lunes, 28 de septiembre de 2015

Bizcocho de higos y nueces (y ¡al fin! la noticia prometida)

Para que no digáis que soy una pesada con las recetas de higos (aunque lo soy y lo reconozco y lo mejor es que no me importa) hoy me pongo el modo Mary Poppins ON y haciendo gala de eso de con un poco de azúcar esa píldora que os dan pasará mejor voy a acompañar este bizcocho de esa buena noticia de la que os hablaba en verano y que prometí compartir a la vuelta de las vacaciones.

Los asiduos a mi cocina sabéis que el final de la primavera y el inicio del verano fue un poco duro para mí. Compartí con vosotros la hospitalización de mi padre pero hubo otras noticias (malas) que me dejé en el tintero y que a estas alturas tampoco hace falta sacar a colación.

Sin embargo la vida también te trae sorpresas buenas que hace que mires al futuro con otros ojos. Aunque no he contado gran cosa sé que algunos ya sabéis por dónde iba la noticia con lo poco que he dicho y hoy quiero confirmarlo y compartirlo con todos vosotros ¡estoy embarazada! ¡y va a ser una niña!

Es una de estas noticias que no requiere más explicaciones porque cualquier cosa que os diga del tipo estamos muy contentos, nos hace mucha ilusión, nos daba igual que fuera niño o niña... es una obviedad.

El embarazo está siendo muy bueno y quitando que durante los primeros meses he tenido todo el sueño del mundo y me he notado bastante agotada (lo que unido al calor del verano ha sido casi mortal) no me estoy enterando apenas de nada sólo de las pataditas que lleva un tiempo dándome y de que mi barriga va creciendo poco a poco.

Ya os iré contando más cositas y alguna anécdota de los primeros meses pero no quiero hacerme la pesada que además es lunes y no estamos para una entrada demasiado almibarada ¿no?

Y así, casi sin querer queriendo, os traigo este delicioso bizcocho hecho ¡como no podía ser de otra manera! con higos y os anuncio además que es la receta que cierra la temporada de esta fruta. Así que adios muy buenas, hasta el año que viene.
Es una receta apropiada para un final digno. Las masas incorporando higos han sido todo un descubrimiento para mí este verano y os aseguro que este bizcocho merece la pena prepararlo. Me encanta que la masa esté repleta de las semillas de los higos que le aportan un constraste crujiente bastante interesante a una masa suave, esponjosa y húmeda.
Y junto con las nueces, que yo siempre pongo en cantidad porque me encanta encontrarme "tropezones", estaréis ante un bocado sublime con el que alegrar desayunos, meriendas y cualquier momento de debilidad. Además al llevar fruta ¡es sano! esa es una regla que toda madre enseñó a sus hijos y a estas alturas de juego no vamos a cambiar las normas. Que alguien hubiese marcado antes las excepciones ¿no creéis? porque ahora no podemos irnos inventándolas.
No se me ocurre qué más contaros para animaros a prepararlo porque creo que una imagen vale más que mil palabras y estoy segura de que si os gustan los higos tanto como a mí y aún tenéis lo vais a preparar y si no siempre se puede guardar la receta y esperar pacientemente para prepararla hasta la próxima temporada.
¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* 3 huevos
* 200 gramos de azúcar moreno
* 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente (yo puse light)
* 100 ml de leche semidesnatada
* 400 gramos de harina para repostería
* Un sobre de levadura química
* Un pellizco de sal (si la mantequilla tiene sal no hace falta que lo pongáis) 
* 500 gramos de higos maduros (cuanto más maduros mejor) (el peso es ya sin piel)
* 7-8 higos(maduros, pero lo más duros posible)
* Nueces a vuestro gusto. Yo le puse dos puñados bien generosos ¡que me gusta encontrarme trocitos!


Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos los huevos con el azúcar y batimos hasta que blanqueen.

2. Añadimos la mantequilla a temperatura ambiente (si hace mucho calor) o derretida en el microondas y seguimos batiendo hasta integrar.

