jueves, 19 de julio de 2018

Tarta Stracciatella.

Dice el refrán que lo importante no es cómo se empieza sino como se acaba.

Y yo creo (quiero creer) en la sabiduría de nuestro refranero popular.

El verano no ha comenzado muy bien. Y no sólo es el tema de la pereza de la que os hablaba la semana pasada que además veo que se ha instalado en la casa de más de una de nosotras.

Cuando leo o escucho que hay gente que espera ansiosa la llegada del buen tiempo, que le supone un chute de energía y bla bla bla yo alucino bastante. Para mí el verano sólo suponía descanso en mi época de estudiante. Me cuesta horrores seguir el mismo ritmo con el trabajo, la casa (que no se ensucia menos abriendo ventanas para que entre ese fresquito teórico que en realidad es mentira y estamos mejor bajo el aire acondicionado) el blog y la pequeña heredera.

La piscina supone un entretenimiento temporal y engañoso porque a la larga supone más agotamiento y más lavadoras a poner ¡seamos realistas! 

Y menos mal que el calor ha llegado tarde este año, porque en las últimas semanas muchos blogs están echando el cierre por vacaciones sin esperar siquiera al mes de agosto por puro agotamiento. Que lo entiendo, porque yo misma me lo he planteado, pero voy a continuar al pie del cañón hasta finales de julio y en agosto mis fogones virtuales permanecerán apagados que también se merecen un descanso.

Pero lo que peor llevo no es el calor. No. Desde la pasada semana arrastro un mosqueo importante provocado por las rebajas.

Lo confieso, soy consumista. Me gusta comprar y desde que Lara nació le he cogido tanto el gusto a hacerlo por Internet que es raro que vaya a las tiendas físicas. Os aseguro que es todo un peligro, pero también tiene sus ventajas, aunque de esto hablaremos otro día.

En fin, que la semana pasada estaba yo echando un vistazo a cierta web e hice un pedido. He comprado mil veces en esa marca. Conozco sus tallas, conozco mi cuerpo y no tengo dudas a la hora de pedir. Hasta ahora todo genial. Pues bien, teníais que haber visto mi cara cuando fui sacando las prendas del paquete. Todo talla S y todo GI GAN TE. En un principio pensé que a mí o a la persona que había preparado el pedido se nos había ido la olla y era todo talla L o XL. Tras repasar la factura y las etiquetas confirmo que no, que todo talla S. 

Venga, igual es que la vista me engaña, voy a probármelo... Muchísimo peor. La ropa me estaba tan grande que os aseguro que me la pongo el día que iba a dar a luz a Lara y aún me sobraba. Sin exagerar.

Me dio mucha rabia. No tanto por el hecho de tener que devolverlo que es un engorro esperar a que pasen a recoger el dichoso paquetito, sino porque el vestido me encantaba, lo había encontrado genial de precio y casi parecía un cura con él puesto.

Así que ahora me enfado con el mundo y no vuelvo a comprar en las rebajas porque paso de llevarme otro chasco de este tipo.

Para quitarme el mal sabor de boca preparé este postre. 

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Esta semana dejamos atrás los postres en vasitos que tanto juego nos han dado semanas atrás sin abandonar las recetas sin horno.

¿Quién no conoce la Stracciatella? Seguro que todos la conocimos de pequeños en forma de helado, y estoy segura de que muchos de vosotros habéis pedido sin pudor alguno un cucurucho o una tarrina de "nata-choc" porque al helado de stracciatella se le ha llamado así en los pueblos de toda la geografía española.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Bien es cierto que la Stracciatella en Italia se puede referir a otras elaboraciones (una sopa o un queso) aunque creo que la mayoría siempre la hemos asociado a elaboraciones dulces como los helados o los yogures.

La tarta stracciatella la conocí cuando llegué a la blogosfera. No soy consciente de haberla comido antes y a pesar de la sencillez que tiene no me había animado nunca a hacerla. Es de esas recetas que siempre están a la espera pero que no te "obligas" a hacer pronto porque siempre surge otra.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Además confieso que yo no soy muy amante de la stracciatella. En helado me gusta lo justito, o lo que es lo mismo, me lo como si tengo antojo de helado y no hay otro. Y en yogur no me desagrada pero tengo otras opciones que me gustan más.

Pues bien, precisamente fueron unos yogures los que propiciaron esta tarta. A Lara le gusta el yogur natural y le encanta el chocolate. Además la pobre se come el yogur natural sin azúcar, ácido y fuerte hasta decir basta, pero a ella le gusta y yo prefiero que no desarrolle el gusto por las cosas muy dulces (pero ahí tiene como ejemplo a su padre y al final acabará cayendo) así que le sigo dando los mismos.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Estábamos un día haciendo la compra y vi los yogures griegos cremosos de stracciatella de ese supermercado que tanto me gusta y pensé que a Lara le iban a encantar porque casi nunca le doy chocolate porque es muy estreñida.

No podía estar más equivocada. Yo toda feliz después de batallar con ella para que se comiera el puré le abro el yogur y se lo pongo en la bandeja de la trona con la cucharilla y lo mira, me mira y me dice que el yogur tiene bichos.

Le explico muy serena que el yogur no tiene bichos, que son trocitos de chocolate. Parece que le conviene.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Después de un rato batiendo el yogur con la cuchara (yo no sé cómo esta niña no es capaz de montar la comida con la de vueltas que le da con la cuchara en el plato) se lleva un poquito a la boca. Bien. Parece que le gusta.

No, espera. Lo escupe. Mi paciencia tremendamente al límite. A ver,  ¿qué le pasa al yogur?

Que tiene pedazos.

No hija, no son pedazos, el yogur tiene trocitos de chocolate. Está muy rico, come otro poquito. (Aquí el humo empezaba a salir ligeramente por la nariz)

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Tres cucharaditas después que había escupido invariablemente diciendo que el yogur tenía cosas (y con el humo saliéndome por la nariz y las orejas) le quité el yogur, le di uno natural sin azúcar, sin trozos, ni bichos, ni bolas, ni nada que pudiera atragantarla y abandoné para siempre la idea de que Lara comiera yogures de stracciatella a la vez que los cinco yogures restantes se iban quedado cada vez más al fondo en el frigorífico.

