horno han llegado a mi cocina virtual para que los hagáis si os apetecen antes de que termine la temporada de fresas.

Si en casa tenéis enemigos por naturaleza de las frutas estoy convencida de que a estos bocaditos no podrán resistirse ¡y hasta repetirán!

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Por cierto, hasta que mi señor costillo se había zampado al menos cuatro o cinco no le dije que aquellos plátanos tristes que él llevaba camino del cubo de la basura eran parte de estos muffins que tanto le gustaban y se comía a pares (y más no porque me pongo en plan sargento)

Le costó creerlo porque por supuesto los muffins no saben a plátano pero sí se nota en la textura húmeda y jugosa que dejan. Por muchas masas que haga incorporando frutas y verduras jamás dejará de sorprenderme ese interior tan apetecible.

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No son los primeros muffins de fresa (ni incorporando plátano) que publico. El otro día bien me decía Isabel que tengo muffins de casi todo en el blog y tiene bastante razón ¡me encantan! Son unos bocaditos maravillosos, admiten casi cualquier ingrediente que tengas en casa y quedan tan bonitos que me resulta complicado no caer en la tentación una y otra vez.

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De hecho os aseguro que estos me han sorprendido muchísimo, no esperaba esa textura tan rica utilizando salvado de avena (era la primera vez que lo incluía en una masa) que mucha gente tacha de seco y ahogadizo.

Además ha sido la excusa perfecta para abrir ese paquete de semillas de amapola que llevaba desde ni me acuerdo cuándo en los armarios de la cocina y que ahí seguía a pesar de que cuando lo compré si no me hago con él me da algo porque iba a hacer sí o sí un bizcocho con ellas.

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Evidentemente sigo con mi propósito de ir vaciando armarios y gracias a eso tengo algunas recetas en pendientes que estoy deseando publicar.

El espacio se empieza a notar aunque aún me quedan cositas para darle salida amén de algunas que han entrado de manera inesperada gracias a los sorteos de Instagram que he ganado últimamente.

Espero que si tenéis fresas en casa os animéis con estos muffins ¡no os vais a arrepentir! y por supuesto no dejéis de hacerlos porque os falte algún ingrediente. Todo se puede variar en función de lo que tengamos en casa y adaptar a nuestros gustos personales.

Una vez más os he guardado ¡no uno sino dos! porque están tan ricos que esta vez sé que vais a repetir todos ¡sin excepción! Y ahora os dejo la receta que es tremendamente sencilla y no se ensucia casi nada con ella ¡de las que a mí tanto me gustan!

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Ingredientes:

* 3 plátanos maduros
* 2 huevos
* 1 yogur natural (125 gramos)
* 70 gramos de azúcar de abedul
* 80 ml de AOVE
* 170 gramos de harina integral
* 170 gramos de salvado de avena
* 1 sobre de levadura química (16 gramos)
* 1 cucharadita de canela en polvo
* 20 gramos de semillas de amapola
* 200 gramos de fresas
* 1 cucharadita de harina
* Un puñadito de copos de avena para decorar

Elaboración:

1. En un bol amplio o en el vaso de la batidora ponemos los huevos, el yogur, el aceite de oliva, los plátanos (pelados) y el azúcar y batimos hasta obtener una mezcla líquida y sin grumos.

2. Añadimos la harina, el salvado y la levadura química y mezclamos hasta integrar y que no queden grumos.

3. Incorporamos las semillas de amapola y mezclamos hasta que queden bien esparcidas por la masa.

4. Tapamos el bol y dejamos reposar en el frigorífico al menos una hora. Yo suelo hacerlo por la noche y horneo al día siguiente. Pero si no tienes tiempo puedes hornear directamente.

5. Lavamos y secamos las fresas. Les quitamos las hojas y las cortamos en trozos de similar tamaño.

6. Añadimos una cucharadita de harina y movemos bien para que todas se impregnen de harina.

7. Incorporamos las fresas a la masa de los muffins y con mucho cuidado las repartimos con la espátula para que queden bien repartidas por toda la mezcla.

