jueves, 26 de julio de 2018

Arroz con leche en CrockPot

Cuando yo era pequeña tenía la sensación de que el verano lo paralizaba todo.

No sólo no había colegio sino que hasta la programación de la televisión era diferente durante estos meses. Yo llegué a conocer la televisión con sólo dos canales y cuando tenía seis o siete años comenzaron las emisiones en las cadenas privadas. Viviendo en un pueblo ya os aseguro que no fuimos de los primeros en ver Telecinco ni Antena 3 pero supuso toda una revolución que ofrecieran más programas, más series de dibujos y concursos.

Recuerdo cuando los programas de la mañana se tomaban vacaciones desde finales de junio hasta principios de septiembre y las cadenas dedicaban su programación a los niños y adolescentes. 

Ahora tenemos cientos de canales en abierto y si disponemos de plataformas de pago la oferta es prácticamente ilimitada así que esos cambios se han vuelto completamente innecesarios.

No obstante, lo que sigue siendo común con mis recuerdos de la infancia, es que en general la programación televisiva es un asco en verano (que también en invierno) aunque a estas alturas las cadenas se empeñan en ofrecer reposiciones de programas (no os digo hasta dónde estoy de ver a Pablo Motos cada día en televisión desde que El Hormiguero se mudó a A3) y alguna serie de medio pelo en lugar de preparar esos programas especiales con presentadores con guiones infumables, actuaciones musicales y situaciones que daban vergüencia ajena incluso a los niños que los veían.

Sólo los especiales de Nochebuena y Nochevieja han sobrevivido y siguen siendo tan casposos como hace treinta años. Os juro que cada año me pregunto si alguien los ve. De lo que no estoy segura es de si los reponen al día siguiente, porque cuando yo era pequeña nos los teníamos que tragar sí o sí la mañana de navidad y de año nuevo porque no había otra cosa.

Lo que no cambia por mucho tiempo que pase es el agotamiento que el calor provoca en la mayoría del personal. A mí me faltan las fuerzas. Y me pongo a pensar en panaderos, cocineros y camareros de restaurantes, bares, chiringuitos, salones de bodas... y creo que son verdaderos héroes.

Mientras aquí estamos nosotros echando el cierre de nuestras cocinas virtuales porque no aguantamos más el calor y nos hemos abandonado en los brazos de la pereza.

La blogosfera a estas alturas del mes de julio parece Madrid en pleno mes de agosto. Quedamos los contados y muchos estamos con la maleta tras la puerta listos para salir corriendo. En unas semanas volveremos, echaremos la persiana arriba, haremos limpieza general y arrancaremos nueva temporada con fuerzas e ideas renovadas.

Arroz con leche en olla de cocción lenta CrockPot. Postres tradicionales. Fresquitos. Verano. Sin horno. Cuca. Canela.

Yo soy la primera perezosa. Tanto que el postre de hoy se ha hecho solo. Sí, sí. Esta olla, en la que echas los ingredientes, programas el tiempo y te olvidas es una maravilla.

En realidad para hacer arroz con leche hay que estar un poco pendiente porque cada cierto tiempo tienes que ir añadiendo algunos ingredientes para que el resultado sea óptimo pero bien lo merece porque a mí siempre me ha puesto de los nervios remover el arroz con leche para que no se pegue y con la CrockPot no existe ese problema.

Soy consciente además de que las últimas recetas no son precisamente variadas y que hace dos semanas traía una crema de arroz con leche, pero creedme cuando os digo que la vida no me da para más.

Arroz con leche en olla de cocción lenta CrockPot. Postres tradicionales. Fresquitos. Verano. Sin horno. Cuca. Canela.

Así que hoy para echar el cierre por vacaciones hasta septiembre traigo un postre que da cero ruido, de la más pura cocina típica española, con defensores y detractores a partes iguales, pero que si te gusta, fresquito es todo un lujo tomarlo en verano.

Para ser la primera vez que lo he hecho en la CrockPot me ha quedado bastante aceptable. Bien es cierto que esta receta está en casi todas las webs y no varía ni un punto, pero creo que en sucesivas ocasiones iré introduciendo pequeños cambios como sustituir parte de la leche por nata o incluso reducir un poco la cantidad de líquido porque el arroz que utilicé no necesitó tanto, aunque yo encantada de que quedara más líquido que seco.