En una de mis reorganizaciones (una vez a la semana casi seguro) los vi a punto de caducar y me acordé de esta tarta que he acabado haciendo como a mí me ha dado la gana, sin nata montada que no me hace tampoco mucho tilín en los postres y sacando de los armarios lo que podía aprovechar.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Con esta receta además de dar salida a los yogures he acabado con las reservas de galletas Oreo de mi cocina. Y sólo queda una caja de escamas de chocolate. Y casi acabo el bote de preparado para batido de vainilla que cierta persona echó un día al carro de la compra y nunca más se volvió a acordar de él, pero de esto tampoco voy a hablar hoy o se me acabará derritiendo la tarta por el calor.

La tarta está muy rica. A ver, con el montón de chocolate en trocitos que tiene, con esos yogures tan cremosos y la capita de crema de cacao ¡como para no estarlo! 

Me ha gustado el toque que le da la base de galletas Oreo, pero si no son de vuestro gusto ponéis unas galletas normales y tan contentos todos.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Lo que menos me ha gustado (y es por pornerle peros) es la textura. Por miedo a que no cuajara bien le puse más hojas de gelatina de las que pensé cuando fui ideando la receta viendo lo que tenía en la cocina. No está tipo goma, pero me hubiera gustado más cremosa, así que yo le quitaría una y hasta dos láminas de gelatina. ¡Viva el riesgo! 

La cobertura de crema de cacao va genial, pero tiene un inconveniete ¡no es sencillo extender la crema de cacao sobre una tarta fría y que además escurre! Me las vi y las deseé para poder extenderla de una manera casi decente, aunque el look rústico me gusta bastante, la verdad.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Y cuando la cortas la crema de cacao "ensucia" el corte de la tarta así que hay que ir limpiando el cuchillo en cada corte para que quede algo presentable, pero si no hay foto de por medio ¡corta sin miedo!

Y aunque me cuesta la vida hacer la foto a los postres con chocolate (esto me lo voy a mirar bien durante mi descanso porque me agobia y me frustra a partes iguales) han quedado unas fotos veraniegas y presentables que espero os inviten a tomaros un trozo conmigo antes de salir pitando a buscar la playa, la sombra o cualquier cosa que nos refresque. 

¿A quién le sirvo este primer trozo?

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Ingredientes:

Para la base:

* 20 galletas Oreo con el relleno
* 35 gramos de mantequilla

Para la masa:

* 200 gramos de queso crema normal
* 5 yogures de stracciatella (yo he usado griegos cremosos de stracciatella del Lidl)
* 100 gramos de preparado para batido de vainilla. Se puede sustituir por un sobre de azúcar de vainilla y el resto de azúcar glas.
* 100 gramos de escamas de chocolate negro
* 10 hojas de gelatina (me pudo el miedo a que no cuajara bien, y aunque no quedó goma yo le pondría una o dos menos la próxima vez)

Para la cobertura:

* Crema de cacao


Elaboración:

1. Para preparar la masa ponemos las galletas en la picadora y picamos hasta dejarlas convertidas en polvo. Derretimos la mantequilla (en el microondas o al baño maría), la vertemos sobre el polvo de galletas y mezclamos muy bien con ayuda de un tenedor.

Vertemos la mezcla en la base de un molde desmoldable y extendemos formando una base homogénea. Reservamos.

2. Para preparar el relleno ponemos la gelatina a hidratar en agua fría y reservamos.

3. En un bol amplio ponemos el queso crema, los yogures y el preparado para batido de vainilla y batimos con ayuda de una varilla eléctrica o con un robot de cocina.

4. Añadimos las escamas de chocolate y mezclamos hasta que queden bien esparcidas por el relleno.

5. Cuando la gelatina esté hidratada, escurrimos las hojas, las ponemos en un vaso y las ponemos a calentar en el microondas hasta que estén derretidas.

6. Añadimos un par de cucharadas del relleno de la tarta al vaso con la gelatina derretida y removemos con ayuda de una cucharilla para que la gelatina se temple.

7. La vamos añadiendo al bol donde teníamos el relleno a la vez que vamos batiendo para asegurarnos que se reparte bien. Batimos durante un par de minutos.

8. Vertemos el relleno sobre la base de galletas Oreo, tapamos con film transparente y metemos en el frigorífico hasta que cuaje y si podemos dejamos reposar toda la noche.

9. Antes de servir desmoldamos y cubrimos la superficie con crema de cacao y avellanas. 


https://sites.google.com/s/1uvCcwWkygKa_BGvUOAooWfMe5oVMUNuw/p/0Bz0OBlOglhXUMXFlZXctMEdDaGc/edit

Parecen muchos pasos pero en realidad no es más que mezclar ingredientes y esperar a que cuaje.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

Tened en cuenta que esta tarta "mancha" Es decir, mientras reposa suelta parte del suero del yogur. Con ello no pierde jugosidad ni cremosidad, pero a mí me gusta contarlo todo y el posible que bajo el molde encontréis un cerco líquido que tocará limpiar de los estantes del frigorífico. Los míos son de cristal y con ello evito manchar todo el frigorífico. Como contrapunto está el hecho de limpiar los cristales que no es que sea sencillo precisamente.

Tarta Stracciatella. Postre de verano sin horno. Cuca

El pasado fin de semana no nos ha regalado un nuevo raspón en las rodillas. Sin embargo el domingo nos llevamos un chichón de tamaño XXL en la frente. Cuando estábamos dejando las cosas en la taquilla para irnos a casa ¡pumba! de cabeza al suelo 

Los gritos se escucharon tres pueblos más allá, y tras calmarla los socorristas le aplicaron una crema para que no se inflamara y ahí quedó el asunto. Es más, cuando mi marido llegó (él se fue a llevar el resto de cosas al coche mientras yo llevaba a la niña al puesto de los socorristas) Lara le dijo que el socorrista era muy guapo... En eso se resumía el incidente. Dos minutos antes nos íbamos a morir, ahora el socorrista es guapo ¡y bueno! 

El lunes por la mañana el chichón se veía pero tampoco era nada tremendamente escandaloso. El día que nos den puntos ya lo hablaremos.