3. Pelamos los higos y los aplastamos con un tenedor en otro bol hasta obtener una especie de puré. No pasa nada si quedan algunos trozos.

4. Incorporamos el puré de higos a la mezcla anterior y mezclamos hasta que esté integrado.

5. Añadimos la harina, la levadura y la sal y vamos batiendo y añadiendo la leche hasta que la masa sea homogénea.

6. Pelamos los 7-8 higos que teníamos reservamos y cortamos en cuartos. Si son muy grandes en seis partes. Intentaremos que estos higos estén lo más duros posibles para que durante el horneado no se terminen deshaciendo e integrando con la masa.

7. Incorporamos a nuestra masa los higos y las nueces en trozos más o menos grandes según nos gusten. Yo os recomiendo que seáis generosos con las nueces (o igual es que yo no tengo mesura). Con ayuda de una espátula los repartimos bien por toda la masa.

8. Untamos el molde que hayamos elegido con mantequilla. En mi caso es uno redondo de unos 25 cm y he montado el aro sobre la base poniendo un papel de hornear porque así resulta tremendamente sencillo desmoldarlo. Vertemos la masa en el molde.

9. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante aproximadamente 60 o 70 minutos. Comprobad siempre el estado de cocción pinchando con un palillo de madera en el centro del bizcocho antes de apagar el horno.

Es posible que a los 30-40 minutos tengáis que taparlo con papel de aluminio para que la superficie no se dore en exceso.
Lo dejamos templar unos diez minutos con la puerta del horno entreabierta y sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Para conservarlo, como siempre os aconsejo, lo mejor es envolverlo en film transparente y guardarlo en la nevera. Se mantendrá jugoso y húmedo como el primer día (bueno, igual el segundo está más bueno aún)

Creo que no se me queda nada por contar. Deseo que tengáis muy feliz y dulce semana y crucemos los dedos para que el viernes llegue pronto ¿no?

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 24 de septiembre de 2015

Muffins de higos y nueces al cacao

Ayer comenzó oficialmente el otoño y yo no podía empezar la entrada de hoy sino con un pequeño homenaje a tan bonita estación. He elegido un poema de Rainer María Rilke para darle la bienvenida en Los dulces secretos de Cuca que espero que os guste.


Señor: es hora. Largo fue el verano.

Pon tu sombra en los relojes solares,

y suelta los vientos por las llanuras.

Haz que sazonen los últimos frutos;

concédeles dos días más del sur,

úrgeles a su madurez y mete

en el vino espeso el postrer dulzor.

No hará casa el que ahora no la tiene,

el que ahora está solo lo estará siempre,

velará, leerá, escribirá largas cartas,

y deambulará por las avenidas, inquieto como el rodar de las hojas

¿Verdad que es bonito?

Muchas veces os he comentado que soy de naturaleza débil en lo que a ciertas frutas se refiere y los higos son una de ellas. No hay más que ver las recetas de las últimas semanas para que quede patente que son los protagonistas de mis postres y os aseguro que no es porque hayamos tenido una buena cosecha sino más bien porque todo lo que preparo con ellos me encanta.
Y como también sabéis los que os pasáis con frecuencia por mi cocina mi otra gran pasión son los muffins ¡así que mucho estaba tardando en preparar unos muffins con higos! 
Esta vez no me puse a buscar por internet ni en mis recetas pendientes sino que más por azar que por otra cosa me fui a buscar recetas a un libro sobre muffins que tengo en casa y que compré hace unos años en LIDL (bendito supermercado y todo su menaje para repostería ¿verdad?) y al que siempre que recurro tengo la sensación de que no he sacado el partido suficiente porque no he preparado demasiadas recetas (por favor mejor no saber las calorías de las recetas dulces, que cuando las ves se te quitan las ganas de todo) pero siempre que preparo una es un éxito.