Arroz con leche en olla de cocción lenta CrockPot. Postres tradicionales. Fresquitos. Verano. Sin horno. Cuca. Canela.

Si considero que merece la pena volveréis a ver mi versión personal del arroz con leche en este aparato que si por cierto estáis considerando haceros con él yo sólo puedo animaros a que los lancéis porque os va a encantar aunque al principio hay que hacer un cambio de mentalidad con respecto a la forma de cocinar.

En postres no le estoy sacando mucho partido, pero es más por pura pereza que por otra cosa.

Lo que os aseguro es que se amortiza y se agradece no tener que estar pendiente de la comida, sobre todo en verano.

Arroz con leche en olla de cocción lenta CrockPot. Postres tradicionales. Fresquitos. Verano. Sin horno. Cuca. Canela.

No me extiendo más. El verano no sé para qué se inventó, de lo que estoy segura es de que no se ha inventado para trabajar ni para hacer nada que requiera un mínimo esfuerzo.

Hoy cae el cierre virtual de mi cocina que volverá a levantarse en septiembre aunque probablemente pase por vuestras cocinas durante unos días más ya que sigo trabajando en la oficina.

Si os gusta el arroz con leche estáis invitados a un bol bien fresquito que nos amenice este verano tan peculiar que estamos viviendo.

Arroz con leche en olla de cocción lenta CrockPot. Postres tradicionales. Fresquitos. Verano. Sin horno. Cuca. Canela.


Ingredientes:

* 1 litro de leche entera
* 125 gramos de arroz de grano redondo
* La piel de un limón
* Una rama de canela
* 100 gramos de azúcar
* Canela en polvo (opcional)

Elaboración:

1. Ponemos la leche en la olla junto con el palo de canela y la piel del limón (sólo la parte amarilla para que no amargue), tapamos la olla y programamos tres horas en temperatura ALTA

2. Pasada la primera hora añadimos el arroz, removemos, tapamos y dejamos cocinar.

3. A las dos horas destapamos, añadimos el azúcar, removemos bien y dejamos cocinar hasta que acabe el tiempo.

4. Pasadas las tres horas destapamos, retiramos la canela y el limón, removemos un par de minutos y vertemos en los boles en los que vayamos a presentar.

5. Esperamos a que se enfríen, tapamos y guardamos en la nevera.

6. Cuando lo vayamos a servir podemos espolvorear con canela en polvo.

https://sites.google.com/s/1E10X6CKgkQyQnSj96TgLBlZoqD97QRlJ/p/1dAkQ6mzLKuvop6JVF2jTRPao2-2AMMD4/edit

Arroz con leche en olla de cocción lenta CrockPot. Postres tradicionales. Fresquitos. Verano. Sin horno. Cuca. Canela.

Disfrutad mucho del verano. Aunque no se salga de vacaciones fuera de casa es interesante el cambio de rutinas que esta época supone aún a pesar de que muchos estemos deseando la vuelta a la normalidad ¡es la naturaleza del ser humano!

¡Nos vemos en Septiembre!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 19 de julio de 2018

Tarta Stracciatella.

Dice el refrán que lo importante no es cómo se empieza sino como se acaba.

Y yo creo (quiero creer) en la sabiduría de nuestro refranero popular.

El verano no ha comenzado muy bien. Y no sólo es el tema de la pereza de la que os hablaba la semana pasada que además veo que se ha instalado en la casa de más de una de nosotras.

Cuando leo o escucho que hay gente que espera ansiosa la llegada del buen tiempo, que le supone un chute de energía y bla bla bla yo alucino bastante. Para mí el verano sólo suponía descanso en mi época de estudiante. Me cuesta horrores seguir el mismo ritmo con el trabajo, la casa (que no se ensucia menos abriendo ventanas para que entre ese fresquito teórico que en realidad es mentira y estamos mejor bajo el aire acondicionado) el blog y la pequeña heredera.

La piscina supone un entretenimiento temporal y engañoso porque a la larga supone más agotamiento y más lavadoras a poner ¡seamos realistas! 

Y menos mal que el calor ha llegado tarde este año, porque en las últimas semanas muchos blogs están echando el cierre por vacaciones sin esperar siquiera al mes de agosto por puro agotamiento. Que lo entiendo, porque yo misma me lo he planteado, pero voy a continuar al pie del cañón hasta finales de julio y en agosto mis fogones virtuales permanecerán apagados que también se merecen un descanso.

