jueves, 20 de julio de 2017

Crema bávara de melocotón en vasito

Aunque lo parezca no estoy de vacaciones. Ni he dejado el blog abandonado a su suerte. Ni tampoco vuestras cocinas pero el verano ha traído días con menos horas o días con más obligaciones. Sea como fuere a mí la vida no me da para más.

Cuando digo que el verano no me gusta... ¡es por algo! No sé qué me pasa que me organizo mejor en invierno a pesar de tener menos tiempo libre. Y con este calor más propio del infierno que del verano ¡a ver a quién le apetece hacer nada!

Otra semana más tiro de "despensa" de recetas y saco a la luz una crema bávara de melocotones que está ¡bárbara! La hice el verano pasado por darle salida a unas cuantas piezas que empezaban a estar maduras de más ¡y nos encantó!

Lo de ponerle en la base una galleta de chocolate fue sugerencia de mi marido y le da ese punto goloso que tanto lo caracteriza a él pero si no tenéis o buscáis aligerar calorías no las ponéis y no hay problema.

Lo bueno de esta receta además de llevar fruta, de que no necesitas horno y de que la puedes dejar lista con antelación es que se prepara en un abrir y cerrar de ojos. Es de esos postres agradecidos, que no parecen gran cosa, pero que te están muy ricos.

Como seguro que a lo largo del verano acabarán unos cuantos melocotones dando vueltas por vuestras cocinas yo os dejo la receta y espero que os animéis. Que ya sé que no parece nada del otro jueves pero os aseguro que el sabor os va a cautivar.
Probablemente esta sea una de las entradas más cortas que he escrito nunca en el blog ¡pero lo bueno si breve dos veces bueno y más si hace tanto calor!

¡Vamos con la receta!

Ingredientes: 

* 3-4 melocotones
* 200 ml de leche
* 200 ml de nata para montar
* 50 gramos de azúcar
* 4 láminas de gelatina neutra
* Una galleta rellena de chocolate para la base de cada uno de los moldes que vamos a llenar.

Elaboración:

1. Ponemos la gelatina a hidratar en agua fría.

2. Pelamos, deshuesamos y troceamos los melocotones.

3. Los ponemos en el vaso de la batidora, añadimos la leche, la nata y el azúcar y batimos hasta obtener una crema.

4. Vertemos en un cazo y los llevamos a fuego medio hasta que rompa a hervir.

5. Escurrimos la gelatina, la añadimos y mantenemos la crema al fuego removiendo con frecuencia durante unos minutos.

6. Ponemos una galleta ligeramente mojada en leche en la base de nuestros vasitos y vertemos la crema con cuidado para que no se suba.

7. Dejamos enfriar, tapamos y metemos en el frigorífico hasta que esté cuajada.

8. Servimos muy fresquita ¡y a disfrutarla!

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/crema-bavara-de-melocoton

Ya os dije que era una crema la mar de fácil de preparar y entra tan bien en verano cuando la sirves fría que es un visto y no visto.

He puesto poca cantidad de azúcar porque los melocotones estaban muy maduros pero podéis poner más si os gusta muy dulce o si vuestra fruta es más ácida.

La semana próxima espero poder redactar una entrada como se merece y además poder visitar vuestras cocinas y dejar un comentario, no hacerlo de manera furtiva como hasta ahora.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 13 de julio de 2017

Bizcocho integral de plátano y coco

Como últimamente la vida no me da para mucho el pasado fin de semana (y alguno más en realidad) he hecho una huelga de "manga repostera caída" y tengo al costillo a "dieta"  de postres. Es un decir porque él se las apaña maravillosamente bien tirando de los helados que tengo en el congelador y de las tabletas de chocolate que hay en la balda superior de la que os hablaba en otra entrada (que curiosamente es de otro delicioso bizcocho) entre otras cosas.

Lo cierto es que a mi marido le vendría bastante bien hacer dieta real porque no sé si fruto de mi técnica de atiborrar al prójimo o porque él de por sí es de buen comer ha hecho un buen puñado de kilos a lo largo del pasado invierno y no estaría de más ir rebajando peso.

Sin embargo me doy cuenta de que es casi peor el remedio que la enfermedad porque él no lo ve desde el mismo punto de vista que yo (que en teoría soy una esclava de la báscula y rozo el infrapeso) y parece ser que no está dispuesto a renunciar al postre así que casi mejor preparo yo algo en casa que dejar que se atiborre a repostería industrial.


A la vista de los acontecimientos y como el tiempo de este mes de julio sigue siendo (por el momento) fresquito tiro de "despensa" de recetas y rescato este delicioso bizcocho que preparé el año pasado durante mi baja maternal y que es una verdadera maravilla.

La combinación de plátano y coco (los plátanos para no variar tengo que seguir escondiéndolos) a mí me encanta y el uso de harina integral es un plus añadido que le aporta sabor además de múltiples beneficios para nuestra salud.