No he seguido la receta al pie de la letra, sino que he ido introduciendo algunos cambios y el resultado me ha gustado bastante. 
Quedan unos muffins jugosos, con un olor delicioso y la combinación entre el higo y las nueces junto con el cacao ¡es irresistible! 

Me encanta además el aspecto rústico que tienen. Antes me daba mucha rabia que los bizcochos se rajasen pero ahora me gusta muchísimo, creo que les da carácter y personalidad a las recetas.

Además como he puesto muchas nueces están llenos de "bultos" pero a mí me encanta poner los frutos secos en cantidad (sin llegar a ser excesivo) y en trozos más o menos grandes para distinguirlos perfectamente en cada bocado, aunque eso ya va en el gusto de cada uno.
Si os gustan los muffins y además os gustan los higos no dudéis que esta es una de las recetas que debéis preparar al menos una vez en la vida.

Además ¿quién puede resistirse a ellos? Tan pequeñitos, tan cuquis... ¿podréis coger sólo uno?
 
Mientras os lo pensáis os cuento la receta que como siempre ocurre con los muffins es de lo más sencilla...

Ingredientes:

* 250 gramos de harina para repostería
* 15 gramos de cacao sin azúcar
* 65 gramos de mantequilla
* 95 gramos de azúcar moreno
* 150 gramos de leche
* 2 huevos
* 1 cucharadita de levadura química
* 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico
* 1 cucharadita (generosa) de canela molida
* 1/2 cucharadita de nuez moscada
* 200 gramos de higos (pesados ya sin la piel)
* 60 gramos de nueces peladas

Elaboración:

1. Pelamos y partimos en trocitos los higos y reservamos en un bol.

2. Batimos los huevos, añadimos la mantequilla, la leche y el azúcar y batimos hasta que estén integrados.

3. Incorporamos la harina, la levadura, el bicarbonato, la canela, la nuez moscada y el cacao y mezclamos sin batir en exceso hasta que nuestra masa sea homogénea

4. Añadimos los higos y las nueces y repartimos de forma uniforme.

5. Colocamos las cápsulas de papel en nuestra bandeja para muffins y con ayuda de una cuchara para helados las vamos rellenando.

6. Introdudimos en el horno precalentado a 200 º C y horneamos durante 10-12 minutos, pasados los cuales bajamos la temperatura a 180º C y seguimos horneando hasta completar un tiempo aproximado total de 25 minutos. Antes de apagar el horno comprobamos que están bien hechos pinchando en el centro con una brocheta de madera si esta sale limpia.

7. Dejamos templar dentro del horno con la puerta entreabierta unos 5 minutos y a continuación sacamos, desmoldamos de la bandeja y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

Para conservarlos, como os aconsejo siempre, nada mejor que una lata o un tupper que cierren bien y dejarlos en la nevera sobre todo si tienen fruta porque se ponen malos muy pronto, sobre todo si sigue haciendo calor como hasta ahora, que ayer estrenaríamos el otoño pero hace más calor que a principios de septiembre ¡¿es que no tuvimos suficiente a lo largo de todo el verano?!
Si no os gustan los higos os pido perdón porque este mes de septiembre no me estoy quedando con ganas de publicar recetas preparadas con ellos y también un poquito de paciencia ¡creo que sólo me queda una receta más en la despensa! y por favor no salgáis despavoridos de mi cocina que en unos días empiezo a obsesionarme con cualquier otra cosa que igual os agrada más.
De todas formas os dejo una reflexión para que le déis una vuelta en todo el fin de semana. Igual no os gustan los higos pero sí los bizcochos, muffins o tartas que se preparan con ellos. A mi marido no le gusta comerlos (si se los tiene que comer se los come, pero prefiere otras frutas y yo tampoco le insisto porque así hay más para mí) pero sin embargo le chiflan los postres que hago con ellos ¿y si a vosotros os pasa igual? ¡No dejéis de darle una oportunidad!
Bueno no me enrollo más y os deseo, como cada semana, que tengáis muy feliz y dulce fin de semana. Disfrutad del tiempo libre, de vuestra familia y amigos, dedicaos a lo que verdaderamente os apetezca y/o haga felices que los buenos momentos se pasan volando. En nada nos vemos de nuevo con otra receta.
Manos a la masa y ¡bon appétit!

