lunes, 28 de diciembre de 2015

Un nuevo punto final

Este es el segundo año que comparto estos días con vosotros y aunque dije que publicaría una receta a la semana hoy he preferido algo diferente.

Me resisto a no dedicar una entrada exclusivamente a despedir otro año en vuestra compañía y agradeceros una vez más que hagáis el esfuerzo de pasar por este rinconcito a ver qué se está cocinando y que dejéis (o no) vuestros comentarios.

Últimamente estoy más ausente de la blogosfera de lo que me gustaría y el poco tiempo que puedo sacar lo dedico a preparar las entradas y a visitar todas las cocinas que me da tiempo, aunque en muchas ocasiones no pueda dejar un comentario, y por ello os agradezco aún más que sigáis viniendo por aquí.

2015 ha sido un año cargado de cosas, unas mejores que otras, casi todas las he compartido por aquí y las que se han quedado en el tintero ahí van a permanecer, y agradezco todas las muestras de cariño y apoyo que he recibido sobre todo en los malos momentos.

Pero si hay algo que ha marcado 2015 ha sido sin duda mi embarazo que ya de por sí ha sido un momento bastante especial para mí y que junto a vosotros y la preocupación y el interés que habéis demostrado a lo largo de estos meses lo habéis convertido en algo aún mejor si cabe.

Aún faltan unas semanas para que Lara llegue a este mundo pero cuando lo haga ya tiene a toda una familia cocinera y repostera pendiente de ella y eso es muy emocionante.

No me cabe duda que lo mejor de venir cada día a esta vuestra cocina es encontrarme con vosotros. Las recetas son importantes sí, pero ya sabéis que yo prefiero "sentir" a las personas que hay detrás de ellas y que prefiero fotos menos perfectas y más caseras y gente con más tiempo para compartir con los compañeros ¡esa es el alma de este mágico mundo de la blogosfera!

Por todo ello quiero dedicar este último día de 2015 a daros las gracias por estar detrás de la pantalla cada semana y por tener y demostrar tanto cariño hacia mí y hacia mi pequeña. Es emocionante recibir tanto calor humano a través de un medio tan (a priori) impersonal.

Y a 2016 le pido que sea benévolo con todos nosotros. No voy a formular deseos "manidos" como que nos toque la lotería (pero si la vida se empeña pues que nos toque ¿no?), yo me conformo con que la vida nos sonría y nos guiñe un ojo de vez en cuando. 
Por eso pido que si aparecen problemas de salud (que a todos nos toca en algún momento) se puedan solucionar,
que mantengamos (o encontremos) un trabajo que nos permita vivir sin demasiadas preocupaciones, 
que tengamos la valentía de afrontar los problemas de cada jornada sin darles más importancia de la que tienen ni hacer un mundo de ello, 
que contemos en nuestro camino con hombros sobre los que llorar y personas que nos sirvan de apoyo y estén dispuestas a escucharnos sin juzgar, 
que intentemos pasar los días malos rápidamente y valoremos los días buenos, 
que sepamos apreciar los momentos de risa, tranquilidad, silencio y demos importancia a los pequeños detalles que son los que hacen la vida especial...

Y por supuesto pido seguir compartiendo el nuevo año con vosotros, que vuestras cocinas sigan abiertas y repletas de impresionantes recetas caseras dulces o saladas y que sigamos echando tan buenos ratos como hasta ahora.

¡Que 2016 sea nuestro año!


Un millón de gracias por estar siempre ahí...

martes, 22 de diciembre de 2015

Crema de trufa y piña

¡...mil euros!

Diecinuevemilcientoochentaydos

¡mil euros!

....

y así hasta que el bombo pequeño se quede sin bolitas, y a veces hasta sin espectadores según lo "madrugadores" que ese año se levanten los premios de la lotería.

Y es que si hay alguien que no se haya enterado aún a estas horas de la mañana es 22 de diciembre ¡y estamos en pleno sorteo de la lotería de Navidad! 

Igual esto es muy friki pero a mí me fascina escuchar por la radio el sorteo cada año (verlo en televisión es complicado salvo que caiga en fin de semana) porque me hace recordar a mi abuelo que murió cuando yo tenía solo once años.

El 22 de diciembre los niños ya estábamos de vacaciones escolares y algunos años pasaba ese día en casa de mis abuelos (según el tiempo que hiciera igual mis padres estaban en el campo empezando la recogida de la aceituna y tan pequeños no pintábamos nada allí, así que desde siempre se ha tirado de la hospitalidad de la casa de los abuelos) y mi abuelo se sentaba en su mecedora, al abrigo de la mesa camilla y veía el sorteo de navidad en aquella televisión enorme en blanco y negro que tenían (un poco más tarde vino la televisión de color) y yo rondaba por el salón y después por la cocina a las faldas de mi abuela que me mandaba con cariño con el abuelo porque estar en la cocina era peligroso y ella ya andaba preparando cosas para la cena de nochebuena y tener una niña husmeando por allí no era lo más cómodo del mundo.

Como comprenderéis a mí el sorteo no me importaba lo más mínimo ni entendía la ilusión que miles de españoles ponen en esas bolitas. Yo quería ver dibujos y por culpa de ese sorteo no había (que por aquel entonces sólo teníamos dos canales en televisión) y la mañana se me hacía larga.

Sin embargo con el devenir de los años le fui cogiendo el gustillo a tener de fondo el soniquete del sorteo de navidad mientras trabajo o estoy haciendo cosas en casa si estamos de fin de semana y parar lo que estoy haciendo cuando sale un premio "gordo" para instantes después seguir con mi tarea ya que una vez más no he sido yo la afortunada y ese único décimo que jugamos en casa (soy muy supersticiosa y si me tiene que tocar alguna vez no hará falta que tenga catorce sino que es suficiente con tener uno solo) sigue siendo tímido y no quiere que su número salga elegido para que su dueña salga horas después en todos los telediarios celebrando en plena calle que por una vez la diosa fortuna le ha sonreido.