No hace mucho que incorporé la harina integral a mi repostería. Tenía la idea preconcebida y equivocada de que la repostería así como el pan integrales eran secos, faltos de sabor y prácticamente incomestibles. Esa idea surge desde pequeña al escuchar conversaciones "de mayores" en las que habían puesto a alguien a dieta y el que le escuchaba se compadecía por tener que comer pan integral ¡casi parecía que aquello fuera peor que tragarse una caja de cartón!

No sé cómo sería el pan integral de hace 25 o 30 años pero a día de hoy puedo asegurar que el que yo he preparado en casa es delicioso, así como la bollería que me encanta y en absoluto se nota el uso de este tipo de harina.

Como podéis ver el interior es esponjoso y muy jugoso y el sabor... ¡uf! os aseguro que está buenísimo y que sólo un trocito no será suficiente para el desayuno o la merienda.

Además se prepara en un abrir y cerrar de ojos, y ya que encendemos el horno aprovechamos y preparamos más cositas ¿verdad? Total, no nos obliga a quedarnos en la cocina, nos vamos a un lugar más fresquito y el horno ya se encarga de devolvernos un esponjoso bizcocho.

Espero que os animéis con él, que los desayunos os van a parecen mejores y hasta os va a costar menos madrugar si sabéis que os espera en la cocina

¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* 3 plátanos maduros
* 2 huevos
* 80 gramos de mantequilla (puede ser light)
* 100 gramos de azúcar
* 60 gramos de coco rallado
* 1 yogur (yo lo puse de vainilla pero puede ser natural, de plátano o de coco)
* 220 gramos de harina integral (si no tenéis integral usad la normal)
* Un sobre de gaseosillas (los dos sobres, el blanco y el azul)
* Un pellizco de sal


Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar y batimos hasta obtener una masa cremosa.

2. Añadimos los huevos de uno en uno y no incorporamos el siguiente hasta no haber integrado perfectamente el anterior.

3. Incorporamos los plátanos machacados con un tenedor. No importa si queda algún trozo más grande, aunque si están muy maduros (o lo que es lo mismo negros que dan pena) no tendréis problema alguno en machacarlos.

4. Añadimos el yogur y mezclamos.

5. Por último ponemos el coco rallado, la harina, la sal y los sobres de gaseosillas y mezclamos hasta integrar.

6. Untamos nuestro molde con mantequilla o lo forramos con un papel de horno que nos facilite el desmoldado y vertemos la masa.

7. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos de 50 a 60 minutos o hasta que al pincharlo con una brocheta de madera esta salga limpia.

8. Dejamos con la puerta del horno entreabierta unos diez minutos, desmoldamos y dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/bizcocho-integral-de-platano-y-coco
Me encanta cómo queda con la superficie agrietada ¡me parecen tan bonitos los bizcochos así!


Conservarlo es sencillísimo. Lo envolvemos bien en film transparente cuando esté completamente frío para que se conserve húmedo y jugoso como recién hecho.

Si hace mucho calor lo metemos en el frigorífico, pero si la temperatura es baja podemos dejarlo fuera, sobre la encimera o en un armario de la cocina, aunque siempre os aconsejo que por precaución las masas con fruta natural mejor en el frigorífico que se conservan en estado óptimo hasta el final.

Cada vez se nota más que estamos en época de vacaciones porque tanto en mi día a día como en la blogosfera empiezan a notarse las ausencias. No pasa nada, los que aún estamos por aquí tocamos a más trozo de lo que se publica ¿verdad?
 
En la guardería de Lara esta semana ya no está el personal docente, ni administrativo, ni de cocina ni de limpieza. Ellos han comenzado las vacaciones y tenemos a las monitoras de verano. No es lo mismo porque a Lara le cuesta quedarse por las mañanas pero cuando la recogemos está contenta.

Seguimos con los dientes (y ha descubierto una afición poco aconsejable ¡en la guardería se dedican a morderse unos a otros! y la semana pasada un día ya estuvo castigada por ello) y con el cambio de temperaturas volvemos a estar ligeramente resfriados... ¡yo que pensaba que en verano íbamos a descansar de mocos y toses! ¡qué ilusa, por favor!

Parece mentira que teniendo el horario de verano me dé tiempo a hacer menos cosas y esté más agotada cada lunes ¡no sé cómo hacerlo para organizarme peor! Os pido disculpas porque quedamos pocos y yo llevo desde la semana pasada pasando poco por vuestras cocinas y menos aún por la mía. A ver si la presión del trabajo afloja y puedo ponerme al día.

Os deseo muy feliz y dulce fin de semana ¡nos vemos el próximo jueves! (antes espero que me veáis por vuestros blogs)

Manos a la masa y ¡bon appétit!



jueves, 6 de julio de 2017

Mega cookie de crema de cacahuete con Conguitos y Lacasitos

Y sin casi darnos cuenta estrenamos el mes de julio. 

Estamos inmersos en un verano de pleno derecho: ya no hay colegio, los más afortunados disfrutan de vacaciones, los "relativamente" afortunados seguimos trabajando aunque con horario de verano, algunos negocios empiezan a colgar el cartel de cerrado por vacaciones, la blogosfera empieza a quedarse vacía... 

