jueves, 29 de octubre de 2015

Pastelitos rellenos con forma de calabaza edición especial Halloween

He comentado muchas veces que a mí Halloween no me gusta y que yo soy pro Día de Todos los Santos, pero no sé qué me pasó el otro día que cuando fui a hacer la compra me encontré con un molde de silicona de calabazas con caritas en LIDL y si no lo echo en el carro no me vengo de allí. No sé si son las hormonas del embarazo que me tienen revolucionada o que la pequeña Lara ¡que aún no os había dicho el nombre! ya está pidiendo que mamá se vaya entrenando para cuando ella esté aquí.

No faltó ni mucho para armar una pataleta cual niña malcriada cuando mi marido intentaba razonar conmigo que tenía muchos moldes, algunos sin estrenar, y que este lo iba a usar muy poco porque era de temática muy marcada. Todo me daba igual. Yo quería mi molde de calabazas.

Y para que mi marido no me eche en cara que no utilizo las cosas y las dejo guardadas en el armario durante meses y meses me puse rauda y veloz a pensar qué receta podía preparar (al menos hay que estrenar el molde)

Quería algo original y terroríficamente rico y como sólo hay seis moldes podía ser hasta hiper-mega-calórico porque tampoco había tanta cantidad para pecar. Le dí muchas vueltas porque se me ocurrían ideas pero no sabía qué tal iban a resultar para desmoldarlas y darles la vuelta para ver la carita de la calabaza y al final creo que acabé optando por la más arriesgada (y probablemente calórica) 

¡El que no lo intenta no gana y si salía mal el invento sólo quedaba volver a empezar!
Y así es como han nacido estos pastelitos cuya receta original era de galleta (mi idea era hornear unas galletas-brownie) y que tienen el corazón de bizcocho que si de por sí son ya pecaminosos están rellenos de crema de cacao y trozos de nube ¡ahí es nada! Me río yo de los bollos industriales y sus rellenos ¡donde esté mi imaginación que se quite todo lo demás! Porque os aseguro que  cuando me pongo a maquinar no sale nada bueno o más bien nada sano porque ricos están un rato ¿eh?
La superficie y la base tienen textura de galleta (incluso podéis ver lo caramelizada que queda la carita de la calabaza) pero el centro es esponjoso como un bizcocho ¡y con crema de cacao! es que están ricas como para no parar de comer hasta acabar con todas ¿eh?
No se me ocurre nada más que contaros. Si tenéis este molde u otro similar por casa ¡lo mejor es que los preparéis y juzguéis por vosotros mismos!
Ingredientes:
* 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
* 200 gramos de azúcar moreno
* 1 cucharadita de azúcar vainillada o de esencia de vainilla
* 1 huevo
* 165 gramos de harina
* 2 gramos de levadura química
* 1 cucharada sopera de leche
* Crema de cacao para el relleno
* Nubes

Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar y batimos hasta obtener una mezcla cremosa.

2. Incorporamos el huevo y la esencia de vainilla o el azúcar vainillado y batimos hasta que esté integrado.

3. Por último añadimos la harina, la levadura química y la cucharada sopera de leche y mezclamos hasta que nuestra masa sea homogénea.

4. Con la ayuda de una cuchara sopera depositamos una cucharada generosa de masa en la base de cada molde  y extendemos bien para cubrirlo.

5. En el centro ponemos una cucharadita de crema de cacao y un trocito de nube.

6. Cubrimos con el resto de masa.

7. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante 20 minutos.

8. Una vez horneados dejamos enfriar por completo y metemos en el frigorífico durante un par de horas (o toda la noche si es posible) antes de desmoldar.

Estos bizcochos tienen textura de galleta en los extremos, pero el centro es delicado y en caliente se puede romper fácilmente así que lo mejor es prepararlas con antelación para que las prisas no nos fastidien la receta.
Los trozos de nube le dan bastante sabor, pero durante el horneado se deshacen e incluso pueden hundir y romper la superficie. Tampoco es un problema porque al desmoldarlos se convertirá en la base y no se verá, pero tendréis un "agujero" en el centro del pastel, así que podéis quitarlos y dejar sólo la crema de cacao para el relleno.

Mientras ultimo mi entrada de hoy me doy cuenta de que mi jefa tiene mucha razón cada vez que me dice que el pecado de la lengua es el primero que se paga (¡sabio el refranero español!) porque bien poco he tardado en sucumbir a estos moldecitos ¡que me parecen monísimos! y a la tentación de ofrecer una idea para Halloween.

Pero recordad que cualquier molde de silicona os servirá para prepararlos ¡que están tan ricos que ya no queda ninguno y mi marido pregunta cuándo los repito! 

Me despido de vosotros y os deseo que tengáis muy buen fin de semana que hace poco me enteré que no en todas las comunidades es largo. Yo tengo tantos planes que de antemano sé que no voy a parar ni un momento ¡pero todos me apetecen un montón! ¡Nos vemos la próxima semana!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

lunes, 26 de octubre de 2015

Bizcocho de calabaza con cobertura de queso y canela

Desde hace unos días los blogs se están llenando de recetas para Halloween y supongo que esta semana ya será algo así como el "remate final" de las rebajas y la mayoría dará lo mejor de sí para traernos sus ideas para que el sábado el que quiera disfrute de una gran fiesta.