8. Ponemos las cápsulas para muffins en nuestra bandeja y con ayuda de una cuchara repartimos la masa.

9. Ponemos unos copos de avena en la superficie e introducimos en el horno precalentado a 210ºC.

10. Horneamos durante 20-25 minutos o hasta que al pinchar los muffins con un palillo este salga limpio.

11. Apagamos el horno y dejamos la puerta entreabierta unos 5-10 minutos.

12. Sacamos los muffins y los retiramos de la bandeja y los dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/muffins-de-fresas-avena-y-platano-con-semillas-de-amapola

Una vez estén fríos guardamos en una lata o envase que cierre bien y los metemos en el frigorífico. Tienen mucha fruta fresca y es fácil que a temperatura ambiente se pongan malos rápidamente.
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Os aseguro que se mantendrán como el primer día y conservarán la jugosidad y esponjosidad de recién horneados.

A mí con estas cantidades me salieron 16 muffins, pero dependerá bastante de las cápsulas que utilicéis. Estas son de tamaño normal, las compré en LIDL y me gustan mucho porque no suelen humedecerse ni se manchan con la grasa de las masas.

Pero se me ocurre que con cápsulas más grandes tienen que quedar unos muffins ¡tremendamente tentadores! 

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No hay problema para congelarlos si os parece mucha cantidad e irlos sacando poco a poco a medida que los vayáis a consumir.

¡Espero que os animéis y me contéis!

Con esta receta participo en el III Concurso de Fresas de Europa  porque las recetas saludables también son bonitas y ricas ¿no? y si llevan fresas mucho más.

La varilla de las fotos es de Lara de un juego de cacerolas que le regalaron por su cumpleaños para completar la cocina de juguete que le regalamos nosotros. Tiene bastantes accesorios la mar de monos y pensé que este quedaba estupendo para las fotos. Evidentemente ella ni se enteró (estaba durmiendo la siesta) porque en caso contrario habría querido meter la mano mil veces en el set y habría sido imposible hacer las fotos.

Con el buen tiempo del fin de semana pasado hemos podido salir bastante a la calle y pasar las tardes jugando fuera. Bueno ella también las mañanas, pero solo con papá mientras yo me he quedado en casa en plan "marujil vendaval" para lavar, planchar, cocinar y recoger en tiempo récord y así pasar el resto del día con ella. 

La semana pasada leí en varios comentarios que muchas no érais amigas de ir al parque pero a mí por el momento me gusta porque juego bastante con Lara, nos columpiamos juntas, la ayudo a subir para lanzarse por el tobogán y tengo que tener mil ojos porque aunque grande de tamaño sigue siendo muy pequeña de edad y cuando hay muchos niños es todo un peligro porque los críos no miran ni por dónde van.

Además ha descubierto las bondades de un parque que a mí me gustaba mucho porque tiene unas rutas para corredores maravillosas con una zona de juegos infantiles en el centro y no hay casi nadie. Es de tierra y le encanta sentarse y rebozarse. El domingo cogimos piedras y llegamos a casa con una bolsa, un siete en el pantalón y medio kilo de arena entre el pelo, la ropa y los zapatos, pero estaba más que feliz.

Sigue teniendo ciertos accesos de tos, especialmente por las mañanas y por la noche que más de una vez acaban en los temidos vómitos. Yo creo que es porque tiene el moco enganchado en la garganta y no sabe bien cómo echarlo (yo a mi edad no sé aún) y cuando vomita sale.

Me despido hasta la semana que viene, que para los más afortunados (y no quiero señalar a ningún amigo madrileño) será más cortita. Yo sólo descanso el día uno, no tengo puente ¡aunque Lara sí! así que a tirar de abuela toca.

Mientras tanto sed muy felices y nos leemos en unos días.

Manos a la masa y ¡bon appétit!