Creo que este año los blogueros han comenzado a cerrar las cocinas antes que nunca apremiados por el intenso calor que nos acompañó durante el mes de junio, aunque espero que algunos quedemos por aquí, al menos unas semanas más para hacernos compañía.

Yo que no le temo a nada y amparada además por la bajada de temperaturas de la semana anterior hoy os traigo esta galleta gigante con crema de cacahuete y muchos Lacasitos y muchos Conguitos que va a durar un suspiro una vez la tengáis horneada ¡qué olorcito desprende! ¡qué rica está con tantos tropezones! 

Lo mejor (o tal vez lo peor) es que se prepara en un momento y admite que le pongamos lo que buenamente tengamos en el armario. Yo le he puesto unos restos de Conguitos y Lacasitos pero si no tenéis le añadís unos trozos de chocolate o unos cacahuetes fritos con miel ¡y tan ricamente! y eso sólo por daros un par de opciones, que seguro a vosotros se os ocurren más alternativas.

La galleta queda tan blandita que se puede cortar con un cuchillo como si de un bizcocho se tratase ¿no veis lo limpio del corte? aunque os aseguro que después de la foto acabamos con ella a pellizco limpio ¡es que es irresistible!

Y hacía tanto que no horneaba una cookie gigante que la pillamos con muchas ganas. Con lo que me gustan las galletas caseras y el tiempo que hace que no las preparo, pero es que la vida ¡no me da para más! A ver si ahora con el horario de verano me organizo de otro modo y puedo sacar un ratillo para repostear y hacer fotos decentes. 

Como os comentaba el interior queda blandito y por fuera es más crujiente y el borde queda doradito y caramelizado ¿de verdad no os tienta? Yo estoy escribiendo esta entrada y tengo un antojo increíble por repetirla a pesar de conocer de primera mano los "riesgos" de hacer una mega galleta. Aunque en plena temporada playera y piscinera un trocito sirve para reponer fuerzas después de una larga jornada en el agua.

¿Verdad que os animáis? ¡Merecerá la pena encender el horno!

Ingredientes

* 85 gramos de mantequilla
* 190 gramos de mantequilla de cacahuete
* 50 gramos de miel
* 70 gramos de azúcar blanco
* 1 huevo
* Una cucharadita de esencia de vainilla
* Una cucharadita de bicarbonato sódico
* 160 gramos de harina
* Una cucharada de leche de soja
* Un buen puñado de Conguitos
* Un buen puñado de Lacasitos 


Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla y la mantequilla de cacahuete a temperatura ambiente y batimos hasta mezclar. En verano no vamos a tener problema, pero en invierno podemos darles un golpe de calor en el microondas para ablandarlas sin llegar a derretirlas.

2. Añadimos la miel, el azúcar y el huevo y mezclamos hasta que esté todo integrado.

3. Incorporamos la esencia de vainilla, el bicarbonato, la harina  y la leche de soja y volvemos a mezclar hasta que la masa sea homogénea. 

Si os cuesta trabajar la masa podéis añadir una cucharada más de leche. O al contrario, si al incorporar la harina la masa se maneja bien podéis no poner la leche.

4. Por último incorporamos los cacahuetes bañados en chocolate y los lacasitos y con ayuda de una espátula procuramos que queden bien repartidos por la masa.

5. Untamos nuestro molde con mantequilla y vertemos la masa de la galleta. Con la espátula hacemos ondas en la superficie para darle un aspecto rústico a nuestra maxi cookie. 

6. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante 18 minutos o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. El molde que yo he utilizado tiene unos 24 centímetros de diámetro.

7. Dejamos enfriar y después desmoldamos. Debemos esperar a que esté casi fría o fría por completo para evitar que la galleta se rompa porque al salir del horno sigue blandita (en caso contrario al enfriarse sería un arma arrojadiza) 

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/mega-cookie-de-crema-de-cacahuete-con-conguitos-y-lacasitos



¿Verdad que apetece?

Si sobra la podéis guardar en una lata o un tupper bien cerraditos o bien la envolvéis en film transparente.

Eso sí, dejadla en un sitio de difícil acceso o empezaréis a dar viajes a la cocina y la galleta, misteriosamente, menguará en cada paseo ¡avisados estáis!

La entrada de hoy es breve, pero así os doy tiempo a repostear antes de salir lanzados a refrescaros o a tumbaros en el sofá a ver pasar el verano o disfrutar de un buen libro que es lo que apetece estos días ¿verdad? 

¡Nos vemos la semana que viene! 

Manos a la masa y ¡bon appétit!


jueves, 29 de junio de 2017

Magdalenas de horchata y naranja

El calendario sigue pasando páginas y mañada despedimos el mes de junio y con él medio año. Estamos sumergidos en pleno verano, los niños acaban de estrenar sus vacaciones y sin embargo antes de que queramos darnos cuenta estaremos con las miras puestas en navidad.