Ya sabéis que yo soy pro día de Todos los Santos (el día que la mini Cuca sea un poquito más grande ya veremos por cuántos aros entramos) pero eso no impide que sepa apreciar el esfuerzo y la creatividad de los blogueros por traer recetas simpáticas y originales para esta fecha. Otras me resultan demasiado repugnantes y creo que se sobrepasan los límites del buen gusto. Sí sorprendentes son pero asco dan y por muy ricas que estén no apetece probarlas ¿eh?

Sé que hay muchos detractores que dicen que nos estamos americanizando pero realmente es una fiesta cuyos orígenes se remontan a una celebración Celta aunque es verdad que en nuestro país es muy conocida por series y películas americanas. En un arrebato de sinceridad os digo que admiro bastante a Estados Unidos porque son una máquina de márketing ¡todo lo que tocan lo convierten en un filón!

Pensadlo bien: seiscientos años de historia documentada y le sacan un partidazo en películas y series increíble. En España tenemos historia documentada para aburrir y ahí está como algo aburrido. Si en USA tienen a los Reyes Católicos los convierten en algo parecido a super héroes gracias al cine y las series. 

Los rollos de canela (de origen sueco) y la tarta de zanahoria (que ya se cocinaba en la época medieval porque encontrar azúcar era casi imposible y se endulzaban los pasteles añadiendo zanahorias o remolacha) son mundialmente conocidos gracias a ellos.

Y con la celebración de Halloween pasa lo mismo. No es de origen americano ¡pero lo viven como si lo fuera! ¡y le dan publicidad hasta los confines del mundo!

No quiero decir que sea un país perfecto porque tiene muchas cosas que a mí no me convencen pero no hay duda de que le ponen ganas a lo que emprenden y saben sacarle partido a lo más simple.
A mí me falta inspiración para postres creativos así que me conformaré con traeros esta deliciosa receta con calabaza (que gracias a Halloween ahora no es difícil encontrarla en estas fechas en fruterías y supermercados y al menos donde yo vivo antes no era algo tan sencillo) que es tan típica del otoño y que inundará vuestras cocinas de un aroma irresistible y delicioso.

Además queda un bizcocho húmedo, con cuerpo, esponjoso, muy aromático que os hará desear un trozo tras otro y como lleva verdura os ayudará a acallar conciencias porque ya nos decían nuestras madres de pequeños que comer verdura es muy sano ¡es el postre ideal!
 La cobertura de queso con canela le da el punto ideal (bueno es que yo le pondría canela a todo porque me encanta) pero también podéis prescindir de ella si no os apetece prepararla aunque como es tan sencilla yo os la recomiendo.

Por cierto ¿no notáis nada? Seguro que alguno ha caído en que después de tropecientos bizcochos tras el verano he utilizado ¡al fin! un molde distinto al del plum cake. No sé qué me ocurre pero le he tomado mucho cariño al susodicho y eso que es el molde más antiguo que tengo.

Supongo que es porque me parece que salen unos bizcochos muy bonitos o porque ocupan menos espacio en el frigorífico o porque a cada loco le da por su tema  y a mí me ha dado por hornearlo todo con ese molde ¡como si no tuviera más! La cuestión es que desde hace unas semanas era el rey de mi cocina aunque para este bizcocho he preferido uno redondo y de más capacidad porque es un bizcocho con bastante cantidad de ingredientes (especialmente puré de calabaza)
 
Os animo a que lo preparéis ¡os va a encantar! y estoy segura de que a más de uno se os ocurrirá alguna idea para convertirlo en un postre ideal para Halloween ¡yo estaré encantada de que lo hagáis y lo publiquéis siempre y cuando sea una idea bonita y simpática! (cosas gores no por favor, que eso no apetece comerlo)

Hagáis lo que hagáis aquí tenéis la receta

Ingredientes:

Para el bizcocho

* 550 gramos de puré de calabaza (receta aquí)
* 400 gramos de harina
* 200 gramos de azúcar.
* 3 huevos
* 100 gramos de aceite de girasol (sí, gramos, esta vez lo he pesado)
* 2 sobres de gasificante (dos sobres blancos y dos azules)
* 2-3 cucharaditas generosas de canela molida 

Para la cobertura

* Una tarrina de queso de untar (yo he usado light)
* 3-4 cucharadas soperas de azúcar glas
* Una cucharadita de canela en polvo

Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos los huevos y el azúcar y batimos hasta que la mezcla blanquee.

2. Añadimos el aceite y el puré de calabaza y mezclamos hasta que la masa sea uniforme.

3. Por último añadimos la harina, la canela y los gasificantes y seguimos batiendo hasta que estén bien integrados todos los ingredientes. Si no os gusta la canela podéis prescindir de ella.

4. Para hornearlo utilizaremos un molde redondo desmoldable que untaremos con mantequilla. A mí me gusta untar con mantequilla el aro y montarlo sobre la base poniendo un papel de hornear porque es sencillísimo desmoldarlo así después y no se rompe. Pero esto ya depende del gusto de cada cocinero.