Me despido ya, que sigo estando hasta arriba de trabajo ¡no veo el momento de que acabe este mes y los plazos con la Agencia Tributaria! Paso por vuestras cocinas en cuanto tengo un hueco ¡no me olvido de nadie! ¡Feliz fin de semana! 

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 12 de julio de 2018

Pudin de chía con leche de soja y cereales

Esta no es la receta que tenía previsto publicar esta semana pero el exceso de trabajo en la oficina y la pereza de las tardes de verano se ha apoderado de mí y no me ha dado tiempo a descargar y editar las fotos del postre que tenía previsto compartir con vosotros hoy.

Este verano tengo la sensación de que estoy aprovechando cero las tardes libres (y eso que vamos por la segunda semana con el horario estival) pero estoy tan sumamente cansada que no me apetece hacer nada. Es que ni siquiera vamos a la piscina, aunque esto más bien por culpa de la heredera y su otitis que aunque ayer acabamos con el ciclo de antibiótico prefiero ser prudente y aguardar al menos hasta el viernes antes de que se zambulla de nuevo.

Y diréis vosotros ¿pero se duchará la niña no? Sí claro, con los tapones puestos para que no le entre agua y con mucha precaución porque a la mínima se los quita. Si eso es en la bañera en la piscina no vuelvo a verlos.

Cruzaré los dedos para que no repita muchas veces a lo largo del verano y podamos seguir yendo al club y que dé allí rienda suelta a su energía devastadora. Y ante la pregunta que muchos os estaréis haciendo os aseguro que no es posible ir al club y que la niña no se zambulla en la piscina. Fuera de la temporada de verano no hay problema porque el recinto está cerrado, que si no es capaz en pleno mes de enero de decir que se baña.

Reconozco que también estoy un poco floja para la repostería y aunque hago alguna cosilla llevo un par de semanas en las que no me da la vida ni hago por sacar un rato para preparar nada, aunque me da más pereza hacer las fotos que cocinar, eso también es cierto.


El postre que os traigo hoy es sano, de eso no hay duda. Y también es una receta del más puro aprovechamiento porque con este pudin acabé con un resto de semillas de chía, el culo de un bote de cereales solubles (que ni siquiera recuerdo cómo llegaron a casa) y un poco de leche de soja que ocupaba sitio en el frigorífico y que ya no me apetecía bebérmela.

Lo sé, la leche de soja está siendo recurrente en mis últimas recetas. No ha sido algo premeditado, símplemente estoy tirando de recetas que tenía en pendientes desde el pasado verano y ha surgido así. Por supuesto podéis cambiar la leche de soja por leche de vaca o cualquier otra bebida vegetal que os guste a vosotros.


La chía también ha sido protagonista en algunas de mis recetas del último año y siempre en forma de pudin como este con batido o este con fresas

No hace falta que recordemos los beneficios de estas semillas para nuestra salud sin olvidar no obstante que ningún alimento, por muy saludable que sea, es la panacea para nuestros males y que los abusos siempre son perjudiciales para nuestro organismo.


No es el postre más rico del mundo, lo he dicho siempre que os he traído algún pudin, pero es saludable, saciante y refrescante. Ideal para no renunciar al postre a la vez que no aumentamos los excesos gastronómicos de esta época que no son pocos.

Además se prepara en poco rato, lo que se agradece bastante para seguir vegetando a la sombra y luchando por respirar bajo este sol de justicia. Porque además yo sigo ahogada perdida con la alergia, lo que no ayuda precisamente a que derroche energías, y me acuerdo de todos aquellos que decían que en 2018 no íbamos a tener verano. ¡Para aburrir señores! ¡Como todos los años!

Os dejo con un bol de este pudin, a ver si nos ayuda a llevar mejor el día.



Ingredientes:

* 80 gramos de semillas de chía
* 500 ml de leche de soja
* 4-5 cucharadas soperas de cereales solubles
* 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar

Elaboración:

1. En un bol ponemos la leche de soja con los cereales solubles y el cacao, dejamos reposar unos minutos y removemos hasta que estén disueltos. Para hacerlo más sencillo podemos poner la leche templada.

2. Añadimos las semillas de chía, mezclamos bien y dejamos reposar una hora o una hora y media.

3. Vertemos en los boles en los que vayamos a presentar, tapamos y pasamos al frigorífico donde dejamos reposar de un día para otro o al menos seis horas.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/pudin-de-chia-con-leche-de-soja-y-cereales

Cero complicación, cero tiempo en la cocina y tenemos postre.


Esta receta es mi aportación al reto 1+/-100, desperdicio cero de mi amiga Marisa del que ya os hablé en junio  y en el que os invito encarecidamente a participar.


Como el fin de semana pasado la niña de la casa nos dejó sin piscina nos liamos la manta a la cabeza y la tarde noche del sábado nos fuimos a un pueblo cercano que celebraba sus fiestas calatravas. 

Era la primera vez que Lara salía de noche fuera del pueblo y confesaré que no estaba yo muy convencida con que la niña trasnochara. Ella encantada no paraba de hacer monerías y bailar y decía que a casa no, que más fiesta, pero a la una la sentamos en su carro y cayó fulminada.

No es la primera vez que la niña está despierta a esas horas. En la calle no, pero ya os digo yo que tenemos días complicados para coger el sueño y hay noches que yo estoy muerta y la chiquita a medianoche aún saltando en el sofá.

De hecho, de bebé, solía coger el sueño entre la una y las dos de la madrugada ¡qué tiempos aquellos! para despertarse una o dos horas después. Creo que tiene que haber sido uno de los peores bebés del mundo porque no dormía ni de día ni de noche... Han pasado menos de dos años y medio y me parece algo la mar de lejano.

Os dejo por hoy. Estoy tan saturada de trabajo que ni pasar por vuestras cocinas puedo, pero prometo estar ahí en cuanto saque un hueco. Sed felices y disfrutar del verano ¡que tenemos calor para todos!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 5 de julio de 2018

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco

Acabamos de estrenar el mes de julio y los días calurosos no acaban de querer quedarse con nosotros al menos donde yo vivo que desde el fin de semana pasado el termómetro nos fue robando grados sin piedad alguna.

Lo habitual es que en este mes comience a notarse que parte del personal está ya de vacaciones dejándose ver algún que otro cartel de "Cerrado por vacaciones" a las puertas de algunos comercios. Ver a los niños correteando por las calles a media mañana es señal más que inequívoca de que el verano ha llegado.