Sé que parece exagerado sacar a colación el tema de las fiestas cuando estamos preparando el bañador para darnos el primer chapuzón de la temporada pero en un abrir y cerrar de ojos tendremos los estantes del supermercado haciendo hueco para los turrones (aunque el otro día estuve en una tiendecita de barrio que aún tenía un pequeño surtido de dulces navideños ¡OMG! )

Con la necesidad que tiene el comercio por adelantarlo todo están en plena campaña de venta de libros de texto para el nuevo curso cuando los niños casi aún no han terminado este ¡eso son prisas y lo demás tonterías! Yo entiendo que tienen que seguir vendiendo y quieren que pasemos por caja, pero hagamos las cosas a su debido tiempo que la vida no nos da para más.

Es que es de traca ir a buscar un bañador a finales de junio y que te digan que lo que ves es lo que queda que ya se ha vendido todo ¿cuándo? porque llevamos dos semanas de calor y encima somos de secano... Os prometo que no me cabe en la cabeza tanta antelación.

Pero voy a dejar el tema ahí y me voy a centrar en la receta de hoy. Soy consciente de que esta semana muchos compañeros cuelgan el delantal y cierran su cocina por vacaciones. Llevamos muchos días al pie del cañón desde septiembre y con el calor que nos asfixia la mayoría busca tomarse un descanso de las obligaciones cotidianas y hasta de los hobbies.


Aunque yo voy a seguir al pie de los fogones durante unas semanas más para hoy he querido preparar estas deliciosas magdalenas de horchata y naranja ¡me ha quedado una receta de lo más valenciana oiga! 

El pasado verano compartí con vosotros este delicioso bizcocho de horchata y me dejé en la despensa estas magdalenas ¡que no podían esperar más a ver la luz! 

Lo sé, hace calor. También sé que el otro día dije que quedaba inaugurada la temporada de postres fresquitos en el blog ¡lo recuerdo! pero ¿no os parece casi un crimen que esta receta siga sin publicar? Además recordad mi teoría de que el horno es fresquito porque una vez metes la bandeja puedes cerrar la puerta de la cocina y te tumbas bajo el chorro del aire acondicionado, te tiras a la piscina o te sales al balcón a quejarte de que son las nueve de la mañana (o de la noche) y no corre ni una mísera brisa.

Antes de que quieras darte cuenta las tienes listas para disfrutarlas en el desayuno o la merienda acompañadas de un vaso fresquito de horchata o de leche o de zumo natural o de lo que más se te antoje en el momento...

Quedan unas magdalenas muy tiernas y esponjosas, con un delicioso aroma y esa costra de azúcar tan tentadora y apetecible coronándolas ¡el esfuerzo de encender el horno merece la pena! 

Además con estas cantidades dan para 18 unidades ¿verdad que compensa? Porque bien tapadas en una lata o un tupper aguantan perfectamente pero si crees que se te pueden poner malas las metes en una bolsa ¡y al congelador! Las vas sacando un rato antes de comértelas ¡y como recién hechas! ¡algo bueno tenía que tener este calor ¿no?! 

Hoy voy a ser breve que estoy segura ya te he convencido y vas a incluir la horchata en tu lista de la compra para prepararlas.

¿Vamos con la receta?

Ingredientes:

* 160 gramos de azúcar
* 3 huevos
* 300 gramos de horchata
* 100 ml de aceite de girasol
* 1 sobre de levadura química
* 400 gramos de harina para repostería
* 100 gramos de naranja confitada (yo uso la de LIDL)

Elaboración:

1. En un bol ponemos el azúcar y los huevos y batimos hasta que estén cremosos

2. Añadimos la harina y la levadura y vamos mezclando a la vez que incorporamos poco a poco la horchata y el aceite.

3. Añadimos una cucharada de harina a los trozos de la naranja confitada y mezclamos bien. Los incorporamos a la masa y mezclamos con ayuda de una espátula para que queden bien esparcidos.

4. Reservamos en el frigorífico la masa bien tapada y dejamos reposar varias horas (o toda la noche a ser posible) Si no tenéis tanto tiempo podéis hornear directamente.

5. Preparamos nuestra bandeja para muffins colocando las cápsulas de papel.

6. Con ayuda de una cuchara para helados vertemos la mezcla en las cápsulas.

7. Espolvoreamos con azúcar por encima de la masa (si lo preferís podéis obviar este paso)

8. Introducimos en el horno precalentado a 200º C y tras diez minutos bajamos a 180ºC y horneamos 10-12  minutos más.

9. Dejamos templar unos minutos con la puerta del horno entreabierta, sacamos de la bandeja de muffins y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.


https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/magdalenas-de-horchata-y-naranja






¿Verdad que queda una merienda de lo más marinera? ¡Dan ganas de ponerse a comer ahora mismo!

