jueves, 24 de noviembre de 2016

Muffins de moras con streusel de avena (Congelando el verano)

Esta semana repito ingrediente para contribuir con una receta más al evento Congelando el verano de mi amiga Marisa. La semana pasada lo hice con una deliciosa quesada de moras y hoy vengo (sí, de nuevo) con una estupenda receta de muffins.
A riesgo de parecer repetitiva por partida doble no quería dejarme sin publicar esta receta antes de que acabara el plazo para participar en este evento que termina el día 30 de noviembre.

Ya os hablé de él aquí y aquí y si queréis más información podéis pinchar en la imagen del evento o en el enlace que os he dejado al principio de esta entrada que hoy más que nunca le quiero dedicar a Marisa que me dejó un comentario precioso en mi anterior publicación. 

http://thermofan.blogspot.com.es/2016/09/congelando-el-verano.html

Ha sido todo un placer para mí poder participar en este reto-evento-iniciativa (sigo sin saber muy bien cómo llamarlo) por ser original y diferente a lo que venimos viendo habitualmente en la blogosfera y porque además de encontrar nuevas recetas supone experimentar y adquirir nuevos conocimientos en la técnica de congelado de frutas y verduras. He visto que muchas compañeras comentan que no suelen congelar estos productos (a mí me pasa lo mismo) y gracias a Marisa estamos aprendiendo muchísimo y es gratificante aportar nuestro pequeño granito de arena a sus tutoriales.

Como siempre que he participado en un evento organizado por Marisa me he sentido muy a gusto y no es ella la que tiene que darme las gracias por participar sino que soy yo la que tiene que le tiene que agradecer que organice estos retos con los que aprendemos y nos divertimos. Que mi participación no es más valiosa que la de nadie, que rascando unos minutos de sueño, unos del trabajo y otros de descanso se llega a todo con un poquito de tiempo y un mucho de organización aunque a veces Lara desbarate todos los planes que tengo hechos. De todos modos ¡ya había pensado coger estas moras y algo tenía que hacer con ellas! Así que participar ha sido algo relativamente sencillo para mí. Por otro lado no me cabía en la cabeza no participar en un evento así más cuando lo organiza una amiga ¡que para eso estamos! ¡para acudir cuando se nos llama! (más si es con tanto tiempo de antelación)
Y después de este discurso os hablo un poquito de estos muffins que son una pura delicia y que combinan a la perfección dos ingredientes que me encantan como son las moras y la avena. El resultado es un bocadito irresistible y relativamente sano, si tenemos en cuenta que estamos a las puertas de navidad y los blogs, al igual que las estanterías de los supermercados, se están llenando de productos y recetas típicos para estas fechas. 

Pero en mi cocina no es navidad hasta diciembre y esta receta es un buen broche antes de empezar con la campaña navideña.

La receta está inspirada en esta de Alma Obregón aunque está adaptada a los ingredientes que tenía en casa y a nuestros gustos. Teniendo como base una receta de esta chica no podía salir nada mal el invento y aunque esté feo decirlo una empieza a ser veterana en el mundo de los muffins y tengo más o menos claro por dónde me puedo mover. 

Son unos bocaditos esponjosos, húmedos, plagados de moras (me encanta ser generosa con los tropezones, ya sea fruta natural, frutos secos, gotas de chocolate... ¡todo lo pongo en cantidades ingentes) y coronados por un streusel que le da un toque original, divertido y diferente.
Y si además teneís una vajilla tan monísima como esta os aseguro que el desayuno con estos muffins sabe aún mejor. 

Como no podía ser de otro modo la vajilla es de la princesa de la casa aunque a ella le falta aún un tiempo para poder usarla porque es de cristal. Pero es tan bonita que a pesar de tener prohibido usarla mientras la niña está en disposición de hacerlo (mi marido me conoce muy bien) he recibido permiso para usarla para las fotos del blog así que igual aparece por aquí en alguna ocasión más.

Aunque estos muffins son tan ricos que se venden incluso solos ¿verdad que se ven bonitos aún sin adorno alguno?
Antes de dejaros la receta os cuento un truquito que aprendí de mi amiga Maribel del blog Bruni's boulangerie y que consiste en usar las moras congeladas (o arándanos o frambuesas o cualquier fruto rojo) cuando dejamos reposar la masa en el frigorífico antes de hornear si queremos conseguir que suban más los muffins para que al añadirlas y mezclarlas no se destrocen porque la masa se endurece. 