Pero lo que peor llevo no es el calor. No. Desde la pasada semana arrastro un mosqueo importante provocado por las rebajas.

Lo confieso, soy consumista. Me gusta comprar y desde que Lara nació le he cogido tanto el gusto a hacerlo por Internet que es raro que vaya a las tiendas físicas. Os aseguro que es todo un peligro, pero también tiene sus ventajas, aunque de esto hablaremos otro día.

En fin, que la semana pasada estaba yo echando un vistazo a cierta web e hice un pedido. He comprado mil veces en esa marca. Conozco sus tallas, conozco mi cuerpo y no tengo dudas a la hora de pedir. Hasta ahora todo genial. Pues bien, teníais que haber visto mi cara cuando fui sacando las prendas del paquete. Todo talla S y todo GI GAN TE. En un principio pensé que a mí o a la persona que había preparado el pedido se nos había ido la olla y era todo talla L o XL. Tras repasar la factura y las etiquetas confirmo que no, que todo talla S. 

Venga, igual es que la vista me engaña, voy a probármelo... Muchísimo peor. La ropa me estaba tan grande que os aseguro que me la pongo el día que iba a dar a luz a Lara y aún me sobraba. Sin exagerar.

Me dio mucha rabia. No tanto por el hecho de tener que devolverlo que es un engorro esperar a que pasen a recoger el dichoso paquetito, sino porque el vestido me encantaba, lo había encontrado genial de precio y casi parecía un cura con él puesto.

Así que ahora me enfado con el mundo y no vuelvo a comprar en las rebajas porque paso de llevarme otro chasco de este tipo.

Para quitarme el mal sabor de boca preparé este postre. 

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Esta semana dejamos atrás los postres en vasitos que tanto juego nos han dado semanas atrás sin abandonar las recetas sin horno.

¿Quién no conoce la Stracciatella? Seguro que todos la conocimos de pequeños en forma de helado, y estoy segura de que muchos de vosotros habéis pedido sin pudor alguno un cucurucho o una tarrina de "nata-choc" porque al helado de stracciatella se le ha llamado así en los pueblos de toda la geografía española.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Bien es cierto que la Stracciatella en Italia se puede referir a otras elaboraciones (una sopa o un queso) aunque creo que la mayoría siempre la hemos asociado a elaboraciones dulces como los helados o los yogures.

La tarta stracciatella la conocí cuando llegué a la blogosfera. No soy consciente de haberla comido antes y a pesar de la sencillez que tiene no me había animado nunca a hacerla. Es de esas recetas que siempre están a la espera pero que no te "obligas" a hacer pronto porque siempre surge otra.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Además confieso que yo no soy muy amante de la stracciatella. En helado me gusta lo justito, o lo que es lo mismo, me lo como si tengo antojo de helado y no hay otro. Y en yogur no me desagrada pero tengo otras opciones que me gustan más.

Pues bien, precisamente fueron unos yogures los que propiciaron esta tarta. A Lara le gusta el yogur natural y le encanta el chocolate. Además la pobre se come el yogur natural sin azúcar, ácido y fuerte hasta decir basta, pero a ella le gusta y yo prefiero que no desarrolle el gusto por las cosas muy dulces (pero ahí tiene como ejemplo a su padre y al final acabará cayendo) así que le sigo dando los mismos.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Estábamos un día haciendo la compra y vi los yogures griegos cremosos de stracciatella de ese supermercado que tanto me gusta y pensé que a Lara le iban a encantar porque casi nunca le doy chocolate porque es muy estreñida.

No podía estar más equivocada. Yo toda feliz después de batallar con ella para que se comiera el puré le abro el yogur y se lo pongo en la bandeja de la trona con la cucharilla y lo mira, me mira y me dice que el yogur tiene bichos.

Le explico muy serena que el yogur no tiene bichos, que son trocitos de chocolate. Parece que le conviene.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Después de un rato batiendo el yogur con la cuchara (yo no sé cómo esta niña no es capaz de montar la comida con la de vueltas que le da con la cuchara en el plato) se lleva un poquito a la boca. Bien. Parece que le gusta.

No, espera. Lo escupe. Mi paciencia tremendamente al límite. A ver,  ¿qué le pasa al yogur?

Que tiene pedazos.