5. Vertemos la mezcla en el molde, damos un par de golpes secos sobre la encimera para que salga cualquier burbuja que haya podido quedar en la masa y para que la superficie quede lisa y homogénea y metemos en el horno

6. Horneamos a 180 º C durante una hora aproximadamente o hasta que al pinchar con un palillo de madera en el centro del bizcocho este salga limpio. Es probable que hacia la mitad del horneado tengáis que tapar con un trozo de papel de aluminio el molde para que el bizcocho no se dore en exceso por la superficie.

7. Una vez horneado dejamos reposar en el horno con la puerta entreabierta unos 10 o 15 minutos, sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla

8. Mientras preparamos la cobertura. Para ello ponemos en un bol el queso, el azúcar glas y la canela y batimos con una varilla manual hasta que los ingredientes estén bien integrados. Dejamos en el frigorífico tapada mientras el bizcocho se enfría.

9. Una vez frío el bizcocho cubrimos la superficie con la crema de queso y canela. A mí me gusta hacerlo con ayuda de una espátula, para que se quede muy rústico. 

10. Guardamos en el frigorífico para que la cobertura solidifique.

Como podéis apreciar en las fotos del corte es un bizcocho muy esponjoso y húmedo. En casa nos ha encantado y seguramente lo prepararemos más veces.
Además se conserva perfectamente en el frigorífico durante muchos días, no se reseca y sigue estando tan rico como el primer día ¡e incluso más!
Cuando le pongáis la cobertura de queso os recomiendo que lo metáis en el frigorífico sin tapar, pero una vez el queso solidifica os recomiendo que lo tapéis con film transparente. No se pega porque el queso se convierte en una cobertura dura y así evitáis que el bizcocho se reseque y endurezca sin necesidad.

A todos aquellos que llegáis hasta el final de mis eternas entradas os cuento hoy que la revisión del jueves nos fue bien y que la peque sigue creciendo cada día y cada vez nacesita más espacio. El test de O'Sullivan (que es la prueba para comprobar si se padece diabetes gestacional) no me resultó tan duro como esperaba después de haber escuchado y leído auténticas odiseas. De hecho iba preparada tan para la "guerra" que me pareció una tontería absoluta haberlo pasado tan mal a priori dándole vueltas. A ver si hay suerte y mi teléfono no suena en unos días lo que será señal de que no tengo diabetes gestacional.

Gracias a todos por haberos interesado por mí a través de los comentarios en el blog, correos electrónicos y WhatsApp ¡sois maravillosos! Y no sé cómo daros las gracias por tanta atención. Os deseo muy feliz semana y que llegue pronto el viernes que el próximo finde es más largo.

Manos a la masa y ¡bon appétit!




jueves, 22 de octubre de 2015

Plum cake de manzana a la canela con cabello de ángel y queso

Me encanta hacer postres con manzana. Suena típico y tópico porque el que más y el que menos ha hecho algún tipo de tarta de manzana o como mínimo la ha probado en alguna ocasión. Yo creo que tiene que ser una de las recetas más versionadas del mundo y cuando alguien te dice que te va a dar una receta de tarta de manzana no sabes ni qué esperar porque las hay de mil tipos aunque para mi gusto todas con su encanto ¡y conste que el que realmente es adicto a este postre es mi marido y no yo!

Cuando leí que la fruta elegida para el mes de octubre por Pilar para el Reto Color y Sabor de Temporada era la manzana me puse muy contenta y más aún cuando llego un día a casa de mis padres y me recibe el olor de las manzanas recién cogidas ¡sin duda los astros se estaban alineando para preparar un delicioso postre!

Hace muchos años teníamos en el campo un manzano y mis abuelos ponían en uno de los dormitorios de su casa las manzanas en el suelo muy bien colocaditas unas al lado de las otras pero sin amontonarlas. Yo creo que no les hacían nada más y las manzanas duraban allí meses sin ponerse malas. Lo "peor" que les pasaba era que se arrugaban un poco pero el olor de esa habitación al entrar era maravilloso y así olían precisamente las manzanas que había el otro día en casa de mis padres ¡qué de recuerdos es capaz de despertar un olor ¿verdad?!

Que por cierto mis abuelos no las llamaban manzanas sino peros (no sé si habrá una diferencia "real" entre una y otra fruta) y eso siempre me ha recordado a cuando éramos pequeños y protestábamos y empezábamos con un "...pero mamá..." que ella rápidamente cortaba con la frasecita "¡ni pero ni manzana!" y ya no había más que decir.
 
No tuve que dar muchas vueltas para preparar una receta para el reto ya que le estoy cogiendo el gusto a preparar mis propias masas de bizcocho y tomando ideas de unas y otras recetas porque aún no arriesgo demasiado surgió este plum cake.