Yo en esta ocasión puse las moras descongeladas porque la masa no es muy dura de trabajar pero la próxima vez lo haré así. Os lo comento por si os apetece probar ¡y no os olvidéis de contar qué tal os ha ido!

Ya no me lío más y os dejo con la receta.

Ingredientes:

* 215 gramos de harina para repostería
* Cucharadita y media de levadura química
* 150 gramos de mantequilla (puede ser light)
* 150 gramos de azúcar blanco
* 180 gramos de leche (semidesnatada) 
* Una cucharadita de canela en polvo
* 200 gramos de moras

Para el streusel:

* 50 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
* 30 gramos de azúcar moreno
* 35 gramos de harina
* 45 gramos de copos de avena (yo le puse de los pequeños)

Elaboración:

1. Para preparar el streusel ponemos en un bol los ingredientes y amasamos con las manos hasta que tenga textura de arena mojada o migas. Reservamos.

2. Derretimos la mantequilla en el microondas o al baño maría y la ponemos en un bol junto con el azúcar. Batimos hasta que la mezcla esté esponjosita.

3. Añadimos los huevos de uno en uno y mezclamos bien.

4. Por último incorporamos la harina, la levadura y la canela. Si la mantequilla es sin sal ponemos un pellizco de sal. Mezclamos sin batir en exceso a la vez que incorporamos poco a poco la leche.

5. En un pequeño bol ponemos las moras descongeladas y escurridas y le añadimos una cucharada de harina. Mezclamos con cuidado para que se enharinen bien.

6. Incorporamos las moras a la masa y mezclamos con cuidado para no destrozarlas y que queden bien esparcidas por la masa.

7. Ponemos las cápsulas de papel en nuestra bandeja para muffins y con ayuda de una cuchara para helados vertemos la mezcla en cada cápsula.

8. Cubrimos la mezcla con el streusel.

9. Introducimos en el horno precalentado a 200º C y horneamos unos 15 minutos. Bajamos a 180º C y seguimos horneando hasta que estén listos. Tardarán unos diez minutos más, aunque depende de cada horno y hay que comprobarlo pinchando con una brocheta.

10. Apagamos el horno y dejamos con la puerta entreabierta 10 minutos. Sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Los que sobren, que igual no son muchos, los podéis conservar en un recipiente o una lata que cierren bien. Como ya hace frío no es absolutamente imprescindible que los metáis en la nevera, pero si tenéis hueco mucho mejor, así no corréis el riesgo de que se pongan malos.
Por supuesto podéis prepararlos con la fruta que más os guste y si os apetece prescindir del crumble, aunque os recomiendo que los probéis así porque les da un punto diferente y muy rico.

Si no sois consumidores de avena la podéis sustituir por harina que quedará igualmente rico.
Agradeceros una vez más vuestras visitas a mi blog y todos los comentarios que me dejáis y aprovecho para dar la bienvenida a todos los nuevos seguidores que os habéis ido quedando por aquí últimamente. Es siempre un placer conocer gente nueva. Por último os dejo un enlace a todas las recetas de este evento ¡no os las perdáis!

Manos a la masa y ¡bon appétit!




jueves, 17 de noviembre de 2016

Quesada de moras de zarza (Reto Congelando el verano)

Sé que muchos igual lo estáis pensando.

Sí, sí, no disimuléis.

Seguro que pensáis que se me ha ido la cabeza una vez más.

O que me he dejado seducir por ese anuncio que dice que nos gusta el invierno pero que ojalá fuera verano (me vais a perdonar que no recuerde de qué es pero es que lo he visto de refilón)

Tanto tiempo diciendo que no me gusta el verano, que quiero otoño, que quiero frío... y ahora que por fin llega ¡yo me pongo a hablar de verano! ¡y más exactamente de congelarlo! 

