jueves, 27 de abril de 2017

Muffins de mantequilla de cacahuete y plátano

¿Quién me ha robado el mes de Abril...?

Ya lo cantaba mi adorado Sabina (vale, igual a ti no te gusta, pero tampoco es necesario que salgas corriendo, que la receta de hoy seguro que sí)  y hace unos años no lo entendía, pero de un tiempo a esta parte cada vez que soy consciente del paso fugaz del tiempo me pongo a tararear esta melodía.

Precisamente hoy es una de esas ocasiones porque por arte de birlibirloque me encuentro escribiendo la última entrada del mes de abril y me pregunto cómo se me ha ido el primer tercio del año porque hace días me encontraba amasando el roscón y en nada estamos buscando recetas fresquitas que no requieran encender el horno.

Pero el tiempo está tan voluble que no sabes qué te vas a encontrar al otro lado del cristal cada mañana aunque a mí no me importa que el fresquito nos acompañe un poco más porque sigue apeteciendo encender el horno ¡y con el calor da pereza hasta respirar!

La receta de hoy es absolutamente deliciosa ¡y sana! No es precisamente light porque la mantequilla de cacahuete es una bomba de calorías pero no tiene azúcares añadidos y son unos muffins muy saciantes de manera que empezaréis el día con energía y con la tripita llena ¡no vais a necesitar nada más hasta la hora de la comida!

La receta es de Lorraine Pascale ¿por qué todo lo que hace esta mujer está tan rico? No hay duda de que Abril se ha convertido en el mes de Lorraine en mi blog (esto parece el anuncio de unos grandes almacenes) porque es la segunda receta de ella que comparto ¡pero es que no podía guardarla para mí!

Elegí esta receta porque me llamó la atención y porque además me venía de lujo para dar fin a varias cositas que tenía en casa abiertas como eran un bote de mantequilla de cacahuete, un paquete de avena y los dátiles que me quedaron de preparar su crumble ¡que si te lo perdiste pincha aquí que te va a enamorar! 

El tema de los plátanos fue fácil de solucionar ¡los tuve que esconder como siempre! pero mereció la pena porque estos muffins están para ponerles un piso.

Cuando los preparé tuve serias dudas de que a mi marido le gustasen porque él está acostumbrado a otro tipo de muffins, más dulces, con una masa más ligera y esponjosa... y ya me veía yo congelando parte para dar buena cuenta de ellos ¡nada más lejos de la realidad! ¡le han encantado! Claro que él tiene mejor diente que yo ¡que ya es decir!

La masa es densa, son unos muffins con mucho cuerpo que no te tomas en dos bocados ¡requieren su tiempo! de ahí que junto con los ingredientes que incorporan sean tan saciantes. Pero no se hacen pesados ¡y eso que yo elegí unas cápsulas bien grandes! que también llevaban en casa bastante tiempo esperando ser estrenadas ¡con lo monísimas que quedan para estas preparaciones!



Aunque habida cuenta de lo que llenan la próxima vez que los prepare elegiré unas cápsulas de tamaño normal y de paso me sale más cantidad que nos gustaron tanto que nos supieron a poco.

Otra cosa que os va a encantar es que se ensucian muy pocos cacharros. Todos los ingredientes van a un bol (o al vaso de la batidora) y se baten juntos hasta conseguir una masa líquida y de ahí a las cápsulas ¡más sencillo y limpio imposible!

Esta receta la pueden hacer hasta los más negados para la cocina que la mayor complicación es pesar los ingredientes ¡con eso os lo digo todo!

Y el resultado es la mar de satisfactorio.

Si tenéis en casa algún deportista seguro que agradece mucho estos muffins que son ideales para cargarse de energía antes de practicar deporte o para reponer fuerzas cuando se llega a casa.




De verdad que os recomiendo muchísimo estos muffins ¡si hasta os vais a sentir más saludables al comerlos! y si os animáis ¡me encantará saber vuestra opinión!

Ahora os cuento cómo preparalos ¡que os aseguro que en el rato que llevo para redactar la entrada ya tendría lista una nueva hornada!


 ¡Vamos con la receta!