Sé que algunos no sois amantes del cabello de ángel pero os aseguro que aporta mucha jugosidad y dulzor  a la masa y que una vez horneada no se nota que lo lleva. A lo sumo en algún trozo os podéis encontrar un poquito que se haya quedado hecho bola en lugar de separarse bien las hebras al preparar la masa pero es muy extraño que eso pase si se bate bien.
 El resultado es una masa muy suave, esponjosa y húmeda con un sabor que recuerda no sólo al otoño sino a todos los otoños de nuestra vida y que sabe a tradición y meriendas con Cola Cao frente a una televisión con dos canales (muchas aún en blanco y negro) viendo Barrio Sésamo.
Además tiene mucha fruta y queso lo que lo convierten en un bocado dulce de lo más sano ideal para desayunos o meriendas ya que una buena rebanada por la mañana te ayuda a empezar el día con un poquito de mejor humor.

Y por supuesto no podía faltar la canela que le da el toque final a esta receta y la convierte en una de mis favoritas porque además de sencilla y rápida de preparar es de esos bizcochos que aguantan perfectamente, que no se endurecen y que cada día que pasan están más ricos.

Al llevar fruta y queso no puede durar eternamente pero es de los que mejor han aguantado hasta el momento y eso le da algunos puntillos extra.

Os dejo la receta y espero que os animéis porque se prepara en muy poco tiempo y casi no se ensucian cacharros para tenerla lista.
Ingredientes:

* 240 gramos de harina de repostería
* 1 sobre de levadura quimica
* 60 gramos de azúcar moreno
* 60 gramos de mantequilla light
* 2 huevos
* 250 gramos de queso crema (el mío era light)
* Seis manzanas de tamaño mediano
* Cabello de ángel (receta casera aquí)
* Canela molida

Elaboración:

1. Pelamos, descorazonamos y partimos tres manzanas (las mías ya limpias pesaban 225 gramos) y las ponemos en un bol amplio junto con el queso crema y la mantequilla. Le pasamos la batidora hasta obtener una crema homogénea y sin grumos.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y batimos hasta que estén perfectamente integrados.

3. Incorporamos el cabello de ángel. Yo puse medio bote de conserva casero que serían aproximadamente tres cucharadas soperas colmadas. Se me pasó pesarlo al añadirlo pero calculo que como mínimo habría 100 - 150 gramos. Batimos hasta que esté integrado en la masa. Es más fácil con un tenedor que con las varillas manuales para que no se quede apelmazado y se distribuya bien por toda la mezcla.

4. Ponemos el azúcar, la levadura y la harina y mezclamos hasta obtener una masa homogénea.

5. Pelamos, descorazonamos y partimos en trozos pequeños otra manzana y con ayuda de una espátula la incorporamos a la masa y la distribuimos de manera uniforme.

6. Untamos con mantequilla nuestro molde o le ponemos un papel de hornear y vertemos la masa procurando que la superficie nos quede lisa y uniforme. Para ello nada mejor que un una de sacudidas y de golpes secos sobre la encimera de la cocina.

7. Pelamos, descorazonamos y partimos en láminas las dos manzanas restantes y las colocamos sobre la superficie. Espolvoreamos con canela molida.

8. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 45 minutos o hasta que al pinchar con un palillo en el centro este salga limpio.

9. Dejamos templar cinco o diez minutos dentro del horno con la puerta entreabierta, sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

Para guardarlo lo envolvéis en film transparente y lo metéis en el frigorífico porque aunque ya no haga demasiado calor si lo dejáis fuera se puede poner malo rápidamente porque tiene mucha fruta y queso ¡y no queremos tener que tirar nada!

Como os he comentado se conserva como el primer día e incluso está más rico a medida que pasa el tiempo.


Estoy segura de que si os animáis con esta receta vais a repetirla más de una vez ¡ya me contaréis!

Si os apetece echad un vistazo a las propuestas de mis compañeras de reto y os invito como cada mes a que os animéis y os unáis a nosotras en este reto tan sano y divertido.
 http://postresoriginales.com/wp-content/uploads/2014/04/Logo-Reto-3-1024x560.jpg
También aprovecho para desearos muy feliz y dulce fin de semana ¡ya falta menos para el próximo puente!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

lunes, 19 de octubre de 2015

Rollos de canela rellenos de crema de cacao

Estamos en otoño y el horno nos llama. A mí me llama todo el año ¡si ni en verano y viviendo en plena Andalucía interior he sido capaz de tenerlo apagado! pero ahora me llama aún más y me encanta que la cocina y parte de la casa se inunde con los aromas de la canela, vainilla, calabaza, manzana... 

Sin embargo este año tengo que limitarme más incluso que antes de estar embarazada porque estoy sometida a la tiranía de las básculas de la matrona y la ginecóloga que no dan tregua.

Si tenéis la idea de que como este verano estaba embarazada para mí no ha existido la operación bikini estáis muy equivocados. He tenido que pasar la operación bikini, ahora estoy en plena operación pre-navidad y después llegará la operación post-turrones. Y una vez nazca mi pequeña empezaré la operación "divina para la boda de mi hermano" que se casa a principios de verano.

Siempre había escuchado eso de que las embarazadas comen por dos ¡ja! esa es la mentira más grande jamás contada (bueno, igual hay mentiras más grandes pero no voy a entrar en ese tema hoy) y se te cae la venda de los ojos en cuanto haces la primera visita a la matrona ¡y la mía fue muy benevolente porque me dijo que podría engordar entre 11 y 13 kilos durante el embarazo! Pero después tocó revisión con la ginecóloga y me dijo que de eso ni hablar ¡que 9 kilos! y yo flipando porque he visto embarazadas que han hecho como mínimo el doble. Y no es que yo tuviera sobrepeso antes del embarazo, ni siquiera unos kilillos de más, en todo caso unos kilillos de menos.

