jueves, 29 de diciembre de 2016

Un nuevo punto final

Una vez más el año se nos ha ido volando y me encuentro preparando la última entrada
No sé si será sólo cosa mía pero 2016 se me ha ido especialmente rápido ¡y eso que han sido 366 días! 

Ha sido un año muy intenso en lo personal y lo profesional pero mi balance es positivo. 

La maternidad no es tan idílica como muchas mujeres se empeñan en pintarla pero sin duda deja más cosas buenas que malas así que la llegada de Lara ha sido por supuesto lo más destacado del año.

Descubrir que un bebé entra en tu vida y la pone patas arriba cual torbellino y que hay que empezar a crear unos hábitos y costumbres nuevos desde su nacimiento ha sido duro y enriquecedor. He aprendido en carnes propias que las madres estamos hechas de otra pasta y que cuando pensabas que las horas no te daban para más te ves arañando segundos de aquí y allá para volver a traer a tu día a día todo lo que habías tenido hasta ahora.

Además he contado con vuestro cariño y apoyo y ha sido emocinante sentir cómo a través de una pantalla se crean vínculos de amistad. No os agradeceré lo suficiente vuestras llamadas, mensajes, correos y hasta regalos recibidos desde que nació Lara ¡sois sin lugar a dudas lo mejor de esta aventura! Y por supuesto gracias por seguir visitando mi cocina tras los largos cinco meses que estuvo cerrada ¡es complicado mantener los seguidores después de tanto tiempo y me ha emocionado ver que me seguíais esperando!
En la entrada de hoy no hay una receta ni un recopilatorio. He preferido cargarla de palabras (qué raro, si yo apenas hablo/escribo) y meter dentro los mejores deseos para todos los que me seguís cada día, los que comentáis cada receta, los que proponéis cambios para mejorar el blog, los que visitáis esta cocina y no os atrevéis a dejar ningún comentario, los que os registráis como seguidores y los que no, los que preparáis mis recetas y me comentáis cómo os han quedado, los que incluso las publicáis en vuestros blogs...

En definitiva, a todos los que alguna vez habéis formado parte de Los dulces secretos de Cuca quiero desearos un feliz 2017 que venga cargado de buenas recetas y de mejores momentos.

Porque si las cosas buenas se comparten son mejores

Al igual que las penas compartidas con menos penas ¿verdad?

A tan sólo un puñado de horas de que 2016 termine me encantaría compartir con vosotros una copa cargada de ilusión y esperanza en el nuevo año que estamos a punto de estrenar y que nos ofrece 365 días para llenarlo de cosas bonitas. 

Para mí sería un placer seguir contando con vosotros en mi cocina y en mi vida ¿os apuntáis?





¿Qué le queréis pedir al año nuevo? Aún os queda tiempo para pensarlo y formular vuestros deseos mientras nos tomamos las uvas.

Nos vemos en unos días.

Como "regalo anticipado de Reyes" os dejo el enlace a la página en Facebook de Los dulces secretos de Cuca. No tengo mucho tiempo libre pero espero tener una mínima presencia en redes sociales. Si os apetece podéis entrar desde aquí 


jueves, 22 de diciembre de 2016

Panettone de chocolate negro y naranja

Hoy sí que huele a Navidad.

Vengo todo el camino pensando que en cuanto llegue a la oficina hay que conectar la radio para escuchar el sorteo en directo.

El soniqute del bombo marca para mí el pistoletazo de inicio de la Navidad y me recuerda aquellas navidades de la infancia estrenando posiblemente el primer día de vacaciones y viendo en la televisión en blanco y negro (la tele en color llegó a mi casa cuando tenía seis o siete años) un sorteo del que no entendía su importancia pero sabía que la tenía habida cuenta del interés que mi abuelo o mi madre le ponían. 

Recuerdo la alegría de los agraciados año tras año en las noticias y la envidia sana con la que me gusta ver el telediario este día especialmente cuando ves que le ha tocado a personas a las que les hacía falta y van a dormir bastante más tranquilos esta noche.  

Me gusta sentir las mariposillas en el estómago cada mañana del día 22 pensando que igual en unas horas soy yo la que sale en televisión este año aunque sé lo complicado que es pero siempre jugamos un único décimo que mantiene viva esta ilusión.

No es el sorteo en el que más dinero toca pero desde luego es el que más ilusión despierta ¿verdad?
Para festejar el inicio oficial (para mí, por supuesto) de la Navidad os traigo una receta que aunque es italiana de origen milanés en los últimos tiempos se ha internacionalizado y es muy sencillo encontrarla en obradores de pastelería y en todos los supermercados de nuestro país. 

También son muchos los blogs que año tras año nos la presentan y aunque pueda parecer laboriosa por los diversos amasados y los tiempos de levado os aseguro que el trabajo merece la pena. 

La receta que os traigo hoy la he adaptado de esta. No es la receta tradicional, los más puristas igual se llevan las manos a la cabeza por la ausencia de prefermentos y la falta de un levado, pero os aseguro que queda un panettone ES-PEC-TA-CU-LAR.
La miga es muy esponjosa, parece algodón de azúcar porque casi se derrite en la boca y dura así de tierna tres días y los dos siguientes (nos duró cinco días en casa) sigue estando tierna pero es ya menos suave. Creo que está muy bien si tenemos en cuenta que las masas caseras tardan menos en endurecerse que las industriales porque no llevan ningún aditivo para mantenerse tiernas.