La culpable de todo esto es mi amiga Marisa del blog Thermofan que seguro más de uno conocéis y si no es así estáis tardando en ir a visitarla ¡pero antes acabad de leer mi entrada! A finales de verano nos propuso este reto o evento (no sé bien cómo definirlo) del que ya os hablé en esta entrada y que consistía básicamente en congelar una fruta o verdura típica del verano para posteriormente descongerla y cocinar con ella alguna receta con sabor a verano y compartirla en esta última quincena del mes de noviembre.

No hace falta que os repita el ritmo tan frenético que llevo desde el verano con la casa, el trabajo y la niña, y que he tenido que bajar el ritmo con el blog y renunciar a los retos en los que participaba mensualmente para poder seguir adelante con este proyecto que tanto me aporta y tanto me gusta, pero fue ver esta propuesta de Marisa y querer aportar mi pequeño granito de arena.

Le tenía echado el ojo a unas zarzas que hay cerca de casa y que estaban cargaditas de moras y como ya tenía en mente cogerlas y sabía que algunas tendría que congelar me vino de perlas para apuntarme a este reto.

Marisa nos dejó en su blog unos tutoriales para ayudarnos a congelar frutas y verduras de manera correcta para que se conserven lo mejor posible en cuanto a textura y sabor que os aconsejo leáis porque son muy instructivos.

Gracias a ellos este año yo he variado la forma de congelar las moras. Todos los años cuando llegaba a casa las lavaba, las ponía sobre papel de cocina para que se secaran y posteriormente las metía en bolsas para congelar (unos años de las que tienen cierre zip y otros de las que traen unos alambritos como los del pan de molde, según tenga en casa) y al congelador que iban. ¡Error! al congelarse se hacían bola y si quería moras las tenía que descongelar todas. Por eso optaba por congelarlas en pequeñas cantidades (de 200 a 300 gramos por bolsa) para irlas sacando cada vez que quería preparar una receta.

Este año he congelado las moras tal y como llegaban a casa y aunque las he puesto en la bolsa y las he metido en el hueco que buenamente había en el congelador, al venir 100% libres de agua se han congelado sin hacer bola, o en todo caso se sueltan haciendo presión levemente con las manos. Lo he hecho varias veces (porque hemos ido varios fines de semana a por moras, que se han ido madurando poco a poco) y siempre han quedado perfectas.

Para descongelarlas he sacado la bolsita de moras la noche previa a repostear con ellas y la he puesto en un bol dentro del frigorífico. Es normal que al descongelarse suelten algún líquido y se queden un poquito más blandas que recién cogidas pero pasa con toda la fruta que se descongela. Antes de usarlas las pongo en un escurridor para que se vaya el exceso de jugo y listo.
La receta que he elegido es muy sencilla, prima hermana de mis adoradas tartas de queso, y se prepara en un abrir y cerrar de ojos.

Hace mucho tiempo que le tenía ganas a las quesadas y este evento ha sido la excusa perfecta para preparar una que es más fruto de mi atrevimiento que inspiración en una receta en concreto ya que he ido cogiendo ideas de varios sitios para los ingredientes y las proporciones de los mismos.
La receta es apta para que la elabore cualquier persona, incluso se puede hacer con niños ya que no requiere ningún conocimiento ni técnica repostera, sólo mezclar los ingredientes, ponerlos en el molde, añadir las moras y meterlo en el horno ¡estoy demasiado relajada últimamente, lo sé!
Pero no por ser una receta sencilla deja de ser riquísima ¡no sólo los postres complicados suponen un delicioso bocado! Así que os animo a que alguna vez la preparéis, y si no tenéis moras (que le dan un colorcito precioso como podéis apreciar en esta última foto) uséis cualquier otro fruto rojo o cualquier otra fruta que tengáis en casa y os apetezca

¡Vamos con la receta!

Ingredientes:

* 270 gramos de moras (las suficientes para cubrir el molde o las que podáis encontrar)
* 200 gramos de queso de untar
* 250 ml de leche
* 3 huevos
* 120 gramos de azúcar
* 50 gramos de maicena
* Mantequilla para engrasar el molde (si es de silicona no será necesario) 

Elaboración:

1. En un bol amplio ponemos el queso a temperatura ambiente, los huevos y el azúcar y batimos hasta obtener una mezcla cremosa.