Y no es que me importe que me dejen hacer poco peso ¡si es mejor para mí que luego tendré menos kilos por perder! pero sí que crea cierta ansiedad llegar a la revisión e ir con la idea de que te va a caer una bronca por haber subido un kilo de más. Hasta ahora he tenido suerte y no me he llevado ninguna pero la mayoría de embarazadas que conozco sí.
Aún sabiendo que tengo que portarme bien y que en mi estado no puedo disponer del comodín de salir a correr los fines de semana para pagar a base de kilómetros los excesos con las comidas y los dulces hay cosas que no puedo evitar como estos deliciosos rollos de canela.
Ya preparé hace unos meses estos rollos especiados que nos dejaron muy buen sabor de boca y desde entonces tenía en mente repetirlos y rellenarlos con crema de cacao que los había visto así en muchos blogs y me moría de ganas de hacerlos. Además ahora cuento con la panificadora de LIDL que facilita enormemente el trabajo y en 15 minutos tengo lista la masa ¡sólo había que encontrar la ocasión! 

Y cuando los sacas del horno estás abriendo una puerta directa al paraíso y te preguntas por qué no los has hecho antes, y estás deseando  hacerte con uno porque no es fácil esperar a coger un cuchillo y cortar un trozo y entonces te salen los instintos más primarios de atacar directamente con las manos. 

Os aseguro que calientes para el desayuno o la merienda son una pasada y que una vez los prepares te preguntarán nada más hincarles el diente que cuándo los vas a repetir y tú tan feliz y orgullosa de triunfar más que los que preparan arroz en el anuncio de la tele.
Queda una masa esponjosa y tierna que junto con vuestra crema de cacao favorita, el toque de canela y el puntito crujiente que le da el azúcar moreno los convierten en un bocado exquisito y totalmente adictivo ¡os aseguro que es bien complicado parar una vez que empiezas a comerlos! 

Espero que mi matrona y mi ginecóloga sepan perdonar mi debilidad ante esta delicia. Y si este jueves que me toca revisión la báscula nos da un susto me llevaré una bronca pero no podrán quitarme la satisfacción de haber disfrutado de esta maravilla que también a mi niña le han encantado ¡qué de patadas daba cuando me comía un trocito! Como me queda un pequeño margen de tiempo tiraré más de fruta a ver si compenso antes de que llegue el jueves
Con todo lo que os he dicho ¿aún os estáis planteando si prepararlos o no?

Ingredientes:

* 170 ml de leche (usé semidesnatada)
* 2 huevos
* 50 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
* 50 gramos de azúcar blanca
* 450 gramos de harina común
* Un pellizco de sal
 * 1 sobre de levadura seca de panadero

Para el relleno

* 3-4 cucharadas de vuestra crema de cacao favorita
* 3 cucharadas de azúcar moreno
* 2 cucharadas generosas de canela molida

Además necesitaremos

* Un chorrito de leche
* 1 cucharada de azúcar moreno
* 1 cucharada de canela molida

Elaboración:

1. Para hacer la masa he utilizado mi panificadora del LIDL que tarda muy poco en tenerla lista. Si tienes la misma sólo tienes que ir colocando los ingredientes de la masa en el orden en el que los he puesto y elegir el programa de amasado del menú que es el número 7 en la mía. Si tu panificadora es otra deberás añadirlos según las instrucciones del fabricante.

Si haces la masa a mano disuelve la levadura en la leche templada. En un bol amplio pones la harina, el azúcar y la sal, lo mezclas bien y le das forma de volcán (es decir le haces un agujero en medio) donde pondremos los huevos batidos, la mantequilla y la leche con la levadura disuelta. Mezclamos y amasamos hasta obtener una masa homogénea y manejable. El punto exacto es cuando al rodarla sobre la superficie avance bien pero si la dejamos se pega.

2. Una vez tenemos la masa lista le damos forma de bola, untamos con una cucharada de aceite un bol amplio, ponemos nuestra masa dentro, la giramos para que quede bien impreganada de aceite por todos lados (para que no se pegue al bol y luego podamos sacarla con facilidad) y la tapamos con un paño limpio y seco. La dejamos reposar en un lugar cálido, a ser posible alejada de corrientes de aire, hasta que doble su volumen. El tiempo depende de la temperatura de vuestra casa pero a nivel orientativo os diré que en menos de hora y media mi masa ya desbordaba el bol.

3. Espolvoreamos con harina la superficie sobre la que vayamos a trabajar, colocamos nuestra masa, la desgasificamos golpeándola con un puño, amasamos ligeramente y pasamos a estirar con el rodillo dándole forma de rectángulo de unos 25-30 centímetros por el lado más largo dejando la masa con un grosor de aproximadamente un dedo.