Para mí es la receta casi perfecta de panettone, y digo casi porque tiene un fallo, que igual no es de la masa precisamente sino mío. En muchos blogs aseguran que extienden la masa con el rodillo, esparcen las frutas, pasas, chocolate o lo que les venga en gana poner en su panettone, cierran la masa haciendo una bola en cuyo centro se quedan los tropezones y colocan en el molde esa bola dejando en la base la parte fea (o lo que es lo mismo donde hemos ido cerrando la masa tapando los trozos) Y luego, por arte de birlibirloque y tras el último levado y posterior horneado los tropezones quedan esparcidos por toda la masa.

Pues será en otras masas porque en la mía los trozos se quedaron arriba y en los lados como podéis ver en las fotos. Que yo podía haberme callado, no poner foto del corte y decir que todo sale perfectísimo, pero ya sabéis que me gusta ser clara a rabiar y contar todos los problemas con los que me he encontrado, que hay blogs con recetas absolutamente perfectas y en las que parece que no haya que tener especial cuidado con nada ni que nada pueda salir mal.
Nada más lejos de la realidad, que cuando nos metemos en harina (y en este caso nunca mejor dicho) hay mil cosas que pueden fallar y que nuestra receta no se parezca en nada a lo que pretendemos hacer. Así que os pase lo que os pase ¡tranquilidad! que nadie en esta vida nació enseñado (eso lo decía mi abuela y me encanta repetirlo y a veces hasta soy capaz de aplicármelo)

No es un gran fallo, después de mi experiencia seguro que a vosotros os sale bien, y tiene otras ventajas que la hacen muy atractiva como la ausencia de prefermentos o masas madre y la posibilidad de amasarla en panificadora (como he hecho yo) o en cualquier otro cacharro de cocina lo que no sólo nos quita trabajo sino que le confiere mucha esponjosidad a la masa. Además la miga es muy suave pero no es necesario colgarlo boca abajo para que no se baje la miga al enfriarse.
Os lo cuento y parece una versión destilada del panettone e igual algún milanés (e incluso algún purista de las recetas de cualquier nacionalidad) esté planeando aniquilarme por tal aberración, pero yo os aseguro que queda un dulce estupendo, sin muchas complicaciones, y que nos evita la tentación de comprarlo industrial que siempre será mucho peor que el hecho en casa (e igual se hace siguiendo una receta aún más aberrante que la mía)
Yo os la dejo, os cuento mi experiencia y mis trucos, y ya vosotros decidís si merece la pena ponerse con ella.
Ingredientes:

Para la masa

* 200 ml de leche (yo puse semi que es la que tomamos en casa)
* 1 huevo 
* 60 gramos de mantequilla (la mía es light con sal)
* 100 gramos de azúcar blanca
* Unas gotas de esencia de naranja. Yo uso los botecitos de LIDL y puse medio. Si no tenéis podéis poner ralladura de naranja (una o dos según la intensidad que queráis)
* 2 cucharaditas de agua de azahar (para mí imprescindible en este tipo de elaboraciones)
* 1 pellizco de sal
* 500 gramos de harina de fuerza
* 1 sobre de levadura seca de panadero

Para el relleno

* 100 gramos de naranja confitada en trocitos (yo uso un paquete que venden en LIDL pero que este año no he encontrado, suerte que tenía del pasado)
* 400 gramos de chocolate negro (en mi caso dos tabletas cortadas en trozos generosos)

Para la superficie

* 1 cucharada sopera de mantequilla
* Azúcar glass para espolvorear


Elaboración:

1. En la cubeta de la panificadora ponemos en el orden indicado los ingredientes de la masa. El huevo lo pondremos batido como para hacer tortilla y la mantequilla derretida. Elegimos el programa de amasado. En el caso de mi amasadora (la del LIDL) he puesto dos programas de amasado de 15 minutos cada uno. 

Si no tenéis amasadora ni robot se puede hacer a mano haciendo un volcán con la harina y poniendo en el centro el resto de ingredientes. Amasamos hasta que la masa sea elástica y manejable.

2. Untamos un bol amplio con aceite de oliva, sacamos la masa de la cubeta, la hacemos una bola, la ponemos en el bol y la giramos para que quede impregnada de aceite por todos lados. La tapamos con film transparente y la dejamos levando toda la noche.

Para mí es más cómodo prepararla la noche previa y dejarla levando mientras duermo. Si tenéis una cocina muy calentita podéis hacerla por la mañana y esperáis a que la masa duplique su volumen.

3. Cuando la masa haya levado espolvoreamos con harina nuestra zona de trabajo, desgasificamos la masa golpeándola con una mano y amasamos ligeramente. 

4. La extendemos con las manos o con ayuda del rodillo, esparcimos la naranja y el chocolate (en mi caso dos tabletas troceadas toscamente a mano para que los trozos sean grandes) y amasamos para que queden todos los trozos bien esparcidos (y no os ocurra como a mí). Este paso también se puede hacer poniendo la masa de nuevo en la panificadora y añadiendo la naranja y el chocolate y programando un nuevo amasado.

5. Cuando hayamos terminado de amasar hacemos una bola con nuestra masa y la colocamos en el mode dejando hacia arriba una superficie lisa y bonita.

Yo he usado un molde de papel de 17 cm de ancho, que en las tiendas aseguran que es para un panettone de kilo.

6. Tapamos con papel film y dejamos levar hasta que llegue al borde del molde o incluso suba un dedo más. Cuidado al poner el film, que tape la masa pero que no se quede muy justa por los lados porque si no al crecer la masa puede quedar atrapado entre el molde y la masa y hacer que por un lado crezca menos.