Ingredientes:

* 345 gramos de mantequilla de cacahuete (en la receta son 300 pero yo puse todo lo que me quedaba en el bote)
* 300 ml de leche de soja
* 100 gramos de copos de avena
* 75 gramos de harina integral
* 2 plátanos de Canarias grandes y maduros.
* 6 dátiles sin hueso
* 1 huevo
* 1 cucharadita de levadura química en polvo
* 1 cucharadita de canela en polvo
* Copos de avena para espolvorear la superficie de los muffins


Elaboración:

1. En el vaso de la batidora ponemos todos los ingredientes menos los copos de avena que tenemos reservados para espolvorear. Es preferible que la mantequilla de cacahuete esté a temperatura ambiente y los plátanos los pondremos cortados en trocitos.

2. Batimos hasta obtener una mezcla lisa, sin grumos y homogénea.

3. En nuestra bandeja para muffins ponemos las cápsulas elegidas y vertemos la mezcla en cada cápsula diretamente con la jarra de la batidora.

4. Espolvoreamos la superficie con copos de avena.

5. Introducimos en el horno precalentado a 200º C y pasados 10 minutos bajamos a 180º C.

6. Aproximadamente a los 25-30 minutos estarán listos. Comprobamos pinchando con un palillo de madera en el centro. Si sale limpio es que están horneados.

7. Dejamos templar con la puerta del horno entreabierta cinco minutos, sacamos, quitamos de la bandeja para muffins y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

Con estas cantidades me dio para 8 muffins grandotes pero si elegís unas cápsulas normales os da para 12 o incluso 16 seguro.

Para conservarlos, como siempre os aconsejo, los metemos en una lata o un tupper que cierre bien y si empieza a hacer calor casi mejor hacerles un hueco en el frigorífico que al llevar plátano natural mejor no jugársela.

También los podéis congelar. Yo suelo envolverlos en film transparente uno a uno y después los meto todos juntos en una bolsa que cierro muy bien. Así evito que el frío del congelador los "toque" directamente y los estropee y además no cogen olores ni sabores extraños ¡es todo un arte el de congelar bien!

Cuando los vayáis a consumir los sacáis y una vez descongelados ¡tan ricos como recién hechos! Ni qué decir tiene que son una opción ideal para llevar a la oficina o ponérselos a los peques para que desayunen en el recreo.

Si no tenéis leche de soja en casa podéis usar otra leche vegetal o leche de vaca sin problema alguno. La harina integral la podéis sustituir por harina normal o por salvado ¡hay que hacer uso de lo que tengamos en los armarios que si no se van acumulando paquetes...! ¡¿y qué os voy a decir yo que compro (o compraba) como si no hubiera mañana nada abierto?! 

Me despido de vosotros con la mira puesta en el fin de semana que para todos es largo (para unos más que para otros) y espero que mi peque me deje meterme en la cocina que el pasado no fue posible. Con estos cambios de temperatura se ha resfriado y unido a que dos nuevos dientes están pidiendo paso ha estado más melosa y pidiendo más atención que de costumbre.

Espero que disfrutéis muchísimo vuestro tiempo libre ¡y cuidado con la carretera! ¡nos leemos pronto!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 20 de abril de 2017

Gelo di cannella

 ¿Qué ta la resaca post vacacional?

No sé si os pasará lo mismo pero a mí las vacaciones siempre se me hacen muy cortas y la vuelta al trabajo se me hace infinitamente larga ¡a veces me planteo que es casi mejor no parar! aunque una no está tonta del todo (a pesar de que a veces lo pueda parecer) y rápidamente deshecha la idea que por muy dura que sea la vuelta a la rutina más duro es trabajar cada día.

Desde que nació Lara muchos días tengo la sensación de descansar en el trabajo más que descansar cuando llego a casa ¡esta niña tiene mucha energía! Cuando la veo me pregunto porqué no puede dormir como, en teoría, duermen el resto de bebés ¡y no me consuela que me digan que cuando tenga quince años dormirá hasta las cuatro de la tarde! yo quiero que ahora se duerma a las diez de la noche y que los fines de semana se eche hora y media de siesta por la tarde ¡creo que tampoco aspiro a tanto!