4. Cuando tenemos la masa lista la untamos con crema de cacao. La cantidad va a vuestro gusto pero yo os aconsejo una capa finita, que cuando se hornee se va a derretir y a acumular toda en el fondo del molde.

5. En un bol ponemos tres cucharadas de azúcar moreno y dos o tres de canela molida y esta mezcla la espolvoreamos sobre la crema de cacao procurando que quede toda la superficie cubierta. 

6. Enrollamos y damos forma de brazo de gitano. No os preocupéis si por el centro es un poco más grueso, a mí siempre me pasa.

7. Con un cuchillo bien afilado cortamos rodajas de aproximadamente dos dedos de grueso. 

8. Untamos nuestro molde con mantequilla. Yo esta vez lo pinté con un poquito de leche y los rollos se despegaron bastante bien. Distribuimos los rollos por el molde. Procuramos que queden juntos pero no los metemos a presión que después levan y al hornearse también crecen  y no quedan bonitos.

9. Pintamos los rollos con leche.

10. En un bol mezclamos una cucharada de azúcar moreno y otra de canela y espolvoreamos los rollos.

11. Esperamos a que vuelvan a levar. En mi caso fueron unos 15- 20 minutos, pero eso ya depende de la temperatura de cada casa.

12. Metemos en el horno durante 15 minutos aproximadamente o hasta que los rollitos se vean dorados. No os paséis con el tiempo de horneado que se ponen duros.

13. En cuanto los saquemos ya podemos disfrutar de ellos porque tanta calientes, como templados o fríos están buenísimos.

Si os sobran rollos y no os caben en el molde podéis hornearlos sólos o ponerlos dentro de cápsulas para magdalenas. A mí me quedaron cuatro que puse en cápsulas de silicona y horneé a la misma vez que el molde de rollitos.
Os hago la advertencia sobre el tiempo de horneado porque yo los tuve 15 minutos y los rollitos del molde estaban perfectamente horneados y muy blanditos y esponjosos mientras que los de las cápsulas se quedaron más secos y duros. Si los horneáis de manera individual igual con 10-12 minutos será suficiente.
A la hora de conservarlos hay que tener en cuenta que las masas caseras no tardan mucho en ponerse duras. Si los horneáis en cápsulas guardadlos en una lata que cierre muy bien. Si es en molde tapadlos con film transparente en cuanto se hayan enfriado. A nosotros nos duraron tres días los del molde y seguían tan blanditos y ricos como el primer día y los de la lata (que venían de muerte para desayunar antes de salir corriendo al trabajo) también aguantaron muy bien y no se endurecieron.
Nada más por hoy. Os dejo con la tentación servida y os deseo muy feliz semana ¡que esta hay que trabajarla entera!

Manos a la masa y  ¡bon appétit!

miércoles, 14 de octubre de 2015

Muffins integrales de calabaza y canela con nueces y gotas de chocolate

El otoño no es otoño hasta que la calabaza hace su aparición en los mercados y nos inunda con su color que a mí me parece precioso.
 
Igual hay más de uno que ya se está empezando a saturar con los tonos naranja con que se visten cada vez más nuestros comercios para hacer su particular agosto en pleno octubre con la celebración de Halloween. Yo ya os dije el año pasado que prefiero mil veces nuestro día de Todos los Santos con nuestras tradiciones y costumbres pero es justo reconocer que la fiestecita americana sea más atractiva a ojos de los más pequeños de la casa.

Yo me dejo tentar en parte y preparo algunas golosinas para repartir entre los vecinos del barrio que van de puerta en puerta porque es más cómodo que escucharlos aporrear o que los más mayores te roben el felpudo y cuando se acaba el jaleo mi señor esposo y yo vemos alguna película de miedo (eso si no nos hemos quedado ya dormidos en el sofá con la tranquilidad de que al día siguiente no se trabaja)

No sé por qué hoy me he puesto a hablar de Halloween cuando acabamos de regresar del puente del día del Pilar (fiesta nacional y patria donde las haya) y aún nos queda medio mes de trabajo por delante para disfrutar del siguiente puente.

Será porque traigo la primera receta con calabaza del otoño y yo creo que hablar de calabazas en esta época del año y pensar en esta fiesta es todo uno ¡nos guste o no!

Pero sin perder mi esencia os traigo hoy unos muffins que quitan el sentío ¡si dan miedo de lo buenos que están! Me cuesta creer que los dulces y postres con calabaza me gusten tantísimo ¡esto me lo dicen hace unos años y me da algo!
 
Además es la primera vez que uso harina integral en repostería y el resultado me ha gustado muchísimo. No sé por qué pero yo tenía la absurda idea de que los dulces hechos con harina integral salen secos. Igual esto es algo que yo decidí cuando era pequeña y escuchaba a los mayores decir que el pan integral era horroroso (conversaciones de madres y abuelas especialmente las que estaban a dieta, que siempre ha sido algo muy duro) Quizá alguna vez escuché que era muy seco y desde entonces me rondaba esa idea. Lo curioso es que yo he comido muchas veces pan integral y me ha resultado bastante rico.
 
Lo importante es que me he deshecho de otro de mis prejuicios culinarios y que en adelante voy a utilizar más veces esta harina cuando prepare bizcochos y muffins porque además me encanta el color que da.