No hija, no son pedazos, el yogur tiene trocitos de chocolate. Está muy rico, come otro poquito. (Aquí el humo empezaba a salir ligeramente por la nariz)

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Tres cucharaditas después que había escupido invariablemente diciendo que el yogur tenía cosas (y con el humo saliéndome por la nariz y las orejas) le quité el yogur, le di uno natural sin azúcar, sin trozos, ni bichos, ni bolas, ni nada que pudiera atragantarla y abandoné para siempre la idea de que Lara comiera yogures de stracciatella a la vez que los cinco yogures restantes se iban quedado cada vez más al fondo en el frigorífico.

En una de mis reorganizaciones (una vez a la semana casi seguro) los vi a punto de caducar y me acordé de esta tarta que he acabado haciendo como a mí me ha dado la gana, sin nata montada que no me hace tampoco mucho tilín en los postres y sacando de los armarios lo que podía aprovechar.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Con esta receta además de dar salida a los yogures he acabado con las reservas de galletas Oreo de mi cocina. Y sólo queda una caja de escamas de chocolate. Y casi acabo el bote de preparado para batido de vainilla que cierta persona echó un día al carro de la compra y nunca más se volvió a acordar de él, pero de esto tampoco voy a hablar hoy o se me acabará derritiendo la tarta por el calor.

La tarta está muy rica. A ver, con el montón de chocolate en trocitos que tiene, con esos yogures tan cremosos y la capita de crema de cacao ¡como para no estarlo! 

Me ha gustado el toque que le da la base de galletas Oreo, pero si no son de vuestro gusto ponéis unas galletas normales y tan contentos todos.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Lo que menos me ha gustado (y es por pornerle peros) es la textura. Por miedo a que no cuajara bien le puse más hojas de gelatina de las que pensé cuando fui ideando la receta viendo lo que tenía en la cocina. No está tipo goma, pero me hubiera gustado más cremosa, así que yo le quitaría una y hasta dos láminas de gelatina. ¡Viva el riesgo! 

La cobertura de crema de cacao va genial, pero tiene un inconveniete ¡no es sencillo extender la crema de cacao sobre una tarta fría y que además escurre! Me las vi y las deseé para poder extenderla de una manera casi decente, aunque el look rústico me gusta bastante, la verdad.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Y cuando la cortas la crema de cacao "ensucia" el corte de la tarta así que hay que ir limpiando el cuchillo en cada corte para que quede algo presentable, pero si no hay foto de por medio ¡corta sin miedo!

Y aunque me cuesta la vida hacer la foto a los postres con chocolate (esto me lo voy a mirar bien durante mi descanso porque me agobia y me frustra a partes iguales) han quedado unas fotos veraniegas y presentables que espero os inviten a tomaros un trozo conmigo antes de salir pitando a buscar la playa, la sombra o cualquier cosa que nos refresque. 

¿A quién le sirvo este primer trozo?

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Ingredientes:

Para la base:

* 20 galletas Oreo con el relleno
* 35 gramos de mantequilla

Para la masa:

* 200 gramos de queso crema normal
* 5 yogures de stracciatella (yo he usado griegos cremosos de stracciatella del Lidl)
* 100 gramos de preparado para batido de vainilla. Se puede sustituir por un sobre de azúcar de vainilla y el resto de azúcar glas.
* 100 gramos de escamas de chocolate negro
* 10 hojas de gelatina (me pudo el miedo a que no cuajara bien, y aunque no quedó goma yo le pondría una o dos menos la próxima vez)

Para la cobertura:

* Crema de cacao


Elaboración:

1. Para preparar la masa ponemos las galletas en la picadora y picamos hasta dejarlas convertidas en polvo. Derretimos la mantequilla (en el microondas o al baño maría), la vertemos sobre el polvo de galletas y mezclamos muy bien con ayuda de un tenedor.

Vertemos la mezcla en la base de un molde desmoldable y extendemos formando una base homogénea. Reservamos.

2. Para preparar el relleno ponemos la gelatina a hidratar en agua fría y reservamos.

3. En un bol amplio ponemos el queso crema, los yogures y el preparado para batido de vainilla y batimos con ayuda de una varilla eléctrica o con un robot de cocina.

4. Añadimos las escamas de chocolate y mezclamos hasta que queden bien esparcidas por el relleno.

5. Cuando la gelatina esté hidratada, escurrimos las hojas, las ponemos en un vaso y las ponemos a calentar en el microondas hasta que estén derretidas.