2. Añadimos la maicena y la leche y volvemos a mezclar. Obtendremos una masa líquida.

3. Untamos nuestro molde con mantequilla, si es de silicona no será necesario, y vertemos la mezcla en él.

4. Añadimos las moras descongeladas previamente que quedarán flotando.

5. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos hasta que la mezcla esté cuajada. Dependerá un poco de lo grande que sea nuestro molde. El mío es de unos 25x20 (estoy dando las medidas a ojo) y tardó en torno a una hora

Podéis tomarla caliente, templada o fría. Mi consejo es que al menos esté templada para que sea más sencillo partirla y servirla sin que se rompan los trozos.
Para conservarla nada más fácil que cubrirla con film transparente y meterla en el frigorífico. Soy muy pesada, lo digo siempre, pero a más de uno no obstante le pasa ¡que los postres con fruta se estropean muy rápido si no están en el frigorífico!

Y como este evento se llama Congelando el verano y este ha sido nuestro primer verano con Lara me váis a permitir que a la vez que esta receta congele para siempre algunas de las primeras prendas veraniegas de mi hija. 
Aunque a veces tengo la sensación de que el tiempo no avanza y tenemos días complicados con ella porque en el fondo es un bebé y los bebés tienen que ser así y cambiarnos la vida da un poco de vértigo pensar que hoy cumple 9 meses. Que si hubiera sido un embarazo hoy estaría viendo de nuevo la luz, y que cumple tanto tiempo en el mundo como dentro de mamá.

Cada día suma y a estas alturas nada de lo que véis en las fotos le está ya bien. Mi pequeña se hace mayor minuto a minuto y dentro de nada revisaré esta entrada y llorando a moco tendido diré "parece que fue ayer..." y tendré a una mujercita a mi lado.
Antes de tener que sacar el pañuelo para engujar unas lagrimillas incipientes anticipadas (y que el rimmel haga sus estragos) me despido de vosotros hasta la semana próxima y os invito a ver las recetas participantes en el evento pinchando en los enlaces que aparecen al pie de esta entrada ¡lo tenéis a sólo un golpe de ratón!

 https://thermofan.blogspot.com.es/2016/09/congelando-el-verano.html

Manos a la masa y ¡bon appétit!


jueves, 10 de noviembre de 2016

Galletas de avena y coco

Y de repente invierno...

No sé si tendréis la misma sensación que yo pero donde vivo hemos pasado de unas temperaturas templadas y dulzonas a un frío radical borrando de un plumazo cualquier vestigio del pobre otoño. Supongo que esto es el cambio climático del que tanto escuchamos hablar en televisión, pero tenga el nombre que tenga a mí que soy una Autumn Divine me fastidia bastante no poder disfrutar de esta estación a mis anchas.
Después de unas cuantas semanas publicando masas (y abusando un poco de los muffins) hoy me he decidido por unas galletas sanas, sabrosas y sencillas de preparar. Ya sabéis que desde que Lara nació me falta tiempo por todos lados pero eso no significa que renunciemos a desayunar y merendar cosas ricas así que ahí voy a la zaga de recetas sin muchas complicaciones y rápidas de preparar.
La niña nos ha salido torbellino y el otro día me dicen en la guardería que a principios de curso era la más buena que tenían pero que ahora las cosas han cambiado y es bastante traviesa, muy inquieta y sumamente cotilla. Sí, sí, tengo una niña cotilla que se pasa la mayor parte del tiempo junto a su amiguita L. asomada a la ventana del aula ¡y le falta una semana para cumplir nueve meses! ¡y su amiga es un mes más pequeña! 

Su monitora dice que jamás ha tenido ninguna niña que se pasara el tiempo asomada a la ventana ¡y mucho menos dos! ¡Son como la vieja del visillo! 

Menos mal que este año no tienen nada que hacer en clase y su principal cometido es entretenerse y divertirse, aprender jugando y cayéndose... Además ella y L. son uña y carne y donde va una va la otra, y si una llora la otra también, cuando recogen a una la otra se queda llorando... ¡pero si sólo tienen meses! Os prometo que me encantaría verlas por un agujerito ¡qué entretenidas tienen que estar las monitoras! (y qué poquito me gustaría estar en su piel)
Dejando a un lado las cuitas de mi peque vuelvo a estas galletas ¡que son un vicio puro! La avena parece que últimamente está muy de moda pero como ya os comentaba en otra ocasión en casa la tomamos hace mucho tiempo aunque curiosamente nunca he reposteado con ella y tras ver muchas recetas me he acabado animando.