Cuando acaba el sorteo me consuelo pensando que ya soy afortunada con lo que tengo y por la noche le comento a mi marido que hay que pasar por la administración a comprar un décimo para el sorteo de El Niño porque nunca se sabe... ¡El que no lo intenta no gana! 

Y con la música del sorteo de fondo llega sutilmente el día del Reto Color y Sabor de Temporada y para este mes de diciembre Pilar nos ha propuesto una fruta que a mí me recuerda a las fiestas y celebraciones de antaño ¡la piña!
Que levante la mano quien no haya disfrutado hace años de unas rodajas de piña en el postre de una cena navideña, o una comida familiar ¡yo incluso la recuerdo como postre en bodas acompañando a la tarta nupcial! En casa de mis abuelos se abría una lata de piña y otra de melocotón que eran muy "digestivos" y ponían el broche a las cenas de nochebuena antes de dar paso a los mantecados y turrones y las botellas de licor (que por supuesto los niños ni olíamos en nuestra mesa aunque nosotros crecimos en la generación de "échale un culín de anís al niño que porque se moje los labios no va a pasar nada" y nuestros padres ni fueron a la cárcel, ni a nosotros nos recogieron los asuntos sociales, ni nos hemos convertido en alcohólicos ni nada por el estilo. Conste que no defiendo que los niños beban alcohol, sólo comento lo relajadas que eran las cosas hace no tantos años... y lo mucho que nos echaríamos las manos si a día de hoy se hiciera lo mismo)
He querido hacer un postre sencillo y relativamente ligero que ponga broche final a cualquier cena o comida de navidad o de cualquier otra época del año y que a la vez nos sirva para "reciclar" las tabletas de turrón de las que tanto estoy hablando en las últimas entradas y que en casa de todo hijo de vecino se quedan en el armario (salvo honrosas excepciones).

Además tenía ganas de probar la combinación piña y chocolate que nunca había tomado porque creo que el dulzor del chocolate se iba a ver matizado muy bien por el ácido de la piña y sin duda alguna queda un postre muy equilibrado y más ligero que si nos comemos un trozo de turrón a palo seco.
No me equivocaba ya que quedan unos vasitos deliciosos y nada pesados con un sutil sabor a chocolate combinado con los refrescantes trocitos de piña. ¡Seguro que nadie se resiste a ellos!

Otro punto a favor de esta crema es que se puede (y se debe) preparar con antelación, aunque no os aconsejo mucha ya que la piña que le ponemos en la superficie al cabo de un par de días va soltando su jugo sobre la crema. Bien es cierto que se puede recoger con cuidado con un trocito de papel de cocina o incluso poner la decoración de piña justo antes de servir ¡tenemos solución a todo!
Y se prepara en poco rato, además de no entrañar dificultad alguna por lo que cualquiera se puede animar con ella y quedar estupendamente.

Si os animáis seguro que no os defrauda. Yo os dejo la receta y ya me contáis.

Ingredientes:

* 2 tabletas de praliné de trufa de 200 gramos (las que yo he usado son de la marca DIA)
* Una lata de piña en su jugo (yo he usado una de 340 gramos (peso escurrido) que trae 10 rodajas medianas de piña)
* Leche (la cantidad necesaria para completar 900 ml junto con el jugo de la piña)
* 2 cucharadas soperas de maizena
* Trufas de chocolate para decorar.


Elaboración:

1. Abrimos la lata de piña, cortamos las rodajas en trozos pequeños salvo una o dos que reservaremos para hacer trozos más grandes para decorar.

2. Ponemos el jugo de la piña en una jarra medidora y completamos con leche hasta los 900 ml. Mi lata de piña tenía 250 ml de jugo, para que os hagáis una idea, así que necesité 650 ml de leche.

3. Troceamos las tabletas de praliné de trufa y las ponemos en una cacerola donde añadimos la leche mezclada con el jugo de la piña, aunque reservamos en la jarra unos 100 ml en los que vamos a deshacer la maizena.

4. Ponemos la cacerola a fuego medio, y vamos removiendo con frecuencia para que no se pegue el praliné al derretirse.

5. Cuando el praliné esté derretido y la mezcla esté a punto de romper a hervir añadimos la leche en la que hemos deshecho la maizena y removemos con frecuencia hasta que espese, lo que será cuestión de poco más de cinco minutos y retiramos del fuego.

6. En los vasitos o copas en los que vayamos a servir ponemos unos trocitos de piña en el fondo. El resto de piña troceada los añadimos a la mezcla de la cacerola y removemos.

7. Vertemos la mezcla en nuestros vasos y cuando esté empezando a endurecerse decoramos con un trocito de piña. Así evitamos que se hundan.

8. Una vez fríos tapamos y guardamos en el frigorífico hasta que los vayamos a consumir.

9. Justo antes de servir podemos decorar también con una trufa. Si la ponéis antes le pueden salir gotitas de agua de la condensación al cambio de temperatura.