Con este panorama hago encaje de bolillos para meterme en la cocina y no penséis que es para repostear que en casa también comemos ¡y hasta cenamos! y hay que meterse entre fogones con Lara dando vueltas, abriendo armarios y tirándote de la ropa porque quiere que la tomes en brazos y ver muy bien lo que se cuece porque esta niña está obsesionada con cacerolas y sartenes y se ataca si estás preparando algo y no la dejas cotillear.

La niña promete, no sé si como cocinera , pero a cabezona ¡no le gana nadie! ¡menudo genio se gasta! (y aquí mi marido puntualizaría ¡como su madre! y es que a alguien ha tenido que salirle la chiquilla y le ha tocado a una servidora ¡y bien orgullosa que estoy!)

Ni qué decir tiene que ahora que corre tenemos más peligro pero también supone más desahogo para mí ya que la tengo entretenida a mi alrededor y yo puedo ir haciendo cosas y le puedo dedicar más tiempo a las recetas y a las fotografías.


El postre que os traigo hoy es bastante especial porque lo tenía en pendientes hace tiempo pero no me había puesto con él hasta que Marisa convocó el concurso para celebrar el sexto aniversario de su blog Thermofan del que ya os he hablado en otras entradas y que si no conocéis ¡estáis tardando en visitar!

Cada vez que Marisa organiza un "sarao" allá que procuro estar porque siempre es muy satisfactorio y enriquecedor colaborar con ella así que esta vez no iba a ser menos y he vuelto a acudir a su llamada. Marisa es de esas personas que la vida te pone en el camino y agradeces haber conocido y aunque en la distancia espero que siga en mi vida durante mucho más tiempo.


Aunque tenía varias recetas suyas pendientes de preparar (y algunas que ya he preparado pendientes de publicar) le di un nuevo vistazo a sus recetas y en cuanto llegué a la del Gelo di cannella paré de mirar y supe que iba a ser la elegida.

Los que lleváis un tiempo por mi cocina sabéis de mi amor por la canela así que esta receta tradicional de Sicilia parece que había sido inventada ex profeso para mí.

Es un postre sencillo, ligero, muy fácil de preparar pero con un gran sabor a canela. Si esta especia no es de tu gusto esta no es tu receta. Pero si te gusta ¡añádela a tus pendientes! ¡seguro que la repites!

Prepararla requiere más planificación que otra cosa porque necesita de ciertos tiempos de infusionado de la canela pero no tendréis que dedicarle más que diez minutos hasta verla terminada ¡se hace en un pispás! y el resultado os sorprenderá gratamente.


Os confieso que tenía curiosidad y dudas a partes iguales acerca de esta receta. Si miráis la lista de ingredientes se compone de agua, maicena, azúcar y canela  ¿con tan pocos y tan sencillos ingredientes se puede preparar un postre? ¿en serio? Comprenderéis que aunque la receta viniera de un blog de confianza tuviera cierto recelo sobre el resultado final, más que nada porque no soy muy amiga de las gelatinas (esas de sabores y colores que a la mayoría de los niños gustan tanto y que a mí me resultan insípidas y poco apetecibles)

A toro pasado os aseguro ¡que me ha encantado! Es un postre ligero pero con mucho sabor y me parece perfecto para culminar cualquier comida ya que entra muy bien y no es pesado o empalagoso como otros (y que también me encantan pero en según qué ocasiones).

Otro aspecto a su favor es el poco tiempo que requiere de dedicación para tenerlo listo aunque sí que necesita tiempo de infusionado y de reposo para terminar de cuajar y por supuesto es ideal para tenerlo preparado con antelación porque en el frigorífico aguanta bastantes días (seis nos duró a nosotros) y sigue igual de bueno que recién hecho.

Por ponerle un pero diré, porque ya sabéis que me encanta contarlo todo, que a veces puedes notar cierto regusto que mi marido calificó como picante y que yo creo que es amargo quizá por un exceso de infusionado o porque no lo colara bien y se me quedara alguna brizna de los palos de canela. No con todos los bocados se nota así que probablemente sea fallo mío y no de la receta en sí pero lo comento por si alguien más la ha preparado antes y le ha pasado lo mismo o por si os pasa a vosotros si os animáis con ella.


Lo tradicional es servirla con pistachos picados tal y como yo he hecho aunque Marisa presentó su receta con piñones. Yo creo que podéis acompañarla de los frutos secos que tengáis en casa. Me parece que con almendra tiene que combinar muy bien y también con nueces. A vuestra elección queda ¡que tampoco es que sean imprescindibles porque sola ya está muy rica!