Incluso desde hace unos días las tiendas (incluso on-line) cuelgan el cartel de Rebajas y nos disparan con enormes porcentajes de descuento.

Hasta aquí todo bien ¿verdad? Lo típico de cualquier verano.

Pues bien ¿puede alguien explicarme por qué tenemos ya la colección otoño invierno 2018 en las tiendas (que las he visto vía web, que yo tiempo de ir de tiendas físicas poco)? ¿o esos apartados de "Vuelta al cole" en algunas páginas de ropa infantil? ¿Y que me decís de las campañas de reserva de libros para el próximo curso que las librerías están haciendo desde el mes de junio?

Que no digo yo que no haya que ser previsores, pero esta situación ya roza en lo absurdo. Y no sé si me parece peor el bombardeo con el nuevo curso escolar cuando no acaba de terminar este o que ya podamos comprar trapitos que lucir cuando el verano (que no acaba de asentarse) nos diga adiós.

Estoy segura de que libros de texto (mochilas, cuadernos, lápices y sacapuntas) habrá disponibles en septiembre. Tampoco creo que llegue el otoño y nos encuentre sin una triste chaqueta o un zapato cerrado que ponernos.

¿Por qué no disfrutar del buen tiempo, sus modelitos y sus días sin clases y dejar los preparativos para el nuevo curso y la nueva temporada para después del 15 de Agosto como se ha hecho toda la vida?

Para continuar con los postres de verano hoy traigo una crema que está para apurar bien esos vasitos.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca


Es una vuelta de tuerca al tradicional arroz con leche y para mi gusto está incluso más rico. Yo no sé qué pasa al batirla que gana en sabor. Alguna vez he dejado parte sin tritular para comerlo como un arroz con leche tradicional y os aseguro que el sabor no es el mismo.

Por muchas vueltas que le doy no le encuentro una razón lógica porque debería saber exactamente igual esté o no triturado pero no es así.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Y conste que no sólo es cosa mía, que aunque yo estaba pensando que no sabía igual la primera vez que dejé parte sin triturar fue mi señor costillo el que soltó que el arroz con leche que había hecho no estaba tan rico como los vasitos de crema.

Cuando le dije que era el mismo postre, aunque parte había triturado y otra no me dijo que era imposible porque el sabor era distinto.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

La receta lleva desde el verano pasado en pendientes y era hora de que viera la luz porque os aseguro que está muy buena.

Incluso si no os gusta el arroz con leche os invito a que le deis una oportunidad porque creo que os va a sorprender.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Yo la hice con leche de soja porque había un brik dando vueltas hacía bastante tiempo y no me apetecía bebérmelo. Con esta bebida tengo una relación intensa e intermitente. Hay épocas en las que la consumo a diario y no puedo pasar sin ella y de repente un día dejo de tomarla y pueden pasar meses (o años) hasta que la vuelvo a comprar y retomo el idilio.

Precisamente estoy en una época de abandono total y desde que el pasado verano la utilicé para algunos postres (hay más en pendientes, os lo aseguro) no he vuelto a comprarla ni a consumirla.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

El toque del chocolate blanco le da un punto bastante bueno y cremoso. Sé que es sumar calorías, pero siempre puedes servirlo en vasos pequeños y la carga de conciencia es menor.

Es más, estoy segura de que tras comerte uno de estos vasitos tu cerebro va a liberar tantas endorfinas que el aporte calórico no supondrá ningún problema.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Y siendo realistas, en pleno mes de julio, hemos llegado a un punto que si no hemos hecho nada para lucir tipo en playas o piscinas poco podemos arreglar en un puñado de días. Así que mejor seamos felices con lo que hacemos y comemos que preocuparnos por si el traje de baño de la pasada temporada nos aprieta o no ¿acaso las prendas no encojen con la falta de uso? Pues eso decía yo.

He intentado que no queden muy dulces, ya sabéis que soy enemiga de las cosas empalagosas, así que siempre debéis probar y adaptar a vuestro gusto aumentando la cantidad de azúcar o de chocolate blanco.

El postre no encierra demasiada complicación. Sólo hay que estar pendientes de él para que no se queme o el arroz acabe pegado en el fondo de la cazuela, pero la dedicación que requiere os aseguro que merece la pena.

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Al triturarlo suelen quedar grumitos, pero siempre podéis usar un robot más potente de cocina (yo lo hago con la batidora de brazo por lo general) o añadir un poquito más de leche para que quede más integrado.

Personalmente me gusta con ciertos grumitos para encontrar diferencia con otras cremas pero el tema textura va a gusto personal de cada uno.

Como estamos ya en verano la neurona no me da para enrollarme más. Esta vez os he guardado dos vasitos por si alguien con este calor quire repetir ¡Espero que os animéis con esta crema!

Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

Ingredientes:

* 1 litro de leche de soja
* 60 gramos de azúcar de abedul (la podéis cambiar por azúcar normal)
* 140 gramos de chocolate blanco
* 170 gramos de arroz redondo
* Canela en polvo
* Barquillos de canela para decorar

Elaboración:

1. En una cazuela ponemos al fuego la leche de soja y vamos removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue en el fondo.

2. Cuando esté a punto de romper a hervir añadimos el arroz, removemos bien para distribuirlo y cocinamos a fuego medio removiendo con frecuencia para que no se pegue.

¡Ojo! mejor no tapéis la cazuela que corréis el riesgo de que la leche suba y se derrame

3. Vamos probando el punto de cocción del arroz y cuando esté casi hecho y sólo quede un poquito duro por el centro añadimos el azúcar. Removemos muy bien para disolverla y evitar que se vaya al fondo y se caramelice y acaba quemándose.

4. Cuando el arroz esté blandito retiramos del fuego, añadimos el chocolate blanco y removemos para que se derrita con el calor.

5. Vertemos en el vaso de la batidora y batimos hasta obtener una crema (quedará ligeramente grumosa aunque también podéis añadirle un poquito más de leche para que quede más homogénea)

6. Vertemos la crema en los vasitos que más nos gusten, los dejamos templar y cuando estén fríos los tapamos y guardamos en la nevera hasta el momento de tomarlos.