Si no os animáis para las fiestas será una receta estupenda para cualquier celebración o para cualquier día que apetezca algo fresquito porque además de ser sencilla de hacer es una receta de aprovechamiento estupenda.
Os animo a que os deis una vuelta por el reto. Supongo que a estas alturas la mayoría ya tenéis decididos los menús para nochebuena y navidad, pero ¡¿quién sabe?! siempre hay rezagados e indecisos y nunca sabemos dónde podemos encontrar una buena idea.
 http://4.bp.blogspot.com/-ogT6euaIgfU/VAwk5qsm-tI/AAAAAAAAO6s/ftQl_jc9JBU/s1600/1939746_10152325557909586_1423285295906709854_o.jpg

Os deseo muy feliz semana y que no os agobiéis con las fiestas. Como habitualmente publico los lunes y los jueves salvo que haya reto como en esta ocasión, esta semana y la próxima sólo habrá una receta ya que en nochebuena y nochevieja no estamos para andar visitando muchas cocinas ¿verdad? 

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 17 de diciembre de 2015

Estonian Kringle

Como sólo le falta una semana a Nochebuena ¡que huela a Navidad por toda la blogosfera! 
Hace tiempo que quería preparar esta corona trenzada de masa brioche que es originaria de los países escandinavos y muy típica de estas fechas. En contra de lo que pueda parecer es bastante sencilla de preparar y el tiempo que requiere es básicamente el de levado ya que si contamos con la ayuda de una panificadora o cualquier robot que incluya la función de amasado nosotros no tendremos más que poner los ingredientes en la cubeta.
El resultado es francamente espectacular, muy aromática, suave, tierna, con un delicioso toque de canela que harán especiales cualquier desayuno o merienda de estos días o de cualquier otro momento del año, porque las cosas así de buenas no se pueden reservar para sólo un puñado de días al año ¡me niego!

He hecho la versión clásica, rellenando el interior con mantequilla, canela y azúcar, aunque he hecho un pequeño cambio y en lugar de pasas y nueces he puesto una tableta de chocolate blanco troceada ¡qué gustazo encontrarse con estos tropezones! 
La única pega que le he encontrado a esta corona es que no la he preparado antes... Ya sabéis que las masas me dan mucho respeto, pero como últimamente me van saliendo bastante bien cada vez me animo más y las preparo más a menudo. Si no fuera por las calorías sería una receta para hacer cada semana.
Y esto de tener que engordar lo mínimo y que no te pongan a dieta justo antes de navidad (que en el fondo igual era un alivio, porque cuando vuelva en enero a saber qué dice la báscula, que entre las fiestas y los cumpleaños voy a terminar redonda...) es mucha presión, más para mí que no me gusta que me regañen por nada.
¿Queréis saber qué tal la revisión ayer? Pues también yo. El lunes me llamaron por la tarde para cambiarme la cita al viernes ¡con las ganas que tengo de ver a Lara! La espera me está matando y eso que son sólo dos días más.

A cambio os puedo contar que desde principios de diciembre, y aprovechando el puente, empecé a lavar la ropita y el resto de cosas (sábanas, nórdico, arrullo...) de la niña porque nos comentaron que era lo mejor para quitar los restos de almidones de las prendas que pueden provocar una reacción alérgica sobre todo al principio, además de cortar las etiquetas para evitar rozaduras.

Mi madre la pobre dice que antes no había tantas precauciones con los recién nacidos... pero es que antes tampoco había prendas con etiquetas kilométricas ni kilos de almidón

Y el finde pasado, como ya estaba a punto de cumplir las 32 semanas (que estreno hoy) preparé la bolsa de maternidad por si la princesa decidiera adelantarse (yo espero que esté a gusto ahí dentro y espere su momento) y hubiera que salir corriendo para el hospital en cualquier momento.

Así que me tenéis los fines de semana planchando ropita en miniatura (aunque tampoco es tanta porque como no sabemos lo grande o pequeña que pueda salir hemos comprado lo justo e imprescindible) lo que se me hace un poco complicado porque no tengo muy claro cómo hacerlo ¡con lo sibarita que soy con la plancha! A mí que me gusta llevar la ropa perfecta y le dedico todo el tiempo del mundo imaginad lo que estoy tardando con las cositas de Lara.
Pero entre lavadora y lavadora y entre cesto y cesto de ropa de plancha voy haciendo visitas a la cocina para disfrutar de alguna rebanadita de esta deliciosa corona que ya sólo alimenta con verla porque es absolutamente preciosa ¡y eso que es la primera vez que la he preparado!  Con un poco más de práctica me va a salir digna de la portada de Vogue ji ji ji

Espero que os animéis con ella porque de verdad que es más fácil de lo que parece, queda la mar de vistosa y resultona y el sabor es una auténtica delicia. Si queréis sorprender a vuestra familia ¡con esta receta vais a triunfar más que los del anuncio del arroz!
¿Estáis listos para empezar a amasar?

Ingredientes:

* 250 ml de leche
* Una cucharadita de vainilla
* 1 huevo
* 60 gramos de mantequilla a temperatura ambiente (fundamental para que amase bien)
* 60 gramos de azúcar blanca
* 600 gramos de harina (yo he puesto de la de todo uso, aunque algunas recetas recomiendan de fuerza, pero me ha salido perfecta)
* 1 sobre de levadura seca de panadero
* 1 pellizco de sal

Para el relleno:

* 2 o 3 cucharadas de mantequilla (en la receta original 50 gramos)
* 2 cucharaditas de canela en polvo
* Azúcar moreno
* Una tableta de chocolate blanco de 100 gramos hecha trocitos.

Elaboración:

1. Ponemos los ingredientes en el cubo de la panificadora por el orden en el que están en la lista y seleccionamos el programa de amasado. Yo que tengo la panificadora de LIDL utilizo el programa de pasta, que es el número 7, y que tarda sólo quince minutos en tener la masa lista.

Si lo hacemos a mano en un bol amplio o sobre la encimera de la cocina limpia ponemos la harina, hacemos un volcán, y en el hueco ponemos todos los ingredientes menos la mantequilla. Empezamos a amasar y cuando la mezcla esté bien integrada vamos incorporando la mantequilla poco a poco.