Con las cantidades que os indico me dio para cinco boles como los que véis en las fotos ¡que con lo bonitos que son llevaban más de un año esperando ser estrenados! ¡no tengo perdón! pero prometo utilizarlos más a menudo. 

No se me ocurre qué más contaros para que os animéis con este postre que aunque sencillo ¡es muy rico!

Espero que a Marisa le guste la receta elegida y aunque hay compañeras que han participado con recetas más elaboradas y llamativas yo lo hago por el mero hecho de estar ahí, aunque sea haciendo bulto.


¡Vamos con la receta!

Ingredientes:

* Medio litro de agua
* 10 gramos de canela en rama (en mi caso fueron tres trocitos)
* 50 gramos de harina de maíz (maicena)
* 70 gramos de azúcar
* Pistachos para decorar

Elaboración:

1. En una cacerola ponemos el agua y la canela en rama por la mañana y dejamos todo el día.

2. Al día siguiente ponemos al fuego y cuando hierva retiramos y la dejamos bien tapada al menos hasta la tarde para que infusione bien.

3. Retiramos las ramas de canela y colamos para quitar cualquier trocito que se haya podido desprender.

4. En un bol mezclamos la harina de maiz y el azúcar.

5. Los incorporamos al agua infusionada, disolvemos con ayuda de una varilla manual (no se deben formar grumos porque el agua estará fría) y ponemos de nuevo al fuego sin dejar de remover hasta que espese. Tardaremos menos de cinco minutos.

6. Vertemos en los cuencos o moldes elegidos, dejamos enfriar, tapamos y metemos en la nevera.

7. Antes de servir troceamos unos pistachos y espolvoreamos con trocitos de pistacho.

La presentación puede ser en cuencos o podemos desmoldarlos y servirlos en plato espolvoreados con pistachos, cualquier otro fruto seco o incluso canela en polvo.

Yo he usado los cuencos pero os aseguro que hice la prueba y que desmoldan perfectamente ¡quedan como una gelatina! así que la decisión está en vuestra mano.

Espolvoread con los pistachos (o el fruto seco que más os guste) sólo los que vayáis a consumir justo antes de servir porque se reblandecen y pierden gracia.


Si los preparáis con bastante antelación tened en cuenta que sueltan líquido y que deberéis escurrirlo antes de servir.


Si preparáis esta receta  me encantará saber vuestra opinión y si os animáis aún podéis participar en el concurso ¡pinchad en la imagen que tenéis toda la información!

http://thermofan.blogspot.com.es/2017/03/concurso-6-aniversario-thermofan.html


Si más me despido hasta la semana próxima. Y si esta se está haciendo difícil ¡no os agobiéis! ¡a la vuelta de la esquina está el puente del uno de mayo! 

Manos a la masa y  ¡bon appétit!

jueves, 13 de abril de 2017

Capricho de café, lacasitos y Oreo

¡Eco! ¡eco...!

¿Queda alguien por aquí?

Estamos en plena Semana Santa y al igual que en las ciudades en la blogosfera los que más han hecho las maletas virtuales y se han despedido durante unos días. Yo sigo al pie del cañón en mi oficina y bastante cargada de trabajo con las liquidaciones trimestrales así que también sigo con la cocina abierta para alimentar a todos los que necesitáis recuperar fuerzas tras una jornada maratoniana de procesiones, de playa, de senderismo o de patear ciudades en busca de rincones con encanto.

Y para ello ¿qué mejor que un cachito de este capricho de café, lacasitos y galletas Oreo? Inspirada en la receta de Oreo & Lacasitos Temptation os traigo esta maravilla que no tiene mantequilla ni azúcar. No voy a decir que sea light ni mucho menos que vayáis a adelgazar pero tiene bastantes menos calorías que la receta original y no pierde ni en sabor ni en textura.

¡En casa fue un visto y no visto! Igual influye mucho que llevara un tiempo sin repostear porque esta maravilla se me ocurrió la primavera pasada, con Lara muy chiquitita, y después de tanto tiempo sin nada casero sacarlo del horno y atacarlo fue todo uno ¡y qué bien nos supo!