7. Retiramos el film, hacemos un corte en cruz en la superficie del panettone con un cuchillo o con las tijeras (para que la cúpula no se estropee al honearla) y pintamos con mucho cuidado con una cucharada de mantequilla derretida.

8. Introducimos en el horno precalentado a 180ºC. Ponemos la rejilla en la segunda posición contando desde abajo. Lo importante es que quede centrado en el horno y no muy pegado arriba o abajo para que el horneado sea homogéneo.

9. A los 10 minutos aproximadamente tendremos que taparlo con un trozo de papel de aluminio para que no se queme la superficie. Estad muy atentos que yo me despisté un poco y me quedó más dorado de lo que me gusta.

10. Horneamos durante unos 40-45 minutos aproximadamente.

11. Dejamos enfriar sobre una rejilla o si lo preferís lo podéis colgar hacia abajo para que se enfríe, aunque os aseguro que la cúpula no se baja.

12. Una vez frío espolvoreamos con azúcar glass ¡y a disfrutarlo!

El panettone es ideal para el desayuno o la merienda. Será casi pecaminoso tomarlo con un buen chocolate calentito y buena compañía pero es a lo que invitan estas fiestas.
Para conservarlo yo lo he envuelto en papel film y en un paño de cocina que tengo reservado para estos menesteres. Como os he comentado me ha aguantado muy bien los cinco días que duró. No sé si hay otra manera de conservarlo mejor, si la conocéis me encantaría que me la contáseis.
Por supuesto si no os gustan las frutas escarchadas podéis poner sólo chocolate en el relleno, o frutos secos o trocitos de toffee o lo que más os guste, pero que no sean los "tropezones" lo que os impida realizar esta deliciosa receta.

Yo sigo a la zaga del panettone perfecto ¡la navidad  próxima será! Mientras tanto esta está más que bien.
Muchos de vosotros habéis pasado en los últimos días por mi cocina para despediros hasta después de las fiestas.

Quiero aprovechar esta entrada para daros las gracias por seguir acompañándome un año más y por todo el cariño recibido a lo largo de estos meses especialmente desde que nació Lara. Quiero enviaros mis mejores deseos a todos y espero que 2017 venga cargado de estupendas recetas y mejores momentos compartidos en esta pequeña gran familia bloguera que nos reunimos en torno a unos fogones y un horno virtuales.

Gracias por ser tan maravillosos y formar parte de esta aventura.

¡Manos a la masa y bon appétit!

jueves, 15 de diciembre de 2016

Crema de turrón de Jijona y caramelo en vasitos

No me negaréis que hablar de Navidad y pensar en turrón es todo uno. Es uno de los productos típicos españoles de estas fechas que a la mayoría de nosotros nos puede acabar saturando ya que están en el supermercado desde el mes de Octubre pero que algunos compañeros que viven fuera echan de menos a rabiar ya que no es sencillo (ni barato) encontrar en otros países.

Otra cosa bien típica nuestra es echar de menos fuera lo que dentro echábamos de más.  En fin, es la naturaleza humana.

Ni qué decir tiene que hoy día no hay receta que se nos pueda ocurrir y que no encontremos en la red ni producto con el que a alguien no se le haya ocurrido hacer cualquier plato. Muchas de estas recetas surgen de la necesidad de dar salida a las temidas "sobras" navideñas bien para que no se pongan malas o bien para que no nos sigan tentando desde los armarios de la cocina ¿quién no ha sentido la llamada de esa tableta de turrón de chocolate que se ha salvado desde reyes y no ha sucumbido a la tentación? ¡todos sabéis de lo que hablo! ¿y quién no se ha sentido saturado sólo con ver el kilo de polvorones o mantecados que han quedado después de las fiestas?

Por mucho que nos lo propongamos todos los años preparamos (y también compramos, porque a mí los dulces navideños me tientan desde los estantes del supermercado, especialmente si es turrón de chocolate y reposa sobre un cartel de oferta del tipo 3x2 o segunda unidad al 70% ¡soy muy débil con los descuentos!) dulces para alimentar un regimiento y es imposible acabar con ellos antes de que los Reyes Magos nos visiten así que tenemos que agudizar el ingenio para darles una salida que no sea acabar con ellos a bocado limpio.
De estas recetas de aprovechamiento surgen auténticas delicias que pasan a ocupar un lugar distinguido en nuestros menús de fiesta y nosotros pasamos a incluir en nuestras listas de la compra productos navideños no para el consumo directo sino para repostear con ellos.

Es lo que ocurre con el turrón de Jijona. Si buscas por internet tienes mil una recetas para todos los gustos: flan, bizcocho, helado, muffins, tartas de queso, semifríos, galletas (como las que compartí el año pasado y podéis ver pinchando aquí) y en denifitiva todo lo que se os pueda pasar por la imaginación.
Con esta crema no invento nada nuevo porque hay miles por la red pero le pongo mi toque personal y me decido a compartirla con vosotros porque me parece una gran opción para el postre de nochebuena o de navidad.

Como últimamente me he vuelto tan fan del caramelo (que ya antes me gustaba pero ahora me ha dado por añadirlo en todas las recetas que puedo) le he puesto un poquito a esta crema ¡y no sabéis el toque tan irresistible que le da! ¡uf qué rica queda! Sin duda alguna os puedo asegurar que cada vez que la haga será con caramelo. Podré variar otras cosas, pero el caramelo no le va a faltar.