martes, 22 de septiembre de 2015

Bizcocho de queso y mermelada de ciruela

Sé que el hecho de que mis padres tengan una finca (pequeñita, pero campo al fin y al cabo) me convierte en una privilegiada que puede disfrutar de frutas y verduras "gratis". Y lo pongo entre comillas porque el que tenga un huertecito o algún árbol frutal sabe el tiempo, la dedicación y la de paseos en coche (porque nuestro campo está a unos kilómetros y no donde vivimos) además de abonos y fertilizantes que requiere.

Y cuando la cosecha es abundante te alegras, pero cuando la cosecha como este año es pobre y a duras penas logras arañar unos exiguos kilos de tomates, cuatro pepinos y un puñado de calabacines por la falta de lluvia es inevitable que te mosquees porque ni el esfuerzo, ni el tiempo ni el dinero invertido han servido para nada.

Debido a este privilegio hay productos que yo jamás (o rara vez) he comprado como cerezas, albaricoques, peras, ciruelas, nueces, almendras, higos, membrillos... Cuando es temporada tengo la cocina inundada y me las ingenio para aprovecharlos al máximo posible ya sea en comidas, postres o en conservas y cuando se termina ¡se acabó! y a esperar al año siguiente. Supongo que más de uno de vosotros sabréis muy bien de lo que hablo.

Por eso cuando leí que la fruta elegida para el mes de septiembre en el Reto Color y Sabor de Temporada era la ciruela yo me ví en cierto apuro porque nuestro ciruelo dejó de dar ciruelas en el mes de junio (quizá llegó a principios de julio) y me sabía fatal andar comprando ciruelas cuando tengo la cocina tomada por otras frutas como las peras y los higos que ya casi no sé qué hacer con ellos.

Sin embargo no quería pasar otro mes sin participar en el reto que ya me tomé julio y agosto de vacaciones y me apetecía volver, que si no lo voy dejando pasar un mes tras otro y al final acabo abandonando el reto que me gusta mucho porque ya sabéis que a mí lo de repostear con frutas y de vez en cuando alguna verdura me vuelve loca.

Al final encontré la solución mientras reorganizaba los muebles de la cocina y me topé con los botes de mermelada de ciruela casi recién hecha que había preparado a principios de verano. Si no tengo ciruelas naturales usaré la mermelada de ciruela que además tenía muchas ganas de hacer un bizcocho con mermelada ¡y el resultado ha sido este delicioso bizcocho de queso y mermelada! 
El resultado es un bizcocho húmedo y jugoso, sumamente tierno (y por ende muy frágil cuando lo sacamos del horno y no se ha enfriado) que será perfecto para empezar el día, para la merienda, para el desayuno de los niños en el recreo o de los mayores en el trabajo.
A mí desde luego me ha encantado y estoy segura de que lo probaré con más tipos de mermelada y poniendo y quitando algunos ingredientes. La receta es mía, inventada sobre la marcha tras mirar mil y una recetas de bizcocho de las que tenía en casa cogiendo de cada uno lo que mejor me parecía.
A mi catador oficial también le ha gustado pero es que él no sabe decir no a casi nada de lo que preparo, pero cuando algo le gusta especialmente os aseguro que los trozos tienen un tamaño ¡con el que casi daría de desayunar a todos los compañeros de mi oficina!
Pero no pasa nada porque es tan sencillo de preparar que no me importará repetirlo más de una vez.

Por cierto, sino tenéis mermelada de ciruela pero sí ciruelas naturales podéis cambiar la mermelada por la fruta triturada o cortada en pequeños trozos.

¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* 240 gramos de harina para repostería
* 1 sobre de levadura química
* 90 gramos de mantequilla
* 70 gramos de azúcar blanca
* 220 gramos de mermelada de ciruela (mi receta casera la podéis ver pinchando aquí)
* 250 gramos de queso cremoso
* 2 huevos

Elaboración:

1. En un bol ponemos el queso crema y la mantequilla a temperatura ambiente y batimos hasta obtener una crema.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y cuando estén integrados ponemos la mermelada y batimos hasta que nuestra mezcla sea homogénea

3. Incorporamos el azúcar y por último la harina y la levadura y mezclamos hasta obtener una masa cremosa. Se puede hacer todo perfectamente a mano y no tardaréis más de cinco minutos.

4. Untamos nuestro molde con mantequilla o lo forramos con un papel de hornear y vertemos la masa en él.

5. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 45 minutos. Antes de apagar el horno comprobaremos que está perfectamente hecho pinchando con una brocheta de madera en el centro.

Es posible que cuando lleve unos 20 minutos tengáis que cubrirlo con papel de aluminio para que la superficie no se dore en exceso.

6. Dejamos templar con la puerta del horno entreabierta unos diez minutos y a continuación sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Tened mucho cuidado al desmoldar que es un bizcocho sumamente frágil y lo podéis romper. Es más manejable cuando se ha enfriado ¡que la impaciencia no os fastidie esta receta! Que luego da mucha rabia.
Para conservarlo podéis envolverlo en film transparente y guardarlo en la nevera ¡aguantará perfectamente! Aunque os aseguro que bien poco va a durar ¿eh?
Como todos los meses os invito a que echéis un vistazo a las recetas de mis compañeras de reto y también os animo a que participéis con nosotros en el reto el próximo mes ¡a ver con qué fruta y verdura nos sorprende Pilar!
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Sólo me queda desearos feliz y dulce semana y me voy corriendo a vuestras cocinas que desde el viernes pasado no asomo por aquí. Que por cierto ya se me ha acabado lo bueno y vuelvo a trabajar con horario partido ¡adios a tener vida entre semana!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 17 de septiembre de 2015

Flaugnarde de higos

A petición popular (y porque cuando de higos se trata no me hago rogar demasiado, admitámoslo) regreso después de unos cuantos días de tregua con una nueva receta para aprovechar que estamos en temporada ¡y que ya queda muy poquito! 

Mi madre comentaba hace unos días que antes las higueras estaban dando fruto hasta el día de Todos los santos y que últimamente si los higos llegan a mediados de septiembre es casi milagroso ¡pues yo quiero que vuelvan a tener cosecha hasta noviembre! Con lo que me gustan los higos iba a dar muy buena cuenta de ellos. 

En fin, un fenómeno más del que echar la culpa al calentamiento global. Que no digo yo que el susocicho no exista pero parece el chivo expiatorio de todos los males que en los últimos años nos acometen. 
 
De vuelta a la receta, que es lo que realmente importa, poco puedo decir de esta maravilla que no podáis imaginar. Los flaugnarde nos gustan mucho en casa y hasta el momento nunca había preparado uno con higos así que aprovechando que tenía muchísimos en el frigorífico me puse rápidamente a ello.
Me vino estupendamente porque utilicé un molde de unos 26 centímetros de diámetro e imaginad el montón de higos que caben en esa base, pero se puede preparar sin problemas en un molde de menor diámetro utilizando menos fruta pero la misma cantidad del resto de ingredientes. Así os saldrá un postre un poquito más alto pero igualmente delicioso.
A mí me gusta utilizar moldes más o menos grandes no sólo por dar salida a gran cantidad de fruta sino porque me gusta que la fruta sea la protagonista y esté muy presente porque le da un toque delicioso.