El resultado es muy bueno y en poco tiempo tenemos unas galletas sanas y ricas, con un delicioso sabor a coco. Si el coco no te gusta no es tu receta. Y no tanto por el sabor sino más bien por la textura, en la que está muy presente.
Yo esperaba que las galletas fueran más crujientes y me vi sorprendida por un interior blandito. Quizá fue culpa mía por no aplastar más las bolitas (ya os aviso de antemano que las galeltas no se expanden en el horno como ocurre en otras recetas) o por no dejarlas más tiempo de horneado (me da pánico sacar piedras en lugar de galletas del horno que en vidas pasadas (qué exagerada estoy hoy, por favor) ya me ha pasado)

No vayáis a pensar que no están buenas tal cual, es sólo que me encanta decir las cosas claras y creo que el tema textura es bien importante cuando de galletas se trata.
Si las queréis más crujientes será suficiente con aplastarlas un poquito más antes de hornear y dejarlas un poco más dentro del horno ¡con cuidado para no dejarlas duras! 
Si tenéis un paquete de coco rallado abierto o un paquete de avena rodando por la cocina ¡no dudéis en hacer estas ricas galletas! ¡Os van a encantar!
Os dejo con la receta que he adaptado de esta que publicó hace un tiempo Patricia.

Ingredientes:

* 130 gramos de mantequilla con sal (si es sin sal añadimos un pellizo de sal a la mezcla)
* 80 gramos de azúcar moreno
* 1 huevo
* 100 gramos de copos de avena (los míos de tamaño pequeño)
* 60 gramos de coco rallado
* 60 gramos de harina integral
* Media cucharadita de bicarbonato sódico
* Media cucharadita de levadura química

Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla derretida y el azúcar moreno y batimos hasta que el azúcar está derretida.

2. Añadimos el huevo y volvemos a batir hasta que esté incorporado.

3. Por último echamos los copos de avena, la harina, el coco rallado, el bicarbonato y la levadura y mezclamos hasta que sea una masa homogénea y compacta.

4. Dejamos reposar en el frigorífico un par de horas. No es un paso imprescindible pero a mí me gusta dejar reposar la masa de las galletas.

5. Forramos la bandeja del horno con papel para hornear o una lámina de silicona y vamos haciendo bolitas que aplastamos a nuestro gusto (las galletas no se expanden apenas al hornearse) que colocamosun poco separadas unas de otras.

6. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 13-15 minutos o hasta que se empiecen a poner doraditas.

7. Una vez apagado el horno dejamos templar unos minutos y con ayuda de una espátula las trasladamos a una rejilla donde dejamos que se enfríen por completo.

Con estas cantidades, y dependiendo del tamaño que demos a nuestras galletas podemos sacar en torno a 30 unidades
Una vez perfectamente frías las podemos poner en una lata o recipiente que cierre bien. Si están calientes o incluso tibias y las tapamos se pueden reblandecer.
En casa duraron cuatro o cinco días y se fueron poniendo más blanditas. Os recomiendo que las aplastéis un poquito más antes de hornearlas para que queden más crujientes en el horno si os gusta más ese tipo de textura, pero si os gustan las galletas blandas por fuera os gustarán así tal cual.
Espero que me contéis qué tal si os animáis con ellas ¡recordad que esté o no de moda la avena es bastante buena para nuestra salud!

Disfrutad mucho del fin de semana ¡nos leemos muy pronto!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 3 de noviembre de 2016

Muffins de batata asada

Estamos en pleno otoño y esta estación invita a disfrutar con las maravillas que nos ofrece así como a pasar más tiempo en casa y disfrutar del calor del hogar y del horno, a cocinar sin prisas y dejar que los aromas se escapen de la cocina y entren en todas las estancias de casa para llenarlas de delicioso olor a canela, azúcar, mantequilla... ¡no digáis que no es una estación que da alas para soñar y crear! 

