lunes, 3 de agosto de 2015

Pudin de yogur (y cierre por vacaciones estivales)

Las despedidas nunca me han gustado ni se me han dado bien, así que no sé cómo quedará la entrada de hoy.

El año pasado, con el blog casi recién estrenadito por estas fechas, me costó horrores cerrar por vacaciones (y aún así hice alguna escapada para publicar en algún reto). Este año, tras darle muchas vueltas he decidido tomarme el mes de agosto de descanso (casi entero, porque hoy ya es tres de agosto y estoy publicando, soy consciente de ello) y aparcar incluso los retos.

Y es que necesito un respiro y romper aunque sea por unos días con mis "obligaciones" diarias, incluso aquellas que me apasionan como este blog. 

2015 está siendo un año intenso. Con esto no quiero decir que en general esté siendo un año malo, sino que en mi vida están pasando muchas cosas y sinceramente a mí los cambios no suelen gustarme, prefiero vivir con un poco más de tranquilidad, pero hay cosas que son inevitables.

Os comentaba que a mí no me gustan las despedidas y este año he tenido que enfrentarme a más de las que me hubiese gustado. Unas han sido definitivas (la muerte es implacable) y otras no han sido tan drásticas pero han supuesto cambios en mi vida diaria a los que aún hoy me estoy acostumbrando después de muchos meses. ¡Incluso he perdido compañeros de blog que de repente han dejado de publicar sin decir nada!

Otros cambios, como la enfermedad de mi padre, ya los conocéis. Aunque estoy muy contenta porque la semana pasada estuvo en una revisión y nos han dicho que evoluciona muy bien y que es posible que en dos o tres meses le puedan incluso quitar el tratamiento.

Parece que todo está siendo malo, y os aseguro que no, pero las buenas noticias... ¡me las guardo hasta la vuelta de vacaciones! Así se hará menos duro y os doy un motivo para que a la vuelta sigáis pasando por esta cocina en la que espero haga menos calor que ahora. Porque el calor es el gran culpable de tomarme un descanso tan largo.

Este verano está siendo agotador y estoy muy apática para entrar en la cocina. Y si no entro en la cocina ¡¿qué voy a publicar?! Mucha gente me dice que todos los veranos son iguales, pero sintiéndolo mucho, les llevo la contraria. Todos los veranos hace calor, yo vivo en la Andalucía interior y sé lo que es pasar calor, pero lo de este verano no tiene nombre ¿eh? Que yo cada madrugada acababa tapándome con la sábana, y este verano me falta arrancarme la piel de madrugada a ver si me siento un poco más fresquita. 

O igual es que me hago mayor y tener calor permanentemente es un achaque de la edad...

Todo este rollo para decir que me voy de vacaciones y que estaré publicando de nuevo en el mes de septiembre aunque mientras tanto estaré haciendo alguna escapada por vuestras cocinas y quién sabe si no me cansaré de estar sin publicar y aparezca por aquí antes de que acabe el mes.
La receta que he elegido para despedirme de vosotros la vi publicada la semana pasada en el blog La hondonada de los dulces y me enamoró hasta el punto que fue llegar a casa y ponerme con ella (bueno, tardé dos o tres horas, pero fue visto y hecho, vosotros me entendéis) Le he hecho algún pequeño cambio, pero en esencia casi no la he tocado
Es un pudin muy sencillo que se hace con cuatro ingredientes de los de andar por casa y no se tarda prácticamente nada en prepararlo. La única pega es hacerlo en verano porque ¡sorpresa, sorpresa! necesita horno, pero ya sabéis que se mete el molde y salimos pitando de la cocina y no es necesario aguantar al pie del horno pasando calor porque él sabe hornear solito sin necesidad de que nadie lo mire.
Y al final el pequeño sacrificio tiene su recompensa porque disfrutar de este pudin bien fresquito es toda una gozada ¿os animáis? ¡pues vamos con la receta!

Ingredientes:

* Un yogur natural (125 gramos)
* 125 gramos de harina para repostería
* 325 gramos de leche (sí, va pesada)
* 120 gramos de azúcar blanca
* 3 huevos
* Media cucharadita de esencia de limón o la ralladura de la piel de un limón pequeño
* Vuestra mermelada favorita (en mi caso mermelada de cerezas casera cuya receta podéis ver aquí). Si lo preferís caramelo líquido, sirope, leche condensada... ¡lo que os apetezca!

Elaboración:

1. En un bol ponemos todos los ingredientes salvo la mermelada. Metemos la batidora y batimos hasta tener una masa líquida homogénea y sin grumos. Dejamos de varillas manuales que se tarda mucho o eléctricas que esta receta no las necesita

2. Vertemos en el bol que hayamos elegido (el mío es tipo flan gigante de silicona)

3. Metemos en el horno precalentado a 170º C y horneamos hasta que esté cuajado, en mi caso fueron unos 45 minutos.

4. Dejamos templar y cuando esté frío lo metemos en el frigorífico, así ganará cuerpo y será más sencillo desmoldar.

5. Desmoldamos y cubrimos la superficie con mermelada, caramelo, sirope... ¡y disfrutamos bien fresquito! ¡Es un bocado irresistible!

Ahora llega el peor momento que es el de echar el cierre porque cuesta mantenerse todo el verano al pie de los fogones aunque sean virtuales y me quedo a la espera de días más fresquitos en los que regresar con ganas y energías renovadas.

Me daré por satisfecha si en septiembre os sigo encontrando en vuestras cocinas cuando me asome a ellas y volvéis a asomar por esta en la que siempre tendréis vuestra casa. Mientras tanto sed muy felices y disfrutad del buen tiempo, la familia, los amigos, vuestras mascotas, las terrazas de verano, no tener que madrugar (si estáis de vacaciones, claro), las fiestas de vuestro pueblo (y del pueblo de al lado), los helados, las cervezas, las cenas de picoteo, los planes al aire libre... ¡de lo que se os ocurra!


Manos a la masa y ¡bon appétit!