Queda un flaugnarde delicioso porque los higos van soltando su almíbar durante el horneado y cuando te comes un pedazo lo notas perfectamente ¡mmmm! ¡por mucho que os diga nunca sería capaz de explicarlo! ¡hay que probarlo para saberlo!
Y como sé que sois muchos los que adoráis esta fruta tanto como yo espero que os animéis a preparar este postre que va a durar ¡sólo un suspiro! ¡¿Por qué todos los postres que se hacen con higos están todos tan estupendos?! Al menos yo no he encontrado aún uno que no me guste

¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* Higos suficientes para cubrir la base del molde que utilicemos
* 200 gramos de harina de repostería
* 250 ml de leche semidesnadata (puede ser la que tengáis en casa sin problema)
* 50 gramos de mantequilla o margarina derretida
* 3 huevos
* 120 gramos de azúcar
* Un pellizco de sal
* Una cucharadita de canela molida

Elaboración:

1.Pelamos y partimos en mitades los higos. Podéis hacerlo sin pelarlos, pero en ese caso hay que lavarlos muy bien. Yo prefiero pelarlos porque al lavarlos acabo frotando la piel y me llevo la mitad.

2. Colocamos las mitades de higo en nuestro molde cubriendo totalmente la base. Yo las puse haciendo círculos concéntricos.

3. En un bol ponemos la harina, la canela, el azúcar y la sal.

4. A continuación vamos añadiendo los huevos de uno en uno y vamos batiendo.

5. Por último incorporamos la leche y la mantequilla derretida y seguimos batiendo hasta que la masa sea homogénea y no nos queden grumos. Es tan fácil de hacer que se puede preparar a mano y no tardaremos más de cinco minutos.

6.Volcamos la masa encima de los higos procurando que quede bien repartida por todo el molde

7. Ponemos en el horno, precalentado a 180º C, y horneamos durante unos 30 minutos.

8. Nuestro flaugnarde estará listo cuando la masa esté cuajada (se nota perfectamente)y os aconsejo que no lo dejéis en el horno mucho más tiempo porque puede acabar duro y reseco y es un postre que aunque tiene consistencia no debería de costar cortar con una cuchara y en boca no debe ser seco.

9. Dejamos templar o enfriar por completo antes de comer. Reconozco que a mí me gusta más tomarlo frío.

Para conservarlo bastará con taparlo con un film transparente y guardarlo en la nevera. No os apuréis en poco tiempo tendréis el hueco del molde libre, que va a durar muy poquito ahí guardado.
Esta vez la fruta no ha subido a la superficie, sin embargo es la primera vez que me ha pasado al preparar un flaugnarde. Si queréis que la fruta se vea sí o sí podéis verter primero la mezcla en el horno y a continuación poner la fruta en la superficie.
Pero no es problema ¿eh? que como ya os he comentado todo el almíbar que suelta el higo durante el horneado se queda entre la masa del flaugnarde y es una maravilla encontrarlo cuando das un bocado.
El lunes no habrá receta. Publicaré el martes por dos razones : la primera es que regreso ¡al fin! al Reto Color y Sabor de Temporada y la segunda es que soy una gran afortunada y el lunes tengo fiesta local así que me voy a tomar tres días de descanso para disfrutar de la feria y de mi marido ¡que no diga que lo tengo abandonado!

Os deseo muy feliz y dulce fin de semana y en nada estamos de nuevo preparando cosas ricas ¡guardadme un poquito de vuestras recetas del lunes!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

lunes, 14 de septiembre de 2015

Galletas de calabaza, canela y nueces

Hoy mi blog se viste anticipadamente de otoño para participar en el II Reto Las Cuatro Estaciones. El Otoño del blog de Inmaculada Perfileando 

Ya participé el año pasado y este no me lo quería perder tampoco (además intentaré estar presente también en el resto de estaciones que por motivos diversos el año pasado no pude hacerlo) porque como he pregonado a los cuatro vientos hasta la saciedad yo soy una enamorada del otoño.