6. Añadimos un par de cucharadas del relleno de la tarta al vaso con la gelatina derretida y removemos con ayuda de una cucharilla para que la gelatina se temple.

7. La vamos añadiendo al bol donde teníamos el relleno a la vez que vamos batiendo para asegurarnos que se reparte bien. Batimos durante un par de minutos.

8. Vertemos el relleno sobre la base de galletas Oreo, tapamos con film transparente y metemos en el frigorífico hasta que cuaje y si podemos dejamos reposar toda la noche.

9. Antes de servir desmoldamos y cubrimos la superficie con crema de cacao y avellanas. 


https://sites.google.com/s/1uvCcwWkygKa_BGvUOAooWfMe5oVMUNuw/p/0Bz0OBlOglhXUMXFlZXctMEdDaGc/edit

Parecen muchos pasos pero en realidad no es más que mezclar ingredientes y esperar a que cuaje.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Tened en cuenta que esta tarta "mancha" Es decir, mientras reposa suelta parte del suero del yogur. Con ello no pierde jugosidad ni cremosidad, pero a mí me gusta contarlo todo y el posible que bajo el molde encontréis un cerco líquido que tocará limpiar de los estantes del frigorífico. Los míos son de cristal y con ello evito manchar todo el frigorífico. Como contrapunto está el hecho de limpiar los cristales que no es que sea sencillo precisamente.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

El pasado fin de semana no nos ha regalado un nuevo raspón en las rodillas. Sin embargo el domingo nos llevamos un chichón de tamaño XXL en la frente. Cuando estábamos dejando las cosas en la taquilla para irnos a casa ¡pumba! de cabeza al suelo 

Los gritos se escucharon tres pueblos más allá, y tras calmarla los socorristas le aplicaron una crema para que no se inflamara y ahí quedó el asunto. Es más, cuando mi marido llegó (él se fue a llevar el resto de cosas al coche mientras yo llevaba a la niña al puesto de los socorristas) Lara le dijo que el socorrista era muy guapo... En eso se resumía el incidente. Dos minutos antes nos íbamos a morir, ahora el socorrista es guapo ¡y bueno! 

El lunes por la mañana el chichón se veía pero tampoco era nada tremendamente escandaloso. El día que nos den puntos ya lo hablaremos.

Me despido ya, que sigo estando hasta arriba de trabajo ¡no veo el momento de que acabe este mes y los plazos con la Agencia Tributaria! Paso por vuestras cocinas en cuanto tengo un hueco ¡no me olvido de nadie! ¡Feliz fin de semana! 

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 12 de julio de 2018

Pudin de chía con leche de soja y cereales

Esta no es la receta que tenía previsto publicar esta semana pero el exceso de trabajo en la oficina y la pereza de las tardes de verano se ha apoderado de mí y no me ha dado tiempo a descargar y editar las fotos del postre que tenía previsto compartir con vosotros hoy.

Este verano tengo la sensación de que estoy aprovechando cero las tardes libres (y eso que vamos por la segunda semana con el horario estival) pero estoy tan sumamente cansada que no me apetece hacer nada. Es que ni siquiera vamos a la piscina, aunque esto más bien por culpa de la heredera y su otitis que aunque ayer acabamos con el ciclo de antibiótico prefiero ser prudente y aguardar al menos hasta el viernes antes de que se zambulla de nuevo.

Y diréis vosotros ¿pero se duchará la niña no? Sí claro, con los tapones puestos para que no le entre agua y con mucha precaución porque a la mínima se los quita. Si eso es en la bañera en la piscina no vuelvo a verlos.

Cruzaré los dedos para que no repita muchas veces a lo largo del verano y podamos seguir yendo al club y que dé allí rienda suelta a su energía devastadora. Y ante la pregunta que muchos os estaréis haciendo os aseguro que no es posible ir al club y que la niña no se zambulla en la piscina. Fuera de la temporada de verano no hay problema porque el recinto está cerrado, que si no es capaz en pleno mes de enero de decir que se baña.

Reconozco que también estoy un poco floja para la repostería y aunque hago alguna cosilla llevo un par de semanas en las que no me da la vida ni hago por sacar un rato para preparar nada, aunque me da más pereza hacer las fotos que cocinar, eso también es cierto.