Así que he pensado que es la receta ideal para estos días ¡que da mucho gusto llegar rendido a casa y tener uno de estos trocitos esperando en la cocina! y si no "semanasanteamos" ni nos vamos de vacaciones a ningún lugar como es mi caso también nos merecemos algo rico para celebrar estos cuatro días sin ir al trabajo que no son ni mucho menos sin trabajar porque con la casa y la niña ya me diréis...

Seguro que alguno está diciendo "esta receta no es para mí porque el café no me gusta" ¡se cambia el sabor del yogur! ¡todos los problemas sean como ese! A mí el café me encanta y cuando vi este yogur en LIDL me lo traje sin pensarlo. Sólo tiene un fallo ¡que cogí uno! y cuando quise comprar más ya no quedaban, pero hay más yogures de café que siempre hay en el supermercado, así que tampoco supone un problema.

Si no lo encuentras también se puede sustituir por yogur y un par de cucharadas de café soluble. Y si los lacasitos o las galletas Oreo no son de tu gusto puedes ponerle los "tropezones" que más te gusten o que tengas por los armarios de la cocina ¡esta receta admite de todo!

Lo que no admite ¡es que no la prepares en casa! Anímate que tienes cuatro días de vacaciones (como mínimo) y esto está listo en cuarenta minutos ¡horneado incluído! y es que la masa se hace en menos de diez minutos ¡y a mano! si sólo se ensucia un bol y unas varillas para hacerla...

Os aseguro que si no fuera tan pecaminosa la haría todas las semanas pero ¡quiero seguir entrando en mis pantalones! ¡y de manera digna! ¡nada de ir embutida!

Así que ya sabéis, si las torrijas y pestiños os salen por las orejas ¡esta receta es la vuestra! ¿Os apetece un trocito?
¡Vamos con los ingredientes!

Ingredientes:

* 450 gramos de yogur de café cremoso (XXL de Milbona)
* 110 gramos de miel (se puede sustituir por azúcar)
* 3 huevos
* Media cucharadita de bicarbonato
* 1 pellizco de sal
* 320 gramos de harina
* 10 galletas Oreo (o de otra marca)
* Una bolsa de Lacasitos (creo que tiene unos 190 gramos)

Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos el yogur, la miel y los huevos y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.

2. A continuación incorporamos el bicarbonato, la sal y la harina y mezclamos hasta integrar.

3. Troceamos las galletas y las incorporamos a la masa junto con los Lacasitos. Con ayuda de una espátula esparcimos bien por la masa.

4. Untamos con mantequilla el molde que vayamos a utilizar o cubrimos el fondo con un papel de hornear. El mío es bastante amplio, de unos 30x30 centímetros

5. Vertemos la mezcla e introducimos en el horno precalentado a 180º C

6. Horneamos durante 25 minutos o hasta que al pinchar con una brocheta de madera salga limpia.

7. Sacamos, desmoldamos pasados diez o quince minutos y dejamos enfriar sobre una rejilla por completo.

8. Antes de servir cortamos en porciones. Yo lo divido en 16 porciones ¡bien hermosas! pero perfectamente da para 25 o 36 más pequeñas ¡es que en casa no tenemos mesura!

Si teméis por vuestra dieta os aconsejo prepararlo para compartir. Si no tenéis eventos a la vista ¡es una receta muy peligrosa!  Porque está realmente rico y cae un trozo tras otro sin darte cuenta y casi sin remordimientos de conciencia.

Los trozos que sobren, si es que sobran, los guardáis en un tupper o una lata muy bien cerrados y se conservan perfectamente.


Si empieza a hacer calorcito casi mejor que los guardéis en el frigorífico y así evitamos sorpresas desagradables ¿verdad?

No me enrollo más por hoy. Disfrutad mucho de estos días y hagáis lo que hagáis sed felices ¡nos leemos la semana próxima!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 6 de abril de 2017

Crumble de fresas y moras con avena y almendras

Llega el buen tiempo (al menos los días de más horas de luz) y parece que cuidarse sea de obligado cumplimiento. 

No sé qué pasa que de repente veo al mundo enfundado en mallas (perdón, leggins que son más sofisticados) y contándote las bondades de tal o cual super alimento que parece que si no tomas vas a morir de un momento a otro por falta de no se cuántos nutrientes aunque lleves taitantas primaveras a tus espaldas sin haberlo tomado ni una sóla vez. 