7. Antes de servir espolvoreamos con canela en polvo y decoramos con un barquillo.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/crema-de-arroz-con-leche-de-soja-y-chocolate-blanco

No puede ser una receta más sencilla y os aseguro que está bastante rica. Si os animáis con ella me encantará que me contéis vuestras impresiones.
Crema de arroz con leche de soja y chocolate blanco. Postre de verano con leche vegetal, sin horno, sencillo y fresquito con canela. Cuca

El fin de semana pasado, la niña más famosa de la blogosfera, volvió a aterrizar de rodillas y aunque fue solo una la especialmente afectada  los gritos llegaron más arriba que la vez pasada. Como ya tenía un raspón previo y además tenía la concha blandita por haberse estado bañando la herida fue más grande aunque en el fondo no deja de ser un raspón como los que nos hemos hecho toda la vida.

Cuando veo la serenidad con la que me tomo estas cosas no sé si es porque tengo el corazón de piedra y no me duelen las cosas como a otras madres (a las que veo especialmente alteradas ante situaciones similares a esta) o a que soy  demasiado objetiva y en mi fuero interno sé que hay que pasar por esto y que nadie se ha muerto de un raspón (ni de cuarenta) y que las rodillas con costras son la tónica habitual en los veranos.

Pero hay madres tan exageradas... que se llevan tales sofocos ante cosas que a mí me parecen de lo más habitual en niños que me planteo si es que yo no sufro a mi hija o si soy demasiado práctica.

Después de tres fines de semana de piscina ¡apareció la otitis! El domingo cuando la duché ya se quejaba de que le dolía un oído, aunque en un principio pensé que sería porque le habría entrado agua, pero después de pasarse dos días un poco inquieta el miércoles la llevó mi madre al pediatra ¡et voilà! ¿no querías piscina todo el verano? ¡pues aquí está la otitis de los niños!

Una semana sin piscina, siete días con antibiótico y a ver qué hacemos este fin de semana para entretener a la heredera. Y lo malo no es esto, el problema es que si tiene a pillar otitis con los baños estivales nos vamos a pasar la mitad del verano enfermos. En fin, esto es tener niños.

Por esta semana os dejo, paso por vuestras cocinas siempre que puedo pero estamos en la recta final de impuestos y cuentas anuales lo que no siempre me deja mucho tiempo libre ¡pero no me olvido de vosotros! Sed felices y nos leemos la semana próxima.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 28 de junio de 2018

Crema de café

El verano acaba de comenzar y se las promete casi eterno.

Las playas han sido tomadas el pasado fin de semana por hordas deseosas de celebrar el verano, la noche más corta del año y saltar por encima del fuego a ver si queman parte de los malos augurios.

Los peques disfrutan de unas largas vacaciones que acaban de estrenar (no sé en otros lugares pero donde vivo el viernes dijeron adiós a los centros escolares) y empieza la desesperación de los padres que trabajan para cuadrar horarios con actividades de ocio, campamentos urbanos, ludotecas y los benditos abuelos para poder seguir con un ritmo de vida (laboral) que por mucho que nuestros políticos se empeñen en maquillar es 0% compatible con la vida familiar, las vacaciones escolares y todo lo que se nos ocurra decir.

Entiendo que queda muy bonito decir que los niños son de los padres y que no son para aparcarlos en los colegios. Sin embargo hay padres que tienen la fea costumbre de salir cada mañana a trabajar para mantener a sus familias y se hace tremendamente difícil conseguir cuadrar unos horarios que no lleven con la lengua fuera a propios y extraños.

Después escuchamos en las noticias que en España la tasa de natalidad es muy baja, que hay muchas mujeres que renuncian a la maternidad por continuar en la vida laboral, que cada vez se retrasa más la maternidad y la mujer es madre más mayor... Y la cosa irá a peor si no se toman medidas "desde arriba" aunque parece ser que a ningún partido político, sea del color que sea, le interesa afrontar de una vez por todas esta problemática.

Lara por el momento tiene guardería hasta el 31 de julio y el mes de agosto estará con la abuela hasta que yo me coja vacaciones. No es mal apaño, lo sé, y teniendo horario de verano a partir de la semana próxima podremos pasar las tardes juntas, pero en nada empieza el colegio y sus vacaciones serán más largas y las mías seguirán siendo igual de cortas y me veo metiéndola en el bolso y colándola de tapadillo en la oficina...

Dejando a un lado reivindicaciones sociales el verano nos abre las puertas a los postres fresquitos. Esto no quiere decir que no apetezcan todo el año, pero es ahora cuando los valoramos especialmente, no sólo por la alegría que te llevas cuando los devoras (o te los encuentras en la nevera y los atacas en plan comando sin que nadie se entere, al menos hasta que haya recuento de postres) sino porque se preparan en un abrir y cerrar de ojos y no necesitamos horno para ello.

Conste que soy la primera que a pesar de vivir en Andalucía (interior) y padecer treinta y muchos grados la mayor parte del verano no acaba de apagar el horno en estos meses, pero este verano me he propuesto abrir la cocina virtual (y real) a los postres fresquitos e intentar prescindir del horno para tal fin durante unas semanas, que tampoco va a pasar nada.

Hoy os traigo una crema de café que ....¡mmmm!... no se puede ni explicar con palabras. La preparé el verano pasado y os juro que aún me acuerdo de cómo sabe y estoy deseando repetirla.


Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.

A ver, ligera, ligera, no es. Es más, yo diría que es todo lo contrario a la operación biquini, es más bien del bando de la operación "luzco lorza veraniega porque todo me importa un pie" pero está tan buena que es casi un crimen dejarla guardada y no compartirla.

Cualquiera diría que es fruto de un arrebato "vamos a darle salida a un puñado de cosas que llevan dando vueltas en la nevera demasiados días" aunque como sabemos precisamente de la improvisación (y de los errores) surgen grandes platos.

En mil ocasiones os he dicho que me encanta comprar en LIDL y creo que hay productos que deberían incluir de manera permanente en su lineal. Hoy en concreto reivindico el yogur cremoso de café tamaño XXL (en realidad son 500 gramos, no es que sea tan enorme) que ponen a la venta en contadas ocasiones y que he aprovechado para hacer y compartir algunos postres como esta delicia con Lacasitos y Oreo o esta tarta de café y caramelo.