La masa del Kingle es muy elástica y nada pegajosa.

2. Una vez lista la masa untamos un bol amplio con un poquito de aceite de oliva y ponemos la masa dentro hecha una bola. Tapamos con film transparente (debe estar tocando la masa) y dejamos reposar en un lugar cálido y alejado de las corrientes de aire hasta que duplique su tamaño. El tiempo depende de la temperatura de casa.

3. Una vez haya levado colocamos la masa sobre la mesa o la encimera, aplastamos con el rodillo y estiramos dándole forma de rectángulo y dejándola con un grosor de medio centímetro aproximadamente.

4. Derretimos la mantequilla en el microonda y le añadimos la canela. Mezclamos bien y con un pincel de cocina pintamos la superficie de la masa dejando un dedo por el lado largo sin pintar para que selle bien. 

5. Espolvoreamos de manera generosa con azúcar moreno y repartimos los trozos de chocolate blanco (o nueces y pasas si queremos ser fieles a la receta original) por toda la superficie.

6. Enrollamos la masa como si fuésemos a hacer un brazo de gitano.

7. Aprovechando por donde "cierra" el rollo lo cortamos a lo largo en dos mitades dejándolo unido solamente por uno de los extremos en el que dejaremos sin cortar de un centímetro y medio a dos.

8. Giramos hacia arriba las dos mitades para dejar a la vista las capas y cruzamos una mitad sobre otra dándole forma de trenza.

9. Para finalizar unimos los dos extremos dándole forma de rosco o corona.

10. Podemos espolvorear la superficie con un poquito más de azúcar moreno y canela si os apetece.

11. Dejamos levar hasta que duplique tu tamaño.

12. Introducimos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 25 minutos aproximadamente. Si la superficie se dora mucho tapadlo con papel de aluminio. No hornearemos en exceso para evitar que la masa se quede más seca y por tanto se endurezca pronto.

13. Dejamos templar y ya podemos disfrutar de esta delicia de masa.
En la receta original son más generosos con las cantidades del relleno y le ponen 50 gramos de mantequilla y 50 gramos de azúcar moreno. Yo puse bastante menos, de mantequilla lo justo para pintar la superficie y de azúcar para espolvorearla pero que no fuese una masa que al hornear chorrease. Por eso en mi Kringle no se notan las capas claramente al cortarlo.
Es más light pero menos vistoso, así que cuando lo repita, que volverá a caer fijo (aunque igual con otro relleno) intentaré ser más generosa.

Para conservarlo lo envolví en film transparente, pero ya sabéis que las masas caseras tardan poquito en irse poniendo duras, aúnque los tres primeros días está casi como recién horneado. El resto está más seco, pero mojándolo en la leche está de muerte ¡que se lo pregunten a Lara que menudos desayunos nos estamos dando con él!
Os deseo muy feliz fin de semana, que reflexionéis mucho y que el domingo ejerzáis vuestro derecho al voto. Y mientras reflexionáis, si es que aún tenéis dudas, pues os metéis en la cocina y empezáis con las recetas navideñas que ahora sí que sí estamos a las puertas de navidad.

Por cierto, el lunes no habrá receta, pero sí el martes ¡que toca día de reto! y a ver si la diosa fortuna nos quiere sonreir este año con el sorteo de navidad ¿no?

Manos a la masa y ¡bon appétit!

lunes, 14 de diciembre de 2015

Bombones de café

Hace algunos años cuando era una estudiante universitaria carente de preocupaciones vitales y la comida era algo "obligado" para subsistir pero era más interesante llamar por teléfono para pedir la cena que meterse en la cocina tenía una compañera de piso que decía que dado que la mayoría de productos se podían comprar era absurdo perder el tiempo en hacer croquetas, flamenquines o empanadillas caseras...

Entonces le daba la razón aunque yo me comía con más gusto un flamenquín de mi madre que uno congelado del supermercado de abajo al que lo primero que hacía era quitarle ese rebozado tan pesado que traía que además me sentaba fatal en el estómago.

A día de hoy no sé lo que pensará ella porque hemos perdido el contacto, pero yo soy de una opinión totalmente contraria y pienso que todo lo que hagamos en casa sabe mejor que lo que podamos comprar (salvo raras y honrosas excepciones que siempre las hay)

Ahora que se acercan las navidades en todos los supermercados tienen estanterías llenas con cajas de bombones y con bombones al peso de cualquier sabor, con cualquier relleno... ¡dudo que no encuentres uno que sea de tu gusto!  
Pues bien, yo ahora me pongo y preparo unos bombones caseros que no son tan elegantes y finos como los que compramos, pero que son ricos un rato y que tienen varias ventajas más ya que se preparan en muy poco tiempo, sólo necesitas dos ingredientes y te sirven para dar salida a esos turrones viejos o a los que has echado en el carro de la compra aún sabiendo que no deberías pero no has sido capaz de resistir la tentación a la promoción 3x2 o la segunda unidad al 70% que a mí me llaman a gritos desde que entro por la puerta del supermercado.

Además a mí me han venido de lujo porque con el embarazo el olor del café, que siempre me ha gustado, se me hace más apetecible aún pero no debo tomarlo. Es curioso porque cuando me quedé embarazada llevaba mucho tiempo que en lugar de café tomaba té a diario ¡pero echo de menos el café! No puedo tomar ni el uno ni el otro, ni podré mientras le dé pecho a Lara, pero es llegar el aroma del café hasta mí (que lo detecto a distancia) y caer embriagada.