Me ha venido genial tenerlas "en la despensa" porque el finde pasado tampoco pude preparar ningún postre. Lara se ha resfriado y ha estado de lo más inquieta y me ha tenido dos noches en vela. Me ha dado tiempo a hacer lo más imprescindible y a estar agotada al máximo pero hay que afrontar la semana lo mejor posible. Me consuelo pensando que la próxima semana tendré horario de verano y estaré por las tardes en casa. Espero poder sacar tiempo para repostear y hacer fotografías decentes además de disfrutar mucho de la princesa de la casa.

Nos vemos la semana que viene si seguís al pie del fogón como yo ¡feliz finde y felices vacaciones para aquellos que os despedís hasta septiembre!

Manos a la masa y ¡bon appétit!


jueves, 22 de junio de 2017

Tarta de galletas y leche condensada con limón

Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.

En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus negras sombras en la arena blanca.

En el cénit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.



Antonio Machado.



Ya es más que oficial. Nos hemos zambullido de pleno en el verano de 2017 que el muy pillo le ha quitado unas semanas a la primavera y mucho me temo que le robe unas cuantas más al otoño antojándosenos eterno.

Muy probablemente si pudiera permitirme el lujo de pasar el estío junto al mar o viajando a mi antojo sin preocuparme por el dinero o el trabajo el verano me gustaría, es más ¡estoy segura de que me encantaría! Pero como mis veranos no son como los que pretende vendernos la publicidad a toda costa desde que a una mente privilegiada se le ocurrió el slogan "ya es verano en El Corte Inglés" (muy útil para cada temporada por cierto) pues esta estación se me hace más bien machacona y casi casi interminable.

Pero como no va a terminar antes ni a ser menos inclemente por mucho que me queje de ella intentaré sobrellevarla lo mejor posible y aprovechar las cosas buenas que tiene ¡como el horario de verano! Me parece mentira que en menos de dos semanas a las tres de la tarde voy a estar saliendo de la oficina hasta el próximo día ¡voy a poder disfrutar mucho de mi hija! ¡o a disponer de mucho tiempo para "pelear" con ella!

Otra de las cosas a disfrutar este verano es el aire acondicionado. Lo cierto es que en casa siempre hemos pasado el verano más o menos bien, pero el pasado ya me resultó un poco penoso y este, tal y como ha comenzado, nos ha lanzado de pleno a poner el dichoso aparatito.

¡Menudo fin de semana! Parece increíble que una cosa tan pequeña en apariencia pueda ponerte patas arriba media casa ¡como para meterme en una reforma! No me véis pero os aseguro que casi, casi, casi me estoy haciendo cruces...

Lo bueno es que ya está instalado y en casa se vive de otra manera. Eso no quita que por las noches pasemos calor como todo hijo de vecino (me niego a dormir bajo el abrazo del frío) pero el resto del día es más llevadero dentro de casa y sobre todo Lara suda menos.

Con tremendo jaleo no me dio tiempo (ni ganas tenía de buscarlo como he hecho en otras ocasiones) de preparar ningún postre. Mi suerte es que hace unas semanas preparé esta deliciosa tarta y he pensado que era el momento ideal de compartirla con vosotros ¡antes de que la blogosfera se vaya quedando vacía por vacaciones y la mitad os la perdáis! 

La receta no es en absoluto novedosa, me topé por casualidad hace casi un año con ella e investigando un poquito porque en un principio me parecía bastante improbable que el resultado fuera tan bueno con tan pocos ingredientes y tan poca dificultad pude comprobar que hace un tiempo estuvo muy de moda y la compartieron muchísimos blogs.


Creo que merece la pena rescatarla y darle una segunda era de gloria porque os aseguro que se tarda muy poquito en hacerla y que está rica a rabiar.

Además no necesita horno y si seguís los pasos y la lista de ingredientes sin hacer cambios el resultado os va a encantar ¡en casa estamos deseando repetir! 

El único ingrediente que se puede cambiar son las galletas. Podéis utilizar las que os dé la gana, las que tengáis en casa o las que más os gusten.

Lo que no admite cambios es la leche condensada y la nata.  La marca la dejo a vuestra elección pero para esta receta no son válidas las lights o bajas en calorías que por otro lado tanto me gustan a mí. Tienen que ser las clásicas, las que engordan muchísimo porque necesitamos el efecto del zumo de limón sobre la materia grasa para que la mezcla cuaje.

Si variamos los ingredientes no puedo asegurar que el resultado sea bueno. De sabor seguro que está rico pero igual no cuaja. 

Si alguien quiere hacer la prueba y compartirla con nosotros ¡somos todo oídos! 

Pero como un día es un día y total a la operación biquini de este año no llegamos podemos prepararla con toda tranquilidad.

El resultado salta a la vista. Es una tarta cremosa que mezcla el dulzor de la leche condensada junto con el ácido del limón quedanto muy equilibrada en sabores y texturas gracias a las galletas.

No es para nada empalagosa y se tarda muy poquito en prepararla ¡qué peligro tienen estos postres! porque a lo tonto, si tienes los ingredientes, en un ratillo la tienes en el frigorífico ¡y una vez cuajada es visto y no visto! 