El postre que os traigo hoy es sano, de eso no hay duda. Y también es una receta del más puro aprovechamiento porque con este pudin acabé con un resto de semillas de chía, el culo de un bote de cereales solubles (que ni siquiera recuerdo cómo llegaron a casa) y un poco de leche de soja que ocupaba sitio en el frigorífico y que ya no me apetecía bebérmela.

Lo sé, la leche de soja está siendo recurrente en mis últimas recetas. No ha sido algo premeditado, símplemente estoy tirando de recetas que tenía en pendientes desde el pasado verano y ha surgido así. Por supuesto podéis cambiar la leche de soja por leche de vaca o cualquier otra bebida vegetal que os guste a vosotros.


La chía también ha sido protagonista en algunas de mis recetas del último año y siempre en forma de pudin como este con batido o este con fresas

No hace falta que recordemos los beneficios de estas semillas para nuestra salud sin olvidar no obstante que ningún alimento, por muy saludable que sea, es la panacea para nuestros males y que los abusos siempre son perjudiciales para nuestro organismo.


No es el postre más rico del mundo, lo he dicho siempre que os he traído algún pudin, pero es saludable, saciante y refrescante. Ideal para no renunciar al postre a la vez que no aumentamos los excesos gastronómicos de esta época que no son pocos.

Además se prepara en poco rato, lo que se agradece bastante para seguir vegetando a la sombra y luchando por respirar bajo este sol de justicia. Porque además yo sigo ahogada perdida con la alergia, lo que no ayuda precisamente a que derroche energías, y me acuerdo de todos aquellos que decían que en 2018 no íbamos a tener verano. ¡Para aburrir señores! ¡Como todos los años!

Os dejo con un bol de este pudin, a ver si nos ayuda a llevar mejor el día.



Ingredientes:

* 80 gramos de semillas de chía
* 500 ml de leche de soja
* 4-5 cucharadas soperas de cereales solubles
* 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar

Elaboración:

1. En un bol ponemos la leche de soja con los cereales solubles y el cacao, dejamos reposar unos minutos y removemos hasta que estén disueltos. Para hacerlo más sencillo podemos poner la leche templada.

2. Añadimos las semillas de chía, mezclamos bien y dejamos reposar una hora o una hora y media.

3. Vertemos en los boles en los que vayamos a presentar, tapamos y pasamos al frigorífico donde dejamos reposar de un día para otro o al menos seis horas.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/pudin-de-chia-con-leche-de-soja-y-cereales

Cero complicación, cero tiempo en la cocina y tenemos postre.


Esta receta es mi aportación al reto 1+/-100, desperdicio cero de mi amiga Marisa del que ya os hablé en junio  y en el que os invito encarecidamente a participar.


Como el fin de semana pasado la niña de la casa nos dejó sin piscina nos liamos la manta a la cabeza y la tarde noche del sábado nos fuimos a un pueblo cercano que celebraba sus fiestas calatravas. 

Era la primera vez que Lara salía de noche fuera del pueblo y confesaré que no estaba yo muy convencida con que la niña trasnochara. Ella encantada no paraba de hacer monerías y bailar y decía que a casa no, que más fiesta, pero a la una la sentamos en su carro y cayó fulminada.

No es la primera vez que la niña está despierta a esas horas. En la calle no, pero ya os digo yo que tenemos días complicados para coger el sueño y hay noches que yo estoy muerta y la chiquita a medianoche aún saltando en el sofá.

De hecho, de bebé, solía coger el sueño entre la una y las dos de la madrugada ¡qué tiempos aquellos! para despertarse una o dos horas después. Creo que tiene que haber sido uno de los peores bebés del mundo porque no dormía ni de día ni de noche... Han pasado menos de dos años y medio y me parece algo la mar de lejano.

Os dejo por hoy. Estoy tan saturada de trabajo que ni pasar por vuestras cocinas puedo, pero prometo estar ahí en cuanto saque un hueco. Sed felices y disfrutar del verano ¡que tenemos calor para todos!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 5 de julio de 2018

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco

Acabamos de estrenar el mes de julio y los días calurosos no acaban de querer quedarse con nosotros al menos donde yo vivo que desde el fin de semana pasado el termómetro nos fue robando grados sin piedad alguna.