Así que cuando estaba dando un repaso a los turrones que quedaban de campañas pasadas en casa y revisaba la fecha de caducidad para irles dando salida antes de que fuera demasiado tarde y me encontré con dos tabletas de praliné de café de las pasadas navidades (que las compramos y ni las tocamos) me puse contentísima y empecé a pensar qué preparar con ellas.
Al final elegí la opción más sencilla, rápida y que ha dado salida no sólo a estos turrones sino también a un resto de muesli de chocolate (yo prefiero el que tiene fruta deshidratada y mi marido se empeña en comprar el de chocolate aún a pesar de que sabe que no le gusta ninguno) por lo que es una receta de aprovechamiento total y creo cumplo los requisitos de mi amiga Marisa y la presento ¡con el tiempo justito! a su 7º Reto BBSS ¡que se viste de Navidad! 

Ya os hablé de él en esta entrada y también podéis ver las bases pinchando en el enlace anterior, así que no me voy a repetir, pero sí que os animo a que visitéis su blog y si podéis aportéis una receta buena, barata, sana y sencilla para esta navidad a su reto ¡aunque el tiempo apremia! 

Lo bueno de estos bombones es que los podéis hacer con cualquier otro turrón (que sea un poco blandito para que luego no queden como piedras y te saltes un empaste al morderlos) que tengáis en casa, que os guste más o que os llame desde las estanterías del supermercado.
Si tenéis niños es una receta ideal para preparar con ellos porque es sencilla ¡pero de las que pringan mucho! Lo que os comentaba, perfecta para ellos que tanto disfrutan con las manchas y trabajar con las manos.

Y por si fuera poco no sólo son ideales para disfrutar después de una comida, con un café o agasajar a los invitados, sino que en cajitas de metal o cartón o en paquetes o en botes de cristal (aquí entra en juego vuestra imaginación) serán un bonito regalo que más de uno agradecerá más que unos tristes calcetines o un pijama.

Creo que no hace falta convenceros mucho, que con ver los bombones es más que suficiente y que ellos solos animan a meterse en la cocina. Os dejo la receta, pero recordad que se tarda más en contarlo que en hacerlo.

Ingredientes:

* 2 tabletas de praliné de café (las mías son de la marca de supermercados DIA)
* 250 gramos de muesli de chocolate

Elaboración:

1. Trocezamos las tabletas de praliné y las ponemos a derretir al baño maría o en el microondas.

2. Removemos bien con una espátula para que no queden grumos

3. Añadimos el muesli y mezclamos con el turrón derretido

4. Con ayuda de una cucharilla ponemos en nuestras cápsulas para bombones y dejamos que endurezcan lo que no será más de quince o veinte minutos.

Mi consejo es que derritáis el chocolate al baño maría y dejéis el recipiente dentro de la cacerola mientras llenáis las cápsulas de los bombones para evitar que la mezcla se empiece a endurecer antes de tiempo.
Una vez endurecidos los podéis guardar en una lata. Si no hace excesivo calor estarán perfectamente en cualquier lugar, pero si los preparáis por ejemplo en verano para dar salida a los turrones que sobren de estas fiestas seguramente necesiten estar en el frigorífico para endurecerse y para conservarse bien.

Con estas cantidades no recuerdo si salieron 42 o 48 bombones ¡son todos los que veis en la lata! aunque es algo orientativo porque depende del tamaño de las cápsulas para bombones que uséis y de lo "llenos" que os salgan. 
7ª Reto BBSS
Os pido disculpas por estar más ausente de vuestras cocinas, pero entre el puente, mis revisiones médicas y las de mi padre ¡no llego! El próximo miércoles tengo ecografía de nuevo ¡a ver si el jueves os puedo contar algo nuevo e interesante (y sobre todo bueno) de Lara! 

Muy feliz y dulce fin de semana ¡y no dejéis de preparar cosas ricas para navidad que está a un tiro de piedra!

Manos a la masa y ¡bon appétit!


jueves, 10 de diciembre de 2015

Muhallebi

Tanto anhelar la llegada del puente de diciembre y para variar el tiempo se ha pasado volando. No sé si vosotros habéis tenido tiempo de hacer todo lo que teníais pensado pero a mí se me han quedado muchas cosas atrás ¡no entiendo cómo las horas pasan tan rápido cuando no se viene al trabajo y tan lento cuando estoy en la oficina! 

No me quejaré muy alto que yo ayer trabajé sólo un ratito porque operaron a mi padre por la tarde (nada importante, una catarata, pero una intervención al fin y al cabo) y evidentemente estuve en el hospital y no en el trabajo.

Y hoy me encuentro virtualmente a miles de kilómetros, concretamente en Turquía, que es el destino elegido por Isabel del blog Gotas de azúcar y vainilla para el reto del mes de diciembre de Reposteras por Europa.

Confieso que tenía mucha espectación con el destino elegido para el mes de diciembre y estaba deseando buscar una receta típica navideña del país como el pasado año en cuestión cuando ¡sorpresa, sorpresa! a Turquía que nos vamos y aquí olvídate de navidad ni nada que se le parezca.
Pero nada de agobios, que el que busca encuentra y yo le eché el ojo a este postre que no es más que un pudin de leche (con el nombre no se adivina nada, por supuesto) primo hermano de nuestro arroz con leche, que con el toque de agua de azahar (encontré diversas recetas que ponían agua de rosas, vainilla, o simplemente nada, pero yo lo he hecho como a mí más me convenía para esta época) y la canela en polvo iba a conseguir el sabor que andaba buscando.