Poco os puedo decir para animaros a prepararla ¡creo que habla por sí sola!

¿Verdad que este trocito os está llamando?


¡Vamos con la receta!

Ingredientes:

* 370 gramos de leche condensada clásica
* 400 ml de nata para montar con un 35% m.g.
* 150 ml de zumo de limón
* Un paquete de galletas rectangulares (yo he usado galletas napolitanas, que son las que llevan en la superficie canela y azúcar)
* 100 ml de leche


Elaboración:

1. Preparamos un molde de plum cake forrando su interior con film transparente para que podamos desmoldar con facilidad y sin riesgo de estropicio nuestra tarta una vez cuajada. Reservamos.

2. Exprimimos los limones hasta obtener 150 ml de zumo de limón.

3. En un plato hondo ponemos la leche y reservamos

4. En un bol ponemos la leche condensada y la nata y mezclamos.

5. Añadimos el zumo de limón y volvemos a batir. Veremos que la mezcla se vuelve más espesa.

6. En la base del molde vertemos una capa de crema.

7. A continuación empapamos galletas en la leche y cubrimos la crema. Yo las he mojado solamente por la capa que no tiene azúcar y canela contando un,dos, tres y sacándolas de la leche para que no se reblandezcan demasiado.

He puesto sobre la crema la cara con el azúcar porque al desmoldar daremos la vuelta a la tarta aunque al cortarla no se va a notar la diferencia.

8. Cubrimos las galletas con una capa de crema y esta de nuevo la cubrimos con otra tanda de galletas.

9. Continuamos haciendo capas de crema y galletas hasta que se termine la crema. La última capa la pondremos de galletas ya que nos servirá de base.

10. Tapamos con film transparente y metemos en el frigorífico al menos cuatro o cinco horas para que cuaje aunque mi recomendación es que la dejéis reposar al menos una noche entera.

11. Antes de servir sacamos, destapados y tiramos del film que cubre el molde. Nos será sencillo desmoldarla sobre la fuente que hayamos elegido.

12. Cubrimos la superficie con un par de galletas pulverizadas o como más nos guste.

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/tarta-de-galletas-y-leche-condensada-con-limon

La que sobre bastará con cubrirla con film transparente y guardarla en la nevera o bien podemos pasarla a un envase y taparla bien para que no se reseque.

Pero tranquilos, que está tan rica que no estará ocupando sitio en el frigorífico demasiado tiempo.

Lo mejor es que la hagáis para compartir que la tentación es demasiado grande y no vais a parar hasta terminarla. Eso sí, vais a quedar como reyes y nadie creerá que se prepara de manera tan sencilla ¡es uno de los postres más fáciles y resultones que he hecho nunca!

Aunque os he dicho que no se pueden variar ingredientes mi cabeza le está dando vueltas a una idea. Si resulta va a estar bien rico. Si sale mal... ¡nos lo comeremos a cucharadas y asunto resuelto! Le doy una vuelta de tuerca a mi idea y a ver si dentro de poco vengo con una versión ¡igual de calórica o más! 

Como sabéis el martes día 20 fue la fiesta de la guardería de Lara. ¡Lo pasamos estupendamente! Los niños son muy graciosos y las profesoras y todo el personal del centro se lo curró a lo grande. He de decir que los de nido (que son los más pequeños y donde está Lara) actuaron los primeros pero se limitaron a quedarse parados en el escenario. Allí nadie movió ni un pie, sólo miraban para la gente en plan "¿y qué hacen aquí todas estas personas?" Y yo muy orgullosa de que Lara (que estaba monísima como la guía del autobús) no llorase ni intentara bajarse. De hecho es que los que había de pie ni se menearon y los que había sentados en las tronas por motivos obvios tampoco se movieron.

No he subido fotos porque está con más niños. Voy a ver si consigo alguna de las que hizo el centro en la que esté sola o al menos se pueda recortar para que no aparezca ningún niño más y compartirla porque a mí no me gustaría que nadie subiera fotos de mi hija sin mi conocimiento ni consentimiento.

Después de todas las actuaciones nos tomamos un apertitivo en los jardines de la guardería donde habían dispuesto mesas con la comida que habíamos aportado los padres. El centro puso las bebidas y organizó lo que cada clase tenía que aportar. A los de nido nos tocaron los aperitivos tipo patatas, gusanitos, aceitunas, almendras... así que este año me libré de cocinar. Los mayores pusieron los dulces ¡qué locura! ¡Más de cincuenta! Cuando iba por el décimo trozo paré. Creo que voy a estar un mes sin comer para compensar el exceso de esa noche ¡pero estaba todo tan rico! aunque he de decir que la mayoría eran encargos a los obradores del pueblo. Una pena que la gente no se implique y los prepare caseros ¡cuando a mí me toque los haré yo! 

En fin, que nos gustó mucho y yo en parte estoy deseando que llegue la del próximo año aunque por otro lado no porque será señal de que ha pasado un año más.