Y lo mejor es que al tomarla es muy difícil adivinar qué es ese ingrediente que la hace tan buena, así que si no quieres que alguien en tu familia  (esa prima que todo lo sabe, esa tía que siempre lo hace todo mejor que el resto del mundo y ese largo etcétera en el que seguro estás pensando) la prepare igual le das la receta omitiendo el "ingrediente secreto" y jamás le saldrá tan rica como a ti.
Es una receta sencilla y rápida de preparar. Tan sencilla que yo la iba preparando un domingo a mediodía mientras le daba a Lara la comida ¡eso ya dice mucho de lo rápida que es de hacer! Requiere pocos ingredientes y además baratos y puedes prepararla con varios días de antelación (si fuera necesario) y olvidarte del postre (para preocuparte de otros menesteres como el qué me pongo, por qué no entro en el vestido del año pasado y a ver dónde me siento para que mi cuñado/suegra/primo/tío/abuela no me den el tostón ja ja ja)
Otro punto a favor es que se sirve en vasitos (o en copas, lo que tengáis en casa) individuales lo que es muy cómodo porque no hay que andar cortando y sirviendo raciones. Quizá lo más engorroso es el espacio que ocupan en el frigorífico, pero con un poco de maña se pueden apilar o servir de base y colocar encima bandejas y fuentes. ¡Que todo espacio en el frigorífico es bien preciado en estas fechas!
Igual a estas alturas los más precavidos habéis elegido ya todos los platos que formarán parte de vuestros menús pero si aún estáis decidiendo lo que vais a tomar espero que tengáis en cuenta esta deliciosa crema.

Y si no cae ahora tenedla en cuenta en mayo cuando os encontréis la tableta de turrón de Jijona al fondo del armario ¡os va a conquistar! ¡sabéis que nunca os engaño! 
Os dejo la receta que es de esas que tardo más en redactar que en preparar.


Ingredientes:

* 1 tableta de turrón de Jijona (la mía tenía 260 gramos, pero si es de 300 mejor)
* 600 ml de leche semidesnatada
* 400 gramos de nata para montar 
* 50 gramos de caramelo líquido (casero o del comprado)
* 30 gramos de azúcar
* 1 sobre de preparado para flan o pudin para 500 ml de leche (yo he usado el que venden en DIA de su marca que tiene un toque de vainilla)
* Crocanti de almendra para decorar (opcional) 

Elaboración:

1. En una cacerola ponemos la mitad de la leche, la nata, el caramelo, el azúcar y batimos con unas varillas manuales hasta disolverlo todo.

2. Troceamos con un cuchillo la tableta de turrón, lo añadimos a la cacerola y ponemos a fuego medio-bajo (5 en mi placa de inducción que llega hasta el 9) y removemos con frecuencia para que no se pegue.

3. En el resto de la leche disolvemos el sobre de preparado para flan y reservamos.

4. Cuando el turrón se haya deshecho (que se deshace, no tengáis prisa, que cuando llegue su momento es un visto y no visto) y la mezcla vaya a romper a hervir (notaréis además que la mezcla está espesando) añadimos la leche en la que hemos disuelto el sobre de preparado y removemos para integrar. Mantenemos al fuego hasta que espese un poquito y esté de nuevo a punto de romper a hervir.

5. Vertemos la mezcla en una jarra y vamos poniéndola en los recipientes que hayamos elegido. Si no tenemos jarra repartimos con ayuda de un cucharón de sopa por ejemplo.

6. Esperamos que la crema haya enfriado, cubrimos nuestros recipientes y guardamos en el frigorífico.

7. Antes de servir ponemos crocanti de almendra en la superficie ¡y a disfrutar!

Con estas cantidades a mí me ha dado para ocho vasitos bastante generosos. Si usáis vasos o copas más pequeños tenéis para más raciones.
Algunas variantes que admite la receta son utilizar un sobre de preparado para cuajada en lugar de un sobre de preparado para flan o espolvorear por encima con virutas de chocolate en lugar de almendra. 

Preparando así la crema quedan los trocitos de almendra que haya en el turrón. Si no queréis tropezones como paso previo debéis pasar por la batidora el turrón junto con la leche, la nata, el caramelo y el azúcar y batir antes de poner al fuego hasta que quede todo líquido, líquido, líquido. A mí personalmente me gusta más que tenga algunos trocitos porque son pocos y no molestan al comer.

El crocanti se pone un ratito antes de servir o corremos el riesgo de que el azúcar de la almendra se derrita. No es que sea un desastre pero queda más elegante con el crocanti intacto.

Y sin más me despido de vosotros hasta la próxima semana que estaremos metidos en plenas fiestas. Perdonad mi ausencia de vuestras cocinas en los últimos días pero voy un poco justa de tiempo. No penséis que no me acuerdo de vosotros, que antes o después aparezco por allí.

Ah! Hoy siguiendo los consejos de mis amigas Patty y Concha he puesto las fotos en grande, por probar. Según salga el "invento" seguiré haciendo ¡quiero vuestra opinión!

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 8 de diciembre de 2016

Bizcocho de navidad especiado con frutas escarchadas, frutos secos y naranja (Parrandón navideño)

Sé que hoy es día de fiesta y que igual hay por ahí algún afortunado disfrutando de unos días de puente o de acueducto si la suerte (y sus jefes) le han sonreido más que al resto de trabajadores. También es posible que muchos de vosotros estéis entregados a los menesteres de engalanar vuestros hogares para navidad en lugar de estar plantados delante del ordenador.