Lo sé, hay otros yogures de café pero ¡es que a mí me gusta este! Así que creo que tendría que estar siempre disponible en LIDL.

Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.

Ahora bien ¿apagamos y nos vamos si no hay yogures de estos? Pues no, podemos buscar de otra marca o bien utilizar yogur cremoso (tipo griego) y añadir café soluble hasta conseguir un saborcito a café a nuestro gusto.

A mí la combinación café y caramelo me puede, y si va unida a un toque de chocolate mucho más. De hecho estos vasitos fueron anteriores a la tarta de café que compartí para celebrar mi último cumpleaños y que precisamente surge de esta receta que tenía en pendientes desde el pasado verano.

Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.

Por diversas razones se fue quedando atrás pero ahora que por fin ha llegado el calor tenía que publicarla sí o sí y cruzo los dedos a ver si LIDL se anima a volver a traer estos yogures ya de una vez y todos nos podemos dar el gustazo de probarlos.

No os podéis imaginar lo cremosos que quedan y aunque llevan leche condensada (me parece que precisamente surgió esta crema para darle salida a media lata de las grandes que tenía de haber hecho la tarta de galletas y leche condensada con limón que compartí el año pasado y ha sido un exitazo de receta) no quedan para nada empalagosos, que sabéis que no soporto las cosas excesivamente dulces.
Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.

Además tendréis el postre listo en quince minutos (evidentemente hay que esperar a que se temple y pasarlos al frigorífico para que se pongan fresquitos que calientes no están nada buenos) y sin apenas pasar calor ni ensuciar muchos cacharros.
Es una receta tremendamente sencilla ¡apta para cualquiera aunque no haya pisado la cocina más que para atacar la nevera! y os aseguro que vais a quedar como reyes siempre y cuando os guste el café, porque evidentemente este postre sabe a café.
Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.
Si no os gusta siempre podéis darle una vuelta de tuerca y buscar otro tipo de yogur y personalizar el postre a vuestro gusto porque el café no es santo de la devoción de todo el mundo y no suele haber términos medios, así que lo amas profundamente o lo odias con todo tu ser.

Además esto es algo innato, porque Lara apenas levantaba un palmo del suelo y te llamaba la atención si olía a café para que le dieras la espumita o le dejaras la cuchara para metérsela en la boca. Ahora directamente sale corriendo para la cocina si escucha la cafetera o si te oye decir que vas a prepararte uno.

Yo os invito encantada a un vasito con el que paliar los rigores del calor mientras os explico la receta y os termino de convencer para que los preparéis en casa.

Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.

Ingredientes:

* 500 gramos de yogur cremoso de café
* 370 gramos de leche condensada (una lata pequeña)
* 200 ml de nata para montar (35 % m.g.)
* 150 ml de leche (yo puse semi pero puedes usar la que tengas en casa ya sea de origen animal o vegetal)
* 2 cucharadas soperas colmadas de café soluble (descafeinado si lo prefieres)
* 2 cucharadas soperas de caramelo líquido
* Un sobre de preparado para cuajada
* Escamas de chocolate 
* Caramelo líquido para decorar


Elaboración:

1. En una cazuela ponemos el yogur, la leche condensada, la nata y las dos cucharadas de café soluble y removemos para mezclarlo bien.

2. Ponemos al fuego medio - bajo (en mi placa de inducción 5 sobre 9) y vamos removiendo con frecuencia. 

3. En un vaso ponemos la leche y deshacemos el preparado para cuajada. Reservamos.

4. Cuando nuestra mezcla empiece a tomar calor el café se desahará por completo y en ese momento añadimos el caramelo líquido sin dejar de remover para integrarlo rápidamente y evitar que se vaya al fondo y se queme.

5. Cuando esté a punto de romper a hervir añadimos la leche en la que hemos disuelto el preparado para cuajada y removemos bien. Mantenemos al fuego unos minutos hasta que empiece a hacer las primeras burbujas antes de romper a hervir. En ese momento retiramos del fuego.

6. Vertemos la mezcla en los vasos o boles en los que vayamos a presentar. Si son de boca estrecha aconsejo poner la crema en una jarra lo que nos facilitará enormemente llenar los vasitos y nos ahorrará quemaduras.

7. Dejamos sobre la encimera para que se enfríen y cuando estén fríos tapamos y los pasamos al frigorífico. 

8. Antes de servir ponemos caramelo líquido y unas escamas de chocolate ¡les darán un toque delicioso!


https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/crema-de-cafe-en-vasito

Si os animáis a prepararlos ya me contaréis qué os han parecido. Os puedo asegurar que si el café os gusta vais a querer repetir postre. Con lo comedida que soy yo con el dulce (y los excesos gastronómicos en general) y me costaba resistirme.

Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.

Además quedan preciosos para presentarlos en la mesa. Es la ventaja de los postres individuales que son la mar de prácticos a la hora de servir, aunque tengan como inconveniente que son los que son y si se presenta alguien por sorpresa no puedes cortar raciones más pequeñas para que alcance para todos.

Crema de café en vasito con yogur de café, nata y leche condensada. Receta de postre sin horno, fácil, rápida y sencilla.

¡Y no estoy segura de que nadie se preste a compartir su vasito una vez lo pruebe!

Como os comentaba la pasada semana el martes tuvimos la fiesta en la guardería de Lara. Sólo sabía que teníamos que disfrazarla de enfermera. Me voy a ahorrar los detalles de los problemas que tuvimos cuatro madres (sí, sí, cuatro solamente) para ponernos de acuerdo para elegir el disfraz de enfermera que íbamos a comprar. Sé que me vais a contar que esto es así y no hemos hecho más que empezar, que me vaya preparando porque si va a algo es a peor. 

Lo sé, no soy nada crédula, pero cuando me enteré que eran sólo cuatro niñas disfrazadas de enfermera pensé que el acuerdo iba a ser rápido, que no es lo mismo cuatro madres que veinte ¡lo que me equivocaba! 

Lo importante es que al final hubo punto de entendimiento (aunque no todas, eh? que una madre se negó a comprar el disfraz) y las niñas estaban monísimas y los niños muy graciosos disfrazados de médicos. Tras la experiencia del año anterior en el que Lara (y todos los niños de nido) se quedaron parados y no se movieron, pero los de clases superiores algunos bailaban, otros se estaban quietos y otros muchos lloraban, este año decidí mentalizar a la niña para que bailara y no se asustara al ver a tanta gente.