La receta la he adaptado del blog Sabrina's Sea of Colors ya que no he podido evitar darle mi toque personal y hacerla más otoñal añadiendo nueces a la masa y en el último momento un puñadito de gotas de chocolate de LIDL que desde que las he probado las quiero poner en todo ¡si hasta mi niña me permite comer este chocolate! aunque con moderación todavía y no de manera indiscriminada como antes de estar embarazada.
Os aseguro que el olor que empieza a inundar la cocina mientras se hornean es impresionante y te invita a pararte delante del horno y esperar a que pasen los minutos para que estén listos y poder disfrutar de ellos ¡menos mal que no se tarda casi nada en tenerlos listos!
Y el sabor...¡¿qué os digo del sabor?! Calabaza, canela, nueces, chocolate... ¡son impresionantes! Entre nosotros, y guardadme el secreto, hay mañanas que me he desayunado dos y no han caído tres por vergüenza.

Y para terminar de convenceros os cuento que el interior es esponjoso, húmedo y lleno de trocitos de nuez.
 
¡Estoy deseando volver a prepararlos porque se han convertido en una de mis recetas favoritas de muffins y no puedo dejar que pase la temporada de calabazas sin repetirlos! Aunque siempre tengo un poquito de puré de cabalaza en el congelador por si me encuentro alguna receta irresistible que no pueda esperar.

Y ya no me enrollo más que estoy segura de que estáis más que convencidos para preparar estas maravillas y os doy la receta. Ni qué decir tiene que con estos muffins se inaugura de manera oficial la temporada otoñal de calabaza en mi blog y que en las próximas semanas vendrá alguna que otra receta que no será terrorífica (por el momento no he previsto hacer nada especial para Halloween con calabazas, salvo que sufra un arrebato de última hora) pero sí puedo prometer que serán terroríficamente deliciosas.

Ingredientes:

* 250 gramos de puré de calabaza (receta aquí
* 250 gramos de harina integral
* 1 huevo
* 60 gramos de azúcar moreno
* 45 gramos de aceite de girasol
* 2 gramos de sal
* 3 gramos de bicarbonato sódico
* 2 gramos de levadura química
* Una cucharadita generosa de canela molida
* Media cucharadita de jendibre en polvo
* Un buen puñado de nueces
* 50 gramos de pepitas de chocolate.

Elaboración:

1. En un bol ponemos el huevo con el azúcar y batimos

2. Añadimos el aceite y el puré de calabaza y volvemos a batir.

3. A continuación añadimos la harina, la sal, el bicarbonato, la levadura, el jengibre y la canela y mezclamos hasta que esté todo integrado.

4. Por último ponemos las nueces (en trozos más o menos grandes según vuestro gusto) y procuramos que queden bien esparcidas por la mezcla.

5. En nuestra bandeja para muffins colocamos las cápsulas de papel  y con la ayuda de una cuchara para helados vamos llenando las cápsulas.

6. Una vez llenas ponemos unas cuantas gotas de chocolate por encima.

7. Metemos en el horno precalentado a 200º C y horneamos 10-12 minutos

8. A continuación bajamos la temperatura a 180º C y continuamos horneando hasta que los muffins estén listos. El tiempo total de horneado oscilará en torno a los 25 minutos, aunque siempre se debe comprobar el estado de horneado pinchando con un palillo de brocheta antes de apagar el horno.

9. Dejamos reposar en el horno con la puerta cerrada cinco minutos y otros cinco minutos más con la puerta entreabierta para que no se nos baje el copete. A continuación sacamos, retiramos de la bandeja y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Se conservan perfectamente en una lata o en un recipiente hermético bien tapados. Si aún hace calorcito, para prevenir que se pongan malos es mejor conservarlos en el frigorífico, pero si ya hace frío se conservan perfectamente fuera ¡además no van a durar tanto! 
Si aún no os habéis animado a preparar nada con calabaza os invito a que lo hagáis ¡estoy segura de que os váis a sorprender gratamente! Igual suena raro preparar dulces con ella, pero es como hacer tarta con zanahoria ¡hasta que no los pruebas no sabes lo ricos que están! 
Espero que todos hayáis disfrutado mucho de estos días de descanso y hayáis recargado las pilas. Si me veis menos por vuestras cocinas es por culpa del trabajo. Estoy en plena época de liquidaciones trimestrales y puedo robar menos minutillos para deleitarme con vuestros platos ¡pero no penséis que me olvido de vosotros que cuando menos lo esperéis me veis de nuevo!

¡Nos vemos con nueva receta el próximo lunes!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

sábado, 10 de octubre de 2015

Vasilopita, Pan dulce de año nuevo griego o Pan de San Basilio

Un mes más llega el día diez y con él las participantes en el reto Reposteras por Europa hacemos las maletas y salimos de viaje reposteril por el país elegido que este mes de Octubre es Grecia y que lo ha elegido una servidora que ha tenido el gran honor de ser elegida repostera jefe. Así que este reto es aún más especial para mí si cabe.