No he querido faltar a mi cita de los jueves aún siendo día de fiesta porque esta entrada forma parte de una fiesta. Y no una fiesta cualquiera ¡sino de un parrandón navideño

Si a mí ya me gustan los saraos blogueriles ¿cómo resistir la invitación a todo un parrandón que dura nada más y nada menos la friolera de una semana? La "inventora" de este evento es Angélica del blog Bizcochos y sancochos a la que conozco hace poco tiempo pero cuyas recetas me tienen enamorada. Así que en cuanto vi su invitación en mi correo para este evento dije inmediatamente que sí, que no podía faltar y que contase con mi colaboración.

Participar es lo más sencillo del mundo y consiste únicamente en publicar una receta navideña entre el 5 y el 11 de diciembre y enviarle un correo a Angélica con el enlace de la receta y una foto ¡no se puede pedir menos! ¡y no se puede obtener más a cambio porque en un abrir y cerrar de ojos tendremos a un sólo click un montón de recetas ideales para estas fechas! 
En casa tengo mil recetas navideñas pendientes de preparar pero creo que la ocasión merecía algo especial y he preparado un bizcocho cuya receta está inventada por mí. Desde hace años en navidad siempre horneamos en casa algún bizcocho que nosotros llamamos navideño porque lleva fruta escarchada o frutos secos y especias. Una de esas masas cuyo olor en cuanto las metes en el horno te recuerda inmediatamente a la navidad. Algunas de estas recetas ya he compartido con vosotros y podéis verlas pinchando aquí, aquí o aquí

Por eso me parecía muy apropiado preparar un bizcocho con todos aquellos sabores y olores que a mí me recuerdan a la navidad para compartirlo con vosotros y para que además fuera mi aportación personal a esta cita navideña que espero salga muy bien y se repita más años.
Como muchos de vosotros yo guardo muchos recuerdos relacionados con sabores y olores y estoy muy contenta y orgullosa de haberlos reunido en un bizcocho lleno de aromas y sutiles sabores donde ninguno predomina sobre el otro pero en cada bocado distingues diferentes matices. Y no es afán de ponerme medallas pero el bizcocho me ha quedado muy bueno.
Hay distintos ingredientes que igual no son del gusto de todos vosotros, pero al final de la receta os indico cómo podéis sustituirlos para que no os quedéis sin probarlo porque algo no os guste. Por primera vez he puesto vino dulce y anís dulce en una masa. Alguna vez os he hablado de mi abuela Magdalena (la madre de mi madre) y os he contado que ella era una gran maestra de la repostería frita. Recuerdo que ella siempre utilizaba vino dulce y/o anís en lo que hacía sobre todo en los borrachuelos que preparaba para navidades así que no podían faltar en mi receta. Además el anís está presente en muchos de los dulces típicos de estas fechas y en muchas sobremesas navideñas en las que no falta una copichuela de anís (y quien dice una dice dos, o tres o cuatro...y así acabamos como acabamos)
También he puesto miel para endulzar en lugar de azúcar porque me recuerda estas fechas y porque me gusta el saborcito que deja en los bizcochos. He usado una miel pura, espesa, comprada a apicultor directamente.Merece la pena pagar un poco más y comprar un producto bueno y que no está alterado con azúcares como la mayoría de las mieles que encontramos en los supermercados a bajo coste. Ni qué decir tiene que además es más sana que los azúcares refinados.

Como no podía ser de otro modo tiene canela y otras especias típicas de estas fechas, aunque reconozco que no he puesto todas las que he usado en otras veces en un intento de ser comedida y que no predomine ningún sabor por encima de otro.
Y por supuesto hay fruta natural y desecada o escarchada o como os apetezca llamarla. Igual la fruta escarchada y las pasas es lo más controvertido de esta receta y lo que tiene menos adeptos. Yo misma no las soportaba hasta hace bien poco, pero día a día y probando en distintas recetas le he ido cogiendo el punto y reconozco que en recetas como esta me gustan bastante.

El resultado es un bizcocho aromático, plagado de tropezones que alegran cada bocado y de pequeños matices de sabor que aunque al principio parece que no están a medida que masticas aparecen y te sorprenden.
Es ideal para los desayunos de estos días o para una merienda sin prisas como compañero de una buena taza de chocolate humeante (de esas que nos tomamos una vez al año y ya para no escuchar a nuestra conciencia) o un café calentito en buena compañía.
Espero que os haya gustado mi aportación a este Parrandón Navideño y si os animáis a prepararlo me gustaría que me diérais vuestra sincera opinión.
http://www.bizcochosysancochos.com/p/recetas-navidenas.html
¿Vamos con la receta?

Ingredientes:
* 100 ml de zumo de naranja
* 100 ml de vino dulce
* 50 ml anís dulce
* 105 gramos de miel
* 25 gramos de azúcar moreno
* 115 gramos de mantequilla
* 3 huevos
* 360 gramos de harina
* 50 gramos de harina integral
* 1 sobre de levadura química (16 gramos)
* 1 cucharadita generosa de canela en polvo
* 1 cucharadita de nuez moscada
* Media cucharadita de jengibre molido
* 125 gramos de arándanos desecados
* 100 gramos de fruta escarchada variada (yo uso unos paquetitos que venden en LIDL de Belbake)
* 75 gramos de pasas sultanas

Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla derretida junto con el azúcar y la miel y batimos hasta obtener una crema esponjosa.