Termino la receta de hoy deseándoos muy feliz fin de semana y que no paséis mucho calor ¡nos vemos el próximo jueves!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 15 de junio de 2017

Vasitos de cheesecake de cereza invertido

Al verano de este año le importa un pie que aún falten 6 días para el solsticio. En las últimas semanas se ha ido asomando y desapareciendo, como jugando al esconder con nosotros, pobres mortales, para martirio de armarios y madres y todo ser viviente que deba salir vestido a la calle (o sea, todos, y yo me alegro de que así sea aunque más de uno y una en verano deje poco a la imaginación)

El próximo miércoles amaneceremos en un verano de pleno derecho aunque por la ola de calor que arrasa el país bien podemos dar por inaugurada la temporada estival en playas, piscinas, terrazas de verano ¡y por supuesto en los blogs!

A pesar de ser de secano adentro y por mucho que el termómetro del patio se empeñe en acercarse más a los cuarenta que a los treinta más de un día me cuesta horrores no encender el horno. Ya sea para recetas saladas o dulces es casi seguro que uno o varios días a la semana acabo sucumbiendo a la tentación y me pongo a hornear.

Por darle una vuelta de tuerca a la situación hay veces que creo que con recetas horneadas paso menos calor que si preparo algo en la plancha o en la placa. Preparo las cosas, las meto en el horno, cierro la puerta de la cocina ¡y yo a otra cosa! Que sí, que luego parece un infierno, pero así tengo la excusa para estar menos aún en la cocina para las tareas de limpieza.

Tranquilos, que la receta de hoy no requiere horno y se prepara en menos de treinta minutos ¡lo más laborioso es deshuesar las cerezas! con eso os lo digo todo.

Este año hay frutas cuyas temporadas se me están haciendo muy cortas. Me pasó con las fresas y ahora ha ocurrido con las cerezas que ha sido un visto y no visto. Igual la culpa es de la falta de lluvias de los tres últimos inviernos, seguramente así sea, pero este año empezar y terminar con las cerezas ha sido todo uno.
Como os he comentado en otras ocasiones tengo la fortuna de no tener que comprar cerezas ya que algunos vecinos del campo tienen cerezos y le ofrecen a mi padre que coja las que quiera. Mi padre que sabe que me encantan me va preguntando cómo voy de reservas y dos o tres veces en semana me trae una bolsa que en mi casa dura un suspiro.

Otros veranos estoy segura de que duraban más, pero las de este año nos las hemos comido como pipas ¡si pensaba que no iba a poder preparar ningún postre con ellas! La suerte es que el pasado viernes mi padre me trajo un buen cargamento y el sábado me puse a preparar este postre ¡las cerezas que aparecen enteras en las fotografías son de otra bolsa porque las que tenía en casa no llegaron para la foto! ¡Qué locura!


Además de preparar algo con cerezas quería darle salida a un yogur cremoso de cereza que hace un par de semanas compramos en LIDL (primo hermano del yogur de café que utilicé para esta receta) y que creo que no siempre tienen a la venta.

Si no lo encuentras (igual hay de otra marca) no es problema ¡un yogur natural y asunto arreglado! y si lo quieres con color a cereza lo bates con un buen puñado y más sano imposible.


Mi idea inicial era preparar unos vasitos tipo tarta de queso pero en el último momento se me ocurrió invertir el orden y poner la cobertura y la fruta en el fondo y espolvorear con la galleta molida la superficie ¡han quedado de lo más vistosos!


La ventaja de la presentación individual de los postres es que no tenemos que ir partiendo raciones ni entramos en la polémica de los trozos más grandes para los más golosos, las raciones más pequeñas para los que quieren guardar el tipo (aunque después acaben repitiendo porque total, como solo es un cachín...)

El inconveniente es que en función de los cacharros que utilicemos requieren más o menos espacio en el frigorífico y eso en verano suele ser un gran problema porque mi nevera, y supongo que la de la mayoría de vosotros, está hasta los topes y cada trocito es aprovechado al máximo.

Pero con una buena planificación de compras, comidas y postres siempre es posible encontrar un hueco ¡os aseguro que estos vasitos lo merecen!

No le he puesto azúcar a la crema (que lleva sólo yogur y queso de untar) porque con la galleta y la mermelada de cereza el dulzor se compensa, pero si sois más golosos probad la mezcla y añadid azúcar si lo veis necesario.

Una vez las cerezas deshuesadas os aseguro que en menos de diez minutos tendréis los vasitos listos ¡y sin casi ensuciar nada! ¡Venga! ¡animaos! que la temporada de cerezas está terminando y no podéis dejar de probar esta cheesecake invertida ¡os va a encantar!

¿Qué os parece si os tiento con un vasito? ¿verdad que os apetece bien frío?


¡Vamos con la receta! Con estas cantidades me dio para ocho vasitos como los de las fotos ¡y no sobró nada!