Lo mejor de esta receta es lo poco que se tarda en prepararla. De hecho mi marido ni se dio cuenta de que estaba maquinando algo en la cocina porque no hacía ni diez minutos que me había levantado del sofá cuando aparezco cuchara en mano para que pruebe algo.
Su primera reacción fue preguntar si había más (una pena que en la cacerola no quedase más que lo que le llevaba en la cuchara) y cuando le pregunté qué le parecía su respuesta fue "sabe a navidad" ¡objetivo logrado! y eso que aún no tenía la canela.

Ni le conté que era un postre turco ¡no habría dado crédito! Es a mí y me cuesta hacerme a la idea...

Así que si estáis buscando una receta original y diferente para vuestras reuniones familiares y de amigos y que además no vaya sumando un exceso de calorías a vuestra dieta ¡animaos con el muhallebi! nadie creerá que no es un postre típico navideño con el toque que le da el agua de azahar y la canela.
¡Sin más vueltas os dejo la receta!

Ingredientes:

* 700 ml de leche
* 70 gramos de azúcar blanca
* 50 gramos de harina de arroz o en su defecto maizena
* 15 ml de agua de azahar
* Canela molida para espolvorear.

Elaboración:

1. En una cacerola ponemos la harina de arroz y el azúcar y vamos añadiendo la leche poco a poco a la vez que removemos con unas varillas manuales para evitar que se hagan grumos.

2. Cuando nuestra mezcla no tenga grumos llevamos a fuego medio y vamos removiendo con frecuencia para que no se pegue hasta que la crema espese. No tardará más que unos minutos.

3. Retiramos del fuego, añadimos el agua de azahar y removemos bien.

4. Vertemos en los vasitos o boles que hayamos elegido, dejamos enfriar y pasamos al frigorífico donde mantendremos tapados para que no se haga costra.

En el momento de servir espolvorearemos con canela molida. También podemos poner almendras o pistachos en trocitos, pero para mí donde esté la canela que se quite lo demás.
Os aseguro que no tardaréis más de quince minutos ¡y eso contando preparar todos los ingredientes y buscar la cacerola y los vasitos!

Como podéis ver es un postre bastante ligero porque está preparado a base de leche básicamente pero muy rico ¡en casa lo voy a tener que preparar más veces seguro porque a mi marido le ha encantado y a mí también!
Con estas cantidades me dio para los cuatro vasitos que veis, pero si sois menos generosos con la ración o tenéis vasos más pequeños para dejar sitio para otros postres y dulces os dará para ocho perfectamente o incluso más.

Espero que os haya gustado mi propuesta para este reto y no dejéis de visitar las recetas de mis compañeras de destino y si tenéis curiosidad en el mes de enero os esperamos con los brazos abiertos

http://4.bp.blogspot.com/-Q03cjMWKAHY/Uzr1_Sz60TI/AAAAAAAABzk/W10kcVpx7Hg/s1600/1a.png

Manos a la masa y ¡bon appétit!

lunes, 7 de diciembre de 2015

Galletas maxi de navidad (y la historia mágica de una invitación a merendar)

Hoy me pilláis corriendo como una loca. Lo reconozco, habitualmente siempre voy corriendo como una loca, lo cual no debería suponer una novedad, pero es que hoy estoy especialmente nerviosa porque estoy invitada a una estupenda merienda con el (gran) Chef Cuky en su palacio Cuky's Cookies (que si no conocéis podéis ir hasta allí pinchando aquí) y nos acompañará la dulce Kim.

Allá por el verano cuando Lara empezaba a revolotear en mi barriga cual dulce mariposa y hacía que su mami estuviera muy sensible a los olores y tuviera muy pocas ganas de meterse en la cocina llegó hasta nosotras un bonito unicornio blanco con una invitación a merendar a principios de diciembre (la agenda del Chef es muy apretada, más que la de nuestro presidente del gobierno (es que si no lo digo reviento)) con Cuky y con Kim en su dulce palacio.

¿Qué había hecho yo para ser merecedora de tal honor? ¿estaría a la altura del evento? Porque cuando una es llamada a la mesa de un gran Chef empieza a sentirse pequeñita, pequeñita, pequeñita y cae en la cuenta de que necesita la ayuda de un hada madrina que le cuente los secretos de la vida en palacio y cómo hay que comportarse en la merienda para no ser arrojada a un foso oscuro custodiado por un dragón donde ser olvidada por el resto de mortales.

Rauda y veloz contesté a la invitación que estaría encantada de asistir a la merienda no sin antes avisar de que no iría sola sino que Lara debía acompañarme por razones obvias y el Chef se mostró muy contento de tener dos invitadas y se alegró aún más por la llegada de una nueva futura repostera al reino de la Blogosfera.

Después mi tarea consistió en buscar hada madrina ¡menuda lista de espera hay! Esto es peor que las de la seguridad social y es que con el tema de la crisis las hadas madrinas se han convertido en profesionales muy cotizadas, al igual que los genios de las lámparas mágicas, ya que la mayoría de los mortales necesitan de milagros en su día a día y como mi problema no era urgente me veo el día de la merienda sola y sin asesoramiento y con la ayuda de Lara que contesta a mis preguntas a base de pataditas y yo interpreto (quizá) lo que me viene en gana. Así que aquí estoy vestida con mis mejores galas de premamá, con la pestaña pintada y la sonrisa puesta y envuelta en mi capa (que no es roja sino camel pero que nos abriga muchísimo a la peque y a mí) cargando con una cajita para agasajar a mis anfitriones con un pequeño y dulce regalo.