2. Añadimos los huevos de uno en uno batiendo tras cada incorporación.

3. Incorporamos la harina, la levadura y las especias.

4. Mezclamos el zumo de naranja con el vino y el anís y lo vamos añadiendo a nuestro bol a la vez que vamos batiendo hasta obtener una mezcla homogénea.

5. En un bol aparte ponemos la fruta escarchada, las pasas y los arándanos y le añadimos una cucharada de harina. Mezclamos bien para que queden bien enharinados todos los trocitos y evitar que se vayan al fondo de nuestro bizcocho al hornearlo.

6. Volvamos la fruta enharinada en nuestra masa y con ayuda de una espátula mezclamos bien para que queden bien esparcidos los trozos.

7. Untamos con mantequilla o forramos con papel de hornear el molde que vayamos a utilizar y vertemos la masa.

8. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante una hora aproximadamente o hasta que al pincharlo con una brocheta de madera esta salga limpia.

Es posible que cuando lleve 25-30 minutos en el horno la superficie ya esté dorada y sea necesario taparlo con papel de aluminio para que no se queme.

9. Dejamos templar unos minutos con la puerta del horno entreabierta, sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar por completo sobre una rejilla.

Para que este bizcocho no pierda la jugosidad y el aroma el mejor modo de conservarlo es envuelto en film transparente ¡y esta vez no le hace falta ir al frigorífico! Lo que se agradece muchísimo en esta época que vuelve a estar la nevera bastante llena ¿verdad?
 
Sé que para este bizcocho he usado algunos ingredientes que no son del gusto de todos, pero a continuación os doy algunas opciones para que cambiéis la receta a vuestro gusto y no os quedéis sin prepararla

1. Si no os gusta el vino dulce o el anís o no tenéis en casa podéis sustituirlos por zumo de naranja. 

2. Si os gusta más el toque de anís podéis incrementar un poco la cantidad quitando zumo o vino. Os aconsejo que no os paséis porque el anís puede acabar "comiéndose" la receta y que toda la masa sepa a anís.

3. Si tenéis problemas con las pasas, los arándanos o la fruta escarchada podéis variar las cantidades a vuestro gusto, quitar lo que no os apetezca, poner lo que os guste (por ejemplo nueces o trozos de chocolate...). Las frutas desecachas y escarchadas no son imprescindibles en esta receta, pero es lo que le da el punto navideño y la gracia a esta masa.

4. Las especias las podéis poner en la cantidad que más os guste. Ya sabéis que a mí se me va siempre la mano con la canela que me encanta.

5. Para incrementar el sabor de la naranja yo le puse la pulpa que se queda en el exprimidor,  pero por supuesto es algo completamente opcional.

6. Si no tenéis miel en casa o no os gusta la podéis sustituir por azúcar. Como endulza más la miel que el azúcar os recomiendo que uséis unos 150 gramos para que el resultado sea similar.
Como veréis es una receta base que acepta muchas variantes para adaptarse a nuestros gustos personales. No os lo penséis mucho y preparad un bizcocho navideño con el que acompañar los desayunos o meriendas de diciembre mientras esperamos que lleguen las fiestas navideñas.
Por supuesto no dejéis de visitar el resto de recetas de las participantes en este Parrandón Navideño ¡que dura toda una semana! Además de lo bien que nos lo estamos pasando seguro que os lleváis alguna idea para preparar en estas fiestas.
 
Y sin más me despido de vosotros hasta la próxima receta y os dejo seguir disfrutando del día de fiesta que seguro más de uno estáis armando el Belén (literalmente)

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 1 de diciembre de 2016

Galletas de turrón de chocolate

Te guste o no es Navidad.

O casi.

Hace unos cuantos años este era el eslogan de una cadena de televisión y a mí me marcó mucho porque es una gran verdad. Estas fiestas tienen muchos defensores y muchos detractores y nos guste o no la navidad está a la vuelta de la esquina aunque en los estantes de los supermercados estaba servida hace ya mes y medio.

Algunos blogs llevan ya unos días engalanados para la ocasión y las cocinas echan humo para presentar las mejores recetas posibles que nos den la solución definitiva a nuestros quebraderos de cabeza con el menú de estos días.

Hace un par de semanas leía una verdad aplastante. Una blogera comentaba que la navidad es esa fiesta que todo el mundo desea que llegue tanto como desea que pase. No me digáis que no es una reflexión para pensar ¿qué opináis vosotros?

Yo creo que nos saturamos tanto de estas fiestas por culpa de querer adelantar tantísimo la campaña porque cuando realmente llega la navidad llevamos casi dos meses de bombardeo en supermercados, televisión y centros comerciales. No sé si a ellos les compensa, si realmente la gente se planifica y empieza antes con las compras, aunque me da a mí que poco habida cuenta de las colas de gente comprando que nos muestran en las noticias los días de nochebuena y nochevieja y la víspera de reyes.

Mi espíritu navideño es voluble y caprichoso y generalmente me parezco más al Grunchón pero este año con Lara reconozco que me apetecen un poco más estas fiestas. No porque ella se entere de mucho sino más bien porque está empezando a descubrir el mundo y hay cosas que le llaman mucho la atención. Ver su carita en esos momentos es fantástico y me apetece ver su reacción cuando montemos el árbol o cuando la saquemos de paseo a contemplar las luces de las calles y escaparates.
Para inaugurar este año la temporada navideña en el blog he elegido estas galletas de turrón de chocolate que llevaban en pendientes desde el año pasado y es casi un delito guardarse una receta tan rica y tan sencilla y rápida de preparar.