Desde que empecé a participar en él sabía que si alguna vez salía elegida repostera jefe mi país elegido sería Grecia si es que antes no se adelantaba ninguna compañera porque aparte de tener una gran variedad de recetas de repostería entre las que elegir para mí es un destino especial que me trae muy buenos recuerdos ya que parte de mi luna de miel la pasé allí y pude disfrutar de sus platos y dulces tradicionales además de conocer un montón de lugares preciosos y traerme un buen puñado de amigos. 

Con estos antecedentes ¡¿cómo no iba a ser este mi destino elegido?! Sólo espero que a mis compañeras de viaje les haya gustado y hayan disfrutado descubriendo y cocinando las delicias que Grecia nos ofrece.
A priori tenía claras dos opciones para este reto que probé durante mi viaje y que me apetecía volver a disfrutar después de tanto tiempo, pero no pude resistir la tentación de echar un vistazo y acabé enamorándome de este pan dulce, a caballo entre una masa y un bizcocho, que es típico elaborar y comer el día de año nuevo festividad en Grecia de San Basilio. En su interior contiene escondida una moneda.
Habitualmente las familias cortan el vasilopita el día 1 de enero para bendecir la casa y traer buena suerte para el nuevo año. Lo tradicional es hacerlo en cuanto empieza el uno de enero (lo que en España sería justo después de las campanadas). A media noche se he hace al pan una cruz con un cuchillo, se corta un trozo para cada miembro de la familia y quienes estuvieran celebrando la llegada del nuevo año con ellos, por orden de edad, del mayor al menor (aquí no sé si los niños esperarían a llegar a los últimos) 
A mí este pan dulce me ha resultado algo intermedio entre nuestro roscón de reyes tradicional y el panettone italiano. De miga compacta y esponjosa similar a la de un pan pero nada seco y sencillo de comer sorprende su aroma que recuerda indudablemente a la navidad y en casa nos ha puesto sobre aviso de que ya no falta tanto.

Me alegro mucho de haber elegido esta receta ya que no pude disfrutarla cuando estuve en Grecia y ha sido fantástico prepararla en casa y saborearla tranquilamente aún adelantándome casi tres meses al nuevo año.
Os dejo la receta y espero que os animéis con ella porque se prepara en un pis pás y merece la pena probar este pan aunque sea una vez en la vida.

Ingredientes:

* 400 gramos de harina para repostería
* 3 huevos
* 150 gramos de mantequilla (la mía fue light)
* 150 gramos de azúcar
* 50 gramos de nata para montar
* Dos cucharaditas y media de levadura química
* Una cucharadita de nuez moscada
* Unas gotas de esencia de naranja o una cucharadita de ralladura de naranja
* Un pellizco de sal

Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla a temperatura ambiente junto con el azúcar y batimos hasta obtener una mezcla cremosa.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y batimos hasta que estén integrados

3. Incorporamos la nuez moscada, la ralladura (o esencia) de naranja, la levadura química, la sal y la harina y vamos batiendo incorporando poco a poco la nata.

4. Untamos de mantequilla nuestro molde (el mío era de 20 centímetros y ya veis que no ha quedado muy alto) y vertemos la mitad de la masa.

5. Envolvemos una moneda en papel de aluminio y la colocamos donde más rabia nos dé y vertemos el resto de la masa.

6. Introducimos en el horno precalentado a 170º C y horneamos durante unos 40  minutos aproximadamente. A partir del minuto 30 controlad el horneado pinchando un palillo de madera hasta que salga limpio.

7. Dejamos templar durante unos minutos en el horno con la puerta entreabierta, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla. 

8. Antes de servir podéis espolvorear con un poco de azúcar glas.
Para conservarlo yo lo he envuelto en papel film y se ha mantenido muy bien durante unos días. Tampoco ha durado mucho en casa para hacer la prueba aunque tened en cuenta que no es tan húmedo como otros bizcochos y le ocurre lo mismo que al panettone y que con el paso del tiempo se seca un poquito así que lo mejor es comerlo en pocos días (tampoco hace falta darse el atracón el día que lo hagáis ¿eh?)
Además he podido aprovechar unas monedas de euro de Grecia que nos dieron de vuelta al comprar las entradas en Olimpia y nos guardamos como recuerdo porque estaban nuevas y relucientes y ahí siguen en casa. Lo curioso es que nunca ha llegado una moneda griega a nuestras manos comprando en España ¡será que los griegos nos visitan poco! 
Sólo me queda animaros a que disfrutéis con las recetas que han preparado mis compañeras de reto y como siempre os invito a que os unáis a nosotras en el próximo destino ¡os va a encantar este reto! Además ha sido todo un placer liderar el reto de este mes (encima me ha tocado un mes otoñal cuando ya apetece preparar cualquier postre porque encender el horno no es un suicidio así que no puedo pedir nada más) y espero que todo el mundo, participantes y "espectadores", hayáis disfrutado de esta expedición repostera.

El lunes no publicaré. Como es fiesta y estoy por estos lares en sábado vamos a dar por adelantada (muy adelantada) la receta del lunes pero como estamos de puente mejor llegar pronto que tarde ¿no creéis? ¡Disfrutad mucho de estos días libres! y si tenéis que trabajar ¡no os desaniméis! 

Manos a la masa y ¡bon appétit!