Si conocéis a Cuky y a Kim sabréis que son unos grandes amantes de la Navidad y estoy segura de que el Chef ya ha engalanado su palacio para tan mágica época así que yo he querido estar a la altura y presentarme con un detalle para agradecer su invitación y el privilegio de degustar una de sus creaciones culinarias que ha basado en una de mis humildes recetas ¡qué ganas de saber qué receta ha elegido! 
Dados los antecedentes he querido preparar estas galletas navideñas y de paso estrenar mi nuevo molde con forma de abeto que espero les gusten a mis anfitriones (y también a todos vosotros) ya que las he hecho especialmente para esta ocasión pensando que quizá el Chef me invite más adelante de nuevo o me quiera como pinche.

No soy yo demasiado paciente para las decoraciones reposteriles pero he intentado dejarme llevar por un espíritu navideño que no tengo y hacer un poco más bonitas y vistosas estas galletas (que están bien ricas) sin demasiado esfuerzo y aprovechando lo que ya tenía en casa pues mis anfitriones lo merecen
Son unas galletas ideales para compartir, porque miden casi 10 centímetros desde la base a la copa o bien para darse un atracón festivo mientras esperamos la llegada de la navidad arrebujados bajo la manta en el sofá con el frío al otro lado del cristal (la lluvia brilla de nuevo por su ausencia este otoño)

También son una bonita idea para regalar, que los detalles más apreciados son los hechos por nosotros mismos, y creo que nadie que reciba una de estas galletas te pedirá el ticket para devolverlas ¡querrá saber cómo conseguir más!
 
He dejado que el interior quede poco hecho, cremosito, para que sea aún más placentero disfrutar de este bocado, pero si las queréis con la textura de una galleta más tradicional bastará con dejarlas más tiempo en el horno.

Si os animáis con ellas que aún estáis a tiempo antes de las fiestas aquí os dejo la receta.

Ingredientes:

* 1 huevo
* 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
* 150 gramos de azúcar moreno
* 200 gramos de harina
* 50 gramos de crema de cacao
* 1 cucharadita de bicarbonato sódico
* 1 cucharadita de canela
* Media cucharadita de jengibre en polvo
* Media cucharadita de nuez moscada
* Confeti o estrellas de azúcar para decorar

Elaboración:

1. En un bol ponemos la mantequilla a temperatura ambiente (si está muy dura podéis darle un golpe de calor en el microondas sin que llegue a derretirse) y el azúcar y batimos hasta obtener una mezcla cremosa.

2. Añadimos el huevo e incorporamos.

3. Añadimos la crema de cacao y mezclamos.

4. Por último ponemos las especias, la harina y el bicarbonato y mezclamos. Si la masa queda demasiado dura añadimos una cucharada de leche, pero sólo si es necesario.

5. Vertemos nuestra mezcla en los moldes y metemos en el horno precalentado a 180º C

6. Horneamos durante unos 20 minutos o así para dejar el interior "fundente" Pero si nos gusta más hecho y las queremos con textura de galleta tradicional mantendremos al menos 30-40 minutos, dependiendo del tamaño del molde y el grosor con el que se haya quedado la masa de galleta.

7. Dejamos enfriar por completo antes de desmoldar. De hecho si el interior es muy blandito os aconsejo refrigerar la galleta para que sea más fácil y no se rompa.

¡Y ya sólo queda disfrutar de estas maravillas! Solos o acompañados serán un bocado delicioso, y si no os apetece que tengan toque navideño bastará con suprimir las especias.
Y si queréis saber cómo ha terminado la merienda, qué ha pasado, de qué hemos hablado... no tenéis que ver Sálvame ni salir corriendo a comprar la revista Hola en el kiosko, podéis pinchar aquí si tenéis curiosidad y verlo desde la tranquilidad de vuestra casa. 
http://cukyscookies.blogspot.com.es/
Espero que os haya gustado la entrada "especial" de hoy y que os animéis con estas galletas ¡que estamos en pleno puente! y es una época ideal para irnos preparando reposteramente hablando para las reuniones que se avecinan.

Os dejo para que sigáis disfrutando de estos días de descanso, aunque creo que nadie descansa demasiado estos días ¿verdad?

Manos a la masa y ¡bon appétit!

jueves, 3 de diciembre de 2015

Bizcocho navideño especiado con frutos secos

Sé que es un topicazo pero el año se nos ha ido volando. Me parece increíble que hoy ya sea tres de diciembre ¡¿a todos se os ha pasado el tiempo así de rápido?! Cuando quiera darme cuenta está aquí Lara y yo que pensaba que el embarazo se me iba a hacer muy largo...

Pero antes tenemos que pasar las navidades, las rebajas y yo además mi cumpleaños, el de mi marido y el de mi padre... ¡qué de acontecimientos en poco tiempo!

Hace unos días comentaba en un par de blogs que la navidad no es tanto una fecha en el calendario sino la actitud que cada uno tengamos de manera individual y/o en familia o en nuestro entorno.

Lo que está claro es que cada uno la vive a su manera y hay quienes son felices llenando carros en el supermercado y reventando la tarjeta en las tiendas comprando regalos, otros engalanan la casa con luces, figuras, espumillón, árboles gigantes que ocupan medio salón (cosa bastante sencilla en los mini pisos de hoy en día) y belenes completísimos que ocupan el otro medio... otros se meten en la cocina y preparan dulces y comidas como si no hubiera mañana y luego están los que pasan de las fiestas, los que se deprimen, los que se ponen de mal humor, los que en el coche llevan el disco de villancicos y afrontan las mañanas de diciembre con su gorro rojo con una borla blanca, los que están deseando que lleguen las cenas de empresa o con amigos, los que odian esos compromisos sociales, los que se entretienen en el bar o haciendo cualquier compra de última hora para llegar el último a la cena con la familia política (o con la propia), los que se marchan de vacaciones en estas semanas huyendo del frío (y probablemente también de las tradiciones) y algunos más que se me quedan en el tintero porque todos somos únicos y afrontamos estos días como mejor podemos o según inspirados estamos.