Y no es sólo que me guste este tiempo de mañanas y atardeceres fríos, de las primeras lluvias tras el verano agotador, de tardes más cortas, de fines de semana de sofá, manta y libro, de encender el horno y disfrutar con su calorcito... es que anímicamente estoy mejor que nunca en otoño, reboso energía, no paran de ocurrírseme planes, tengo ganas de hacer cosas todos los días y a todas horas... Creo que os hacéis una idea ¿no?
Pues para dar la bienvenida al otoño ¿qué mejor que usar productos que nos recuerden a él como la calabaza o las nueces? Y si los juntamos y damos forma a unas deliciosas galletas que son una maravilla para los sentidos desde que se están horneando por el olorcito que desprenden ¡no se puede pedir más! ¿O se os ocurre algo más otoñal que volver a encender el horno tras el largo verano y que la cocina se inunde de aromas irresistibles como el de la canela?
Porque también sabéis que las galletas caseras con mi debilidad y que cuando me pongo ¡las preparo en cantidades industriales! No hay mayor placer que empezar el día con un buen vaso de leche acompañado de unas galletas caseras, o disfrutar de ellas en la merienda, o llevarlas a la oficina y tomarlas a media mañana. Seguro que vosotros, queridos galleteros míos, me dáis la razón porque entendéis perfectamente mis argumentos.
Si os gusta la calabaza no dejéis de hacer estas galletas en casa ¡son una auténtica delicia! y el contraste con la canela y las nueces es absolutamente irresistible ¡no podéis dejar de hacerlas!
Con las cantidades que os pongo salen unas 50 galletas ¿que son muchas? pues reducid los ingredientes a la mitad. Es que a nosotros en casa nos sabe a poco con 25 así que siempre que me pongo hago cantidad porque se conservan muy bien y porque además tampoco nos duran tanto ¡para qué llamarnos a engaños!
¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* 600 gramos de harina para repostería
* 260 gramos de puré de calabaza (receta aquí)
* 200 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
* 140 gramos de azúcar moreno 
* 60 gramos de azúcar blanco
* Dos cucharaditas de levadura química 
* 2 huevos
* Un pellizco de sal
* Dos o tres puñados generosos de nueces peladas. No las pesé, pero os aseguro que puse bastantes porque no me gustan las galletas "pobres" de nueces o chocolate
* Dos cucharaditas de canela molida bastante generosas (incluso tres)

Elaboración:

1. Batimos la mantequilla con el azúcar.

2. Añadimos el puré de calabaza y el huevo y seguimos batiendo hasta que la masa sea homogénea.

3. Incorporamos la harina, la levadura, la canela y la pizca de sal e integramos.

4. Por último añadimos las nueces en trozos más o menos grandes según os gusten y con mucha paciencia las integramos bien en la masa para que queden esparcidas.

5. Dejamos la masa reposar en el frigorífico para que sea sencillo manejarla y hacer las galletas. Yo la suelo dejar una noche.

6. Cogemos porciones de la masa y le damos forma de galleta (no se aplastan en el horno) y las colocamos un poquito espaciadas en nuestra bandeja de horno sobre un papel para hornear o una lámina de silicona.

7. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos unos 15 minutos.

8. Sacamos, ponermos sobre una rejilla y las dejamos enfriar.

Como os he dicho son unas galletas deliciosas, con cuerpo  pero blanditas, muy aromáticas, con mucho sabor y con el extra añadido de las nueces ¡son unas de mis favoritas!
Para conservarlas nada mejor que una lata que cierre muy bien o un tupper. En la nevera las podéis guardar durante tres o cuatro semanas sin problema. Lo sé porque me gusta hacer la prueba de cuánto duran y guardo, en un lugar recóndito del frigorífico, un par de galletas en un tupper pequeño y voy mirando de vez en cuando para ver cómo están. Pasado casi un mes seguían perfectamente, así que podéis preparar cantidades ingentes sin miedo ¿eh?
Os animo a participar si os apetece en este reto ¡aún tenéis plazo hasta el día 17! y si no os da tiempo siempre podéis pasar a ver las propuestas del resto de participantes.
 

