jueves, 30 de junio de 2016

Panna Cotta de caramelo

Parece que fue ayer cuando escribí la última entrada para el blog y han pasado ya cinco meses...

Cuando me quedé embarazada no podía hacerme una ligera idea de lo que la llegada de Lara iba a suponer en nuestras vidas porque un bebé no es una responsabilidad más que asumir sino que es un ser con sus propios horarios y su ritmo que no entiende de nada y que cuando llega te coloca la vida patas arriba.

Tengo tantas cosas que contaros que no sé por dónde empezar aunque soy consciente que todo no puede ser en la primera entrada.

Antes de nada quiero dar las gracias a todos los que os habéis preocupado por Lara y por mí a lo largo de estos meses a través de correos electrónicos, mensajes en el blog o Facebook, WhastApp's, llamadas telefónicas e incluso algunos regalos que nos han llegado al corazón. Sois absolutamente increíbles.

También aprovecho para pediros perdón por haber tardado a veces en contestar pero el tiempo ha sido el bien más preciado y más excaso en estos primeros meses.

Para todos aquellos con los que no he podido hablar durante este tiempo os contaré que Lara llegó al mundo el 17 de febrero, miércoles, a las 16.35 de la tarde. Tuvimos que esperar más de lo que había pensado ya que estuve con contracciones y dilatando 30 horas hasta romper la bolsa y ocho horas más hasta que terminé de dilatar pero estas al menos fueron con la epidural puesta y libre de dolores. El parto fue bastante rápido ya que no duró más de quince minutos y una vez con ella en brazos (más bien sobre el pecho, ya que te la colocan nada más nacer) todo se olvida. Pesó 3.130 kilos y midió 49 centímetros.

Ahora pesa más de 7 kilos y mide 65 centímetros (igual ya alguno más ya que esa es la medida de la revisión de los cuatro meses y ya han pasado unas semanas) y hasta hace nada tomaba solo pecho y le he ido metiendo cereales y fruta porque el tiempo no perdona y después de agotar la baja, la lactancia y las vacaciones mañana me incorporo al trabajo.

Mi intención no era tardar tanto en retomar las entradas pero Lara ha sido un bebé con muchos gases (de hecho aún tiene) y ha requerido muchísima atención. Tampoco ha tenido horarios al principio y ha sido de dormir muy poco por lo que el excaso tiempo del que disponía lo aprovechaba para cosas básicas como recoger, poner lavadoras o darme una ducha ¡¿quién me iba a decir que algo tan básico y sencillo iba a ser casi un lujo?! 

Imposible pensar en conectar el portátil y tampoco en meterme en la cocina a preparar dulces y postres porque no sabía en qué momento debía salir corriendo para dedicarme a ella. Además en casa se amontonaron las cajas de bombones y yo decidí que había que acabar con ellos antes de que llegara el verano que se ablandan y les sale esa capa blancuzca tan horrorosa. Y aunque dicen que las lactantes tenemos que comer más no era plan de ponerse tibia a bombones, chocolate y pasteles que estando en casa me muevo menos y aún queda algún kilo del embarazo por perder (aunque no me puedo quejar ya que me he recuperado más o menos bien tras el parto ¡habiendo engordado dos kilos pasados los dos meses de Lara de comer tanto bombón!)

Y entre unas cosas y otras ha llegado el verano y como no quería dilatar más mi ausencia y esperar a septiembre me parecía mucho he decidido intentar publicar al menos una vez a la semana (o cada quince días, según pueda organizarme) e ir retomando paulatinamente esta aventura que tantas satisfacciones personales me ha dado y me ha hecho conocer a tanta gente maravillosa y ponerme al día con todas las recetas que habéis ido publicando en mi ausencia ¡tengo mucho trabajo por delante!

Para volver a las buenas costumbres os traigo un postre muy sencillo, ideal para este calor que tenemos encima (parece mentira lo rápido que ha pasado el tiempo desde que me despedí de vosotros que estábamos en pleno invierno y regreso con los rigores del verano) y muy fácil y rápido de preparar.
La receta la he adaptado de un libro de cocina italiana que compré hace bastantes años en LIDL y da para los cuatro vasitos que véis en las fotografías. Si os gustan los caramelos toffee y el regusto amargo del caramelo ¡esta es vuestra receta! ¡es un postre espectacular y a mí me dieron ganas de acabar solita y de una sentada con los cuatro vasos! aunque confesaré que me contuve aunque la operación biquini este verano no vuelva a ser una preocupación para mí porque con la excusa de que acabo de tener un bebé toda posible lorza se me perdona.
Os dejo con la receta aunque sé que mi entrada es más breve de lo que acostumbro. No temáis, poco a poco volveré a escribir mis típicas entradas interminables y os iré contando muchas cosas de mi nueva vida y mi experiencia con la maternidad.
Y por supuesto, gracias a todos por seguir tras la pantalla a pesar de mi larga ausencia ¡os iré visitando a todos! 
Ingredientes: 

* 140 gramos de caramelo
* 40 gramos de azúcar
* 200 gramos de nata para montar
* 200 gramos de leche
* Media cucharadita de esencia de vainilla
* 4 láminas de gelatina (queda demasiado "goma" para mi gusto, yo le pondría 3 solamente para que quedase más cremosa)
* Crocanti de almendras

Elaboración:

1. Ponemos a hidratar las láminas de gelatina en un bol con agua fría.

2. En un cazo ponemos el resto de ingredientes, salvo el crocati de almendras, y ponemos a fuego medio (el 5 en mi placa de inducción que llega hasta el 9) y removemos con frecuencia para evitar que se pegue.

3. Cuando vaya a romper a hervir escurrimos la gelatina, la añadimos y removemos hasta que esté disuelta.

4. Vertemos en los recipientes en los que vayamos a servir y esperamos a que se enfríen. Tapamos y metemos en el frigorífico hasta que la panna cotta cuaje.

5. Antes de servir ponemos crocanti de almendras por encima (con mucha antelación no que se derrite el azúcar del crocanti)
Os aseguro que se tarda más en escribir la receta que en prepararla y que el resultado, si os gusta el caramelo, es sencillamente ES PEC TA CU LAR.
Si os animáis a prepararla seguro que os encanta y repetís una y otra vez.
Como os he dicho regreso a la blogosfera y empezaré a visitar vuestras cocinas. Dadme tiempo para sumergirme de nuevo en esta aventura, que a pesar de todo lo que ha supuesto el nacimiento de Lara también he tenido tiempo de echaros de menos ¡si es que os hacéis querer!

Disfrutad mucho del fin de semana.

Manos a la masa y ¡bon appétit!