Justo la tarde de la fiesta hice un trato con ella. Si bailaba y no lloraba le compraba el bebé que quería para la piscina (es decir, un Nenuco para el baño que le había visto a la hija de una amiga mía el fin de semana anterior en la piscina del club y que le encantó)

Como ella cumplió su parte yo cumplí la mía y rauda y veloz una vez hubo terminado de bailar hice el pedido rápidamente en Amazon y llegará hoy. Estoy pensando seriamente en comprar acciones de este muñeco puesto que tenemos ya varios y algunos accesorios.

El aperitivo que tomamos después no estuvo mal pero fue infinitamente más pobre que el año anterior. Entre que la gente ha llevado menos cosas y que hubo muchísimos más asistentes os aseguro que no fue igual. A mí esta vez me tocaron apertitivos salados y preparé una empanada de atún y espirales de hojaldre rellenas de queso, pavo y bacon ¡dos horas de horneado la misma tarde de la fiesta para hacer las espirales! ¡cuatro hornadas! y la empanada la preparé la noche previa porque sabía que no daría tiempo a que se enfriara con tanto calor.

¡Qué rápido se ha pasado este año! Parece que fue ayer cuando estuvimos en la primera fiesta escolar de Lara y ya ha pasado la segunda... ¡si es que no nos enteramos de nada!

En fin, me despido por esta semana que me he alargado como viene siendo costumbre en mí. Disfrutad mucho del buen tiempo que tanto pedíamos las últimas semanas ¡sed felices!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 21 de junio de 2018

Flan de queso y miel sin horno

Y el verano ha llegado.

¿Acaso alguien se temía que no lo hiciera? ¡Vamos a tener calor para aburrir!

La semana pasada Emma me preguntaba en los comentarios si no tenía la sensación de que nos habían robado la primavera. Muy al contrario yo creo que este año sí que hemos tenido primavera aunque haya sido pasada por agua y con temperaturas fresquitas y no con el calor sofocante plantado en la calle desde el mes de abril.

Ahora bien no me las prometo nada felices porque seguro que en octubre vamos aún en manga corta y el verano nos roba el otoño pero no adelantemos acontecimientos que ya va el calendario lo suficientemente rápido como para que nosotros le demos además alas.

Evidentemente con el tiempo que nos acompaña al otro lado del cristal esta semana no tenía la menor duda de que tenía que empezar sí o sí con recetas de verano en el blog. Vamos a darle unas pequeñas vacaciones al horno (al menos virtualmente, porque por mucho calor que haga siempre lo acabo encendiendo para "poca cosa" (un pizza, un gratinado a un plato de pasta...) y ya que estamos me embarco en unos muffins o un pescadito al horno o unas verduras y acabo convirtiendo la cocina en un infierno mayor que el que se vive en la calle a las cuatro de la tarde.

Llega el turno de las recetas hechas en poco tiempo y a poder ser sin pasar mucho calor. Como mucho en los próximos días vamos a poner una cazuela al fuego un puñadito de minutos y después vamos a salir pitando a vegetar bajo el chorro del aire acondicionado o lanzarnos de cabeza a la piscina. Los más afortunados tendréis el mar cerca ¡que sepáis que me dais mucha envidia!

Aunque por otro lado (y sin tener previsto hacer ninguna confesión existencial en el día de hoy) quiero que sepáis que no estoy segura de que me gustase vivir en un pueblo costero. Por un lado es todo un lujo y un privilegio vivir cerca del mar. Se disfruta la playa en verano y sobre todo la playa en invierno. Pero no estoy segura de que me gustase convivir durante casi cuatro meses con hordas de turistas que cambian casi cada semana y llegan ávidos de sol, playa, diversión y despreocupación que no caen en la cuenta de que tal vez en el piso de abajo o en las casas que hay frente al hotel o la zona de bares vive una familia que mañana madruga para ir al trabajo y tiene hijos en edad escolar.

Esa costumbre tan nuestra de mirarnos sólo el ombligo sin echar un vistazo a lo que tenemos a nuestro alrededor no acarrea nada bueno.

Sé que muchas de vosotras vivís cerca del mar y me encantaría que si tenéis un ratito me contárais cómo se vive la llegada del verano y cómo afecta a vuestro día a día.

Elucubraciones al margen hoy abrimos la cocina al verano. Si fuera un programa de televisión cambiaríamos la cocina de siempre por una cocina con vistas al mar (como lleva haciendo Karlos Arguiñano desde que yo recuerdo) pero en este caso nos vamos a contentar con recetas fresquitas.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

Para inaugurar la temporada me he decidido por un flan de queso y miel sin necesidad de horno y que está para perder el "sentío".

Hace unos días recibí en casa un lote de quesos de la empresa Vega Sotuélamos para que los probara y preparase alguna receta con ellos para compartir en el blog. Ya sabéis de mi amor por este alimento, por lo que lo complicado iba a ser elegir una receta y reservar el queso para prepararla, así que me puse rauda y veloz con la tarea.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

Como ya empezaba a hacer calor tenía que ser una receta que no nos hiciera pasar penurias en la cocina y me vino a la mente la idea de un flan sin horno que había visto tantas veces.

Los que visitais a menudo mi cocina sabéis de mi amor por las tartas de queso pero siempre utilizo quesos cremosos y suaves (de untar, quark, requesón, ricotta, mascarpone...) y hacía tiempo que quería utilizar un queso más contundente, con más cuerpo y sabor en un postre a ver qué tal el resultado.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

Así que cuando vi el queso al romero me acordé de un bote de miel de romero que tenía en el armario y la inspiración vino rodada. ¡Tranquilidad!  que el flan no sabe a romero, sabe a queso, a delicioso y maravilloso queso.

Es cierto que el sabor es algo más intenso que cuando utilizamos un queso cremoso, pero os garantizo que es toda una delicia ¡Amantes del queso esta es vuestra receta! 

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

El resultado es buenísimo. Un flan cremoso, suave, con cuerpo y con un sabor espectacular.