Como siempre os deseo muy feliz semana y una feliz vuelta al cole para aquellos que lo hacen en estos días.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 10 de septiembre de 2015

Eplekake o tarta noruega de manzana

Después del parón veraniego volvemos a preparar las maletas y salir de viaje por el viejo continente para descubrir y redescubrir postres de todos los rincones posibles.

El destino elegido para este mes de Septiembre es Noruega al que hemos viajado de la mano de nuestra anfitriona que es Mª José del blog Sucreries Passions

A pesar del inconveniente del idioma (cada vez me cuesta más encontrar las recetas típicas sin volverme loca) al final siempre doy con alguna receta que me enamora y esta vez ha sido la Eplekake o tarta noruega de manzana que me ha parecido muy apropiada para estos días de septiembre cuyas mañanas y tardes son más fresquitas y nos andan anunciando que el verano se acaba y el otoño nos aguarda a la vuelta de la esquina.
Ahora que las temperaturas en España nos están dando una tregua es un gustazo encender el horno y dejar que el aroma de un bizcocho reción horneado inunde nuestra cocina y también nuestro corazón y de paso aprovechar las deliciosas manzanas de temporada que están llegando a las fruterías.
A estas alturas todos hemos probado la tarta de manzana en alguna ocasión y sabemos de lo que estamos hablando pero este no es el típico caso de probada una tarta de manzana probadas todas, sino que cada receta tiene algo diferente y por eso cuando la ocasión se presenta me gusta prepararlas porque siempre encuentro algún matiz nuevo.
La versión noruega de la tarta de manzana es una auténtica delicia de bizcocho esponjoso y aromático, repleto de maravillosos trocitos de manzana que se derriten en la boca y cubierto de láminas de manzana bañadas en canela y azúcar moreno. ¿Podréis resistir la tentación de probarla? ¡Lo dudo mucho!
 Una vez sembrado el deseo os dejo la receta para que vayáis encendiendo el horno cuanto antes y podáis disfrutar de un eplekake recién hecho
Ingredientes:

* 100 gramos de mantequilla derretida
* 100 gramos de azúcar blanca
* 1 sobre de azúcar vainillada
* 5 gramos de levadura química
* 50 ml de leche
* 250 gramos de harina para repostería
* 2 huevos
* Tres manzanas
* Azúcar moreno y canela molida para espolvorear

Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla derretida, el azúcar y el azúcar de vainilla y batimos hasta que la mezcla esté espumosa y blanquecina.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y batimos hasta que estén integrados.

3. A continuación ponemos la leche, la levadura y la harina y mezclamos hasta obtener una masa homogénea.

4. Pelamos y descorazonamos las manzanas. Una de ellas la cortamos en cuadraditos y la incorporamos a la masa con ayuda de una espátula procurando que quede bien esparcida. Las otras dos las cortamos en láminas.

5. Untamos un molde desmoldable con mantequilla (el mío era de 20 centímetros) y vertemos la masa en él.

6. A continuación cubrimos la superficie con las láminas de manzana y las espolvoreamos con azúcar moreno y canela molida.

7. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 35-40 minutos o hasta que al pinchar con un palillo en el centro este salga limpio

8. Dejamos templar y desmoldamos.

Esta tarta la podemos tomar templada o fría, sea como sea, es una auténtica delicia.
Y lo que quede, que os aseguro quedará bien poquito, se conserva perfectamente envuelto en papel film en la nevera.
Como cada mes os invito a que visitéis el resto de recetas que han preparado mis compañeras de reto y os animo a que os unáis a nosotras en el próximo destino que sabremos en sólo unos días.

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Os deseo muy feliz y dulce fin de semana y espero que aprovechéis el tiempo libre para descansar, cocinar, disfrutar, pasear y hacer todo aquello que os guste.

Manos a la masa y ¡bon appétit!