Y nos ponemos a utilizar los términos healthy y fit que lo hacen todo más saludable (al menos en apariencia) y algunos hasta caen en el engaño de creer que por ir en mallas y zapatillas y tomar cosas fit por arte de birlibirloque nos vamos a enfundar en el traje de baño (bañador o biquini según el gusto de cada cual) no del verano pasado ¡sino de hace diez veranos! 

Si fuéramos capaces de entender que el hecho de ponernos el jersey no abre la veda de comer todo lo que nos apetezca ya que la lorza está a buen recaudo bajo la capa de lana sino que llevar una dieta sana y equilibrada además de ayudarnos a mantener nuestro peso va a conseguir que nos sintamos mejor cada día no tendríamos que hablar de operaciones biquini o de operaciones post navideñas.

Bien es cierto que es más sencillo de decir que de hacer y que a mí me costó muchísimos años ser capaz de cambiar el chip así que sé perfectamente lo que cuesta y no andaré poniéndome medallas de más que todos sabéis que después del parto se me quedaron cuatro kilos que me ha costado casi dos meses y medio quitarme de encima aunque confesaré que ponerme a dieta estricta (sin postre) no lo he conseguido ¡es imposible si pretendes alimentar un blog de nuevas recetas! así que puedo estar más que contenta.
Sea por la razón que sea que el mundo quiera cuidarse yo vengo a aportar mi granito de arena con este delicioso crumble que es muy diferente a los que hasta ahora he compartido con vosotros (y que podéis ver pinchando aqui, aquí, aquí, aquí y aquí) pero mucho más sano y que a mí me tiene loca desde que lo probé.

La receta es de la cocinera Lorraine Pascale y surgió el amor a primera vista en cuanto la vi en su página ¡tenía que hacerla sí o sí! No sé qué tiene esta mujer que todas las recetas suyas que preparo me encantan ¡no hay ni una hasta el momento que no me haya gustado!

Esta vez tuve la suerte de contar con unas fresas estupendas ¡nada que ver con las que usé en los muffins de la semana pasada!  y que ya os enseñé por Instagram hace unos días ¡no podía guardarme más esta maravilla de receta! ¡os tiene que dar tiempo a prepararla con fresas de las buenas! aunque en realidad Lorraine la prepara con una mezcla de frutos rojos (berries) así que la hagáis con la fruta que la hagáis os va a salir un crumble estupendo.

¡Mirad qué color! 

Es un crumble increíble que me enamoró a primera vista y me conquistó al primer bocado. Es muy saciante y además te hace sentir bien porque estás disfrutando con un postre relativamente sano en comparación con cualquier otro postre.

Me parece perfecto para postre, desayuno o incluso una cena ligera. ¡Nos duró un suspiro! y lo mejor es que el crumble no lleva azúcar ¡pero no la váis a echar en falta! ¡y tampoco la fruta! aunque yo le añadí un poquito de miel, no por falta de madurez de la fruta, sino porque últimamente la pongo en todas las preparaciones que puedo porque me viene genial para cuidarme la garganta.

También añadí unas moras que tenía en el congelador desde finales del pasado verano pero podéis poner lo que tengáis en casa o lo que más os apetezca.

Me ha sorprendido mucho que Lorraine utilice dátiles como sustitutos del azúcar (no sólo en esta sino en más recetas algunas de las cuales tengo recién horneadas y listas para ser mostradas al mundo) ¡van genial! y por supuesto la receta es más sana teniendo en cuenta los beneficios que los dátiles aportan a nuestra dieta.


Este crumble es delicioso si lo tomáis tibio, pero frío no tiene nada que envidiarle ¡os lo aseguro!

Después de reposar en el frigorífico el jugo que suelta la fruta durante el horneado está un poquito más denso, tipo sirope ¡una delicia!

Y por supuesto podéis acompañarlo de lo que os apetezca. Yo lo he tomado solo y también acompañado de yogur natural ¡una maravilla en ambos casos! pero os garantizo que sólo está brutal ¡no váis a echar de menos ningún acompañamiento!