Si además tardamos menos de quince minutos en tenerlo en el molde ¿se puede pedir más?

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

De paso he aprovechado para estrenar este molde con el que tuve amor a primera vista y supe que iba a dar mucho juego para los postres de verano. Que no digo yo que no vaya a quedar divino un bizcocho en él pero me parece más ideal aún para postres fríos (además de que con esa forma se pueden hacer raciones casi perfectas sin entrar en eso de "pues la de mi hermana es más grande")

Pero vamos, que el molde es lo de menos y quedará estupendo en el que tengáis a mano.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

En mi anterior receta Patty me preguntaba si la cantidad de miel y azúcar son equivalentes. En teoría la miel endulza más que el azúcar así que podemos poner menos cantidad. Por lo general necesitamos 3/4 de miel para conseguir el mismo dulzor que con el azúcar.

Y digo que en teoría endulza más porque hay mieles y mieles. Mi consejo es siempre una miel de calidad, comprada al apicultor o en tiendas de confianza. Las mieles que venden en los supermercados además de tener procedencia no siempre muy bien indicada en muchos casos incorporan azúcares. Sé que son muy baratas en comparación con otras mieles, pero de verdad que no merece la pena ese ahorro porque en cuanto a calidad y sabor no hay comparación posible.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

El sabor de este flan, al ser un postre con muy pocos ingredientes, depende de la calidad de la materia prima, sobre todo el queso y la miel. Si son de buena calidad, será un triunfo, si son baratos el postre será mediocre y pasará sin pena ni gloria.

Para mi gusto tiene un punto de dulzor justo. No es para nada empalagoso y admite acompañamiento. Ya sea un poquito de miel, un sirope (chocolate, caramelo, fresa...) o mermelada e incluso acompañado de fruta fresca.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

Os aconsejo que probéis la mezcla y ajustéis el dulzor si lo consideráis conveniente.

Espero que os animéis con este postre y como viene siendo costumbre os invito a un trocito que tenía reservado para vosotros. ¡Sentaos! que en este rinconcito disfrutamos de aire acondicionado para hacer amenas las visitas hasta cuando el calor aprieta.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

Ingredientes:

* 125 gramos de miel de romero
* 400 ml de nata (yo he usado nata para cocinar que contiene un 18% de m.g. pero puedes utilizar nata de montar 35% m.g. si lo prefieres)
* 200 ml de leche (la que habitualmente utilicéis en casa)
* 2 sobres de preparado para cuajada.

Elaboración:

1. En el vaso de la batidora ponemos el queso (sin corteza y cortado en trozos) junto con la miel y la nata y batimos hasta obtener una crema.

2. La vertemos en una cazuela y la ponemos a fuego medio removiendo de vez en cuando.

3. Mientras tanto desleímos en la leche los sobres de cuajada y reservamos.

4. Cuando el contenido de la olla esté a punto de romper a hervir añadimos la leche con la cuajada mientras vamos removiendo.

5. Mantenemos al fuego removiendo para evitar que se pegue hasta que comience a espesar y esté a punto de romper a hervir.

6. En ese momento retiramos del fuego y vertemos en el molde elegido.

7. Dejamos enfriar por completo sobre la encimera de la cocina, tapamos y pasamos al frigorífico donde dejamos reposar hasta que esté completamente cuajado aunque mejor de un día para otro.

8. Desmoldamos y antes de servir bañamos con una cucharada de miel.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/flan-de-queso-y-miel-sin-horno

Si os queda podéis ponerlo en un tupper , cerrarlo bien ¡y de vuelta al frigorífico!

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

Sobra decir que no podemos dejarlo sin cubrir porque se resecaría muchísimo, pero como es una receta apta para novatos en la cocina lo dejo bien anotado para que nadie se lleve ninguna sorpresa desagradable.

La miel con la que lo bañamos antes de servir acabará derritiéndose cuando regrese al frigorífico, por eso os recomiendo un tupper para conservarlo y no encontrarnos con un frigorífico sucio por el almíbar que va soltando.

Flan de queso y miel sin horno Postre de verano sencillo y fresquito

Aqui os dejo una foto del lote de quesos que recibí y aprovecho para dar las gracias a Vega Sotuélamos por confiar en mi blog para dar a conocer sus productos. ¡En casa estamos encantados con ellos!


Además ya estoy maquinando alguna cosita para hacer otra receta dulce con ellos ¡pero igual hay que esperar un poquito para disfrutar de esa receta! 

El fin de semana pasado inauguramos la temporada de piscina con Lara. Desde el verano pasado le estábamos dando vueltas a la opción de hacernos socios del club familiar que hay cerca de nuestra casa (fuera del pueblo, a diez minutos de coche más o menos) que tiene un montón de instalaciones deportivas y de ocio.

Quizá suena más elitista de lo que en realidad es porque hay muchas familias jóvenes con niños pequeños ya que es una alternativa estupenda para mantenerlos entretenidos todo el año pero sobre todo en verano. La única "pega" es que el número de socios es cerrado y sólo puedes entrar si uno de los socios decide traspasar su acción y abandonar el club.

Ha sido una inversión medianamente importante pero estamos seguros de que merece la pena porque la vamos a disfrutar en familia. Como el pasado fin de semana ya hizo calor se abrió la piscina y el agua de la infantil (de la otra mejor ni hablamos) estaba bastante calentita y Lara pudo disfrutar de los primeros chapuzones de la temporada.

También de los primeros raspones de rodillas porque de camino al coche para regresar a casa se cayó y se raspó las dos. Creo que los gritos se escucharon a cien kilómetros a la redonda y no hacía más que repetir que tenía pupas en los pies a todo el que se cruzaba (persona, perro, gato o muñeco...)

Os aseguro que la sangre no llegó al río, pero como ha sido la primera herida de guerra creo que le impactó bastante.

El inicio ha sido bastante prometedor. Ya os contaré qué tal acabamos la temporada, pero al menos es agradable tener un sitio al que ir y paliar los rigores del verano.

Gracias por regresar a mi cocina cada semana y por supuesto por dejar vuestros comentarios. Nos leemos la semana que viene ¡con los niños de vacaciones! y la fiesta de la guardería de Lara a las puertas (el martes 26) ¡Hay mucho que contar la semana próxima!

Manos a la masa y ¡bon appétit!