Lo habitual es que en este mes comience a notarse que parte del personal está ya de vacaciones dejándose ver algún que otro cartel de "Cerrado por vacaciones" a las puertas de algunos comercios. Ver a los niños correteando por las calles a media mañana es señal más que inequívoca de que el verano ha llegado.

Incluso desde hace unos días las tiendas (incluso on-line) cuelgan el cartel de Rebajas y nos disparan con enormes porcentajes de descuento.

Hasta aquí todo bien ¿verdad? Lo típico de cualquier verano.

Pues bien ¿puede alguien explicarme por qué tenemos ya la colección otoño invierno 2018 en las tiendas (que las he visto vía web, que yo tiempo de ir de tiendas físicas poco)? ¿o esos apartados de "Vuelta al cole" en algunas páginas de ropa infantil? ¿Y que me decís de las campañas de reserva de libros para el próximo curso que las librerías están haciendo desde el mes de junio?

Que no digo yo que no haya que ser previsores, pero esta situación ya roza en lo absurdo. Y no sé si me parece peor el bombardeo con el nuevo curso escolar cuando no acaba de terminar este o que ya podamos comprar trapitos que lucir cuando el verano (que no acaba de asentarse) nos diga adiós.

Estoy segura de que libros de texto (mochilas, cuadernos, lápices y sacapuntas) habrá disponibles en septiembre. Tampoco creo que llegue el otoño y nos encuentre sin una triste chaqueta o un zapato cerrado que ponernos.

¿Por qué no disfrutar del buen tiempo, sus modelitos y sus días sin clases y dejar los preparativos para el nuevo curso y la nueva temporada para después del 15 de Agosto como se ha hecho toda la vida?

Para continuar con los postres de verano hoy traigo una crema que está para apurar bien esos vasitos.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca


Es una vuelta de tuerca al tradicional arroz con leche y para mi gusto está incluso más rico. Yo no sé qué pasa al batirla que gana en sabor. Alguna vez he dejado parte sin tritular para comerlo como un arroz con leche tradicional y os aseguro que el sabor no es el mismo.

Por muchas vueltas que le doy no le encuentro una razón lógica porque debería saber exactamente igual esté o no triturado pero no es así.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Y conste que no sólo es cosa mía, que aunque yo estaba pensando que no sabía igual la primera vez que dejé parte sin triturar fue mi señor costillo el que soltó que el arroz con leche que había hecho no estaba tan rico como los vasitos de crema.

Cuando le dije que era el mismo postre, aunque parte había triturado y otra no me dijo que era imposible porque el sabor era distinto.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

La receta lleva desde el verano pasado en pendientes y era hora de que viera la luz porque os aseguro que está muy buena.

Incluso si no os gusta el arroz con leche os invito a que le deis una oportunidad porque creo que os va a sorprender.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Yo la hice con leche de soja porque había un brik dando vueltas hacía bastante tiempo y no me apetecía bebérmelo. Con esta bebida tengo una relación intensa e intermitente. Hay épocas en las que la consumo a diario y no puedo pasar sin ella y de repente un día dejo de tomarla y pueden pasar meses (o años) hasta que la vuelvo a comprar y retomo el idilio.

Precisamente estoy en una época de abandono total y desde que el pasado verano la utilicé para algunos postres (hay más en pendientes, os lo aseguro) no he vuelto a comprarla ni a consumirla.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

El toque del chocolate blanco le da un punto bastante bueno y cremoso. Sé que es sumar calorías, pero siempre puedes servirlo en vasos pequeños y la carga de conciencia es menor.

Es más, estoy segura de que tras comerte uno de estos vasitos tu cerebro va a liberar tantas endorfinas que el aporte calórico no supondrá ningún problema.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Y siendo realistas, en pleno mes de julio, hemos llegado a un punto que si no hemos hecho nada para lucir tipo en playas o piscinas poco podemos arreglar en un puñado de días. Así que mejor seamos felices con lo que hacemos y comemos que preocuparnos por si el traje de baño de la pasada temporada nos aprieta o no ¿acaso las prendas no encojen con la falta de uso? Pues eso decía yo.

He intentado que no queden muy dulces, ya sabéis que soy enemiga de las cosas empalagosas, así que siempre debéis probar y adaptar a vuestro gusto aumentando la cantidad de azúcar o de chocolate blanco.