Ingredientes:

* 200 gramos de queso crema tipo Philadelphia
* 500 gramos de yogur de cereza
* Galletas (yo necesité ocho galletas, una por cada vasito)
* Cerezas (yo puse tres cerezas en el fondo de cada vasito y otras doce o quince troceadas en la mezcla de yogur y queso)
* Mermelada de cereza (receta aquí) (cantidad a gusto, según lo que queramos poner en la base)


Elaboración:

1. Empezamos deshuesando las cerezas. Como no son muchas tardaremos muy poquito. Si no queréis deshuesarlas con un cuchillo y no tenéis la maquinita probar con el tubo de un boli Bic.

2. Disponemos los vasitos que vayamos a utilizar y en el fondo ponemos un par de cucharadas de mermelada de cereza y tres cerezas cortadas en trocitos. Las mías eran hermosas, si las que tienes son más pequeñas pon cuatro.

3. Sacamos el queso y el yogur del frigorífico y los ponemos en un bol. Con ayuda de una varilla manual batimos hasta mezclar.

4. Añadimos un puñadito de cerezas cortadas en trozos.

5. En cada vasito vertemos la mezcla de queso y yogur sin llegar hasta arriba.

6. Tapamos y guardamos en el frigorífico hasta el momento de consumir.

7. Antes de servir espolvoreamos con galleta molida (la podemos pulverizar con la trituradora o a mano con el rodillo o en un mortero)

https://sites.google.com/site/dulcessecretosdecuca/vasitos-de-cheesecake-de-cereza-invertido

¡No me digáis que no son bonitos! Visten tanto como postre que da igual que no estén buenos (que os aseguro que lo están) con lo monísimos que quedan presentados casi que es suficiente.


Porque estaréis de acuerdo conmigo en que un postre además de rico si es bonito ¡mucho mejor! no es que a la mayoría haya que insistirle para atacar algo dulce pero si llama la atención ¡el éxito está asegurado! 

En el frigorífico aguantan bastante bien durante cuatro o cinco días pero mi consejo es que los preparéis la víspera de consumirlos. El motivo es muy sencillo ¡las cerezas maceran y sueltan jugo! así que la mermelada se vuelve un poquito más líquida. Que no es un problema ¡conste! pero ya sabéis que me gusta contar todo lo que pasa para que no os encontréis con sorpresas que no esperábais.


Ya os he comentado que si no encontráis yogur de cereza lo cambieis por uno natural o incluso podemos pasar el yogur natural por la batidora con un buen puñado de cerezas (deshuesadas). En caso de que no tengáis mermelada de cereza la podéis sustituir por otra mermelada o sirope "rojos" tipo fresa o frutas del bosque.

Y si no tenéis cerezas ¡es cuestión de usar la imaginación para crear el postre más apropiado a lo que nos guste o tengamos en casa!


Me gustará que me digáis qué os ha parecido si os animáis, pero sobre todo me encantará que confiéis en mi receta y os animéis.

Y como viene siendo costumbre en las últimas entradas antes de despedirme os cuento un poquito de la princesa de la casa que muchos de vosotros, los que me seguís en Instagram, veis cada semana y sois testigos de que esta niña, que el sábado cumple 16 meses ¡empieza a saber latín! 

No lo diré muy alto, y a la vez tocaré madera, pero llevamos algunas noches que duerme mejor ¡y sobre todo duerme toda la noche en su cuna! ¡lo que se agradece que no esté dando patadas y empujones toda la noche! Los dientes... ¡ahí siguen! tiene siete, le falta un incisivo abajo que se resiste a salir y el otro día pude comprobar que se le marca una muela (no me dejó seguir investigando porque me dio tal mordisco en el dedo que pensé que me lo iba a cortar ¡qué poco le gusta que le toquen en la boca!)

Con la comida vamos mejorando. Tiene rachas muy buenas, en las que se lo come todo, pero llevamos un tiempo que se resiste a comer y cuesta la vida darle la fruta y los purés. Parece que estamos un poquito mejor pero no todo lo bien que hemos estado en otras ocasiones. Y de comer sin que sea triturado ¡nos olvidamos! fuera de los gusanitos (que para eso no hay problema) el pan y alguna galleta (que la mayoría de las veces después de hacer una bola en la boca acaba escupiendo) ¡olvídate de que pruebe nada! 

También soy consciente de que es muy chica aún por muy grande de tamaño que se la vea y no le presiono para nada ¡ya comerá! que a los quince años ninguno llega comiendo puré (que por supuesto se lo hago yo en casa, los "potitos" ¡ni los ha olido! es que no he comprado ni uno "por si acaso" como me dicen otras mamis que al final acaban por darle la comida industrial. Que no digo que sea mala, pero estoy segura que es mejor la que le hago yo)

En fin preciosos, espero que el calor no os quite las ganas de hacer cositas el finde y sobre todo que seáis muy felices ¡nos leemos la próxima semana! ¡y os cuento sobre la fiesta de la guardería de Lara que es el día 20!

Manos a la masa y ¡bon appétit!