Lo más sencillo es respetar que cada uno haga lo que quiera y sobre todo no juzgar (cosa que a algunas personas le resulta imposible porque siempre tienen que andar metiendo las narices en la vida de los demás) porque no sabemos si dentro de unos años estaremos haciendo aquello que tanto criticábamos.

Yo este año no estoy aún muy en plan Scrooge de Dickens ¡a ver cuánto aguanto sin saturarme! y en lugar de dulces tradicionales estoy preparando recetas que recuerdan a la navidad a base de especias o algún ingrediente pero que sean lo más sanas y asequibles posibles, además de sencillas, a ver si algún "alérgico a la cocina" se anima a sorprender en casa con algo hecho por él. Igual en el puente me pongo con algo más contundente y tradicional ¡haga lo que haga lo vais a ver!
Fruto de mi inspiración "light navideña" es este bizcocho, receta mía propia, en el que he querido aunar olores y sabores navideños, con pocas calorías y con ingredientes que aporten algo beneficioso a nuestra dieta como el zumo de naranja que aparte de vitamina C tiene calcio o los frutos secos que son buenos para el corazón y tienen un alto contenido en fibra imprescindible para los atracones de estos días y también para las embarazadas.
En casa nos ha gustado tanto que no sé qué contaros para que os animéis a hacerlo. El aroma es estupendo entre la naranja y las especias ¡si es que huele bien desde que empiezas a preparar la masa!

La textura es esponjosa y húmeda y además está plagada de tropezones que hacen cada bocado único.
Además a mí que las ciruelas pasas no me hacen mucha gracia en esta receta me han encantado y si os pasa lo mismo os animo a que pongáis que igual os sorprenden tanto como a mí.

Si buscáis un bizcocho para merendar o desayunar estos días e ir poniendo un toque festivo en casa sin daros el atracón con los dulces típicos ¡esta es vuestra receta! Seguro que os gusta y conquistáis a quien invitéis a un trozo.
Además el aroma es tan rico mientras se hornea que os costará esperar a que esté medianamente frío para coger un primer trozo

¿Os animáis? ¡pues aquí está la receta!

Ingredientes:

* 175-200 ml de zumo de naranja. Yo le puse el de dos naranjas medianas
* 3 huevos
* 120 gramos de mantequilla
* 120 gramos de azúcar
* 40 gramos de miel
* 300 gramos de harina de repostería
* 1 sobre de levadura química
* 100 gramos de pasas
* 100 gramos de ciruelas pasas
* 100 gramos de nueces (ya peladas)
* 1 cucharadita de canela molida
* Media cucharadita de jengibre molido
* Media cucharadita de nuez moscada
* Las semillas de tres vainas de cardamomo molidas.

Elaboración:
1. En un bol ponemos el zumo de naranja, el azúcar, la miel y la mantequilla (importante que esté a temperatura ambiente) y mezclamos.

2. Incorporamos los huevos de uno en uno y no ponemos el siguiente hasta que el anterior no esté bien integrado. 

3. Añadimos las especias, la levadura y la harina y mezclamos.

4. En un bol ponemos las pasas, las nueces y las ciruelas (yo las he hecho varios trozos) y añadimos una cucharada de harina. Mezclamos bien para que queden impregnadas en la harina. Así conseguimos que al hornearse no se vayan todos al fondo del bizcocho.

5. Añadimos los frutos secos a nuestra masa y procuramos que queden muy bien esparcidos.

6. Engrasamos con mantequilla nuestro molde para plum cake o lo forramos con un papel de hornear y vertemos la masa dentro. Alisamos la superficie golpeando sobre la encimera o con ayuda de una espátula.

7. Metemos en el horno precalentado a 180º C y horneamos durante unos 45 minutos aproximadamente o hasta que al pincharlo con un palillo de madera en el centro este salga limpio.

Es posible que pasados unos 25 minutos la superficie esté ya dorada y haya que taparlo con un papel de aluminio para que no se queme.

8. Dejamos templar unos 5-10 minutos con la puerta del horno entreabierta, sacamos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Para conservarlo como siempre os aconsejo envolver en film transparente porque se conserva absolutamente delicioso, además de que gana con cada día que pasa y no se corre el riesgo de que se ponga duro.
Esta receta admite las variantes que queráis. Si no tenéis miel podéis prescindir de ella, podéis cambiar los frutos secos a vuestro gusto y también variar la cantidad y el tipo de especias e incluso sustituir el zumo de naranja por leche ¡no hay excusas para no hacer este bizcocho! Aunque yo os aconsejo que al menos una vez lo probéis tal cual porque está de absoluto escándalo (y conste que no lo digo porque la receta sea mía)
Con el tiempo he aprendido que las cosas que antes no me gustaban ahora me encantan y que a priori no debo decir que no a nada porque muchas veces me he sorprendido de lo mucho que algo me ha gustado. Más desde que tengo el blog y me paso por vuestras cocinas que me atrevo con recetas que de otra manera ni habría conocido ni me habría lanzado a preparar.

No suelto más rollo que ando muy corta de tiempo últimamente y es por lo que paso menos por vuestros blogs o paso pero no puedo dejar comentarios. Además seguro que muchos de vosotros estáis haciendo planes para el puente ¡pasadlo muy bien tanto si os quedáis en casa como si salís fuera y gastad mucho cuidado en la carretera!

El lunes a pesar de ser festivo estaré por aquí con una entrada muy interesante y hasta aquí voy a leer (en este caso escribir) por hoy.

Manos a la masa y ¡bon appétit!