La semana pasada os traje una receta con calabaza y aunque tengo otras aguardando que las publique hoy os traigo una receta con batatas que es otro de los frutos estrella del otoño y muy típica en todos los rincones del país en estos días.

Aunque desde siempre había visto las batatas cocidas o asadas en mi casa y en la de mi abuela era algo que no me llamaba la atención hasta que el otoño pasado en el ecuador de mi embarazo ¡se me antojó comer batatas! En realidad más que comerlas asarlas para repostear con ellas ¡menudo triunfo! La experiencia fue tan buena que estaba deseando verlas en la frutería para hacerme con unas cuantas y seguir experimentando.
Después de la crema y el bizcocho que preparé el otoño pasado este año le ha tocado el turno, como no podía ser de otro modo, a unos deliciosos e irresistibles muffins.

Soy consciente de que en las últimas semanas he publicado varias recetas de muffins pero en casa nos gustan tanto, requieren tan poca dedicación para prepararlos, están listos en tan poco tiempo y nos son tan socorridos para el desayuno, la merienda y para tomar a media mañana en el trabajo que casi cada semana preparo una hornada.
Y si encima están tan ricos como estos, son tan jugosos y quedan tan irresistibles con esa capa de azúcar y canela ¡¿cómo no los voy a compartir con vosotros?!

Si además tenemos en cuenta que las batatas no están mucho tiempo en las fruterías llegamos a la conclusión de que es el momento ideal para publicar esta receta ¡que no quiero que nadie se quede con el antojo! Y a ver si noviembre nos trae por fin el frío y la lluvia que las temperaturas son demasiado elevadas para los días que corren y estas recetas piden tiempo otoñal para ser absolutamente perfectas.
Si os animáis con estos muffins descubriréis que son tiernos, jugosos, esponjosos y tremendamente irresistibles gracias a la canela. ¡Es que lo tienen todo!
Como espero haberos convencido os dejo con la receta.

Ingredientes:

* 440-450 gramos de batata asada 
* 230 gramos de harina
* 2 huevos
* 50 gramos de aceite de girasol
* 200 ml de nata para montar
* 100 gramos de azúcar
* 1 cucharadita de canela en polvo
* 1 cucharadita de nuez moscada
* 1 cucharadita de levadura química
* La piel de una naranja rallada

Además para espolvorear necesitamos

* 3 cucharadas de azúcar
* 1 cucharadita generosa de canela.

Elaboración:

1. Empezamos aplastando la batata asada con un tenedor hasta que quede hecha puré. No pasa nada si queda algún grumo.

2. En un bol ponemos el aceite, los huevos, el azúcar, la nata y la ralladura de naranja y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.

3. Añadimos el puré de batata y seguimos batiendo hasta integrarlo.

4. Ponemos la levadura, la canela, la nuez moscada y la harina y mezclamos lo justo para integrar los ingredientes. Si la masa os quedase muy densa podéis añadir un poquito de leche, y si queda muy blanda unas cucharadas de harina. 

5. Ponemos cápsulas de papel en nuestra bandeja para muffins y con la ayuda de una cuchara para helados vamos llenando las cápsulas.

6. En un cuenco mezclamos el azúcar y la canela y espolvoreamos la superficie de cada muffin.

7. Introducimos en el horno precalentado a 200º C y horneamos 10-12 minutos. Después bajamos la temperatura a 180º C y horneamos unos 10 minutos más o hasta que al pincharlos con un palillo este salga limpio.

8. Dejamos templar con la puerta del horno entreabierta y pasados cinco minutos sacamos de la bandeja y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

¿Habéis visto? En unos cuarenta minutos tenemos unos muffins que harán la delicia de los más pintados en cualquier momento del día.
Se mantienen jugosos y tiernos hasta el último día (que serán pocos, ya veréis lo rápido que se pierden) guardados en un recipiente que tape bien y si tenéis hueco, mejor en el frigorífico, que no me canso de repetir que las masas con frutas o verduras es estropean muy rápido y es una pena tener que tirar la comida.
Os deseo un feliz y estupendo fin de semana. Me voy corriendo a ver si me pongo al día con las visitas a vuestras cocinas que voy con cierto retraso ¡pero no me olvido de vosotros!

Manos a la masa y ¡bon appétit!