Las fotos no son nada del otro jueves pero me niego a seguir guardándome esta maravilla más tiempo y he pensado que es una buena manera de empezar el mes de diciembre para ir atacando las tabletas de turrón que ya hemos comprado o incluso dar salida a las que nos puedan quedar del año pasado (no os extrañéis que en mi casa aún queda alguna y seguro que no soy la única).

Si os gusta el turrón de chocolate estas galletas os van a encantar porque quedan crujientes y caramelizadas por fuera y por dentro quedan suaves y tiernas ¡pura delicia!
La casa se inunda de olor a turrón de chocolate en cuanto entran en el horno. Es más, preparar la masa y desear meterle mano es todo uno ¡¿a quién no le gusta la masa cruda de las galletas?! Era una de las cosas que peor llevé durante el embarazo y ahora que puedo vuelvo a hacerlo.

Es la receta perfecta para preparar el próximo fin de semana o uno de los días de fiesta de la semana que viene y que vuestro hogar comience a oler a navidad y seguramente también empezará a vestirse para las fiestas.

Perfectas también para regalar en una cajita mona o para compartir con los compañeros de trabajo cualquier mañana para alegrar el desayuno ¡se me ocurren mil y una ocasiones para disfrutar de ellas!

¿Y vosotros cuándo las disfrutaríais? ¿os animáis con la receta?

Ingredientes:

* Una tableta de turrón de chocolate (la mía era de 300 gramos)
* 100 gramos de mantequilla (la que yo usé era light)
* 55 gramos de azúcar moreno
* 1 huevo
* 180 gramos de harina
* 1 cucharadita de bicarbonato sódico

Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla a temperatura ambiente, el azúcar y el huevo y batimos.

2. Añadimos la harina y el bicarbonato y mezclamos bien.

3. Picamos la tableta de turrón de chocolate con ayuda de la picadora hasta que quede reducida prácticamente a polvo aunque nos vendrá bien que queden algunos trozos más grandes (es genial encontrarlos después en las galletas)

4. Incorporamos a nuestra masa y mezclamos muy bien hasta que esté perfectamente integrado.

5. Tapamos el bol y lo metemos en el frigorífico hasta que la masa esté endurecida.

6. Hacemos bolitas del tamaño de una moneda de euro y las ponemos separadas en la bandeja sobre una lámina o papel para hornear porque al hornearse crecen

7. Introducimos en horno precalentado a 180º C y horneamos durante 13 minutos para que las galletas queden caramelizadas y crujientes por fuera pero por dentro estén en su punto justo, crujientes y con miga, pero sin quedarse duras.

8. Esperamos unos cinco minutos antes de colocarlas sobre una rejilla para que se enfríen por completo ya que al salir son bastante blanditas y frágiles.

Con estas cantidades a mí me dio para 30 galletas que se conservan bastante bien en una lata o un recipiente bien tapado. Tampoco es que duren mucho porque nos gustan tanto que cada vez que las hago ¡vuelan!
Espero que os animéis con ellas, si no ahora, después de las fiestas para dar salida a las tabletas que os puedan quedar en casa o que veáis abandonadas en el estante del supermercado y os den penita.
Os deseo muy feliz fin de semana y feliz puente (más bien mega acueducto) a los que podáis disfrutar de él. En mi trabajo no se hace nada y salvo los días de fiesta el resto seguimos al pie del cañón así que la semana que viene me seguiréis viendo por vuestras cocinas.

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 24 de noviembre de 2016

Muffins de moras con streusel de avena (Congelando el verano)

Esta semana repito ingrediente para contribuir con una receta más al evento Congelando el verano de mi amiga Marisa. La semana pasada lo hice con una deliciosa quesada de moras y hoy vengo (sí, de nuevo) con una estupenda receta de muffins.
A riesgo de parecer repetitiva por partida doble no quería dejarme sin publicar esta receta antes de que acabara el plazo para participar en este evento que termina el día 30 de noviembre.

Ya os hablé de él aquí y aquí y si queréis más información podéis pinchar en la imagen del evento o en el enlace que os he dejado al principio de esta entrada que hoy más que nunca le quiero dedicar a Marisa que me dejó un comentario precioso en mi anterior publicación. 

http://thermofan.blogspot.com.es/2016/09/congelando-el-verano.html

Ha sido todo un placer para mí poder participar en este reto-evento-iniciativa (sigo sin saber muy bien cómo llamarlo) por ser original y diferente a lo que venimos viendo habitualmente en la blogosfera y porque además de encontrar nuevas recetas supone experimentar y adquirir nuevos conocimientos en la técnica de congelado de frutas y verduras. He visto que muchas compañeras comentan que no suelen congelar estos productos (a mí me pasa lo mismo) y gracias a Marisa estamos aprendiendo muchísimo y es gratificante aportar nuestro pequeño granito de arena a sus tutoriales.

Como siempre que he participado en un evento organizado por Marisa me he sentido muy a gusto y no es ella la que tiene que darme las gracias por participar sino que soy yo la que tiene que le tiene que agradecer que organice estos retos con los que aprendemos y nos divertimos. Que mi participación no es más valiosa que la de nadie, que rascando unos minutos de sueño, unos del trabajo y otros de descanso se llega a todo con un poquito de tiempo y un mucho de organización aunque a veces Lara desbarate todos los planes que tengo hechos. De todos modos ¡ya había pensado coger estas moras y algo tenía que hacer con ellas! Así que participar ha sido algo relativamente sencillo para mí. Por otro lado no me cabía en la cabeza no participar en un evento así más cuando lo organiza una amiga ¡que para eso estamos! ¡para acudir cuando se nos llama! (más si es con tanto tiempo de antelación)
Y después de este discurso os hablo un poquito de estos muffins que son una pura delicia y que combinan a la perfección dos ingredientes que me encantan como son las moras y la avena. El resultado es un bocadito irresistible y relativamente sano, si tenemos en cuenta que estamos a las puertas de navidad y los blogs, al igual que las estanterías de los supermercados, se están llenando de productos y recetas típicos para estas fechas. 