Está tan rico y sienta tan bien que no sé qué deciros para que os hagáis una idea de lo fantástica de esta receta y de que tenéis que prepararla sí o sí. Y del olor... ¡del olor no os digo nada! El aroma que desprende el horno a canela, fresas, jengibre... ¡eso tenéis que descubrirlo por vosotros mismos! ¡Es indescriptible!

Entiendo que estamos a las puertas de Semana Santa y que son otro tipo de dulces los que llenan la blogosfera pero he sido incapaz de resistir la tentación de compartir con vosotros esta receta ya. Miradlo por otro lado, es la receta ideal para empezar a expiar los excesos de los dulces tradicionales de estas fechas ¿a que es buena idea?

Pues si no tenéis los armarios de la cocina tan nutridos como los míos (que es lo habitual en las casas de gente normal) id apuntando los ingredientes para la próxima compra que no os vais a arrepentir de preparar este crumble ¡si está para ponerle un piso, oiga!

Con esta receta participo en el II Concurso de Fresas de Europa 

Ingredientes:

Para el crumble

* 195 gramos de copos de avena
* 80 gramos de almendra troceada. Yo usé un resto de crocanti de almendra que tenía en casa.
* 10 dátiles sin hueso
* 100 gramos de mantequilla
* Una cucharadita generosa de canela en polvo
* Una cucharadita de jengibre molido

Para el relleno

* 700 gramos de fresas o fresones de Huelva maduros
* 170 gramos de moras (yo las tenía congeladas del verano pasado)
* 5 dátiles sin hueso
* 1 cucharadita generosa de canela en polvo
* Media cucharadita de nuez moscada
* Dos cucharadas soperas de miel (de la que más te guste y de la mejor calidad posible)

Elaboración:

1. Lavamos y cortamos en trocitos las fresas. Las ponemos en un bol amplio junto con las moras, la canela, la nuez moscada, la miel y los dátiles cortados en trocitos muy chiquititos. Dejamos reposar.

2. En otro bol ponemos los ingredientes del crumble. La mantequilla la ponemos cortada en trocitos y a temperatura ambiente. Los dátiles los ponemos troceados en cuadraditos pequeños.

3. Para hacer el crumble podemos meter directamente las manos e ir amasando o bien hacerlo con ayuda de dos cuchillos o una cuchara y un cuchillo (lo que os sea más cómodo) con los que iremos mezclando los ingredientes hasta que tengan la consistencia de migas.

4. Elegimos una bonita bandeja apta para horno y vertemos nuestra mezcla de fruta. Esparcimos y nivelamos bien.

5. A continuación vertemos la mezcla del crumble de manera que cubra muy bien la fruta.

6. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante 30 minutos aproximadamente hasta que la superficie esté dorada y la casa huela maravillosamente bien a canela y frutos rojos.

7. Esperamos a que se temple para servir.


Como sale una buena cantidad (la fuente que véis en la imagen mide 32 centímetros aproximadamente en su interior) para conservarlo lo tapáis con film transparente una vez esté completamente frío y al frigorífico con él.

Si después lo queréis tomar templado bastará con ponerlo unos segundos en el microondas ¡ya veréis que bien huele! 


Gracias a todos por preguntar por Lara. La vacuna se la pusimos ¡al fin! el jueves por la tarde y le fue genial. El viernes le costaba un poco caminar (¡qué cuqui estaba en plan cojita!) y ha sido la primera vez que no ha tenido ni unas décimas de fiebre siquiera tras vacunarse. Toquemos madera y que siga así.

Con los cambios de temperatura se ha resfriado un poco, pero nada grave y sólo tiene un poco de tos que la despierta por la noche (así estamos más entretenidos) y algunos mocos ¡a estas alturas no nos vamos a asustar de eso! 

El cambio de hora... uf! eso nos está costando más ¡qué nocturna nos ha salido esta niña! y sólo espero que retome un horario más acorde a un bebé o mamá va a terminar con ojeras por cara.

Os deseo a todos un feliz y dulce fin de semana y a los que tenéis vacaciones la próxima semana espero que las disfrutéis muchísimo ¡yo sigo al pie del cañón hasta el miércoles! ¡Así que intentaré seguir visitando vuestras cocinas si las liquidaciones trimestrales de impuestos me lo permiten!

Manos a la masa y ¡bon appétit!