El postre no encierra demasiada complicación. Sólo hay que estar pendientes de él para que no se queme o el arroz acabe pegado en el fondo de la cazuela, pero la dedicación que requiere os aseguro que merece la pena.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Al triturarlo suelen quedar grumitos, pero siempre podéis usar un robot más potente de cocina (yo lo hago con la batidora de brazo por lo general) o añadir un poquito más de leche para que quede más integrado.

Personalmente me gusta con ciertos grumitos para encontrar diferencia con otras cremas pero el tema textura va a gusto personal de cada uno.

Como estamos ya en verano la neurona no me da para enrollarme más. Esta vez os he guardado dos vasitos por si alguien con este calor quire repetir ¡Espero que os animéis con esta crema!

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Ingredientes:

* 1 litro de leche de soja
* 60 gramos de azúcar de abedul (la podéis cambiar por azúcar normal)
* 140 gramos de chocolate blanco
* 170 gramos de arroz redondo
* Canela en polvo
* Barquillos de canela para decorar

Elaboración:

1. En una cazuela ponemos al fuego la leche de soja y vamos removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue en el fondo.

2. Cuando esté a punto de romper a hervir añadimos el arroz, removemos bien para distribuirlo y cocinamos a fuego medio removiendo con frecuencia para que no se pegue.

¡Ojo! mejor no tapéis la cazuela que corréis el riesgo de que la leche suba y se derrame

3. Vamos probando el punto de cocción del arroz y cuando esté casi hecho y sólo quede un poquito duro por el centro añadimos el azúcar. Removemos muy bien para disolverla y evitar que se vaya al fondo y se caramelice y acaba quemándose.

4. Cuando el arroz esté blandito retiramos del fuego, añadimos el chocolate blanco y removemos para que se derrita con el calor.

5. Vertemos en el vaso de la batidora y batimos hasta obtener una crema (quedará ligeramente grumosa aunque también podéis añadirle un poquito más de leche para que quede más homogénea)

6. Vertemos la crema en los vasitos que más nos gusten, los dejamos templar y cuando estén fríos los tapamos y guardamos en la nevera hasta el momento de tomarlos.

7. Antes de servir espolvoreamos con canela en polvo y decoramos con un barquillo.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/crema-de-arroz-con-leche-de-soja-y-chocolate-blanco

No puede ser una receta más sencilla y os aseguro que está bastante rica. Si os animáis con ella me encantará que me contéis vuestras impresiones.
Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

El fin de semana pasado, la niña más famosa de la blogosfera, volvió a aterrizar de rodillas y aunque fue solo una la especialmente afectada  los gritos llegaron más arriba que la vez pasada. Como ya tenía un raspón previo y además tenía la concha blandita por haberse estado bañando la herida fue más grande aunque en el fondo no deja de ser un raspón como los que nos hemos hecho toda la vida.

Cuando veo la serenidad con la que me tomo estas cosas no sé si es porque tengo el corazón de piedra y no me duelen las cosas como a otras madres (a las que veo especialmente alteradas ante situaciones similares a esta) o a que soy  demasiado objetiva y en mi fuero interno sé que hay que pasar por esto y que nadie se ha muerto de un raspón (ni de cuarenta) y que las rodillas con costras son la tónica habitual en los veranos.

Pero hay madres tan exageradas... que se llevan tales sofocos ante cosas que a mí me parecen de lo más habitual en niños que me planteo si es que yo no sufro a mi hija o si soy demasiado práctica.

Después de tres fines de semana de piscina ¡apareció la otitis! El domingo cuando la duché ya se quejaba de que le dolía un oído, aunque en un principio pensé que sería porque le habría entrado agua, pero después de pasarse dos días un poco inquieta el miércoles la llevó mi madre al pediatra ¡et voilà! ¿no querías piscina todo el verano? ¡pues aquí está la otitis de los niños!

Una semana sin piscina, siete días con antibiótico y a ver qué hacemos este fin de semana para entretener a la heredera. Y lo malo no es esto, el problema es que si tiene a pillar otitis con los baños estivales nos vamos a pasar la mitad del verano enfermos. En fin, esto es tener niños.

Por esta semana os dejo, paso por vuestras cocinas siempre que puedo pero estamos en la recta final de impuestos y cuentas anuales lo que no siempre me deja mucho tiempo libre ¡pero no me olvido de vosotros! Sed felices y nos leemos la semana próxima.

Manos a la masa y ¡bon appétit!