Pero en mi cocina no es navidad hasta diciembre y esta receta es un buen broche antes de empezar con la campaña navideña.

La receta está inspirada en esta de Alma Obregón aunque está adaptada a los ingredientes que tenía en casa y a nuestros gustos. Teniendo como base una receta de esta chica no podía salir nada mal el invento y aunque esté feo decirlo una empieza a ser veterana en el mundo de los muffins y tengo más o menos claro por dónde me puedo mover. 

Son unos bocaditos esponjosos, húmedos, plagados de moras (me encanta ser generosa con los tropezones, ya sea fruta natural, frutos secos, gotas de chocolate... ¡todo lo pongo en cantidades ingentes) y coronados por un streusel que le da un toque original, divertido y diferente.
Y si además teneís una vajilla tan monísima como esta os aseguro que el desayuno con estos muffins sabe aún mejor. 

Como no podía ser de otro modo la vajilla es de la princesa de la casa aunque a ella le falta aún un tiempo para poder usarla porque es de cristal. Pero es tan bonita que a pesar de tener prohibido usarla mientras la niña está en disposición de hacerlo (mi marido me conoce muy bien) he recibido permiso para usarla para las fotos del blog así que igual aparece por aquí en alguna ocasión más.

Aunque estos muffins son tan ricos que se venden incluso solos ¿verdad que se ven bonitos aún sin adorno alguno?
Antes de dejaros la receta os cuento un truquito que aprendí de mi amiga Maribel del blog Bruni's boulangerie y que consiste en usar las moras congeladas (o arándanos o frambuesas o cualquier fruto rojo) cuando dejamos reposar la masa en el frigorífico antes de hornear si queremos conseguir que suban más los muffins para que al añadirlas y mezclarlas no se destrocen porque la masa se endurece. 

Yo en esta ocasión puse las moras descongeladas porque la masa no es muy dura de trabajar pero la próxima vez lo haré así. Os lo comento por si os apetece probar ¡y no os olvidéis de contar qué tal os ha ido!

Ya no me lío más y os dejo con la receta.

Ingredientes:

* 215 gramos de harina para repostería
* Cucharadita y media de levadura química
* 150 gramos de mantequilla (puede ser light)
* 150 gramos de azúcar blanco
* 180 gramos de leche (semidesnatada) 
* Una cucharadita de canela en polvo
* 200 gramos de moras

Para el streusel:

* 50 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
* 30 gramos de azúcar moreno
* 35 gramos de harina
* 45 gramos de copos de avena (yo le puse de los pequeños)

Elaboración:

1. Para preparar el streusel ponemos en un bol los ingredientes y amasamos con las manos hasta que tenga textura de arena mojada o migas. Reservamos.

2. Derretimos la mantequilla en el microondas o al baño maría y la ponemos en un bol junto con el azúcar. Batimos hasta que la mezcla esté esponjosita.

3. Añadimos los huevos de uno en uno y mezclamos bien.

4. Por último incorporamos la harina, la levadura y la canela. Si la mantequilla es sin sal ponemos un pellizco de sal. Mezclamos sin batir en exceso a la vez que incorporamos poco a poco la leche.

5. En un pequeño bol ponemos las moras descongeladas y escurridas y le añadimos una cucharada de harina. Mezclamos con cuidado para que se enharinen bien.

6. Incorporamos las moras a la masa y mezclamos con cuidado para no destrozarlas y que queden bien esparcidas por la masa.

7. Ponemos las cápsulas de papel en nuestra bandeja para muffins y con ayuda de una cuchara para helados vertemos la mezcla en cada cápsula.

8. Cubrimos la mezcla con el streusel.

9. Introducimos en el horno precalentado a 200º C y horneamos unos 15 minutos. Bajamos a 180º C y seguimos horneando hasta que estén listos. Tardarán unos diez minutos más, aunque depende de cada horno y hay que comprobarlo pinchando con una brocheta.

10. Apagamos el horno y dejamos con la puerta entreabierta 10 minutos. Sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.
Los que sobren, que igual no son muchos, los podéis conservar en un recipiente o una lata que cierren bien. Como ya hace frío no es absolutamente imprescindible que los metáis en la nevera, pero si tenéis hueco mucho mejor, así no corréis el riesgo de que se pongan malos.
Por supuesto podéis prepararlos con la fruta que más os guste y si os apetece prescindir del crumble, aunque os recomiendo que los probéis así porque les da un punto diferente y muy rico.

Si no sois consumidores de avena la podéis sustituir por harina que quedará igualmente rico.
Agradeceros una vez más vuestras visitas a mi blog y todos los comentarios que me dejáis y aprovecho para dar la bienvenida a todos los nuevos seguidores que os habéis ido quedando por aquí últimamente. Es siempre un placer conocer gente nueva. Por último os dejo un enlace a todas las recetas de este evento ¡no os las perdáis!

Manos a la masa y ¡bon appétit!